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lunes, 25 de agosto de 2025

Reseña de "Piedra que mengua" en Moon Magazine, por Ana Isabel Alvea

 Mi gratitud a Ana Isabel Alvea Sánchez por esta delicada, luminosa y cuidada reseña de "Piedra que mengua" en Moon Magazine. Un verdadero gusto leerla, y releer cada aspecto que destaca (también el foco en la cultura Mapuche).




Piedra que mengua, de Marina Tapia. Lo sagrado en el templo de la poesía

XL Premio Ángel Martínez Baigorri, el poemario Piedra que mengua de Marina Tapia «se eleva como un canto inextinguible en el templo de la poesía». Hermoso análisis de la poeta y ganadora del premio en su edición de 2019.
Por Ana Isabel Alvea Sánchez

Por casualidad, leí que el poemario Piedra que mengua fue ganador del XL Premio Ángel Martínez Baigorri, el mismo que yo obtuve en 2019 con La pared del caracol. Esa hermandad propició que Marina y yo leyéramos nuestros respectivos libros, unidas por una complicidad y aquella entrañable experiencia.

Este libro, como la casa del ser o la morada de la vida, se construye sobre su metáfora y eje principal: la piedra. Su estructura se configura como un todo cohesionado, un río que sigue recto la corriente, aunque su hilo conductor —la piedra— se ramifique en afluentes de significados.

Se abre el poemario con una referencia al principio: la creación, como una génesis, con imágenes que evocan el origen del mundo, donde prevalece el magma de un amor de fuego. La voz —el ser, la mujer, la poesía— nace de esa colisión; la bautizan Piedra: y me envolviste entera de firmeza, de claridades férreas, para convertirse en palabra y poema.

Comienza entonces a rodar la piedra sólida y resiliente; no obstante, Todo reduce el agua del vivir, y se reconoce como una Piedra que mengua, consciente de que quedará en cadáver, / polvo, / sombra, nada. A partir de ahí, inicia la búsqueda de un fuego inextinguible que perdure frente al tiempo y las inclemencias.

Recorre un viaje en el que se pierde y se desorienta, pero logra hallar el milagro y parece que la fe, o bien el amor, o tal vez la poesía, o todo en su conjunto, le procura la dicha. Durante ese tránsito, siente la nostalgia por su país, se ve extranjera y errante.

Aparecen algunos poemas-caligramas en los que se define como roca y expresa un amor arrebatador, cúspide de la dicha. Apela al poder del amor para transformarnos, pues es el amor quien nos otorga tamaña energía, como si en nuestro interior creciera un sol radiante.

Extiende una mirada crítica al mundo actual y a nuestro modo de vivir: sin ilusión, con angustia y cansancio, en una constante búsqueda de lo eterno y lo perenne. Siente una íntima y profunda conexión con la tierra, Madre Piedra, a la que desea cuidar frente al poder destructor y la codicia de los humanos.

Escribes desde dentro de la tierra…con la memoria honda de tu especie. Late en su voz un sentir primigenio y ancestral, se siente roca madre. Tal vez subyace la influencia de la cultura mapuche, «gente de la tierra». Los mapuches conciben que todos llevamos dentro energía, fuerza vital y espíritu. Para ellos la piedra simboliza fuerza y permanencia. Parece que la autora contrasta esa cosmovisión con el pensamiento occidental. Y es a esa fuerza a la que apela, la que la sustenta y la impulsa en la creación.

Aflora en todo el poemario un sentir sagrado, una divinidad interior, la Piedra es una potencia que irradia dentro de cada uno de nosotros, nos da refugio y nos salva y puede constituirse gracias a la fe, al amor, a la creación.

Los últimos poemas se centran en la inspiración, piedra matriz, única fuerza sobre la cual gravita mi poema. Constituyen reflexiones metaliterarias, como la idea de que, para que la poesía exista, el poeta debe menguar. Afirma así su propósito: Que mi canción minúscula transite / el ojo de una aguja, / para bordar por siempre / un manto enamorado de tu mundo.

Poesía sembrada de referencias bíblicas, cuyo tono evoca el de los Testamentos: una voz sentenciosa, depurada y elegante, firme y potente que entabla un diálogo tanto con la tradición mística como con la poesía contemporánea. En sus poemas se dirige a un tú que podría ser Dios, el amor o el amado, la creación o la propia poesía. Un poemario que es en sí mismo un clamor y que se eleva como un canto inextinguible en el templo de la poesía.

"Mixtura" en Librújula

Muchísimas gracias a la revista Librújula por hacerse eco de "Mixtura. Antología personal" (Averso, 2025), un libro que ya se encuentra en librerías y que será presentado prontito. Da gusto ver que, poco a poco, este libro va caminando.


<<Este poema 22, 'Madre piedra que estás en la tierra' figura en este volumen Mixtura, de reciente publicación, que es una antología poética personal con una amplia muestra de los diez libros publicados, hasta el momento, por esta poeta chilenoespañola, Marina Tapia. Una oportunidad única para hacerse con muchos de ellos, inencontrables dada su condición de libros premiados y no venales, y de adentrarse en su creación elegante, sensorial y rítmica. Su permanente búsqueda de nuevos registros ha tenido como ejes la naturaleza, la identidad femenina, la escritura y el silencio, el amor y el erotismo, lo plástico y la errancia geográfica y vital. En palabras de Juan José Castro, Mixtura recoge «una mirada retrospectiva, ya serena, dueña de su oficio, consciente de la inmensa labor estética que conlleva sostener una carrera poética ascendente, sin renunciar por ello a la verdad de la palabra».

Poema 22.

Madre Piedra que estás en la tierra,

significada sea tu estirpe.

Vuelva a nosotros tu reino.

Hágase tu voluntad,

así en el magma como en el cosmos.

El agua nuestra de cada día

dánosla hoy

para lavar el cuerpo,

para lavar el alma.

Y perdona nuestras ofensas,

nuestra extracción voraz de tu materia,

ese eterno saqueo.

No nos dejes caer en la codicia.

Y líbranos de nosotros,

Piedra Madre. >>

lunes, 9 de junio de 2025

Reseña de "Piedra que mengua" por Gerardo Venteo

Muy agradecida al poeta Gerardo Venteo, por esta preciosa reseña de "Piedra que mengua" publicada en Todoliteratura.es ¡Qué ilusión contar con su mirada!



UN CANTO MINERAL

Vivir, Hacer, Construir, son tareas o actitudes inherentes al ser humano. Para conjugar estos verbos, partimos de la necesidad desde la cual proyectamos nuestra voluntad, nuestra intención y nuestro afán y nos conducimos hacia el logro de la finalidad en la cual debemos emplear un esfuerzo sostenido con la materia prima de la que disponemos. Los elementos que necesitamos están al rededor: es el lugar donde vivimos, el suelo que pisamos,la naturaleza que nos provee. Esta común unión entre humanos y naturaleza hace mucho tiempo que el ser humano la ha roto quedando expuestos al devenir del desastre. Para levantar una casa que nos proteja de la intemperie empleamos el cimiento sólido de la piedra sobre la que poder asentarla. Para construir la casa humana donde quepa del pensamiento y las ideas necesitamos el mineral del lenguaje. Los poemas que aquí nos propone Marina Tapia son también una casa donde pensamiento y emoción se asientan de manera hermosa.

Piedra que mengua (que obtuvo el premio del XL Certamen «Ángel Martínez Baigorri» Lodosa (Navarra) es un poemario sólido, un libro mineral que aborda la gravedad de lo primigenio como sustrato base a partir del cual situarnos y construir un lugar en el mundo y esa casa que es (origen y destino) el amor.: “ Antes de que tu beso/ cambiara mi sustancia y redimiera el núcleo/ del dolor,/ fui Babel.” Comienza así el poema 1: “En el comienzo/ aquella voz magmática/ fundía sobre lava/ su profundo nombrar.” (…) para concluir el poema diciendo: “En el comienzo tú,/ sordo estruendo,/ amor/ de fuego.

Piedra que mengua parte con toda su gravedad de lo esencial y a partir de ahí, palabra a palabra, imagen tras imagen, construye un canto imantado que se eleva estrastosférico alrededor de un concepto; la piedra (sujeto concreto que expele un campo semántico de amplio espectro).

El Libro de Marina aborda la tangente temporal del sujeto poético a través de una voz múltiple (el objeto y sus variantes en distintos escenarios) que parte de una sola voz (la propia voz poética) y habla de heredad como un macizo a partir del cual sucede la historia en la que también sucedemos nosotros “ Cordilleras,/ salientes emotivas./ Sois hálito ascendente,/ o dedos de las diosas que, dormidas,/ levantan sus pulgares y acarician/ la pulpa de las nubes. La poética que atraviesa este Piedra que mengua es un magma que se solidifica en el poema de manera sutil y caleidoscópica.

Sobre lo sólido y grave se construye, en este libro, lo líquido, lo húmedo, lo frágil, lo pequeño y lo hermoso; la voz. Y esta voz se eleva sobre la tangente material del objeto (la piedra) para abrazar con la boca el latido del corazón del poema que a su vez es el magma con el que solidifica y se hace esta casa.

Este poemario basáltico, sólido, polisémico y sedimentario, parte de la contemplación lenta y el pensamiento analítico para conjugar de manera precisa (y preciosa) la emoción que puede llegar a conmovernos con lo que no parecía posible. Con gran sensibilidad y destreza técnica, Marina asigna a la piedra el lugar de un tótem sagrado que sostiene todo y se alza sobre todo y es, desde una mística casi religiosa, que aborda la rotundidad del peso mineral y el origen como lugar sagrado y lo expele (desprovisto de gravedad) en forma de canto.

Este canto de heredad “ Abecé de mi canto,/ que en cada roquedal se enreda./” (ancestral, testimonial, geológico, arqueológico, antropológico) en ascenso vertical, se construye a partir de los cimientos sobre los que se asienta un sujeto moral que forma parte del tiempo, su tiempo propio que atraviesa un momento histórico a través de un paisaje interior cambiante hasta convertirse en un canto rodado arrastrado por el río, un paisaje fértil o un desierto y pronunciando así maneras o una manera de estar y de asistir al mundo. Este canto es una oración. En el poema 36: “Dichosas vosotras/ que lleváis/ el soplo de la tierra en vuestro centro,/ generosas matriuscas,/ pues Canaán os aguarda.// Dichosas vosotras/ que tenéis compasión por todo lo que late,/...”

Es difícil destacar unos versos sobre otros en este libro excepcional pues habría que transcribir poemas enteros casi o abundar con profusión y alegría en cada uno de ellos. Así ocurriría con el poema 2 que comienza diciendo: “Me bautizaste piedra,/y me envolviste entera de firmeza,/ (…) y en el cobre/ de mi veta extenuada pusiste/ esa humedad de amor.” o en el poema 3: “ Y ahora soy palabra que se adensa,/ tan firme y compacta:/ un carrusel de ritmos contenidos.”

Marina ha compuesto un canto que bebe desde el interior de las simas y las sobrevuela creando un paisaje hermoso de palabras a partir de lo sólido. Este libro sereno, es un libro de amor que parte desde la tangente mineral de lo más sólido para, a través de la contemplación, el pensamiento y el lenguaje, construir esta casa. “Dulzura es lo que hallo en la sustancia/ que tú me concediste./ Me visto de certezas./ Mi corazón es gruta. / Un blanco laberinto de pilares/ donde tu voz camina.”

jueves, 8 de mayo de 2025

Intervención en el Festival Internacional de Poesía

Muy contenta de haber participado el martes 6 de mayo F.I.P., junto a los poetas Juan Peregrina Martín, Juan de Dios Villanueva Roa y Carmen Salas Del Río, donde leí algunos poemas de "Piedra que mengua". Nos presentó Isabel Llamas en la Biblioteca Pública Provincial. ¡Muchas gracias a Remedios Sánchez y a todo su equipo por contar con nosotros!






martes, 29 de abril de 2025

Nélida Cañas acerca de "Piedra que mengua"

ACALLADO EL RUIDO, EL SILENCIO HABLA

Un rapto poético hecho de percepciones y reflexiones “ad intra” configuraron este poemario titulado Piedra que mengua. Acallado el ruido, el silencio habla.

Marina Tapia (1), exquisita poeta, se nos torna cercana. La suya es una mirada trascendente y trémula diciéndonos. Convocándonos.

En una entrevista (2) reciente en Culturamas la escritora expresa así su proceso creativo:

“En esta ocasión, diría que fue un rapto de tres noches de insomnio. Un rapto propiciado quizá por un escrito en forma de “recado” de Gabriela Mistral en el que decía: «La piedra forma el respaldo de la chilenidad; ella y no un tapiz de hierba sostiene nuestros pies»”. De hecho, este fragmento lo he utilizado como cita inicial del libro. Me llamó la atención que nuestra Nobel hiciera hincapié en la montañas que vertebran el país y no el océano que lo recorre entero de norte a sur. Ella relacionaba este elemento pétreo incluso con nuestra personalidad. O, tal como declaró el artista chileno Francisco Gazitúa, «la sagrada cordillera, ese paisaje absolutamente desmedido, místico, impresionante» marca toda nuestra historia”. Recordemos aquí que Marina Tapia es nacida en Valparaíso, Chile.

Mientras el llano nos hace expandir la mirada en busca del horizonte. El paisaje de la montaña hace elevar la mirada en busca del cielo. De una u otra manera se trata de alcanzar la trascendencia espiritual, que todo poeta necesita para labrar su tierra. Buscar esa semilla que habita el ser de las cosas y aguardarla. Darle su tiempo hasta que se abra en flor y ésta, en fruto. Contemplarla, entonces. Quedarse en vilo. Asombrarse. Al fin, nombrarla. A sabiendas del fracaso que toda expresión conlleva. Merodear, entonces, en torno a lo callado. Dejar que la mano vuele hasta dejarse decir por el lenguaje.

La naturaleza es su abrevadero. En este caso la piedra. “Y con este acercamiento a la piedra, al magma y a lo primigenio he dado otro paso más en este periplo sensitivo por el paisaje”. Antes fueron los poemarios Bosque y silencio e Islario.

La piedra monologa y se ofrece: “En mí levantarás lo que tú quieras: / silencios o poemas. /O escribirás en veta de oro y plata. /Habitaré la casa del ascenso”. Poesía ascensional la de Marina Tapia. En busca de un más allá, que nos ayuda en el ascenso hacia la luz.

En la entrevista mencionada la poeta dice: “Aconsejo a los poeta jóvenes regresar a ese espíritu inquieto y curioso de la infancia, donde la observación y el deslumbramiento eran gestos habituales”. Mi memoria me acerca la frase de la poeta María Negroni: “La poesía es la continuación de la infancia por otros medios”. La infancia, período donde se puede explorar, jugar y asombrarnos. Explorar, como en este poemario con la intertextualidad, con el legado de otras voces. Jugar intercalando en el poema el que será título, marcado con un cambio de tipografía. Deslumbrarse y deslumbrarnos con las múltiples posibilidades del lenguaje y el sentido.

Piedra que mengua nos habla de la piedra: “Piedra matriz/ única fuerza/ sobre la cual gravita mi poema”. Nos habla de su magma, del fuego, del paso de las Eras. De la caricia del canto que la mar ha pulido. Y del canto que rueda transmutado en poema.

La poética de la autora estremece: “Volví para deciros cuánto amor / he visto en lo que rueda y se desprende”. Mi memoria me lleva hasta aquella piedra azul (3), que vivía en el bosque con murmullo de hojas y trinos de pájaros. Marina Tapia escribe y dibuja como Liao y nos habla de la piedra que mengua. Como lo hace aquella piedra azul que sufre desprendimientos y desgarros. Una de sus mitades arrojada a distintas partes del mundo sufre nostalgia de su ser, pero no abandona su busca de identidad. El anhelo de aunar sus partes fragmentadas. Así, todos somos esa piedra que mengua, pero no olvida su propia identidad. Como Marina cuando habla de su Chile natal: Piedra sobre la cual “descansan sus cimientos.”

Poesía vertical la de Marina Tapia. Poesía que eleva y se deslíe en otras voces que nutren y convocan a la poeta. Así, Machado, San Juan de la Cruz, Chantal Maillard, Sor Juana, César Vallejo, Octavio Paz, entre otros. Aquí un fragmento en el que está la voz de Antonio Machado:

“Anoche cuando dormía, /mi latido se unió a su latido, /a la respiración /de este milagro”.

Refiere al poema del propio Machado: “Anoche cuando dormía/soñé ¡bendita ilusión! / que una fontana fluía / dentro de mi corazón”.

¡Cuánto fluye dentro de nuestro corazón cuando calla el ruido y el silencio habla! ¡Cuánto fluye cuando dejamos que el espíritu se aliviane y alcance la mística del poema despojado como un guijarro pulido por el mar!

Nélida Cañas

Córdoba (Argentina), 20 de abril de 2025

__________________

(1)Marina Tapia, Piedra que mengua, Premio XL Certamen poético Ángel Martínez Bigorri -2024.

(2)Marina Tapia, Más importante que escribir es leer, Entrevista por Javier Gilabert, Revista Culturamas, Abril 16 de 2025.

(3) La piedra azul, cuento infantil del autor Jimmy Liao (Taiwán, 1958). Licenciado en Bellas artes, después de 12 años en el ámbito de la publicidad se dedica a escribir y dibujar sus propias historias.

viernes, 4 de abril de 2025

Comentario sobre el poema 12 de "Piedra que mengua", por Iván Contardo

COMENTARIO SOBRE EL POEMA 12 DE "PIEDRA QUE MENGUA".


El título del libro Piedra que mengua evoca referencias bíblicas profundas. La piedra, símbolo del discípulo Pedro, a quien Jesús llamó Petros, y el verbo menguar, que alude a la célebre frase del Bautista: Es necesario que yo mengüe para que él crezca. Estos elementos nos sitúan en un terreno de humildad y trascendencia, donde la poeta se asume como una piedra dentro de un edificio espiritual, un concepto cercano a la visión petrina. La poesía, en este contexto, es un espacio vasto y transparente, y la voz lírica reconoce su pequeñez ante la inmensidad de la existencia.

Relaciono este texto con las escrituras cristianas porque Marina Tapia, desde su infancia, recibió una fuerte influencia de esa espiritualidad, algo que se percibe en gran parte de su obra. Sin embargo, en el poema 12, emerge con fuerza otro aspecto de su identidad: su conexión con la tierra, con lo telúrico de su origen chileno, ese mismo que moldeó a Gabriela Mistral en los Andes. El poema comienza con una imagen poderosa:

"Cordilleras,

salientes emotivas.

Sois hálito ascendente,

o dedos de las diosas que, dormidas,

levantan sus pulgares y acarician

la pulpa de las nubes."

Desde estos versos iniciales, la poeta dibuja un paisaje donde las montañas son seres vivos, aliento, gesto, tacto. En su búsqueda incansable de la tierra natal, más allá del paisaje físico, parece invocar también la memoria de los ancestros:

"Exhausta buscaré vuestros pinares,

la quena de los vientos,

el silencio."

Aquí se oye la quena andina, el viento que la acompaña, y se percibe el silencio imprescindible para la creación poética. Marina Tapia –y esto lo afirmo con certeza– encuentra en los espacios elevados, en los pinares y en la quietud, el caldo de cultivo para su poesía.

Las cordilleras, las colinas de Valparaíso, los bosques y quebradas han sido su escenario de vida y de escritura desde la infancia hasta hoy, con un afán sin dilación. Esos paisajes son su alimento, la esencia de su ser poético. En ellos se siente pequeña, pero también nutrida por la energía maternal de la tierra:

"En vosotras me sé pequeña eternamente,

me nutro de nostalgia,

de vuestra maternal fosforescencia."

Así, la poeta se compara con una bestia libre, hábil para esquivar la captura, una criatura silvestre que resiste:

"Soy esa bestia libre

que nunca ha de cazar la humanidad."

Pero la piedra que mengua no es solo símbolo de humildad; también es testigo y archivo de la historia. En la voz lírica, las piedras son memoria, inscripciones antiguas, materia prima para altares y hogares, así como sílabas y palabras que construyen el poema:

"Abecé de mi canto,

que en cada roquedal se enreda.

Moldeadas del color de lo sencillo,

sois mesa de la casa,

sois cama,

sois tejado,

y aquel brazo fantasma que me lleva."

Así como el pescador ama sus redes, el carpintero sus herramientas y el soldado sus armas, la poeta reverencia sus piedras-palabras. Suplica que no la abandonen, pues su destino es cantar hasta el final, expresar la belleza más alta, la aridez más profunda y el dolor humano más hondo. En este cierre conmovedor, la poesía se erige como testimonio y legado:

"Mis sísmicas amantes,

no me dejéis

sin cuna de la infancia,

sin lápida que bese vuestro suelo.

No hay belleza más alta que los Andes.

No hay aridez más dulce que Atacama.

Y no hay dolor más hondo que Pisagua."

Iván Contardo

"Piedra que mengua" en el Club de Lectura de Jun

Qué maravillosa tarde la de ayer, con el Club de Lectura de Jun. Muchas gracias a Ana Gámez Tapias por invitarme a comentar "Piedra que mengua", y gracias a las integrantes por su hospitalidad y sus regalos artesanales. También a Ángel por acompañarme y sacar estas fotos. ¡Espero poder seguir compartiendo con este grupo!








miércoles, 12 de marzo de 2025

Traducción al italiano en el Centro Cultural Tina Modotti

Qué bonita sorpresa esta traducción al italiano de un poema de "Piedra que mengua". Mil gracias a Antonio Nazzaro y al Centro Cultural Tina Modotti.



8 di Marina Tapia (Cile) ita/esp

Successe quando nessuno l’aspettava.
Successe alla frontiera,
in angoli senza giro.
quando manca la spinta
ma un segno ti porta.
Era tardi, molto tardi,
già non bruciavano le fiamme
nel tempio che ieri era il mio focolare.
Successe quando poteva visitarci il bello:
nell’ombra, al riparo, senza testimoni né fiaccole,
sui tenui tizzoni dell’amore.
Accadde nella mia vecchiaia il prodigio,
il miracolo d’essere
un’altra cosa -me stessa –
una doppiezza luminosa!

*

8 de Marina Tapia (Chile) esp/ita

Sucedió cuando nada esperaba.
Sucedió en la frontera,
en esquinas sin giro.
Cuando falta el empuje
pero un signo te lleva.
Era tarde, muy tarde,
ya no ardían las llamas
en el templo que ayer fue mi hogar.
Sucedió cuando puede visitarnos lo bello:
en la sombra, a resguardo, sin testigos ni teas,
sobre tenues rescoldos de amor.
Ocurrió en mi vejez el prodigio,
el milagro de ser
otra cosa −y yo misma−
¡un doblez luminoso!

Traduzione: @antonio_nazzaro_cctm

martes, 4 de marzo de 2025

7 poemas de "Piedra que mengua" en Vallejo & Co.

Es un honor que Vallejo & Co., una de las revistas culturales más interesantes en el ámbito hispanoamericano, haya dado cobijo a algunos de los poemas de mi último libro, "Piedra que mengua". Esta revista peruana es un activo punto de encuentro para las poéticas y las diversas corrientes literarias y artísticas.



domingo, 16 de febrero de 2025

La presentación de "Piedra que mengua" en Ideal en Clase

Completo artículo audiovisual de Antonio Arenas en Ideal en Clase acerca de la presentación de "Piedra que mengua" en el Ateneo de Granada.




‘Piedra que mengua’, el rico tapiz de emociones, imágenes y recursos poéticos
Feb 15, 2025

por Antonio Arenas

Con «un maravilloso lleno del Ateneo de Granada para un acto poético», en palabras de la filóloga y miembro de esta institución, María Bueno, daba comienzo la presentación del último poemario firmado por la poeta chilena afincada en Granada desde 2013, Marina Tapia (Valparaíso, 1975). A continuación presentaría a los integrantes de la mesa, el poeta y académico de Buenas Letras de Granada, Virgilio Cara que sería el encargado de, en un ameno diálogo, ir desentrañando, junto a la poeta, las claves del ‘Piedra que mengua’, poemario que viene avalado por el premio del XL Certamen Poético ‘Ángel Martínez Baigorri’ y el excelente prólogo de Pura Fernández Segura, además de varias singularidades como son las ilustraciones de portada e interiores de Marina y el hecho de que los títulos de los poemas se hayan sustituido por cardinales y un verso en negrita en cada uno de los poemas hace las veces de título, entre ellos se cuentan varios poemas visuales y un soneto.

María Bueno, tras presentar a Virgilio Cara como «un poeta maduro reflexivo y preocupado por los vínculos entre historia y poesía», daría unas breves pinceladas de Marina y del nombre del premio organizado por el Ayuntamiento de Lodosa (Navarra), que es quien ha llevado a cabo la publicación. «Ángel Martínez Baigorri fue un poeta, profesor y sacerdote español, máximo representante y fundador de la poesía postrubeniana y uno de los impulsores del Vanguardismo Nicaragüense». Cara por su parte comenzaría resaltando que se trata de un libro «bien articulado en el que los poemas tienen esa coherencia interna especial que para mí debe encontrarse en un libro de de poesía». A continuación, a modo de entrevista, ambos poetas fueron dialogando sobre el libro cuyo embrión hay que buscar en una noche de insomnio de Marina: «De pronto, una noche me desperté con una idea y una necesidad muy fuerte de tengo que escribir. Entonces la visión que yo tuve es: soy una piedra que ha salido del magma, que fue como una especie de comienzo del mundo y esa piedra que soy, que tiene mucha simbología, quiere hablar y quiere contar en la vida, ser un recorrido por la vida de la humanidad pero también una vida íntima interna. Al final fueron varias noches de desvelo pues escribía y escribía uno poema tras otro».

Libro que envió, como suele ser habitual en Marina, a otros amigos poetas, y Pura Fernández Segura le respondió con un correo, cuyo texto revisado se ha convertido a la postre, en un magnifico prólogo en el que define este poemario como «una obra de hondo calado, novedosa, densa, compleja. Y a la vez irresistiblemente bella. Ello por cuanto de fascinante y visionaria tiene». También se detiene, como lo harían en la presentación, en el simbolismo de la piedra, como materia, talismán o reliquia y «como concepto, símbolo, mediadora entre lo inmaterial y lo trascendente». Además de los méritos del libro dedicado «a sus amigas del Laurel de la Azotea», la charla entre ambos poetas posibilitó conocer las abundantes lecturas de Marina puestas de manifiesto en las cuatro citas literarias con que se inicia, que van desde el Antiguo Testamento a Juana de Castro pasando por Gabriela Mistral y García Lorca, sin olvidar a San Juan de la Cruz, muy presente en la obra, Rubén Darío y Antonio Machado.

Virgilio destacaría como en ‘Piedra que mengua’ se detectan «dos ideas puntales, dos ideas básicas: la primera, que es un proceso de transformación. Tú te transformas en piedra, la voz poética se transforma en piedra y va hablando a lo largo del libro y hay otra que a mí me ha sorprendió que he visto clarísimo y es la deuda con uno de tus referentes que es San Juan de la Cruz. Yo lo he titulado iluminación pues creo que es una historia de amor, una historia de amor material pero una historia de amor que puede trascenderse hacia lo místico que se puede rastrear perfectamente en el primer poema (aquella voz magmática) que sería la primera de una docena de lecturas realizadas por la poeta en la presentación.


viernes, 14 de febrero de 2025

Presentación de "Piedra que mengua" en Youtube

Muchísimas gracias al veterano periodista Antonio Arenas su grabación de la presentación de "Piedra que mengua" en el Ateneo de Granada y su difusión en Youtube:

<<La poeta de origen chileno, Marina Tapia, (Valparaíso, 1975), residente en Granada desde 2013 (a España llegó en 2000) presentaba en la noche del miércoles, 12 de abril de 2025, su poemario 'Piedra que mengua', publicado por el Ayuntamiento de Lodosa (Navarra), al haber sido premiada en el XL Certamen Poético 'Ángel Martínez Baigorri'. Fue en el Ateneo de Granada donde en una amena charla con el poeta Virgilio Cara y miembro de la Academia de Buenas Letras de Granada fue desgranando este poemario que lleva prólogo de Pura Fernández Segura y leyó una decena de poemas>>.
(Antonio Arenas)





jueves, 13 de febrero de 2025

Presentación de "Piedra que mengua" en el Ateneo de Granada

Muy emocionada y agradecida por la tarde que me regalasteis ayer. Gracias a Virgilio Cara por su cálida y erudita presentación y diálogo; al Ateneo de Granada, en especial a Jesús Ambel -por gestionar el espacio para que se llevara a cabo-, y a María Bueno, por abrir tan bien el acto; a mi Ángel Olgoso por las fotos y la logística; y a mi madre y a todas las amistades que me arroparon y me hicieron sentir como en casa. Os dejo con algunas fotos.





martes, 11 de febrero de 2025

Presentación-Taller en la Biblioteca de La Chana

Muchísimas gracias a mi querida Inmaculada Lopez, a Josefina (directora de la biblioteca de La Chana), y a todo el lindo grupo con el que tuve la suerte de compartir ayer mi último libro, "Piedra que mengua", y de realizar un pequeño taller acerca de los intertextos. ¡Muy agradecida! También a Ángel Olgoso, por las fotos y su apoyo logístico.







jueves, 6 de febrero de 2025

Agustín Pérez Leal sobre "Piedra que mengua"

<<Cada vez tengo más claro que la buena poesía de hoy hay que ir a buscarla a donde se esconda. Ella no suele pregonarse.

De entre los libros recientes que han caído en mis manos, destaco estos cuatro que me han dejado en la cara la sonrisa boba de las buenas lecturas, las que son casi necesarias: los de Sandro Luna, Marina Tapia, Teresa Garbí y Pedro Flores.

"Piedra que mengua" de Marina Tapia, editado por el Ayuntamiento de Lodosa. Un libro que merece una difusión mucho más amplia que la que está teniendo. Porque no es nada fácil escribir un libro así, sobre un tema único (la piedra como símbolo, la identidad de lo vivo como ritornelo) y lograrlo sin desmayo ni decaimiento. Una poeta cada vez más libre y consciente de su don.

Sigue habiendo poesía alta y viva, entre nosotros. Y, día a día, leerla salva. Le quita el polvo y le devuelve el brillo a toda la rutina. Gracias infinitas a los cuatro>>.

(Del muro de Facebook de Agustín Pérez Leal)



sábado, 18 de enero de 2025

Reseña de "Piedra que mengua" por Santos Domínguez

Agradezco la reseña de "Piedra que mengua" que el poeta, profesor y crítico Santos Domínguez ha publicado en su blog En un bosque extranjero'.



18 enero 2025
MARINA TAPIA. PIEDRA QUE MENGUA

Santos Domínguez


Mirad mi corazón de estalactita.
Me llueve el mundo dentro,
una serenidad acuosa se perfila.
Soy más de la intemperie que de mí.
Tormento y aguijón
traspasan mi techumbre.
Todo reduce el agua del vivir.
Constriñe lo salmódico.

Piedra terrestre.
Piedra que mengua

De ese último verso toma su título Piedra que mengua, el último libro de Marina Tapia, reflejo de un proceso poético de desnudez espiritual, de viaje depurativo hacia dentro y hacia lo hondo que confirma que la del poeta es una labor minera de excavación en lo profundo en busca de las raíces minerales y los cimientos de la propia identidad, un buceo simbólico en la memoria geológica que se inicia con estos cuatro versos:

En el comienzo
aquella voz magmática
fundía sobre lava
su profundo nombrar.


Una “voz magmática” que desde esa incandescencia explora una escritura telúrica (“escribes desde dentro de la tierra”) para fundar en ella la “piedra matriz” con la que construir los cimientos que permitan habitar “la casa del ascenso”.

Porque en esa labor minera de excavación hacia lo hondo y de construcción del cimiento sobre el magma y la lava se sustenta un proceso posterior de elevación que desde lo purgativo llega a lo unitivo “en un trance ascético-lírico” al que se refiere Pura Fernández Segura en su prólogo.

Y, como la mística, la poesía de “roca conmovida” en la que se proyecta la emoción depurada en metáforas de Piedra que mengua es poesía radicalmente amorosa atravesada por el constante diálogo entre el yo lírico y el tú amado que se funden en el nosotros transformado del poema final:

Me has dado otro semblante
más fiero, más opaco, pero cierto.
Dormí sueños de piedra que no sueña.
Hoy vuelvo a ser basalto,
pizarra y arenisca,
hoy vuelvo a ser mapuche,
la hija de la tierra,
serena como templo bajo el sol.

Has mezclado mi voz con arcilla.
Has herido el instante.
Has hecho de la roca mi refugio.



martes, 14 de enero de 2025

Presentación de "Piedra que mengua" por Marina Aoiz en la entrega del premio Ángel Martínez Baigorri


    Buenas tardes. Volvemos a encontrarnos en otoño para celebrar la poesía. La de nuestro homenajeado Ángel Martínez Baigorri y la de la poeta premiada, Marina Tapia. Marina, mi tocaya, nació en Valparaíso, Chile, en 1975. Su DNI afina más y la sitúa en el lugar denominado EL ALMENDRAL. Además de Poeta, es artista plástica y divulgadora cultural. En la plica que envió con su poemario nos cuenta que desde el año 2000 reside en España y desde 2012 en Granada, un lugar excelente para cultivar la Poesía. Ha publicado ‘50 Mujeres desnudas’ (Amargord, 2013), ‘El relámpago en la habitación’ (Nazarí, 2013), ‘Marjales de interior’ (Aguaclara, 2017), ‘Jardín imposible’ (Ayuntamiento de Baena, 2020), ‘El deleite’ (Ayuntamiento de Vélez Málaga, 2020), ‘Un kilim de palabras’ (El sastre de Apollinaire, 2022), ‘Corteza’ (El Envés, 2022), ‘Bosque y silencio’ (Ayto. Aguilar de Campoo, 2022) e ‘Islario’ (Amargord, 2022).

Voy a confesarles, aquí en la intimidad de este recinto, que el poemario me atrajo desde su título: Piedra que mengua. ¿Cómo puede menguar la piedra? -me preguntaba. ¿Será porque se convierte en guijarro, en arena, en tierra, en polvo...? El contenido del libro ofrece múltiples respuestas, sumadas a otras tantas dudas. Intentaré transmitir el interés que despertó en diversos miembros del jurado su lectura y contagiar mi entusiasmo particular con algunas claves. Por supuesto, la piedra señalada desde los epígrafes elegidos como pórtico del poemario, es símbolo, metáfora y soporte del quehacer poético de su autora.

Sobre qué descansan sus cimientos?
¿Quién le puso la piedra principal de apoyo,
mientras cantaban a coro las estrellas de la aurora […]?”
(Libro de Job, Antiguo Testamento)

“La piedra forma el respaldo de la chilenidad;
ella, y no un tapiz de hierba sostiene nuestros pies”
(Gabriela Mistral)

En el tercer poema, la escritora Marina Tapia nos revela en un verso:

Soy más de la intemperie que de mí.

¿Refleja ahí su condición de emigrada, de poeta, de mujer artista...? Ya veremos…

Pero antes de continuar, quiero subrayar que este poemario es un amplio diálogo con otras voces literarias. Cito por orden de aparición: Sor Juana Inés de la Cruz, Clara Janés, Antonio Machado, la poeta granadina Mariluz Esribano Pueo, la chilena, Gabriela Mistral, Chantall Maillard, la mexicana Rosario Castellanos, la extraordinaria María Ángeles Pérez López, Mada Carreño, San Juan de la Cruz, César Vallejo, José Ángel Valente, Juan Carlos Friebe y Octavio Paz.

Deduzco que los versos de las voces literarias universales incluidos dentro de los poemas, le han servido a la autora de inspiración o quizás de sólidos sillares para sostener sus propios versos.

A mi meroria, caprichosamente, acudió un verso de la escritora navarra Margarita Leoz, de su libro El telar de Penélope. El verso dice: nos bautizaremos de nuevo con piedras. ¿Lo hizo así Marina Tapia con la piedra que mengua?

Escribe Marina Tapia en el noveno poema:

En mí levantarás lo que tú quieras:
silencios o poemas.
O escribirás en veta de oro y plata.

En el undécimo poema, la autora afirma:

Soy león asirio, gema etrusca, columna romana, obelisco egipcio,
sarcófago íbero, castillo normando, ermita románica, muro de Buraq, Petra y Altamira, esfinge, Stonehenge, estela rúnica, crátera, Kaaba, Valle de las Rocas.
Soy piedra angular.
Soy centro magnético.
Soy fuerza transformada.

Para terminar el poema con unos versos magníficos de la poeta granadina Mariluz Escribano Pueo:

Por los siglos seré
amor indestructible,
inamovible roca
enamorada y alta.

En el poema número 12, Marina Tapia ofrece un canto a sus orígenes, el de su tierra y el del referente poético, Gabriela Mistral. Gabriela Mistral, cuya vida transcurrió entre 1889 y 1957, no está mal recordarla, fue poeta, pedagoga y diplomática chilena considerada una de las intelectuales más sobresalientes de la primera mitad del siglo XX. Su obra condensaba el amor y respeto por la infancia y por su país. La obra literaria de Mistral, en un principio, inscrita en el movimiento modernista, pasó con el tiempo a ser más íntima y emotiva. La escritora usó un lenguaje sencillo, expresivo e incluso coloquial. En sus textos fueron notorios el ritmo, la sonoridad, el simbolismo y el empleo de metáforas. Se le concedió el premio Nobel de literatura en 1945.

Algunos versos del poema número 12:

Cordilleras, volcanes, serranías,
repechos y altiplanos,
salientes emotivas,
locura de racimos para el vuelo.
(...) Soy esa bestia libre
que nunca ha de cazar la humanidad.

Sueño de piedra que soñamos, piedras del mundo pastoreadas, cita a Gabriela Mistral

Mis sísmicas amantes,
no me dejéis
sin cuna de la infancia,
sin lápida que bese vuestro suelo.

No hay belleza más alta que los Andes.
No hay aridez más dulce que Atacama.
Y no hay dolor más hondo que Pisagua.

(Pisagua es una localidad chilena, ubicada en la zona costera septentrional del país. Fue un importante puerto para el embarque y la exportación de nitrato durante el gran auge salitrero industrial que se vivió en el norte de Chile hasta los años 1930. Hoy es un caserío semiabandonado, pero a principios del siglo XX llegó a disfrutar de modernos muelles con grúas mecánicas, un activo movimiento portuario, diversos edificios gubernamentales, bancos, casas comerciales chilenas y extranjeras, un Teatro Municipal, hoteles y consulados. Contó incluso con servicio de tranvías urbanos, teléfonos y energía eléctrica, así como cable submarino y telégrafo. Tras el fin de la industria salitrera, Pisagua se convirtió en un pequeño pueblo pesquero y fue utilizado por diversos gobiernos como prisión. Durante la última dictadura militar, Pisagua tuvo uno de los principales campamentos de detención y ejecución de opositores políticos.)

Y no hay dolor más hondo que Pisagua.

El poema número 22 es una plegaria:

Madre Piedra que estás en la tierra,
santificada sea tu estirpe.
Vuelva a nosotros tu reino.
Hágase tu voluntad,
así en el magma como en el cosmos.
El agua nuestra de cada día
dánosla hoy
para lavar el cuerpo,
para lavar el alma.
Y perdona nuestras ofensas,
nuestra extracción voraz de tu materia,
ese eterno saqueo.
No nos dejes caer en la codicia.
Y líbranos de nosotros,
Piedra Madre.

Comentaba al principio que había conectado con el tema labrado primorosamente por Marina Tapia por el amor mutuo a las piedras. Fíjense que belleza derrocha este texto: Poema 34.

Dentro de cada ser
aquel genuino cuarzo
late,
brilla.
¡Id a buscarlo!


En el último poema, arropados por el verso de Octavio Paz: Dormí sueños de piedra que no sueña, Marina nos ofrece estos versos:

Hoy vuelvo a ser basalto,
pizarra y arenisca,
hoy vuelvo a ser mapuche,
la hija de la tierra,
serena como templo bajo el sol.
Has mezclado mi voz con arcilla.
Has herido el instante.
Has hecho de la roca mi refugio.

En una ocasión leí que los mapuches no construyeron pirámides o caminos como los Incas y los otros imperios mesoamericanos porque las pirámides, los caminos y toda suerte de estructuras importantes en la antigüedad, se construyeron sobre los hombros de esclavos. Los mapuches siempre se consideraron un pueblo donde la libertad era un valor sagrado. Tenían como santuario la tierra y la naturaleza. El Pueblo mapuche nunca se ha sentido dueño de la tierra, sino hijo de ella.

Gracias, Marina, por llevarnos de viaje con tu voz discreta, firme, mística, audaz, silvestre, comprometida y por habernos acogido en tu refugio de piedra. Ahí estamos a salvo.

(Marina Aoiz)