sábado, 17 de octubre de 2020

Día de las Escritoras en La Zubia

El pasado 15 de octubre participé -rodeada de buenas amigas- en la V Edición del Día de las Escritoras, organizado por la Biblioteca Miguel Hernández de La Zubia y el Centro de Igualdad Trece Rosas, leyendo textos propios y de otras autoras de todo el mundo como homenaje a su labor creativa.

Os dejo con mi poema y con el de Ángela Figuera Aymerich.


 


 

VOCACIÓN

Yo solo sé que es un placer que duele,

que es un dolor que atormentado halaga,

llama que de la vida se alimenta,

mas sin la cual la vida se apagara”

(Rosalía de Castro)


Si alguien me pregunta por mi oficio

o pide que describa lo que hago

¿qué diré?

Responderé segura soy poeta.


He sido, soy, seré poeta.

Y así como luciérnaga

que el fango del pesar alumbra,

un grillo que inaugura

la lumbre,

la alegría del verano

yo seguiré entonando

mis músicas secretas,

y cada exhalación, cada grafía

que vive en mi interior será textura,

un auténtico enjambre de aliento,

un quejido feliz.


Poeta precedida de otros vuelos

sobre la misma flor del mundo.


Pequeña es la palabra escrita,

de holgada magnitud.

 

Arrojo y discreción.

Elevación y hondura.

Poeta.


 


 


NO QUIERO

(Ángela Figuera Aymerich)



No quiero
que los besos se paguen
ni la sangre se venda
ni se compre la brisa
ni se alquile al aliento.
No quiero
que el trigo se queme y el pan se escatime.

No quiero
que haya frío en las casas,
que haya miedo en las calles,
que haya rabia en los ojos.

No quiero
que en los labios se encierren mentiras,
que en las arcas se encierren millones,
que en la cárcel se encierre a los buenos.

No quiero
que el labriego trabaje sin agua,
que el marino navegue sin brújula,
que en la fábrica no haya azucenas,
que en la mina no vean la aurora,
que en la escuela no ría el maestro.

No quiero
que las madres no tengan perfumes,
que las mozas no tengan amores,
que los padres no tengan tabaco,
que a los niños les pongan los Reyes
camisetas de punto y cuadernos.

No quiero
que la tierra se parta en porciones,
que en el mar se establezcan dominios,
que en el aire se agiten banderas
que en los trajes se pongan señales.

No quiero
que mi hijo desfile,
que los hijos de madre desfilen
con fusil y con muerte en el hombro;
que jamás se disparen fusiles,
que jamás se fabriquen fusiles.

No quiero
que me manden Fulano y Mengano,
que me fisgue el vecino de enfrente,
que me pongan carteles y sellos
que decreten lo que es poesía.

No quiero amar en secreto,
llorar en secreto,
cantar en secreto.

No quiero
que me tapen la boca
cuando digo NO QUIERO...




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