martes, 2 de junio de 2026

Nuria Morgado en la Fundación Francisco Ayala

Maravillosa tarde la de ayer en el Alcázar Genil, sede de la Fundación Francisco Ayala, que acogió en su patio de fuentes nazaríes y deliciosa vegetación, a un nutrido público dispuesto a escuchar y a acoger las sabias palabras de Nuria Morgado. Os dejo con mis apuntes que tratan de captar la esencia de su conferencia magistral y necesaria. Espero que este artículo nutra y acompañe a los que no han podido acercarse.


<<El acto comenzó con la intervención de Ángel Esteban, Catedrático de Literatura de la Universidad de Granada, quien destacó la vinculación de Francisco Ayala con la ponente Nuria Morgado: a ambos los une su trabajo en la Universidad Pública de Nueva York, donde nuestro querido escritor granadino terminó su larga carrera de docencia y, además, conoció a su segunda mujer -Carolyn Richmond- que lo acompañaría hasta el final de sus días y se ocuparía de su Fundación y su legado. Se agradeció, además, a Jesús Ortega y a Granada Ciudad de Literatura Unesco el haber facilitado este encuentro tan interesante. Ángel Esteban, al finalizar su introducción, presentó un dato que pocos conocemos: Estados Unidos es el segundo país con más personas hispanohablantes, con más de sesenta millones.


    Nuria Morgado, Directora de la Academia Norteamericana de la Lengua Española y Catedrática, entre otros importantes cargos y distinciones, ejerce la crítica literaria y es especialista en Antonio Machado y en múltiples creadores. La ponente comenzó exponiendo la importancia de garantizar la preservación de las variedades lingüísticas del español, que es una lengua entre mundos y una lengua entre futuros. "Y no hay proyección de futuro sin una interrogación crítica. Hay que pensar en qué voces quedan fuera de nuestro relato −entre otras preguntas−. El español en Estados Unidos es un panorama complejo. A mí me gusta recordar esa frase de Machado ‘Hoy es siempre todavía’, porque el presente no es un tiempo cerrado, es un espacio de futuro que puede ser re-imaginado. Granada es una ciudad entre huellas, un espacio en movimiento. Todavía resuena aquí el encuentro entre mundos y lenguajes, Granada da buena muestra de lo positivo de lo que se mezcla. En Estados Unidos, el español es una lengua que negocia constantemente su lugar. Se olvida la profundidad histórica que tiene, la presencia hispana, en muchísimas comunidades como Santa Fe, San Antonio y otras más en las que el español estaba antes que el inglés. San Agustín es la más antigua. La historia de EE.UU. no es necesariamente anglosajona: es hispánica, africana, mestiza, etc. Una parte del español no cruzó la frontera, más bien fue la frontera la que se desplazó abarcando sus territorios. No hay que olvidar que es un país plurilingüe y multicultural. Y no existe un único español en su territorio, hay una enorme variedad de acentos. Es allí: una lengua de herencia, una lengua de contacto y una lengua transnacional. Por ello es necesaria una legitimación simbólica, revisar cómo es vista por la comunidad. Porque no siempre se encuentra un reconocimiento de ella en los espacios donde debería legitimarse. Es una realidad que las lenguas están atravesadas por relaciones de poder. Por eso, debemos volver a estos conceptos: contacto, mezcla, transformación, éstos hacen del español una lengua viva y mestiza. La lingüística contemporánea ha demostrado que el cambio de estrategia expresiva es compleja, la alternancia de dos lenguas, el bilingüismo, suma y no resta. Es interesante recordar ‘Borderlands’ de la escritora, poeta y activista chicana Gloria Anzaldúa cuando declaraba: ‘‘Yo soy mi lengua’’. Debemos habitar la diversidad sin romper la posibilidad de comunicación. Cada lengua expresa un modo particular de vivenciar el mundo, cada una organiza la experiencia vivida de manera distinta y esa diversidad no es una condena al aislamiento, es una posibilidad de diálogo. La diversidad no niega la unidad, la verdad se halla en el movimiento de horizontes distantes. El diálogo auténtico nos transforma y amplía nuestra manera de ver el mundo. La diversidad cultural no es una amenaza, es un enriquecimiento mutuo. Recordemos nuevamente a Machado cuando nos decía: "¿Tu verdad? No, la Verdad; y ven conmigo a buscarla". Esta invitación al diálogo es fundamental. El lenguaje no es propiedad del yo sino un territorio compartido. Dialogar, entonces, no es imponer una visión o renunciar a la propia, es una tercera vía. Las lenguas sobreviven no encerrándose, se perpetúan en el dialogo. En Estados Unidos, la Academia no es solamente una institución normativa, es un espacio de reflexión. Fundada en Nueva York en 1973, busca pensar la norma en relación con la variación. Su misión es trabajar por el prestigio del español en Estados Unidos, y se articula desde varias vertientes, entre ellas: la lengua, el uso y la evolución, la cultura y la educación. Por eso podemos decir que su misión es cultural y política. La lengua no es un espejo pasivo del mundo. Nombrar no es sólo decir lo que hay, es decidir qué significa lo que hay. Generar conocimientos no es un acto neutral. Otra de sus misiones, es repensar cómo enseñamos el español, preguntándonos: ¿Cómo transformar los programas de enseñanza? Y buscar una respuesta al presente pero mirando al futuro. No castigar la mezcla lingüística que se da tanto en Estados Unidos, y reconocer el valor y complejidad del translenguaje. Es triste ver cómo el español vive sometido a presiones políticas que lo infravaloran, debemos sentirnos orgullosos de él, no debe generar vergüenza, inseguridad. Una pregunta esencial es: ¿Está siendo capaz de nombrar las complejidades humanas de quienes lo hablan? Y mi respuesta es que sí, que las lenguas del siglo XXI viven en movimiento, y se enmarcan en familias transnacionales. Compartir dos lenguas en un territorio es un valor, las lenguas evolucionan porque cambian. Federico García Lorca transformó su sensibilidad poética en Nueva York. Quizá el título de uno de sus libros más famosos podría haber sido ‘Nueva York en un poeta’, porque la ciudad entra en la conciencia de su creador y la modifica. Y Granada sabe bien lo que significa pensar desde el tránsito: una lengua se mide desde la conciencia, y ésta es una de las formas más intensas y reveladoras que nos enseña que una palabra mezclada hospeda la experiencia compleja de quienes la hablan. Granada y Estados Unidos entienden perfectamente lo que significa ‘una lengua con maleta y biblioteca’. Maleta que representa a los migrantes, los trabajadores que llegan; y biblioteca que simboliza la memoria, la cultura y la historia. Creamos en el español: esa lengua entre dos mundos y preparada para el futuro>>.



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