Un placer haber participado, en el Teatro Municipal de Purullena, en el I Festival "Purullena tiene nombre de Mujer", integrando la mesa de poesía junto con Antonio Praena, Alicia Choin y Pura Fernández.
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domingo, 17 de marzo de 2024
sábado, 6 de mayo de 2023
Reseña de "Islario" por Pura Fernández Segura
Muy agradecida a Pura Fernández Segura por esta bellísima reseña dedicada a "Islario" (Amargord, 2022) y que acaba de publicarse en Todoliteratura. ¡Gracias por tu mirada tan profunda!
LAS ÍNSULAS INTERIORES
Pura Fernández Segura
"Si el arte en general es el lenguaje de la armonía; la poesía, manifestación artística por excelencia, ha de participar, sobresaliendo, del equilibrio, la cadencia y la unidad de sentido. Así “Islario”, el libro de Marina Tapia.
Poemario en el que la poeta nos conduce por sus ínsulas interiores, en un periplo donde el mundo emocional, la incertidumbre y la búsqueda se erige en el hilo conductor por el que el discurren los espacios sentimentales que han ido dibujando su geografía vital. Recorrido en el que Marina Tapia, nos convoca y comparte su necesidad imperativa de mirar cara a cara al pasado. Esto lo hace desde una perspectiva conciliadora, cordial, de cor-cordis, en su acepción: que tiene virtud para fortalecer el corazón.
La infancia, olores, la casa lejana…la luz y los gestos. Ternura, esperanza, la decepción o la nostalgia son temas que fluyen por este libro. A ello se une el deseo irrevocable de Marina Tapia por alcanzar un punto de llegada, un suelo firme, un asentamiento sólido que sirva como colofón a sus anhelos. Y es que la poeta aspira rescatar ese bagaje cardinal del recuerdo y los afectos con los que asumir su propia identidad. Un espacio de plenitud ansiado, tanto a nivel personal como creativo.
La escritora compone esta obra con soltura, sin ataduras. Resignifica las palabras, las modifica, les otorga un sentido singular, y lo hace con pleno dominio de la expresión lírica, llenando de emoción y hondura los poemas. Marina impregna su poesía de un aroma especial, de un sello propio que le da autenticidad y la distingue entre otras voces poéticas de nuestro panorama literario.
La poeta se vale de distintos recursos literarios y la utilización de términos cuya simbología trasciende el propio significado, tales como: “la piedra”, para hablarnos de lo pretérito, aquello que permanece en el tiempo, una piedra testigo, que escucha y guarda la esencia de lo que nos constituye como humanos, y que no puede ser otra cosa sino la memoria. Igualmente explora en “lo arcano” para descubrir la huella borrada, el vestigio de otras civilizaciones, materia nutricia con la alimentamos nuestro intelecto. “El mar” aparece como imagen polisémica: unas veces será asombro ante la belleza, otras, vértigo ante lo desconocido. En ocasiones, la visión del mar nos coloca frente al ámbito de lo maravilloso o lo terrible. El mar, también como nexo entre la isla que somos y el mundo. De igual modo Marina Tapia, aspira al cándido temblor de “la palabra primigenia”, en su sentido puro, aquella, que designó el arquetipo y su substancia.
La poeta se fusiona, dialoga y medita ante contemplación de la naturaleza, el paisaje, la oscuridad de la cueva o la arqueología de ciudades milenarias. Provocando experiencias sensoriales que se despliegan como arborescentes ramas de inusual belleza.
Así, a medida que vamos avanzando en la lectura de este libro, la voz poética percibe los signos que anuncian la llegada a puerto, reconoce cómo se ha ido ensanchando su isla, sabe que ha encontrado el asidero y asume una metamorfosis personal que otorga coherencia y unicidad a este libro. El final de un tránsito, principio para la consecución de un sueño.
Y es que a mi entender, la matriz de este libro se sustenta en la autenticidad, la honestidad del decir, el aura de verdad, de sentido e identidad, y el deseo primordial como ya se ha apuntado de plenitud. Y ello con un ritmo acorde, melodioso, pausado, logrando una escritura cuyo espectro lírico-poético refleja su voluntad de dar por concluida esta diáspora personal, la necesidad de anclaje, a un lugar físico… y emocional... al amor como redención, aspecto éste, que a lo largo de poemario se intuye y que finalmente queda confirmado.
La permanencia de la poesía en el tiempo, creo, tiene que ver con el misterio de transfigurar la piedra, la imagen o el pensamiento en palabras que cobran vida. Marina Tapia ha conseguido con “Islario”, fusionar lo sensitivo con el sentimiento para ahondar en esos presupuestos que agitan por dentro al ser humano, esto es, la poesía como el arte de la interpelación, la osadía y la emoción.
miércoles, 15 de marzo de 2023
Mi reseña de "Ciega claridad" en Ideal
Mi reseña de "Ciega claridad", el magnífico poemario de Pura Fernández que presentamos en Guadix, lo publica el periodista Antonio Arenas en Ideal en Clase. Os dejo con el texto completo:
ESA LUZ QUE SOSTIENE
No necesitamos entender completamente todo lo que está escrito. Eso es lo mejor de la poesía: puede recibirse el mensaje sin una claridad detallada, o que nuestro intelecto diseccione en su integridad cada verso. El poema permite pintar en la mente de cada persona un cuadro distinto, volcar diversos colores en el lienzo de la percepción. O hacer que revivan momentos perdidos en el fondo del pasado, instantáneas de sueños o sensaciones olvidadas. Esa es la magia de la lírica. Y Pura Fernández Segura, en su “Ciega claridad” (Entorno Gráfico Ediciones, 2022), comulga con esta virtud inherente a la poesía, y además lo hace en un inspirado estado de búsqueda.
En su libro, nos acerca a una sabiduría antigua y a la vez vigente, al estoicismo, a templos y ritos, al misterio del amor, al dolor de la pérdida. Pondrá de manifiesto la luz que guardan diversos elementos en los que posa su mirada reflexiva.
Con una voz serena, casi de sacerdotisa, la autora nos invita a pasear entre las columnas de un saber arcano que aún llamea en los símbolos que cita: pábilo, odre seco o sepulcro. Al tenor de su fraseo, los ambientes que levanta se colorean con un tinte cálido, crepuscular, envolvente. Va allegando piezas alegóricas para evidenciar esa tradición de la cultura grecolatina (y de tantas otras) que −subterráneamente− irriga nuestro tiempo.
La poeta se sabe deudora de una tradición, de unas claves y de un espacio más denso y complejo. Es por eso que su voz se sitúa con humildad, pero también con propiedad, sobre pilares clásicos a los que sabe otorgar nuevas dimensiones. Nos dice: “Tras el celaje he visto/ lo que nadie quiso ver:/ mis manos rebosantes/ en días de entrega/ y vuelo sin fisura./ Ahora la noche cerrada esparce/ un perfume humilde a crisantemo./ Y todo se enturbia y descompone/ revelando la falsa certidumbre/ de habernos creído de otra estirpe”. Este bellísimo poema-ofrenda guarda gran sensualidad y parece seguir la estela de la poeta Safo. En otro de los sutiles textos que componen el libro podemos leer: “Antes de que amanezca, luna,/ he decidido devorarte./ Beber tus jugos,/ nutrirme con tu savia./ Transfundida en mí, serás acaso/ lucero mínimo, pozo silente”. Vemos aquí a una mujer selenítica, una potente imagen con múltiples interpretaciones.
Pura Fernández profundiza en los elementos de la naturaleza como quien ofrece a los dioses, en el final del día, un canto de redención ante la monotonía o la trivialidad. Nos abre una ventana a los sortilegios, por ejemplo el de la luna transmutada en Celestina. La luz como hilo conductor, la luz incontestable desde Ulises hasta la actualidad, baña suavemente las páginas del conjunto. La escritora alza personajes desde la mitología o desde la historia, los invita a su banquete de versos, dialoga con ellos, los interroga, los desacraliza, los reinterpreta: Casandra, Rut o Senén Hisjrím son algunos de los convocados.
Nos saldrán al paso ecos de Omar Khayyam, de Kabir, o de los poetas arábigo andaluces, no sólo por la ambientación de los textos, sino también por su tono. En el volumen, hallaremos profundidad, meditación y hondura y, además, un espacio para la ironía (con la combinación excéntrica de palabras, buscada o azarosa, que alumbra una doble lectura) o la introducción de guiños a la actualidad, muy bien incorporados.
El poema “Peajes” es toda una declaración de principios:
“Solo algunos eligen vivir
a la intemperie.
El resto escoge el cauce
de ríos previsibles y navegan,
a su amparo, hasta la desembocadura.
La travesía exige asumir el canon,
abonar costes.
Yo no quise peaje en esa barca.
Ha sido mi ejercicio el ir contracorriente
hacia las tardes de puerto clausurado.
Y esperar que suceda
la clara brisa de los muelles
que arrastre mi existencia a la deriva.”
La segunda parte, “Cerrado de mis horas”, nos lleva por los senderos de los afectos. Transitaremos junto a golondrinas becquerianas, aljibes, bodegones o altas cumbres. A través de diversas imágenes, en las que abundan los pájaros y los elementos aéreos, la autora nos emociona con los sinsabores y placeres del amor. Para luego cerrar el libro con “In Memoriam” compuesto por dos emotivos poemas dedicados a dos personas muy queridas de su familia.
Acojamos con la calidez de la luz de estos crepúsculos de invierno de Guadix, el poemario de Pura Fernández, que nos trae la metáfora, la reflexión y la belleza de los imaginarios eternos de nuestra cultura.
Marina Tapia
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