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viernes, 4 de abril de 2025

"Piedra que mengua" en el Club de Lectura de Jun

Qué maravillosa tarde la de ayer, con el Club de Lectura de Jun. Muchas gracias a Ana Gámez Tapias por invitarme a comentar "Piedra que mengua", y gracias a las integrantes por su hospitalidad y sus regalos artesanales. También a Ángel por acompañarme y sacar estas fotos. ¡Espero poder seguir compartiendo con este grupo!








lunes, 25 de noviembre de 2024

Club de Lectura Letraheridas

Fue un verdadero gusto realizar el pasado jueves la ruta literaria de "El segundo hijo del mercader de sedas", de Felipe Romero, junto al Club de lectura LETRAHERIDAS que tengo la suerte de coordinar. Gracias al Ayuntamiento de Huétor Vega por el apoyo al Club. Nuestro recorrido comenzó en la calle Lepanto (en el hostal que lleva el nombre de la novela), seguimos hasta la Alcaicería, luego a la Plaza de las Pasiegas, subimos al Albaicín por la Cuesta de San Gregorio, llegamos al Aljibe de Trillo y ascendimos buscando la Cuesta María de la Miel. En cada parada leímos fragmentos del libro. Y nos hubiera gustado terminar el la Abadía del Sacromonte (lugar tan presente en la historia) o en el Carmen de los Mártires, pero en otoño los días son más cortos así que rematamos nuestro paseo en el Albaicín. ¡Viva la lectura compartida!




miércoles, 18 de agosto de 2021

"Los palafitos" en el Instituto Cervantes de Tel Aviv




    Ha sido un gusto poder participar como invitada del Club de Lectura del Instituto Cervantes de Tel Aviv en el análisis del relato de Ángel Olgoso “Los palafitos”. La moderadora Fanny Díaz, la bibliotecaria Alicia Martínez y una docena de participantes (Saúl, Eli, Sara, Dror, Viri, Iehudith, Gladys, etc.) alternaron vía Zoom sus interesantes comentarios en un ambiente cordial y elogiaron unánimemente el relato. Os dejo aquí algunas de las ideas expresadas:

-La riqueza lingüística de Ángel Olgoso y la belleza poética de sus descripciones contribuyen a la inmersión del lector en una esfera de extrañeza, de inquietud, de no saber dónde se está para después sentirse parte de ese mundo, lo que conlleva que el lector tenga una actitud más activa.

-Analogía con el tiempo actual en el que nos están desgarrando las certidumbres como al protagonista del relato. Más que una visión fatalista, se trata de una posibilidad de inaugurar nuevos mundos.

-Hay un espíritu melancólico de fondo junto a una sensación de amenaza que crece poco a poco.

-Parece que ambos, lector y personaje, van sintiendo de forma paralela el asombro.

-El relato despertó interés por conocer las pintorescas flora y fauna que se nombran en la historia.

-Se encontraron ciertos paralelismos con el paraíso (reminiscencias judeocristianas o paganas), aunque la amenaza latente que subyace en el entorno lo convierte en una especie de negativo fotográfico del paraíso.

-Este relato va más allá del género fantástico, es una mezcla de sueño, imaginación, ciencia… Se sitúa en una zona de intersección entre la naturaleza y el hombre.

-Una de las cuestiones muy bien traídas por un miembro del Club fue si, en el desarrollo de la narración, el mundo se ha acabado o acaso no ha comenzado.

-Se elucubró sobre el lugar donde estaría ambientada la acción, a tenor de elementos como el coco, la mandioca, los manglares, los dólmenes, etc, que remitían al Trópico, al Amazonas o al Neolítico. Y se habló de la isla de Chiloé, donde aún perviven los palafitos.

-Se apuntó la desconcertante simetría absoluta entre los dos personajes protagonistas, el arcaico pescador y el moderno botánico, desconocedores ambos del mundo del otro.

-Como invitada, comenté entre otras cosas, que Ángel entregó cinco años a su escritura y pulido; que sus textos intentan causar -en este caso- una extrañeza espaciotemporal; que el perfeccionismo estilístico es una marca de la casa; y que Ángel consigue que el lector acepte con naturalidad la demolición de la historia universal.

-Se calificó el final como un gran interrogante, en el que el protagonista acepta la nueva realidad.

    Gracias por esta oportunidad y por dar valor a la obra de Ángel Olgoso, que tanto lo merece tras cuarenta años de intensa dedicación a la escritura.