viernes, 2 de octubre de 2026

Poetas andaluces en los márgenes

Comparto los dos poemas de Elena Martín Vivaldi que leí en el maravilloso acto ''Nombre propio: Poetas andaluces en los márgenes'', organizado por la Asociación Andaluza de Escritores y Críticos Literarios y celebrado en la Sala de Conferencias del Patronato de la Alhambra y el Generalife. Muy contenta de haber podido poner voz a esta inmensa poeta granadina. Agradezco la brillante iniciativa y la invitación de Remedios Sánchez, José Cabrera Martos y Ramón Martínez López. Gracias a Ángel Olgoso y a todos los amigos por las fotografías.

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SONETOS EN AMARILLO

2

Mi voz quiero amarilla, quiero el oro

maduro en un verano de desvelo.

Mi dolor amarillo, y junto al cielo

azul de soledades. Poro a poro

quiero mi sangre trigo, y no le añoro

su más verde constancia, ni su anhelo

al perenne ciprés, que voy de vuelo

y en amarillo sauce ya me doro.

Aguardo en mí esa luz enternecida

y en las últimas hojas, dulcemente,

con un temblor de llama detenida

Ay, que por este instante, tan ganado

a golpes de más vida, ciegamente

me rindo al amarillo traspasado.

(Del libro 'Arco en desenlace'. Veleta al Sur, 1963)



SI ESTA NOCHE...

Si esta noche llueve,

yo suplicaría

fuera mi corazón rama de un árbol.

Si lloviera esta noche,

que mi sangre gritara

sobre los troncos,

tallos

y las hojas sumisas,

perforando el silencio,

alzándome, creciéndome,

hasta alcanzar, despiertas, las ventanas,

luces resplandecientes,

desveladas.

Si lloviera esta noche,

ser sonido quisiera,

repique del asfalto,

canto de los tejados,

rumor apaciguado, prisionero de sombras,

misiva

y su ternura hacia noches y amigos.

Si lloviera...

que mis labios gozaran del sabor de la tierra,

que mis ojos un ancho cauce de luces fueran,

mis manos los estanques que sus tallos le siembran,

mis oídos se alzaran, altas torres de asombro.

Si esta noche llueve,

si la lluvia llegara,

se abra su nombre gris en ramas amarillas,

me acoja y me dilate las venas y los nervios,

me hable y me responda con su boca enraizada,

humedezca mis huesos

y me encienda los sueños

en la aridez

nublados.

(Del libro 'Durante este tiempo'. El Bardo, 1972)

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