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sábado, 10 de mayo de 2025

Con Jaime Siles en el FIP de Granada

No todos los días se tiene la oportunidad de escuchar a un maestro de la poesía como Jaime Siles, invitado por el FIP en su extensión de Huétor Vega. Es conmovedor ver a un alumnado tan atento y participativo, tan bien capitaneados por el profesor y poeta Jose Cabrera Martos, que dirigió el acto de forma impecable. Antes de su intervención, tuve la suerte de charlar distendidamente un buen rato con Jaime Siles acerca de la poesía, de Chile, de Valparaíso, de autores admirados y de recordar a nuestro común amigo Juan Cameron.



Os dejo con algunos breves apuntes de su participación en el FIP:
“El personaje principal de la poesía debe ser el lenguaje”.
“La poesía viene a repristinar el lenguaje, a limpiarlo. Podríamos decir que es como una tintorería y una lavandería de la lengua”.
“Si el lenguaje no es exacto, nuestra interpretación de la realidad es inexacta”.
“Los temas centrales de mi creación son: lenguaje, realidad e identidad. Todos ellos están relacionados. Y, en el caso de este último, entra en juego la memoria. Es tan importante que sin ella no tendríamos identidad”.


Y comparto también con uno de los poemas que leyó en el bello carmen de San Rafael, un lugar donde brillan de forma especial estos versos:

MÚSICA DEL AGUA

El espacio
-debajo del espacio-
es la forma del agua
en Chantilly.

No tú, ni tu memoria.
Sólo el nombre
que tu lenguaje escribe
en tu silencio:

un idioma de agua
más allá de los signos.



lunes, 13 de mayo de 2024

Reseña en la revista ZURAMERICA

Un verdadero gusto publicar por primera vez una reseña en una revista chilena (ZURAMERICA) y que sea acerca de un poeta chileno al que admiro, Juan Cameron. Espero que os gusten mis palabras. El libro "Ciudadano discontinuado" apareció publicado en México por primera vez, y se reeditó en Valparaíso, Chile.









miércoles, 6 de septiembre de 2023

Reseña "La pasión según Dick Tracy", de Juan Cameron

Comparto la reseña "La pasión según Dick Tracy" del excelente poeta chileno Juan Cameron. En Masticadores. Espero que os gusten mis palabras.



            “La Pasión según Dick Tracy” del escritor chileno Juan Cameron (RIL Ediciones, AEREA, Carménère, 2017) es un libro con un espíritu inquieto, crítico, desvergonzado a la vez que lírico y profundo, que indaga acerca de nuestra identidad fraccionaria y errante, que late y se sitúa en diversos  referentes culturales.

            El poemario está dividido en tres partes: “La pasión según Dick Tracy”, “Cuadernos y otras” y “Multitud sentada frente a un muro”. En ellas el poeta desarrolla un estilo al que ya nos tiene acostumbrados pero que siempre nos sorprende, ese uso de la ironía, del comentario agudo y contestatario con la realidad, la agilidad para saltar a diferentes asuntos dentro de un texto sin perder la unidad compositiva, el planteamiento del ser humano reflejado en los medios audiovisuales y el acercamiento a la actualidad abordada desde un lenguaje rico y desde un pentagrama rítmico delicioso. Podemos decir sin equivocarnos que nos encontramos ante un poeta que ha asimilado muy bien la tradición, que maneja como ninguno la musicalidad y los alejandrinos sin perder esa frescura, agilidad y anclaje en lo contemporáneo.

            La mirada del refugiado, del aventurero y del que se aleja de un territorio para poder experimentar lo desconocido con propiedad, está también presente en este libro como en otros del autor: “Vivíamos como pájaros en vísperas de migración”. En nuestro paseo visual y emotivo por sus textos, nos encontraremos con museos, obras clásicas de la literatura, lugares perdidos en el mapa, fotogramas antiguos, taxis que cruzan la pantalla, diversos desplazamientos y exilios, oficios remotos; en resumen, el espíritu de un Marco Polo actual que acerca culturas, épocas de la historia y sensaciones olvidadas en donde siempre reina cierta extrañeza.

            En el conjunto se va alternando un lirismo clásico con toques ágiles y poco frecuentes en poesía, y el lector celebrará cómo el autor reflexiona acerca de la sinrazón del mundo, sin caer en dramatismos y haciendo uso de un sarcasmo exquisito y de la parodia: “Es hora de colgar al bufón de la corte / sus chistes ya cercaban peligrosamente / la política del reino / y envolvió con su mofa tratados comerciales […] pues humor y gobierno deben ir separados”.

            Sandokan, Dulcinea, Li Po, Lewis Carroll, Rancière o Piranesi pasean por las páginas de este volumen tan bien editado y de tan atractiva manufactura (con sus solapas y portada amarilla sobre interior celeste). Personajes que cumplen no solo la misión de llevarnos por el laberinto de nuestras referencias sino la de dejar un sabor nostálgico, que apela a la riqueza escondida y simbólica de diversas personas reales o de personajes de ficción.

            En el imaginario de este porteño se aprecia, asimismo, una predilección por trasladar al poema el dinamismo y la aceleración de estos tiempos; en sus composiciones no faltarán los taxis, los trenes, el metro, las estaciones, el Transiberiano... Palabras con su estampa cinética, como “raudo”, “recorrió”, “navegaciones”, “adiós”, retratan ese movimiento.

            Con un lenguaje muy cuidado y un amplio espectro de referencias cosmopolitas, Juan Cameron ampliará el horizonte de nuestra mirada, haciéndonos partícipes de su vuelo sobre el tiempo y el espacio.

            Os dejo con un pequeño pero representativo fragmento esperando que os estimule tanto como a mí y os invite a la lectura de “La Pasión según Dick Tracy”. No dejéis de leer a Cameron, un autor fundamental de la literatura chilena actual.

“Yo soy el ladrillero
hago ladrillos
toscos  duros   permanentes
con aquellos levantan las casas  las ciudades
una que otra cultura para observar los astros

Crecí sobre esta tierra
moldee un hornillo
mi mujer es de tierra  húmeda, cálida
con mis manos recorro su textura de greda

No sé hacer otra cosa
yo soy un ladrillero
soy casi elemental
las civilizaciones
pasaron sobre mí como la historia

Lento es mi paso
cuando sean las ideas por todos comprendidas
las mías serán un jeroglífico".