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domingo, 16 de febrero de 2025

La presentación de "Piedra que mengua" en Ideal en Clase

Completo artículo audiovisual de Antonio Arenas en Ideal en Clase acerca de la presentación de "Piedra que mengua" en el Ateneo de Granada.




‘Piedra que mengua’, el rico tapiz de emociones, imágenes y recursos poéticos
Feb 15, 2025

por Antonio Arenas

Con «un maravilloso lleno del Ateneo de Granada para un acto poético», en palabras de la filóloga y miembro de esta institución, María Bueno, daba comienzo la presentación del último poemario firmado por la poeta chilena afincada en Granada desde 2013, Marina Tapia (Valparaíso, 1975). A continuación presentaría a los integrantes de la mesa, el poeta y académico de Buenas Letras de Granada, Virgilio Cara que sería el encargado de, en un ameno diálogo, ir desentrañando, junto a la poeta, las claves del ‘Piedra que mengua’, poemario que viene avalado por el premio del XL Certamen Poético ‘Ángel Martínez Baigorri’ y el excelente prólogo de Pura Fernández Segura, además de varias singularidades como son las ilustraciones de portada e interiores de Marina y el hecho de que los títulos de los poemas se hayan sustituido por cardinales y un verso en negrita en cada uno de los poemas hace las veces de título, entre ellos se cuentan varios poemas visuales y un soneto.

María Bueno, tras presentar a Virgilio Cara como «un poeta maduro reflexivo y preocupado por los vínculos entre historia y poesía», daría unas breves pinceladas de Marina y del nombre del premio organizado por el Ayuntamiento de Lodosa (Navarra), que es quien ha llevado a cabo la publicación. «Ángel Martínez Baigorri fue un poeta, profesor y sacerdote español, máximo representante y fundador de la poesía postrubeniana y uno de los impulsores del Vanguardismo Nicaragüense». Cara por su parte comenzaría resaltando que se trata de un libro «bien articulado en el que los poemas tienen esa coherencia interna especial que para mí debe encontrarse en un libro de de poesía». A continuación, a modo de entrevista, ambos poetas fueron dialogando sobre el libro cuyo embrión hay que buscar en una noche de insomnio de Marina: «De pronto, una noche me desperté con una idea y una necesidad muy fuerte de tengo que escribir. Entonces la visión que yo tuve es: soy una piedra que ha salido del magma, que fue como una especie de comienzo del mundo y esa piedra que soy, que tiene mucha simbología, quiere hablar y quiere contar en la vida, ser un recorrido por la vida de la humanidad pero también una vida íntima interna. Al final fueron varias noches de desvelo pues escribía y escribía uno poema tras otro».

Libro que envió, como suele ser habitual en Marina, a otros amigos poetas, y Pura Fernández Segura le respondió con un correo, cuyo texto revisado se ha convertido a la postre, en un magnifico prólogo en el que define este poemario como «una obra de hondo calado, novedosa, densa, compleja. Y a la vez irresistiblemente bella. Ello por cuanto de fascinante y visionaria tiene». También se detiene, como lo harían en la presentación, en el simbolismo de la piedra, como materia, talismán o reliquia y «como concepto, símbolo, mediadora entre lo inmaterial y lo trascendente». Además de los méritos del libro dedicado «a sus amigas del Laurel de la Azotea», la charla entre ambos poetas posibilitó conocer las abundantes lecturas de Marina puestas de manifiesto en las cuatro citas literarias con que se inicia, que van desde el Antiguo Testamento a Juana de Castro pasando por Gabriela Mistral y García Lorca, sin olvidar a San Juan de la Cruz, muy presente en la obra, Rubén Darío y Antonio Machado.

Virgilio destacaría como en ‘Piedra que mengua’ se detectan «dos ideas puntales, dos ideas básicas: la primera, que es un proceso de transformación. Tú te transformas en piedra, la voz poética se transforma en piedra y va hablando a lo largo del libro y hay otra que a mí me ha sorprendió que he visto clarísimo y es la deuda con uno de tus referentes que es San Juan de la Cruz. Yo lo he titulado iluminación pues creo que es una historia de amor, una historia de amor material pero una historia de amor que puede trascenderse hacia lo místico que se puede rastrear perfectamente en el primer poema (aquella voz magmática) que sería la primera de una docena de lecturas realizadas por la poeta en la presentación.


viernes, 26 de enero de 2024

Poesía por Palestina (en el Ateneo de Granada)

Muy agradecida a tod@s l@s poetas de Granada que participaron en la lectura  “Poesía por Palestina. Versos contra el genocidio”, también a Álvaro Salvador y al Ateneo, a toda la gente que asistió como público y que llenó la sala, a Antonio Arenas que grabó el encuentro, y a mi compañero Ángel Olgoso que sacó fotografías de cada lectura. ¡Gracias por vuestra solidaridad! 
Os recuerdo que la ONG UNRWA sigue recaudando fondos para prestar ayuda. Aquí os dejo con el número de cuenta:
ES48 2100 3662 6422 0011 3462 (Concepto: Ayuda a Palestina)
Os dejo con el enlace al vídeo de Youtube subido y editado por Antonio Arenas.
Y con el reportaje publicado en Ideal en Clase.
¡Gracias Antonio Arenas por tan completo reportaje!








martes, 16 de enero de 2024

Artículo en ideal en Clase sobre los títeres y poesía en Arenas del Rey

Gracias a Antonio Arenas por hacerse eco de mi trabajo de difusión de la poesía a través de los títeres y otras modalidades escénicas. Os dejo con el artículo publicado en Ideal en Clase y también en alhama.com.














miércoles, 15 de marzo de 2023

Mi reseña de "Ciega claridad" en Ideal

Mi reseña de "Ciega claridad", el magnífico poemario de Pura Fernández que presentamos en Guadix, lo publica el periodista Antonio Arenas en Ideal en Clase. Os dejo con el texto completo:


ESA LUZ QUE SOSTIENE

No necesitamos entender completamente todo lo que está escrito. Eso es lo mejor de la poesía: puede recibirse el mensaje sin una claridad detallada, o que nuestro intelecto diseccione en su integridad cada verso. El poema permite pintar en la mente de cada persona un cuadro distinto, volcar diversos colores en el lienzo de la percepción. O hacer que revivan momentos perdidos en el fondo del pasado, instantáneas de sueños o sensaciones olvidadas. Esa es la magia de la lírica. Y Pura Fernández Segura, en su “Ciega claridad” (Entorno Gráfico Ediciones, 2022), comulga con esta virtud inherente a la poesía, y además lo hace en un inspirado estado de búsqueda.

En su libro, nos acerca a una sabiduría antigua y a la vez vigente, al estoicismo, a templos y ritos, al misterio del amor, al dolor de la pérdida. Pondrá de manifiesto la luz que guardan diversos elementos en los que posa su mirada reflexiva.

Con una voz serena, casi de sacerdotisa, la autora nos invita a pasear entre las columnas de un saber arcano que aún llamea en los símbolos que cita: pábilo, odre seco o sepulcro. Al tenor de su fraseo, los ambientes que levanta se colorean con un tinte cálido, crepuscular, envolvente. Va allegando piezas alegóricas para evidenciar esa tradición de la cultura grecolatina (y de tantas otras) que −subterráneamente− irriga nuestro tiempo.

La poeta se sabe deudora de una tradición, de unas claves y de un espacio más denso y complejo. Es por eso que su voz se sitúa con humildad, pero también con propiedad, sobre pilares clásicos a los que sabe otorgar nuevas dimensiones. Nos dice: “Tras el celaje he visto/ lo que nadie quiso ver:/ mis manos rebosantes/ en días de entrega/ y vuelo sin fisura./ Ahora la noche cerrada esparce/ un perfume humilde a crisantemo./ Y todo se enturbia y descompone/ revelando la falsa certidumbre/ de habernos creído de otra estirpe”. Este bellísimo poema-ofrenda guarda gran sensualidad y parece seguir la estela de la poeta Safo. En otro de los sutiles textos que componen el libro podemos leer: “Antes de que amanezca, luna,/ he decidido devorarte./ Beber tus jugos,/ nutrirme con tu savia./ Transfundida en mí, serás acaso/ lucero mínimo, pozo silente”. Vemos aquí a una mujer selenítica, una potente imagen con múltiples interpretaciones.

Pura Fernández profundiza en los elementos de la naturaleza como quien ofrece a los dioses, en el final del día, un canto de redención ante la monotonía o la trivialidad. Nos abre una ventana a los sortilegios, por ejemplo el de la luna transmutada en Celestina. La luz como hilo conductor, la luz incontestable desde Ulises hasta la actualidad, baña suavemente las páginas del conjunto. La escritora alza personajes desde la mitología o desde la historia, los invita a su banquete de versos, dialoga con ellos, los interroga, los desacraliza, los reinterpreta: Casandra, Rut o Senén Hisjrím son algunos de los convocados.

Nos saldrán al paso ecos de Omar Khayyam, de Kabir, o de los poetas arábigo andaluces, no sólo por la ambientación de los textos, sino también por su tono. En el volumen, hallaremos profundidad, meditación y hondura y, además, un espacio para la ironía (con la combinación excéntrica de palabras, buscada o azarosa, que alumbra una doble lectura) o la introducción de guiños a la actualidad, muy bien incorporados.

El poema “Peajes” es toda una declaración de principios:

“Solo algunos eligen vivir
a la intemperie.
El resto escoge el cauce
de ríos previsibles y navegan,
a su amparo, hasta la desembocadura.
La travesía exige asumir el canon,
abonar costes.
Yo no quise peaje en esa barca.
Ha sido mi ejercicio el ir contracorriente
hacia las tardes de puerto clausurado.
Y esperar que suceda
la clara brisa de los muelles
que arrastre mi existencia a la deriva.”

La segunda parte, “Cerrado de mis horas”, nos lleva por los senderos de los afectos. Transitaremos junto a golondrinas becquerianas, aljibes, bodegones o altas cumbres. A través de diversas imágenes, en las que abundan los pájaros y los elementos aéreos, la autora nos emociona con los sinsabores y placeres del amor. Para luego cerrar el libro con “In Memoriam” compuesto por dos emotivos poemas dedicados a dos personas muy queridas de su familia.

Acojamos con la calidez de la luz de estos crepúsculos de invierno de Guadix, el poemario de Pura Fernández, que nos trae la metáfora, la reflexión y la belleza de los imaginarios eternos de nuestra cultura.

Marina Tapia

domingo, 10 de octubre de 2021

Lectura en el Aljibe del Rey

Gracias a Francisco Acuyo y a la Fundación AguaGranada  por haber contado conmigo para la lectura realizada en el Aljibe del Rey, dentro del marco de las actividades de la Feria del Libro de Granada.
Os dejo con la noticia en prensa, algunas fotos y con los poemas que recité en ese bello Carmen del Albaycín. Ha sido una mañana de literatura, naturaleza e historia.


 
Con mis amigas y escritoras Elvira Cámara y María Ángeles Barrionuevo.

Con Francisco Acuyo, María Ángeles Barrionuevo y Elvira Cámara disfrutando de una visita guiada al interior del Aljibe del Sultán, del siglo XI.



FUENTE DE LAS LÁGRIMAS


Ignorante del agua voy buscando

una muerte de luz que me consuma”.

Federico García Lorca


Presentir la muerte en el fango,

en el liquen,

en la vegetación solemne y escondida,

saber que ya me llama Aynadamar,

que prepara un sudario,

un tálamo de tiempo,

un hábito de agua.

Juego de reflejos,

de planos,

de estaciones,

me aguardan en la Fuente Grande.

Desde la telaraña fatídica del fondo,

en la delicadeza de las libélulas que bordan la fontana,

en las plantas fosforescentes,

en la persistencia del musgo femenino,

en la ascensión sagrada de las burbujas,

todo canta,

albercas, cauchiles y atanores,

todo llama,

telúrico lugar,

sus piedras coronadas de verdor,

su comparsa de hierba y rodaje.

Río que entra en mi sien

y largamente me arresta

con sus cristales.


Saber y no saber,

presagiar

el limbo que se asoma en las choperas.


Voy a seguir cantando,

es mi única verdad,

me lo dice aquel olivo

que ha esparcido mi voz en su copa.


Seguirá refulgiendo el poema,

espádice amarillo,

en cada cicatriz de las cortezas.

Y seré de vosotros,

cuando la dula

del mañana

abra

su misterio. 

 

 

LA QUE MULLE LA TIERRA


A mi abuela María


Dejadla que ella sea la que limpie

el terreno de maleza,

la que cure con humus las heridas,

la que vigile

aquella rotación de los cultivos,

la que consuele al valle

con suaves movimientos.


Ella sabe crecer sin tutor

(felicidad furtiva),

va tamizando el mundo con cedazos

que en nada se parecen al orgullo,

recoge lo invisible

en silencios de plásticas voces.


No emite juicios, habla a cada planta,

al cedrón, a la ruda, al bailahuén,

más bien escucha

al paico, a la melisa, al arrayán.


Dejadla que ella sea la que trace

los músculos de un soto,

la que suture

la sombra forestal de los tajos,

para alumbrar la sangre que nos riega.


EXEDRA

A Margarita Osborn


Ahora que la oscuridad nos sobrecoge,

proyecto sueños lúcidos,

doy la mano

a lo mejor de mí que quiere perpetuarse,

y lego

esa escasa virtud

llamada arborescencia.


Ahora os convoco, hermanos,

a este lugar de encuentro, a esta exedra,

para crear los parques venideros.

A vosotros os llamo,

para esbozar hectáreas imposibles,

perennes plantaciones de utopía.


Que no queremos paz que no la ampare

la fontana de Diana y Acteón,

las grutas

y los densos laberintos.


Dónenme las deidades equilibrio,

una cama de musgo

para mi corazón cansado de luchar,

y dentro de este huerto de razón

irrumpa la inventiva.


Hermanas,

dejemos un emblema de verdor,

y que sigan las fuentes manando

agua y sorpresa.


Amemos lo escondido,

sépalo a sépalo,

con dedos que acaricien la armonía.

Permanezcamos en lo minúsculo-infinito,

y sea tan sutil,

tan verdadero,

nuestro jardín

interior. la sombra del ciprés,

la fontana de Diana y Acteón,

las grutas

y los densos laberintos.


Dónenme las deidades equilibrio,

una cama de musgo

para mi corazón cansado de luchar,

y dentro de este huerto de razón

irrumpa la inventiva.


Hermanas,

dejemos un emblema de verdor,

y que sigan las fuentes manando

agua y sorpresa.


Amemos lo escondido,

sépalo a sépalo,

con dedos que acaricien la armonía.

Permanezcamos en lo minúsculo-infinito,

y sea tan sutil,

tan verdadero,

nuestro jardín

interior.


ESCRITO EN LOS JARDINES DE DARAXA


¿Cómo será tu voz cuando me cerque,

cuando pasee junto a la añoranza

que siempre te ha esperado en el umbral?

Cada gota que da

tu piel

es un aljibe,

es el sabor maduro, la naranja,

color que balancea su promesa.

Cada paso hasta mí

es un rizoma

de todo lo que antaño sujetaste.

Amor de cucharadas que me sacia

porque en la plenitud fue concebido

para sembrar senderos de naranjos,

para plantar dulzor en la sequía.

Ah, tú,

rezumador,

certero,

casi exacto,

con esa infinitud que sobrecoge

mi tronco, mi moldura.


¿Cómo será mi voz junto a la tuya?



EL ALMENDRO



Maravilla que se abre de pronto

cuando acaba febrero,

a finales del mes de la escarcha.

Pureza que inaugura los marjales,

fanal,

espejo donde asoma el devenir,

blasón

de primavera.


¿Quién te ha sembrado, almendro?

Fui yo

que por las noches alumbraba

un árbol de palomas,

un mástil, un hogar, una columna

para olvidar mi peso y mi pesar,

la cruz

de la vejez.


He querido correr, he querido saltar al vacío,

a la oscura ciudad de la pena

y tú me detuviste con tus ramas

joviales y floridas,

con esa flor de luz

y estambres que sostienen

pasión multiplicada.


Existe, sí, existe la pureza,

lo delicado vive,

aún puedo prender en el ojal

tu leve bailarina redentora,

aspirar la belleza,

la paz que permanece sin edén.


Tu savia nos eleva,

almendro,

dulzura del secano,

dulzura de mi vida

que se apaga.










 

sábado, 24 de octubre de 2020

Presentación de Astrolabio ilustrado en Ideal

Compartimos el artículo de Antonio Arenas publicado en el diario Ideal en su edición en papel el 20 de octubre, así como el enlace a artículo completo del suplemento IDEAL EN CLASE, que contiene fotografías, ilustraciones del volumen y los tres textos íntegros de los presentadores. Gracias a Antonio Arenas por su incansable labor informativa en beneficio de la cultura de Granada.

 



UNA SEGUNDA OPORTUNIDAD 

PARA 'ASTROLABIO', DE ÁNGEL OLGOSO


                                                                 Foto: Antonio Arenas


Hay libros que se publican y en poco tiempo pasan a dormir el sueño de los justos (por no decir a ser olvidados en una estantería, en el mejor de los casos, o al contenedor de reciclado de papel). Otros, en cambio, como los buenos vinos, ganan con los años e incluso se revalorizan por su rareza, calidad y dificultad para encontrarlos. Algo así es lo que le ha ocurrido a la edición de 'Astrolabio', de Ángel Olgoso (Granada, 1961), editado en 2007 por cuadernos del Vigía que, en las librerías de segunda mano, se cotiza a cerca de 150 euros. Por ello, el autor ha creído que obra merecía una nueva oportunidad -y nuevos lectores- con un importante valor añadido: las ilustraciones de la artista chilena Marina Tapia (Valparaíso, 1975). Y todo por un precio mucho más asequible del que veníamos encontrando en las librerías de segunda mano.


Y, por fin, esta nueva edición ilustrada de la obra "de uno de los grandes cuentistas en la lengua de Cervantes", en palabras de Fernando Valls, se presentó en público en el Cuarto real de Santo Domingo, ante un público que, con cita previa, ocupó este espacio. Sobre la tarima, el periodista Andrés Cárdenas que contó varias curiosidades y anécdotas relacionadas con Olgoso, para terminar afirmando que este narrador "utiliza un universo, su universo, para decir lo que siente y dice lo que siente para completar su universo. Con 'Atrolabio' -añadió-, el lector se lo pasa bien porque le permite acrecentar un montón de sensaciones: la de estupor, la del miedo, la del asombro, la del humor incluso..." Por su parte, Marina Tapia, en su breve intervención, explicó cómo surgió la idea de la reedición con el valor añadido de sus ilustraciones. "Fue el primero que leí y me deslumbró -dijo Tapia-. Se prestaba a ser ilustrado con imágenes potentes pero sencillas que no repitieran lo ya narrado. Me basé sobre todo en el mundo de los objetos".


Caleidoscopio


Ángel Olgoso fue el último en hacer uso de la palabra para leer unos folios en los que fueron desfilando relevantes figuras de la narrativa como Eca de Queirós, Álvaro Cunqueiro, Italo Calvino, Borges, Bioy Casares, perucho, Carlos Edmundo de Ory, para terminar con la lectura de varios de los relatos incluidos en 'Astrolabio' que definió como un "libro poliédrico, versátil, un pequeño caleidoscopio hecho de sueños disparatados, un puñado de miniaturas un tanto desaforadas sorprendidas en esta deliciosa edición de belleza casi artesanal a cargo de la editorial Reino de Cordelia, donde brotan libros hechos para la fruición de los sentidos, con un papel, unos detalles gráficos y una tipografía que son toda una tentación para los lectores ávidos de belleza". Además, el escritor citó a uno de los primeros lectores que le comentó que con este libro "había experimentado algo semejante a un menú de Ferrán Adriá, muy variado, de sabores audaces y texturas sorprendentes que iban de lo dulce a lo salado, de lo crujiente a lo gelatinoso, de lo ácido a lo agrio, de lo esponjoso a lo quebradizo". Tras el acto, Marina y Ángel, provistos de guantes, dedicaron los ejemplares con los que habían acudido la mayoría de los asistentes.