miércoles, 6 de mayo de 2026

"Nômade" (Entorno Gráfico)

 


CONTRAPORTADA

<<Es Nômade un libro bifronte compuesto por dos grupos, Cuaderno portugués, fruto de la estancia de la autora en Óbidos, y Errantía, un conjunto de 27 sonetos. Ambas partes asumen el carácter nómada de la poeta, que posee la independencia de los pájaros migratorios. Como Pessoa, Marina Tapia reconoce la pulsión vagabunda de su naturaleza (tal vez una condición heredada o una forma de rebeldía), su renuncia consciente a un hogar estable en busca siempre de sorpresas y hallazgos, descubre la geografía atlántica y el sonido de las palabras de otro idioma, “tan melodiosamente incomprensibles”. Tal y como apunta Virgilio Cara en su prólogo, si en Cuaderno portugués se confirma que el destino que espera a los errantes no es otro que el recuerdo, en Errantía inicia su propio viaje interior de Valparaíso a Granada, indaga en la idea de que los viajes son los viajeros, de que lo que vemos no es lo que vemos sino lo que somos. Esos sonetos suponen una revisión concentrada de los temas que ya aparecían en su obra anterior, un intento de recuperar, quizá, la inocencia primera desde el silencio, la soledad y la perseverancia en la creación artística. “¿Quién huye de una vida proyectada?”/ “¿Quién cambia lo seguro por la nada? / ¿Y quién acepta vida fronteriza…”>>.

Ilustración de portada: Marina Tapia


martes, 5 de mayo de 2026

Presentación de "Nômade"

Muchísimas gracias a Ángel Olgoso por sus maravillosas palabras y a tod@s l@s que abarrotasteis la Sala Zaida en la presentación de “Nômade” (Entorno Gráfico), durante la Feria del Libro de Granada 2026. Os dejo con el texto de Ángel y con algunas fotos:









<<Resulta fácil presentar cualquier libro de Marina, dada la calidad intrínseca de todos ellos. Y al mismo tiempo resulta muy difícil presentar a Marina dada su humildad, su deseo congénito de invisibilidad. Es como intentar atrapar a un humilde gorrión sin que se le parta a uno el alma; un gorrión que, a lo sumo, sólo quiere que nos fijemos en su vuelo y no en su condición de ave, de criatura aérea. Pero cómo hablar de la poesía de Marina sin decir que pertenece a ese linaje escaso de los poetas de nacimiento, que viven, respiran y transmiten poesía. Seguro que ahora mismo tiene el corazón saliéndose del pecho, azorada por las cosas que ando diciendo, pero cómo ocultar su singularidad, tan rara y valiosa sobre todo en un presente colonizado por vanidades, oropeles impostados y egos revueltos. Aunque a Marina le horroricen estas afirmaciones, somos afortunados de que su suculenta savia chilena esté renovando de nutrientes los vasos liberianos de la poesía granadina y española.

Tras ese hito en su trayectoria creativa que ha sido “Mixtura”, la antología personal en la que ha recopilado una buena muestra de sus diez primeros poemarios (algunos inencontrables al tratarse de ediciones debidas a diversos premios literarios), hoy nos entrega su nueva obra, “Nômade”, que Entorno Gráfico ha tenido el tino y buen gusto de publicar aquí, en Granada, el hogar desde hace trece años de una Marina ya no tan nómada. De alguna manera, “Nômade” entronca con “Islario”, una obra suya anterior donde peregrinaba con emoción contenida a numerosos lugares del mundo, ya que “Nômade” fue escrito en gran parte durante su residencia en Óbidos, becada por Granada Ciudad de Literatura Unesco. Digo en gran parte porque, además de contener “Cuaderno portugués”, con los poemas destilados y tamizados durante su estancia en aquella hermosa ciudad medieval, “Nômade” cuenta con un segundo grupo de poemas titulado “Errantía”, formado exclusivamente por sonetos. Piezas todas hermosísimas, en las que Marina retoma, se ciñe y revitaliza los temas de este molde clásico con una altura tal que uno parece estar leyendo por ejemplo a Sor Juana Inés de la Cruz. “Cuaderno portugués” es belleza sencilla, es azul, es melancolía, es bodega, es Atlántico, es muralla, es verdín, es tiempo desflecado, es dulzura, es nudo y salitre, es barca amarrada, es viento verde, es alfiletero de saudades. “Errantía”, en cambio, es verbo sonoro, espíritu inquieto, rima felina, destierro leve, nácar escarchado, es andadura, feliz ejercicio, vida renovada, pupila y bravura, es sol a manos llenas, es orbe de diamante.

Como dije en uno de los prólogos que tuve el privilegio de escribir a alguno de sus libros, los versos de Marina polinizan el alma. O, por decirlo al modo de Cunqueiro, la poesía de Marina es ambrosía, madre de levitaciones. Y Marina es a su vez, como todos los poetas auténticos, una médium verdaderamente modesta. Su humildad custodia la pureza que necesita, por encima de todo, el poeta. Pienso que Marina podría ser uno de aquellos ángeles que visitaron a Abraham, en pura misión de consolarnos en un mundo demasiado feo y bárbaro. Que Marina podría ser como esos médicos, como esos contados seres misericordiosos que tienen la seguridad de que con dulzura y consuelo se curan muchas enfermedades. O como esos místicos que pasan de puntillas por su tiempo, porque el ruido del mundo no deja oírlos, pero luego, aunque sea mucho tiempo después, acaban resonando como un fragor en el corazón de las gentes, que por fin pueden escucharlos. Porque tengo la certeza -como la tiene cualquier persona que se haya acercado a su poesía o la frecuente en el futuro- de que la lectura de los versos de Marina es realmente un descansadero, un lugar de quietud, un espacio calmante del alma donde se amortiguan los ruidos y se otea el mundo, con sus colores y misterios, como desde una particular y gratísima lontananza; donde los sentidos se expresan y glorifican mediante la razón y el ritmo interno; donde los apetitos, con sus batallas y cicatrices, se subliman, y se auscultan apaciblemente los afectos.

Quizá la sensación de transparencia que se respira en su obra provenga de que nuestra poeta no se deja atrapar por el paisaje, por las vivencias o los sentimientos, sino que los deglute y los fija para nosotros en planos mentales. Según Azorín, lo que da la medida de un artista es su sentido de la naturaleza: un escritor será tanto más artista cuanto mejor sepa interpretar la emoción del paisaje. No parece sino que Azorín se refiriera a Marina. Porque ella no habla acerca de las hojas de los árboles y de las ardillas y de la espuma y del musgo en las rocas y de las golondrinas, sino que habla en su nombre, sin intermediarios, impregnada la poeta de su gracia, de sus átomos, de su sustancia tangible, ataviada de pura luz, transmitiéndonos -con cordial belleza y frescura- un mundo natural vivo, soberano, inteligible, en primera persona. Marina, en su fragua infatigable, es capaz de explorar la frontera entre la palabra y el silencio, de sondear las entrañas tectónicas de la Tierra, de sentir apego por todos los seres, de atrapar epifanías en la pinaza de un bosque, de esculpir las fases del deseo, de atisbar el infinito tras los marcos azules de una ventana portuguesa, de celebrar la existencia como si fuera un centelleante trozo de ámbar, de agasajarla con versos, pinceles o títeres.

Como dice María Negroni, la poesía es la continuación de la infancia por otros medios. Y es que hay una afinidad entre las cajitas donde los niños guardan sus diminutos tesoros y los retazos de vida, los datos sedimentados del mundo que los poetas guardan en sus libros. Lo infantil, como lo poético, es una sublimación de la curiosidad y la memoria, una resistencia testaruda. Igual que el espacio mágico de la infancia, la poesía de Marina Tapia se habita más que se lee, es el arte del silencio inteligente y hermoso, del fervor asombrado, de las esquirlas de un yo que se preocupa por todos nosotros y cuyos temas giran alrededor de la poeta en una espiral armónica, como quería Sor Juana Inés de la Cruz.

Para Gertrude Stein, la poesía perfecta era como perfecta sabiduría y santidad, simplicidad y transparencia. La poesía de Marina Tapia, hasta este su último libro, “Nômade”, se acerca de manera extraordinaria a esa idea, a ese deleitoso ideal. Porque los poemas de Marina existen, no parecen haber sido fabricados sino que pertenecen al orden natural, como el lirio silvestre. Se encuentra uno muy a gusto respirando su aire puro, lleno de misteriosas fragancias, de brisas sensuales, de combinaciones armónicas, de exquisitas ósmosis. Sólo muy pocos autores nos acompañan muy profundamente, creadores que poseen un don donde se funde la gracia y la tersura expresiva con una lucidez especialísima, genuinos artistas que son esclavos del don que han recibido. Sólo muy pocas veces nos penetran palabras esenciales por su verdad o su belleza. Por lo general, y porque la sed no se apaga sino con agua de manantial, hay que cavar un pozo muy hondo para encontrar una veta pura. Y la poesía de Marina lo es, un don como la claridad del agua o de la luz. Un don que no se sabe de dónde viene, sólo se sabe que hay que cavar mucho y esperar mucho. Hasta hoy, en que tenemos la suerte de atesorarlo de nuevo en el cuenco de nuestras manos, en este pequeño volumen de una poeta destinada a ser un clásico, porque sus libros poseen la elegancia, la limpieza y la precisión de lo atemporal>>.

lunes, 4 de mayo de 2026

Recital Poetas Hispanoamericanos en Granada, en la Feria del Libro

Una tarde fantástica de poesía y amistad ayer en la Feria del libro, en la que trajimos un poquito de Argentina, Chile y Puerto Rico a nuestra querida Granada. Feliz de haber compartido lectura con Raul Alonso, Varo Huertas y Sebastián Núñez Torres. Gracias a todo el público que se acercó. Y gracias a Ángel Olgoso por la idea de este Recital de Poetas Hispanoamericanos en el Pabellón Andalucía y por las fotos.









Juan Carlos Rodríguez Torres en el Taller de Creación Literaria de Huétor Vega

Muchísimas gracias al escritor y amigo Juan Carlos Rodríguez Torres por visitar el Taller de Creación Literaria de Huétor Vega y regalarnos una tarde tan especial, tan bonita. Os dejo con mis sencillas palabras de recibimiento.



PALABRAS DE BIENVENIDA PARA JUAN CARLOS RODRÍGUEZ TORRES

"Querido Juan Carlos, te damos la bienvenida a este taller de escritura de Huétor Vega. Estamos muy felices con tu presencia y deseando empaparnos de tu visión de la poesía, escuchar acerca de tu proceso creativo y aprender de tu experiencia. Gracias por regalarnos parte de tu tiempo, que sabemos es muy valioso.
En este grupo hemos leído una amplia muestra de tus escritos líricos, se ha tratado en dos clases (con sus correspondientes ejercicios) tu creación en este género literario; además, hemos visitado algunos fragmentos de tu novela ‘Jonás y la esperanza’, en la cual acercas las figuras literarias a los lectores, haciendo mucho más fácil su comprensión. Tu soltura, tu hondura y tu plasticidad al escribir nos han maravillado, se puede apreciar claramente esa entrega y esa pasión volcada en tus trabajos, ese compromiso con los temas sociales, y ese vibrar con emociones tan cardinales como el amor. Además, el grupo ha escrito algunos poemas dialogando con los tuyos o que tienen un eco de tu universo literario. Esperamos que te gusten estas composiciones y que te alienten a seguir en el camino de las letras −camino muchas veces difícil y solitario− con tanta entrega como vienes haciéndolo.
De un escritor no sólo se aprende su técnica y su estilo, quizá lo más importante sean esos valores humanos reflejados en su obra, ese espíritu vitalista que contagia, esa manera única de acercarse a la realidad, ese bagaje de lecturas palpitando entre líneas, ese canto a la libertad de expresión, y ese reflejo de los pensamientos de toda una especie que −a través de su voz− se cristalizan.
En un mundo en el cual los noticieros nos muestran más escenas negativas que positivas, nos ametrallan con catástrofes (humanas y naturales), nos roban la esperanza con sus continuas guerras y genocidios, la voz del poeta trasladando su intenso mundo de empatía y hermandad reconcilia y apacigua la decepción. Tú eres parte de esa cascada de optimismo que nace de la poesía, eres el contrapeso de esta horrible distopía en la que vivimos.
Bienvenido a nuestro taller, pequeño oasis de Huétor Vega instalado en un antiguo Carmen. Aquí nos tienes dispuestos a la escucha atenta y al diálogo fértil".
Inma Reyes Herrera, José Carballo Molina, Teresa Tamayo, Rosa Del Ojo Tamayo, Antonia Molina Arquelladas, Isabel Antequera, Conchi Garcia Ortega, Loli Palma Molina, Encarni Bonilla, Humi Tovar, María Zafra y Lola Rojas.

viernes, 1 de mayo de 2026

Presentación de "Mixtura" en Íllora, por Ana Barea

Muchísimas gracias a mi querida amiga y poeta Ana Barea Arco, al Ayuntamiento de Íllora, y al público que gentilmente se acercó al Museo Municipal para la presentación de 'Mixtura. Antología personal' (Averso poesía). Comparto las cariñosas y generosísimas palabras que me dedicó Ana entre preguntas y lectura de poemas y algunas fotos que tomó Ángel:


<<Gracias a Marina, por confiar en mí y hacerme partícipe de este acto y por hacernos el regalo de compartir con nosotros, esta tarde, su valioso tiempo. Y gracias por esta hermosa, completa, sutil e indescriptible antología ‘Mixtura’, una obra de tan exquisita sensibilidad y belleza que nos sacude desde la cabeza a los cimientos, con su extraordinaria voz poética. Conocí a Marina Tapia en abril del 2022 aquí en Illora. Vino a presentar su obra 'Bosque y silencio' premio de poesía: Aguila de poesía de Aguilar de Campoo. Fue amistad a primera vista, un flechazo…Marina es una poeta y una persona que inspira y eso es lo que la hace tan grande. Nos inspira con su serenidad y dulzura a ser mejores y nos invita a percibir la belleza de la poesía y lo esencial de la vida.

Chilena y granaína. Granaína con mayúsculas porque es además una granaína enamorada, su marido es el también insigne Ángel Olgoso. Su segunda boda, a la que tuve el privilegio de ser invitada, fue un acto de ternura tan hermoso como envidiable.

Marina, viene hoy a presentar su antología ‘Mixtura’. Y nada más empezar nos encontramos con la cubierta del libro, diseñada por la autora. Es una cubierta con una elegancia sutil y sencilla, pero a su vez, con una sugerente expresividad que invita al lector a querer descubrir. ‘Mixtura’ es una antología donde reúne diez libros de poemas presentados cronológicamente, publicados de 2013 a 2024. La obra de Tapia se ha publicado en distintas editoriales y muchos de sus libros han sido premiados. Era necesario recoger esas obras dispersas en un espacio accesible que nos permitiera apreciar la evolución de su voz poética. La selección ha sido realizada por la propia autora con la colaboración de Ángel Olgoso, Susana Drangosch y Juan Cameron —según se indica en la nota inicial—. En los dos primeros libros permite advertir una etapa de iniciación poética, ‘50 mujeres desnudas” y ‘El relámpago en la habitación”, a la que siguen, en apenas seis años, publicaciones cada vez más depuradas y personales. En este recorrido se nos va revelando una voz poética que cada vez es más concisa y profunda que mantiene siempre una originalidad muy personal e intensa. Una voz poética que a pesar de la evolución que experimenta, siempre mantiene su hilo de identidad propia. Las imágenes poéticas de Marina son un combinado de absoluta belleza y de sencillez que a mí se me antoja un malabarismo poético propio de un alma que destila poesía.

En la revista Culturamas Jesús Cárdenas Sánchez dice así en un artículo que dedica a esta antología:
“En conjunto, ‘Mixtura” se impone como una compilación coherente que articula memoria, deseo, territorio y reflexión crítica. Marina Tapia somete lo vivido a un proceso de decantación estética que confía en la potencia de la imagen y en la inteligencia del lector. Su lenguaje, claro sin ser simple y audaz sin caer en el exceso, construye un itinerario íntimo y compartido. Aceptar la invitación inicial a «mordisquear sus pensamientos» supone entrar en un territorio donde la palabra es acto de resistencia y de amor; y también, una poderosa revitalización del Carpe Diem. Entre el jardín y la casa, entre la migración y la piedra, Tapia traza un recorrido luminoso. El lector concluye la travesía con la sensación de haber habitado un espacio donde cada verso encuentra su lugar en un entramado orgánico que confirma la madurez y la verdad de una voz poética sostenida en el tiempo”.

'Mixtura' es un libro de tal envergadura e interés literario que es imposible destilarlo en una presentación al uso. Aquí solo nos da tiempo a percibir la sutileza de sus exquisitos aromas. Unos aromas poéticos que nos invitan a desear sumergirnos en la obra y a saborearla con la mayor premura posible. Abordamos cada libro y tratamos de describirlo con unas pinceladas lo más breves posibles, porque cada uno de ellos merece, por mérito propio, toda una tarde de reflexión, análisis y disfrute. Y aunque el tiempo es limitados me gustaría que Marina nos vaya recitando al menos un poema de cada libro.

En los versos de este crucigrama poético que es ‘50 mujeres desnudas’ Marina nos retrata a 50 mujeres en diversos roles y actitudes vitales unos roles en los que todas las mujeres podemos vernos retratadas. 50 mujeres que son una sola y somos todas.

Y llegamos en 2013 con nuestra poeta a Granada. A partir de aquí se va configurando y publicando la mayor parte de su obra.

'El relámpago en la habitación' (Editorial Nazarí S.L.) es un libro muy intimista con el que Marina nos sorprende en sus inicios. No es habitual que una autora se descubra con tanta franqueza y desenvoltura en sus inicios. Y como no encuentro palabras mejores para definir esta obra me remito a las que tan magistralmente utiliza de Ángel Olgoso: “Debería ser el divino placer, como proclamó Horacio, el guía de la vida. Debería ser el sexo —y no la codicia— la fuerza generatriz del mundo. En su poesía al mismo tiempo germinativa y abisal, racionalista y salvaje, pagana y mística, Marina, como un ángel tutelar que nos contemplara esperanzado, sabe pulsar el dolor angustioso del deseo incumplido y el dolor indefinible del deseo satisfecho, la ternura y la depredación, la alegría y la nostalgia, los celos y las decepciones, el temblor a deshora y la soledad inesperada, el ímpetu y las súplicas. Todas las sensuales pulsiones de la especie se sustancian en este libro, en esta joyita de fascinante, de espumoso y sin embargo preciso erotismo, en estos sobresalientes poemas, encendidos, vulnerables, de una elegancia prístina y arrebatadora, capaces de disipar la vulgaridad y la pesadumbre como el sol disipa las sombras.”

En ‘Marjales de interior’, ganador del XVII Premio de Poesía Paco Mollá 2016, se describe el paso de las cuatro estaciones en clave poética. Ambientado en la Vega de Granada, concretamente en Fuente Vaqueros. Aquí nos encontramos con esa conexión con la tierra que siempre busca Marina y que nunca dejara de acompañarla. Una nómada desarraigada que busca siempre la conexión con la madre tierra algo que veremos también en otras obras suyas más adelante.

En ‘Jardín imposible’ , premio Luis Carrillo de Sotomayor del Ayuntamiento de Baena 2020, continúa esa intensa conexión con la naturaleza y el paisaje que ya apareció en su anterior trabajo, ‘Marjales de interior’. En ‘Jardín imposible’ hay un lenguaje más elaborado y como dice ella misma “más barroco y abigarrado».

El título sugiere un diálogo con los grandes jardines imposibles de la cultura universal, como el Edén o las Hespérides. Al igual que una hipnótica serpiente, la mudable y fluida voz poética nos tienta, no ya con la manzana, sino con un «lenguaje que se hace carnal» de versos encarnados que, como alerta Olgoso al final del prólogo, «polinizan el alma». Como ya os decía al principio, el alma de Marina destila poesía. Ella nos hace vivir el paisaje convirtiéndolo en una esencia con alma propia. La belleza de la naturaleza es extraída desde su propio interior con sus detalles más esenciales. El primer poema, «Palabras de la flor al colibrí», es una declaración de intenciones. Es un viaje compartido por un jardín infinito, universal y personal al mismo tiempo.

‘El deleite’, ganador del XXXII Premio de Poesía "Joaquín Lobato" Vélez Málaga, es un hermoso canto al amor y a los cinco sentidos dedicado a Ángel Olgoso. Son composiciones breves donde nos sorprende, una vez más la elegancia y belleza. El verso final del poema ‘Mi cuello’ es de tal belleza y sentimiento que te deja conmocionada, con el corazón abierto de par en par. Es puro amor deslizándose entre las palabras.

En ‘Bosque y silencio’, Premio Águila de Poesía” de Aguilar de Campoo (2022) de nuevo nos pone Marina frente al paisaje que habita y en el que ella busca su propia identidad porque en realidad es el paisaje el que nos habita a nosotros. En esta ocasión, el fondo son los pinares de La Zubia. Se inicia una conversación con el paisaje en busca de la belleza con una mirada contemplativa a la naturaleza, desde ese lugar en el que se cruzan lo interior y lo exterior, la observación y la meditación para culminar una travesía física y espiritual donde el paisaje se cruza con las palabras, el tiempo y la memoria.

En ‘Un kilim de palabras’ (El sastre de Apollinaire) el acto de escribir es siempre un camino de búsqueda de la propia identidad en sus múltiples aspectos (social, espiritual, sexual, amorosa, literaria…). Nuestra identidad como mujeres se nutre y sostiene en la obra de aquellas que nos precedieron y rodean. Un kilim es una alfombra oriental de vivos colores, hecha a mano y con motivos geométricos, realizada la mayoría de las ocasiones por mujeres. Marina Tapia homenajea a las voces poéticas que le han marcado el camino: Safo, Emily Dickinson, Ángela Figuera Aymerich, Alejandra Pizarnik, Anna Ajmátova, Olga Novo, Ángeles Mora, Carmen Conde, Juana Castro, Elena Martín Vivaldi y al colectivo de mujeres poetas Genialogías.

En ‘Islario’ (Amargord), la poeta nos conduce por sus ínsulas interiores, el mundo emocional, la incertidumbre y la búsqueda se erige en el hilo conductor por el que el discurren los espacios sentimentales que han ido dibujando su geografía vital. Marina Tapia mira cara a cara al pasado desde una perspectiva conciliadora y cordial que la hace más fuerte. La infancia, los olores, la casa lejana, la luz y los gestos, la ternura, la esperanza, la decepción y la nostalgia fluyen por este libro con el deseo irrevocable de Marina Tapia por alcanzar un suelo firme un puerto donde anclar. "El mar" aparece como imagen polisémica. El mar es también el nexo entre la isla que somos y el mundo que nos circunda. Así, a medida que avanzamos en la lectura de 'Islario', este libro nos nuestra a la poeta que sabe que ya ha encontrado tierra firme y está viviendo una metamorfosis personal y vital. Es una travesía que desde el principio buscaba la consecución de un sueño: tierra firme donde poder anclar.

Y, acercándonos al final de esta antología, llegamos a ‘Corteza’ (Elenvés Editoras), el noveno libro. Si hasta ahora Marina nos ha venido atrapando a partir de ahora no hay escapatoria. Mi rendición ante la maestría de esta poeta es total y absoluta. Cuando creíamos que no era mejorable nos arrincona el alma y nos captura por completo. Recuerdo la presentación de este poemario, me quedé entonces y sigo estando hoy sin palabras. Es la crónica de un proceso de conquista y de liberación de la propia savia interior, revestido de esa sutil belleza y de esa difícil sencillez, de las que solo Marina Tapia es capaz.

Y cuando crees que ha tocado la cima la voz poética de Marina se supera a sí misma. Solamente el título ‘Piedra que mengua’ (ganador del XL Premio Ángel Martínez Baigorri) nos pone ya ante una imagen poética sublime. ‘Piedra que mengua’ es para mí tan extraordinario, es una obra tan insuperable que os invito no solo a leerlo en su totalidad sino a que busquéis y leáis las numerosas reseñas que de este libro se pueden encontrar en internet. Reseñas como esta de Ana Isabel Alvea Sánchez:
“Piedra que mengua es un poemario sólido, un libro mineral que aborda la gravedad de lo primigenio como sustrato base a partir del cual situarnos y construir un lugar en el mundo y esa casa que es (origen y destino) el amor. Aflora en todo el poemario un sentir sagrado, una divinidad interior, la Piedra es una potencia que irradia dentro de cada uno de nosotros, nos da refugio y nos salva y puede constituirse gracias a la fe, al amor, a la creación”.

Y en palabras de la propia Marina:
“Me gustaría que se dejaran acunar por la musicalidad de los versos, que navegaran por los símbolos y las referencias de este libro, que no trataran de entender, sino más bien de sentir esa ruta que he intentado componer, esa senda de la humanidad a través de los siglos, ese camino del planeta que, siempre, es nuestro propio camino. Hay un trabajo de intertextualidad que me parece da mucho juego al conjunto. Los lectores podrán encontrar citas incorporadas a los poemas, fusionadas por entero con ellos y que los completan y abren hacia nuevas posibilidades de interpretación. Pienso que es gustoso ver el diálogo establecido con Sor Juana Inés de la Cruz, Clara Janés, Antonio Machado, Mariluz Escribano Pueo, Gabriela Mistral, Chantal Maillard, Rosario Castellanos, María Ángeles Pérez López, Mada Carreño, San Juan de la Cruz, César Vallejo, José Ángel Valente, Juan Carlos Friebe y Octavio Paz. Incluirlos es mi forma de mostrar gratitud por su poesía viva que tanto me nutre. Todos somos esa pizarra, esa amonita, esa obsidiana que se desgasta y mengua”.

‘Mixtura’ os hará adictos a la poesía, es como una caja de bombones de la que todos los días quisieras ponerte como el kiko, no sabes cuál te gusta más porque de todos quieres repetir y descubres un nuevo matiz en cada sabor, en cada verso hay un nuevo aroma y en cada lectura florece un sentimiento que te arropa y acaba atrapándote.>>



martes, 28 de abril de 2026

Entrevista en la revista Culturamas, por Javier Gilabert

Muchísimas gracias a Javier Gilabert por esta entrevista tan completa y tan cercana, a propósito de "Mixtura", que hoy se publica en 'Primera Impresión' (Culturamas). Un privilegio contar con este espacio cada vez más imprescindible para la poesía.



Marina Tapia (Valparaíso, Chile. 1975). Es poeta, artista plástica y divulgadora cultural. Desde el año 2000 reside en España y desde 2013 en Granada. Ha publicado los libros 50 Mujeres desnudas (Amargord), El relámpago en la habitación (Nazarí), Marjales de interior (Aguaclara), Jardín imposible (Ayto. de Baena), El deleite (Ayto. Vélez Málaga), Corteza (El Envés),Un kilim de palabras (El sastre de Apollinaire), Bosque y silencio (Ayto. Aguilar de Campoo), Islario (Amargord), Piedra que mengua (Ayto. de Lodosa) y Mixtura. Antología personal (Averso). Ha coordinado El pájaro azul. Homenaje a Rubén Darío (Artificios). Sus poemas han sido incluidos en una treintena de antologías.
Entre sus premios y reconocimientos destacan:Voces Nuevas de la editorial Torremozas; Arte Joven La Latina de la Comunidad de Madrid; Paco Mollá; Ciudad de Baena; Joaquín Lobato; Águila de Poesía; 8 de marzo por la Igualdad de La Zubia (en la categoría Cultura); Residencia Literaria en Óbidos, Portugal, Granada Ciudad de Literatura Unesco y Ángel Martínez Baigorri.
Ha estado a cargo de Compartir poesía de la Fundación Entredós de Madrid. Actualmente imparte talleres literarios para los Ayuntamientos de La Zubia y Huétor Vega, y es Adjunta a Coordinación del Programa Granada Ciudad de Literatura Unesco.
Ha formado parte del catálogo de Animación a la Lectura de la Diputación de Granada y del Programa María Moliner del Área de Igualdad y Juventud. Pertenece al Institutum Pataphysicum Granatensis, a la Ronda Andaluza del Libro, a la Asociación de mujeres poetas Genialogías y a Poetas por el Clima. Escribe artículos y reseñas para Masticadores, CaoCultura, Culturamas y Moon Magazine.

Es positivo para una creadora hacer un recuento y mirar hacia atrás

Javier Gilabert: Marina, es una alegría tenerte de vuelta en esta sección. Regresas con Mixtura, que no es un poemario al uso, sino una antología personal. ¿Por qué este libro y por qué sentías que era el momento exacto para hacer este ejercicio de recapitulación?

Marina Tapia: En primer lugar muchísimas gracias, querido Javier, por la invitación a este espacio que llevas de forma impecable. Respondiendo a tu pregunta, creo que es positivo para una creadora hacer un recuento y mirar hacia atrás, analizar lo que se ha escrito y −también− lo no nombrado. Observar qué temas se han desarrollado, qué búsquedas han estado más presentes, si tu escritura maneja una paleta determinada de colores o si da lugar a alguna atmósfera. Este trabajo analítico es muy positivo para cualquier artista. Y, al llegar a mi décima publicación, Piedra que mengua (de alguna manera un número redondo) y cumplir, además, cincuenta años, creí necesario hacer cierto balance, cerrar un capítulo para poner en marcha una renovación. Un poeta que admiro, Tomas Tranströmer escribió: «Sentir cómo el poema crece / mientras voy encogiéndome. / Crece, ocupa mi lugar. / Me desplaza». Es una idea potente: el texto es el que tiene que comunicar y el poeta debe quedar en segundo plano, somos solo un canal de expresión.
Junto a todo esto que te cuento, Javier, había otras razones más prácticas, como el hecho de que muchos libros compilados en «Mixtura» no se puedan encontrar por ser ediciones no venales de premios literarios. Hacer una antología era una buena manera de ofrecer una amplia muestra de mis poemarios. También una forma de llevar a Chile mi andadura; lamentablemente no he publicado ningún volumen allí, y mi deseo es darme a conocer un poquito en mi tierra natal.

La mirada más ecuánime tenía que venir desde fuera

El proceso de armar una antología personal debe de ser vertiginoso. ¿Qué nos puedes contar sobre el proceso de selección y revisión de tus libros pasados? Al reencontrarte con tus primeros versos, ¿te has sentido tentada de corregir a la Marina que fuiste o has respetado sus hallazgos y sus cicatrices?

La verdad, era bastante complicado para mí elegir los poemas que irían, porque como autora tienes un enfoque menos objetivo, más emocional: algunos textos te recuerdan ciertos momentos concretos e importantes de tu vida, a otros les tienes afecto porque recogen el impacto de alguna lectura que te marcó, o porque están dedicados a personas queridas, o porque decantan el dolor y ciertas sensaciones intensas experimentadas. Por eso la mirada más ecuánime tenía que venir desde fuera, y tuve la gran suerte de contar con tres personas muy leídas y sólidas intelectualmente, que me dieron sus listados de “imprescindibles” de cada libro: Ángel Olgoso, Susana Drangosh y Juan Cameron. Me resulta un acierto que sean voces de autores de dos espacios geográficos distintos pero que comparten un idioma: España, Argentina y Chile. Estoy muy agradecida con su trabajo facilitador. Claro, yo fui la que tuvo, por así decirlo, la última palabra: deseaba que el libro −en conjunto− fuera armonioso y reflejara un pequeño recorrido con un hilo conductor, que no fuera un collage inarmónico. Respecto a corregir textos, he optado por no hacerlo (sólo alguna coma o alguna asonancia que en su momento se me escapó). De todas maneras, aunque escribo desde muy niña, mi primer libro salió bastante tarde (tenía 38 años), es decir, esperé para publicar; esto ha sido una suerte porque no me arrepiento ni escondo mi 50 mujeres desnudas, todavía siento digna esa primera obra editada. El espíritu perfeccionista −heredado de mi padre− ha estado siempre presente: pulir y pulir, leer y leer, permitir que otros opinen y no tomarse ninguna crítica como algo negativo.

He respetado la cronología

Respecto a la estructura del libro, al ser una obra que recoge toda una trayectoria, ¿has respetado la cronología vital de las publicaciones o has buscado nuevos diálogos temáticos entre poemas de distintas épocas para crear esta Mixtura?

Sí, he respetado la cronología: es una invitación a los lectores para ir haciendo el camino juntos, para que me acompañen en este recorrido, para que formen parte de mi andadura tal como ha ido desarrollándose y para que tengan presente −como recomendaba Thoreau− que sólo cuando olvidamos todo lo que hemos aprendido empezamos a saber. Mixtura recoge «el canto de todos que es mi propio canto», al modo de Violeta Parra, con la esperanza de inaugurar nuevos acordes y melodías de una nueva etapa.


Todos somos hijos de una historia colectiva

¿Qué pistas o claves te gustaría dar a los posibles lectores, especialmente a aquellos que lleguen a tu obra por primera vez a través de este volumen recopilatorio?

Me gustaría decirles que mi trabajo encierra distintas voces fruto de mis lecturas. Todo autor es deudor de las creaciones anteriores, todos somos hijos de una historia colectiva. Es importante para mí esta idea de diálogo con otras poetas: un diálogo sutil y subterráneo, y quisiera que la gente que se acerca a Mixtura perciba esta actitud de tributo que está en el núcleo de mi poesía. Quizá les sorprenda la variedad de temáticas que he ido abordando, pero soy una persona muy inquieta, con esos entusiasmos del saber que hacen que la mirada no pueda evitar posarse en puntos disímiles. Desearía que disfrutaran con los pequeños mundos sensitivos pintados a plumilla o acuarela −metafóricamente hablando−, quisiera generar en los otros un ángulo renovado, una mirada nueva y celebrativa: todavía vive la belleza en el mundo, aunque ahora −en la oscuridad de estos tiempos– nos cueste verla y nos inunde el pesimismo.

La imagen está muy presente en mi trabajo

Te pongo en un aprieto de los grandes (y en una antología es aún más cruel): si tuvieras que quedarte solo con tres poemas de toda esta trayectoria recogida en Mixtura, ¿cuáles serían y por qué esos en concreto?

Elegiría el poema 22 de «Piedra que mengua», el que comienza con el verso: «Madre Piedra que estás en la tierra…»; el texto «Nuevo pacto», dedicado a mi hija Camila y que pertenece a «El relámpago en la habitación» y «Zarza ardiente» del conjunto «Bosque y silencio». Los escojo porque aúnan las inquietudes que más afloran en mis escritos: el diálogo y la necesaria implicación con el entorno natural del que venimos, y esa preocupación por el distanciamiento del ser humano con la tierra a la que pertenece; creo −como Petrarca− que la contemplación paisajística nos regala placer, inspiración y conocimiento de nosotros mismos. La valoración de las mujeres, tantas veces invisibilizadas, y el deseo de que ellas sean las protagonistas de sus vidas; buscando esos espacios de acción y libertad que a lo largo de la historia se les han negado, parafraseando lo expresado por Chantal Maillard: «hay que subvertir los mitos femeninos, poner orden en la herencia». Y la reflexión acerca del tándem palabra-silencio, ese interés por lo metaliterario, por los límites del lenguaje escrito. Creo que estos tres poemas recogen esos ejes cardinales de mi poética, y por eso los seleccionaría. Quizá todos ellos, en su forma, reflejan además mi pulsión pictórica. La imagen está muy presente en mi trabajo; opino con Cézanne que la materia de nuestro arte está ahí, en lo que piensan nuestros ojos, que el color es el lugar donde nuestro cerebro y el universo se encuentran.


Vivo cada emoción con bastante intensidad

En los poemas que adelantamos («Inquietud» y «18»), confiesas el vértigo a que el afluente se seque y pides «un entusiasmo nuevo y ascendente». Sin embargo, en «Anunciación II» vemos a una poeta telúrica, llena de fuego y goce vital. ¿Cómo conviven estas distintas ‘Marinas’ en la antología? ¿Es la poesía tu forma de restañar la rotura?

Me encanta esa asociación que subrayas del poema 18 donde se pone de manifiesto la palabra poética como bálsamo y curación frente a la rotura que deja en nosotros la realidad. Esas distintas “marinas” de las que hablas son el resultado de mi hipersensibilidad. A modo de confesión, es la primera vez que expreso esta característica de mi persona: vivo cada emoción con bastante intensidad, y mi mente vibra y se deslumbra fácilmente o se hunde en estados de gran introspección; mi cabeza sigue trabajando sin control en proyectos creativos durante la noche, muchas veces me desvelo azuzada por ideas. Soy así desde niña aunque con la edad esto se ha ido intensificando. He tenido que aprender a manejar esta vulnerabilidad ante los hechos fuertes y violentos de la realidad, a buscar ese distanciamiento necesario, ese equilibrio. Sé que proyecto una imagen de alguien muy serena, siempre positiva. Pero Ángel −que vive conmigo− sabe que muchas circunstancias y noticias me afectan más de la cuenta: no soy dada a ver películas porque vivo la ficción en primera persona; de hecho, me impresionan tanto algunas imágenes que me tapo los ojos, e incluso evito escuchar ciertas piezas musicales porque me llevan a estados melancólicos y desasosegantes. Lo mejor para la serenidad buscada es el silencio y la lectura, los cuadros donados por el paisaje y los sonidos múltiples y reconfortantes de la naturaleza. Esta fricción interna quizá se refleja en mis textos, en esa necesidad de equilibrar armonía e intensidad lírica y vivencial.

Siento al arte y la literatura como un compromiso

Tu poesía nunca ha estado encerrada en la torre de marfil. Perteneces a colectivos como Genialogías, Poetas por el Clima o el Institutum Pataphysicum Granatensis. ¿Cómo se retroalimentan en tu día a día el activismo social/ecológico y la escritura poética?

Es muy buena pregunta. Siento al arte y la literatura como un compromiso. No tengo como norte la fama; más que ser una poeta reconocida, me interesa ser un buen ser humano. Y que sea esa soledad imprescindible de la escritura, ese trabajar el lenguaje, el centro. No hay nada más sosegador (en este mundo de egos) que ser fiel a nuestros principios, recordando cada día que somos eternos aprendices, parte de una estructura colectiva. Mi brújula es sumergirme y bucear en el idioma, correr los riesgos que hagan falta para destilar una poesía viva. Si esto es acogido o aplaudido resulta secundario, debemos plegarnos a las necesidades internas. Esta me parece una forma de resistencia ante un mundo tan piramidal, tan materialista y mediático. Y en cada uno de estos colectivos a los que pertenezco he encontrado referentes y personas que han entregado su vida al desarrollo del arte y a los ideales desinteresadamente, que no han usado al grupo por notoriedad o conveniencia alguna. Lo ético es muy importante para mí. Lo bueno es que hay pequeños espacios en los que la solidaridad sigue vibrando. Como decía la poeta rumana Ana Blandiana: «La resistencia a través de la cultura es más necesaria hoy que ayer».

La escritura crece con el roce y lo vivencial

Acabas de asumir un reto inmenso como Adjunta a la Coordinación del Programa Granada Ciudad de Literatura UNESCO. ¿Cómo estás viviendo este nuevo papel, especialmente de cara a la organización de un evento tan masivo como el Día Mundial de la Poesía? ¿La gestora cultural le roba tiempo a la poeta, o le da nuevas perspectivas?

Colaboro con Jesús Ortega en el Programa Granada Ciudad de Literatura Unesco con mucha ilusión. Le debo muchísimo a Granada: aquí he conocido a mi compañero de vida, a mi amor, y aquí he publicado la mayor parte de mi trabajo. Estar en relación con otros escritores te nutre, tienes más a mano sus experiencias y búsquedas y, si tu enfoque es una mirada receptiva y deseosa de nutrirte, aprendes mucho. Eres más consciente de la necesidad de crear una hermandad entre los artistas que se posicione frente a las injusticias, que dé voz a diferentes grupos y pueblos. La cultura puede reavivar la esperanza y empaparse de valores. Es verdad que la gestión y la difusión cultural −y tú lo sabes bien Javier− quita tiempo a tu trabajo de lectura y escritura pero, por otro lado, alimenta el deseo de buscar ese espacio íntimo y personal, atiza el entusiasmo creativo y otorga experiencias vitales vertebradoras de la poesía. Creo que la escritura crece con el roce y lo vivencial, que se aprende con cada voz que se escucha o que se lee.

Publicar una antología personal suele sonar a canonización, a hacer balance o a final de ciclo. ¿Supone este volumen un punto de inflexión en tu producción? ¿Y a partir de ahora, qué?

Quiero pensar que es un acto reflexivo y una pequeña parada para inaugurar otro ciclo de escritura. De hecho, esta Feria del Libro saldrá Nômade, un libro escrito casi en su totalidad en Óbidos, Portugal, durante mi residencia literaria. En él no sólo abordo la idea de la condición andariega y errante del ser humano (sello impreso en nosotros desde los inicios de los tiempos), también plasmo mi relación afectiva con ese territorio único en el que viví durante el mes de octubre del 2023. Y, además, corro un riesgo estilístico: la segunda parte de este libro bifronte está enteramente escrita con la horma del soneto. Como lo hizo ya la Generación del 27, por ejemplo, rescato con entusiasmo una estructura clásica intentando impregnarla de nuevas resonancias. Jesús Cárdenas, en la estupenda reseña que regaló a Mixtura destaca que lo errante está muy presente en mi trabajo; así que el desarrollo de este concepto en mi nuevo poemario Nômade sirve perfectamente de puente con esta antología.

Esta generación tiene una deuda enorme con las maestras

Con la gestión cultural y los talleres literarios a pleno rendimiento, ¿en qué nuevos proyectos creativos estás trabajando actualmente?

Preparo con mucho mimo cada taller, vuelco bastante tiempo en escoger qué lecturas y ejercicios son los adecuados para cada grupo. Así que no tengo demasiadas horas para la poesía (que necesita ese estado laxo y casi fuera del mundo), pero mi actividad tallerística nutre y dialoga muy bien con el ensayo, con los artículos relacionados con personajes claves y por eso estoy más volcada a ello durante el curso. He iniciado una columna acerca de escritoras en Culturamas bajo la vitola de «Indómitas y reflexivas». Ya han salido dos artículos: uno versa sobre la obra ensayística de Mary Oliver, y el otro está dedicado a Ursula K. Le Guin. La siguiente, nuestra querida y admirada María Zambrano. Son acercamientos más personales; no pretendo sentar cátedra, se trata de composiciones con toques poéticos e impregnadas de gratitud a grandes creadoras. Siento que esta generación tiene una deuda enorme con las maestras que nos han dado un modelo de vida y de trabajo, a pesar de los infinitos inconvenientes de la época en las que les tocó vivir. Como te digo, Javier, este tipo de textos compagina muy bien con los talleres. Y de hecho, ya está acabado un primer librito (Ungüentario. Aproximaciones poéticas) que reúne una buena parte de los artículos teóricos y reseñas alumbradas en estos últimos años.

Por último, como lectora voraz y agitadora cultural: ¿de quién te gustaría conocer su “Primera impresión” en futuras entregas?

Me gustaría que entrevistaras a Cristina Grisolía, buena amiga y excelente escritora, que acaba de sacar su poemario Piedra contra piedra con la editorial de Barcelona Animal Sospechoso. Además, vendrá a presentarlo a Granada próximamente en la librería Picasso; tu entrevista sería para ella un gran impulso y una ocasión de darse a conocer más por aquí.

Conversatorio "Escritores de Indonesia en la Feria del Libro de Granada"

El sábado 25 de abril es una tarde que recordaré con gran cariño, porque tuve el honor de presentar y entrevistar a dos excelentes autoras indonesias, Feby Indirani y Soe Tjen Marching, y también leer tres fragmentos traducidos al español de su obra (leídos también por sus autoras/es en lengua materna). La conversación en la Sala Zaida fue muy interesante, las autoras nos contaron acerca de la realidad de su país, de su andadura, de su compromiso social, de la situación de la mujer, de la memoria histórica, de sus nuevos proyectos y de la visión de España desde Indonesia. Todas/os nos sentimos maravilladas/os por la fuerza de sus propuestas y compromiso. Mujeres valientes, críticas, lúcidas de las que hay mucho que aprender.
Doy las gracias a Ángel Olgoso que ha sacado estas fotos, a Óscar Jiménez que se encargó de la interpretación simultánea del inglés al español, también a Antonia Ortega Urbano que grabó el acto y, como no, a Jesús Ortega que hizo posible que Yakarta estuviera en esta Feria del Libro.











viernes, 24 de abril de 2026

Pregón Feria del Libro de Granada 2026

Comparto con gusto los apuntes que tomé del emocionante y motivador acto de inauguración de la Feria del Libro de Granada, donde todos los asistentes celebramos que la lectura y la creación literaria siga tan viva.

<<Se comenzó anunciando que el pórtico de la Feria del Libro era también el de la Noche en Blanco, lo que evidencia una intensa y variada actividad cultural en nuestras calles y espacios. Marifrán Carazo, la alcaldesa, comentó: “Un libro abierto es una ciudad que decide jamás rendirse al olvido”. Nombró a todos aquellos que hacen posible el libro (autores, editoriales, libreros, profesorado y lectores, además de las instituciones relacionadas). Se agradeció a Antonio Caba y a Alfonso Salazar, directores de la Feria, que durará del 23 de abril al 3 de mayo, once días con un nutrido programa. Este año se ha escogido un lema lorquiano que hace un guiño a la Capitalidad, “Así que pasen cinco años”. Se habló de Granada como una biblioteca abierta y se dio una efusiva bienvenida a los visitantes de Yakarta, invitados gracias al programa de Granada Ciudad de Literatura Unesco, coordinado por Jesús Ortega. Acto seguido, Jesús presentó a Laura Prinsloo (a cargo del MTN Sastra del Ministerio de Cultura de Indonesia y Focal Point de Jakarta Unesco). En su discurso destacó: “Granada es un ciudad que desde hace mucho tiempo nos ha enseñado que la cultura crece a través del encuentro. Indonesia es una nación de miles de islas y cientos de lenguas, un paisaje que configura nuestra literatura como una rica constelación de voces”, comentando además que la presencia de Eka Kurniawan, Soe Tjen Marching y Feby Indirani hace que las historias de Indonesia crezcan en otros territorios. A continuación, Pedro Mercado, rector de la Universidad de Granada (Universidad que va a cumplir cinco siglos) puso el foco en el libro como poder transformador de la cultura. Desde Diputación se destacó que la ciudadanía era la verdadera protagonista de la Feria del Libro y se anunció la cuidada edición de “La leyenda del astrólogo árabe'', de Washington Irving”, texto que recupera la primera edición española, publicada en Granada. Después se concedió el galardón al equipo de la candidatura de Granada a la Capitalidad Cultural 2031. Pilar Tasara, gerente del Consorcio, recogió el premio y agradeció que se entregara en la tercera Feria en importancia a nivel nacional. Se presentó al pregonero Álvaro Salvador, escritor y catedrático vinculado a la Otra Sentimentalidad, movimiento nacido en nuestra ciudad. Álvaro glosó en el discurso su vida tejida con los hilos de los libros y del magisterio. Comentó que hace tiempo se anunció la desaparición de los libros en papel a manos del libro electrónico, pero a pesar de esos augurios el libro en su formato tradicional sigue más vivo que nunca, y prueba de ello es esta edición número 44 de la Feria del Libro de Granada. Habló de la importancia del libro como un objeto próximo y familiar, “es un artefacto perfecto como la rueda u otros que no han podido ser desplazados. Tiene cuerpo, ese cuerpo de papel que nos gusta sopesar, recorrer, medir antes y después de la lectura”. Hizo un recorrido desde Gutenberg hasta nuestros días, y comentó que su vida ha estado siempre rodeada de libros y que el primero -regalado por su padre y antes por su abuelo- fue “La infancia de Ramón y Cajal”. Su padre, aficionado a la poesía, le leía a grandes autores como Lorca, pero también poemas de su autoría. Los libros han sido sus cómplices, compañeros, mentores imprescindibles y necesarios. “Leer es una aventura mental y emocional”. Finalmente, hizo un homenaje a sus maestros (“No sería yo quien soy y no estaría aquí sin ellos”) y a las amistades del mundo de la literatura. “Ninguna de esas nuevas ventanas tecnológicas, pantallas de televisión, cine, internet, etc. supera a los libros. La vigencia de las bibliotecas, que son estáticas, y las ferias del libro, que son bibliotecas móviles, dan muestra de ello”>>.

*Fotografías de José Albornoz








Conversatorio de literatura indonesia en la Feria del Libro de Granada

Es un privilegio dialogar con dos excelentes autoras indonesias de gran proyección internacional, Feby Indirani y Soe Tjen Marching, el sábado 25 de abril, a las 20:30 horas en la sala Zaida, dentro de la programación de la Feria del Libro de Granada, que tiene a Yakarta como Ciudad Unesco invitada.



jueves, 23 de abril de 2026

Taller "Raros de Luna" en Íllora

Gracias a Ana Barea Arco y a Francisco Jiménez por invitarme al taller "Raros de Luna" de Íllora, el pasado lunes 20 en el Museo Municipal. Muy contenta de haber podido llevar propuestas de ejercicios poéticos y de compartir con ese grupo tan especial.






martes, 21 de abril de 2026

Feria del Libro de Albuñol

Muy contenta de haber participado en la Feria del Libro de Albuñol. Fue un honor y un momento inolvidable la lectura dialogada con Ángeles Mora, también un gustazo compartir con buen@s amig@s como Virtudes Olvera Lopez, Gerardo Venteo, Gabriel Jeronimo Romera, Clara Inés López-Rodríguez, Ismael Ramos y José Miguel Montalbán. Gracias a l@s organizadores, en especial, a Isacio Rodríguez. Gracias a El Envés Editoras, siempre apoyando a sus atuor@s. Y también nuestra gratitud al público que se acercó. ¡Qué buen ambiente se respiraba en la Feria!