Inolvidables días con Animal Sospechoso en la librería Picasso de Granada. El viernes en la puesta de largo de "Poetas en construcción" a cargo de Javier Gilabert, y el sábado "De piedra contra piedra", de Cristina Grisolía, presentado por Juan Pablo Roa y yo. Gracias a Ángel Olgoso por las fotos y a todos l@s amig@s que nos acompañaron. Ha sido un gusto también compartir con Misael Ruiz Albarracin y con Álvaro Hernando.
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martes, 2 de junio de 2026
sábado, 30 de mayo de 2026
"Poetas en construcción" en Cuadernos del Sur
‘Poetas en construcción’
El poeta Misael Ruiz recoge testimonios sobre el proceso creativo de 15 poetas de distintas ciudades y países.
Concha García
Cuadernos del Sur Diario Córdoba 30 MAY 2026
Estamos en un sistema editorial que generó, según el Ministerio de Cultura, más de 91.000 títulos de libros en 2025, de los cuales solo un porcentaje muy pequeño logra vender más de 2.000 ejemplares, incluyendo libros de historia, catálogos de arte, novela negra, etcétera.
Hay dos grandes grupos, como Planeta, con más de 70 sellos, y Penguin Random House, que copan prácticamente el mercado de la poesía y la narrativa. Para sobrevivir a estos grandes emporios, las editoriales independientes tienen un papel fundamental a la hora de generar libros de calidad que no estén bendecidos por el mercado. En Barcelona, uno de esos sellos es Animal sospechoso.
Poetas en construcción es un libro de entrevistas y poemas seleccionado por el poeta Misael Ruiz, en el que se recoge el testimonio de 15 poetas sobre el proceso creativo. Lo particular de esta propuesta es que se pide a los autores que hablen del proceso mental antes de que aparezca el poema. En dicha selección encontramos ocho poetas residentes en Barcelona, procedentes de otros países o ciudades españolas, que a su vez eligieron a otros poetas bajo la misma idea. El cuadro que forma este libro es muy interesante porque se trata de un mestizaje cultural que se genera, sobre todo, en grandes ciudades como Chicago o Barcelona, comentaba el poeta Álvaro Hernando Fraile.
La Barcelona de ahora no es la misma que la de hace unos años. La mayor parte de sus poetas en lengua castellana fueron silenciados al no promocionarse sus obras a partir del año 2010. Ese silencio todavía late desde que la ciudad dejó de ser cuna de culturas diversas que irradiaban la luz de la modernidad, retrotrayéndose hasta alcanzar cotas de invisibilidad cuando, paradójicamente, se están generando mestizajes culturales muy interesantes y alentadores.
La editorial Animal sospechoso, al cuidado del incansable poeta de origen colombiano Juan Pablo Roa, logró crear con su sello una especie de canon poético de diferentes generaciones y tendencias para dar cuenta de lo que realmente está sucediendo en la Ciudad Condal, cuya brecha lingüística hizo borrón y cuenta nueva con la irrupción de las políticas lingüísticas prioritarias.
¿Qué encontraremos en esta antología?
Interesantes aportaciones a modo de sondeo sobre los modos de inspiración, no solo de creación. La mayoría de los poetas coincide en que debe existir inspiración y que, cuando llega, hay que atenderla. ¿Cómo llega? Con una palabra, un sueño, un sonido, siempre con cierta dosis de extrañamiento aderezado con el asombro, dando relevancia no tanto a cómo se hace un poema, sino a cómo se propicia.
Se habla también de la traducción, de la corrección del poema, así como de las fuentes que inspiran a los creadores.
Un idioma muy compartido
Juan Pablo Roa hace referencia a su fascinación por el español como lengua. Señala que somos más de veinte países los que empleamos un mismo idioma y que en cada uno encontramos modalidades de expresión diferentes. No en vano, se está generando un canon de poetas sudamericanas como Ida Vitale, Piedad Bonnett, Blanca Varela o Rosario Castellanos.
Llama la atención que, ante la pregunta de las influencias literarias, casi ninguno se sienta vinculado a un solo poeta de Barcelona, ni en catalán ni en castellano; únicamente aparece una mención a Jaime Gil de Biedma.
Protagonistas
Varios de los poetas residen en dicha ciudad desde hace años, como Rodolfo Häsler, Neus Aguado, José Ángel Cilleruelo, Teresa Shaw, Misael Ruiz, Corina Oproae, Cristina Grisolia, Miriam Reyes o Mónica Picorel, quienes eligieron a otro poeta con el que sienten afinidad: Laura Giordani, Álvaro Hernando, Tere Irastortza, Antonio Méndez Rubio y Marina Tapia.
Concluyamos que la inspiración mantiene un papel importante en el trabajo de todos. Les fascina buscar la etimología de cada palabra, saber de qué estamos hablando y nombrando, aunque el poema nunca debe escribirse pensando exclusivamente en ello: el resultado nunca se sabe.
Una excelente propuesta que podría ampliarse para sacar a la poesía de los ámbitos regionales y proponer nuevas miradas acerca del sujeto poético. Quizá debería comprometerse más con el tiempo que estamos viviendo, como dice Teresa Shaw: «Ver lo que somos, comprender el horror, mirarlo de frente».
Tal vez ese sea un camino que desvíe la atención de la poesía basada únicamente en la subjetividad del poeta que se pone una venda en los ojos. No cabe duda de que algo está cambiando desde hace mucho tiempo, y quizá haya llegado el momento de ponerlo en práctica sin ahorrar la complejidad que ofrece cada poema, dejando al lector la tarea de desvelarlo.
‘Poetas en construcción’.
Autor: Edición de Misael Ruiz.
martes, 24 de marzo de 2026
"Poetas en construcción" en la revista Zenda
Gracias a la revista Zenda y, en especial, a Patricia Crespo, por esta completa reseña de "Poetas en construcción", libro tan bien cuidado y editado por Misael Ruiz. Un gusto formar parte de este proyecto que se acerca, de manera profunda y minuciosa, al acto de escribir, y un gusto estar en compañía de poetas tan interesantes.
¿Cómo se escribe un poema?
22 Mar 2026/Patricia Crespo
Sin brújula ni mapa, aunque investido de un don o éxtasis divino, el poeta escribe. Bien lo sabían Homero y Hesíodo, cuyos poemas se abren con una invocación a las Musas. O tal vez no, y sea la escritura poética un acto mucho más prosaico. A lo largo del año 2024 en Barcelona el poeta Misael Ruiz conversó con quince poetas en un ciclo de entrevistas con el fin de indagar en sus procesos creativos. El resultado es este inspirador libro Poetas en construcción, publicado por Animal Sospechoso (2026), en el que los poetas Neus Aguado, José Ángel Cilleruelo, Laura Giordani, Cristina Grisolía, Rodolfo Häsler, Álvaro Hernando, Tere Irastortza, Antonio Méndez Rubio, Corina Oproae, Mónica Picorel, Miriam Reyes, Juan Pablo Roa, Misael Ruiz, Teresa Shaw y Marina Tapia revisan y observan la intimidad de su escritura, cómo se propicia el estado mental y físico del que emana el poema.
Poetas en construcción no es un manual de escritura poética ni un tratado teórico, tampoco una antología poética, sino un ejercicio de pensar la poesía desde la praxis de su origen, que documenta y registra la experiencia individual de cada uno de los poetas entrevistados en el silencio de la creación. Por ello, su testimonio deja al descubierto ese reverso oculto. Y, aunque no es una muestra exhaustiva de cómo convive el poeta con su escritura, es significativa dada la heterogeneidad de los poetas. La reflexión en torno al hecho poético no es destino cerrado y quizá aquí radique una de las aportaciones más necesarias de esta obra: la imposibilidad de acotar un proceso homogéneo que, sin embargo, trasluce conexiones sólo visibles en un volumen como éste. A pesar de partir de un diálogo, el planteamiento de la edición no ha sido el de una entrevista, al obviarse las preguntas, sino que, después del poema inicial que guía en cierta medida las reflexiones, cada poeta disecciona sus procesos. Esta articulación permite que, al no explicitarse las preguntas —aunque puedan inferirse—, el lector quede sin la directriz exacta de aquello a lo que responde el poeta. De este modo, toda la atención recae en su palabra y el lector se ve obligado a participar activamente en la conversación. Tras cada reflexión aparece una selección de poemas publicados o inéditos, algunos de temática metapoética, aunque no todos. Las notas biobibliográficas y la procedencia de los poemas quedan en conjunto al final para no interferir en la lectura.
Aún con la ausencia de esas preguntas, se pueden rastrear algunos de los ejes que este ciclo pretendía explorar, en concreto cómo, dónde y cuándo llega el poema, la existencia de la inspiración, la importancia de la oralidad y del ritmo, la organización del libro o la titulación de los poemas, los primeros lectores, influencias y el peso de la tradición, el proceso de corrección, la ficcionalización del yo, la metaescritura o el propio lenguaje poético, entre otros.
Entre todas estas cuestiones, algunas resultan cuanto menos curiosas, por ejemplo, la controvertida relación entre el acto poético y la manida inspiración. Al respecto Rodolfo Häsler afirma: “Inspiración me suena a algo incluso negativo, devalúa al poema (…). Veo más aceptable hablar de atención, lentitud, afinamiento de la emoción”; tampoco José Ángel Cilleruelo la defiende al asegurar que el poema es el resultado de un trabajo. No obstante, sí existe cierta unanimidad en que el poema de alguna manera llega. La descripción de este momento varía de unos a otros, aunque, en general, se manifiesta por medio de una palabra o imagen que, como simiente, convoca al poema; para Tere Irastortza sucede cuando una idea, una palabra, una ocurrencia la detiene en medio de cualquier tarea o para Cristina Grisolía: “En muchas ocasiones, mis poemas parten de una palabra, de su sonoridad, incluso de la extrañeza que esta me produce desnuda de contexto”, un poema que se escribe cuando quiere, según Neus Aguado, en una conexión con algo indefinible e inexplicable, en la que hay mucho de inconsciente, tal y como Laura Giordani señala. Este momento inicial no se describe únicamente en términos mentales o intuitivos, sino también corporales. Para Antonio Méndez Rubio la inspiración es “una cierta disponibilidad o espontaneidad que arranca de la situación cotidiana, parecida a la del aire que cruza porque sí el cuerpo (… es así como se forma un ritmo corporal”, y es que muchos de los poetas indican el indisoluble vínculo entre el poema, su pensamiento, y el cuerpo, pues parece residir en él antes de ser escrito: “Para mí hay algo casi físico en esto. Es una sensación contundente, una certeza de que ese texto, que antes no existía, ha cobrado vida, como si se tratase de dar a luz a una criatura”, asegura Corina Oproae y, en la misma línea, Cristina Grisolía: “La sensación de que el poema pasa por mi cuerpo, que las palabras son percibidas por él”; algo semejante ocurre para Marina Tapia, es lo corporal quien engendra lo poético: “Yo llego a la escritura a través de lo sensorial; es decir, al sentir los olores, al tocar distintas texturas…”. Sin embargo, un mismo poeta puede llegar al poema de distintas formas, así lo expone Teresa Shaw:
“En cuanto a cómo nace el poema, no siempre es igual. Pero la mayor parte de las veces hay algo que me impele a escribir, quizás una imagen, incluso una palabra, pero casi nunca sé lo que saldrá de allí, el lenguaje, las palabras me guían y desvían casi siempre de la primera intención”.
En ese proceso de gestación la “observación y contemplación del mundo” es un trabajo que el poema refleja, así lo siente Álvaro Hernando; Miriam Reyes lo denomina “estado de atención” y Mónica Picorel “estado de observación de lo cotidiano” que provoca que la revelación o intuición pueda materializarse. Una manera de mirar con asombro. Para Rodolfo Häsler el poeta no es un ser especial, dotado de algún don —ni divino ni sobrenatural—, mas simplemente atento, “cultiva la mirada sobre lo que es humano, lo destaca y lo muestra a los demás para que ahí reconozcan algo”. Así sobreviene el poema. El impulso de escribir es descrito como una especie de “rapto”, una “sensación de inminencia”, una “vibración”, un “dictado”, en que el poeta la mayoría de las veces no sabe qué va a escribir, en este sentido Juan Pablo Roa asevera:
“Nunca sé exactamente lo que busco en el momento de la escritura, pero sí hay un modo, un sentido, un estado emocional o anímico en el que la expresión hace de antena parabólica que me ayuda, que habla desde mí para hilvanar un balbuceo casi ininteligible…”
En consecuencia, el poema sabe que habla, pero no de qué, como quien entra en un espacio desmesurado y desconocido para descubrirnos algo ignorado con la única orientación del lenguaje. Porque es el lenguaje y su tensión uno de los territorios donde el poema se revela en su desnudez. En este sentido, Misael Ruiz afirma: “Entiendo la poesía como un lenguaje extremo, un pensamiento sin límites”. Es en el lenguaje poético donde la lengua se libera de los corsés: “Al quebrar la sintaxis ordinaria, la poesía burla las aduanas identitarias para expandirnos”, expone Laura Giordani, y de modo similar Juan Pablo Roa describe:
“El poema es ante todo una gran protesta en contra de la lengua, pues en origen la lengua, la sintaxis, la gramática no están diseñadas para hacer un poema; escribimos poemas a pesar de la lengua, a pesar de nosotros mismos desde un malestar que nos lleva a dinamitar toda regla que antecede el poema.”
Cuando el poema llega a la lengua, ésta ha de sostenerlo. Ahora bien, para José Ángel Cilleruelo: “El lenguaje está implicado en la esencia misma del poema, pero no es su germen. Cuando el texto nace del lenguaje y se apodera de él por completo, el poema se resiente”, cuestionando la reflexión lingüística en el propio poema. En cualquier caso, como apunta Corina Oproae, la escritura misma revela los entresijos del propio proceso creativo.
Por todo ello, leer Poetas en construcción nos lleva a descubrir, a quienes escribimos (poesía), las conexiones o no en este proceso. Sólo destacaré, quizá por interés personal, la importancia de la intuición y del primer verso —así lo menciona Neus Aguado citando a Paul Valéry— en esta construcción poética. Así como las sugestivas aportaciones sobre la ficcionalización del ‘yo’ en la poesía, desdiciendo la siempre asentada idea de la poesía biográfica y aventurándose en otras propuestas para la presencia del poeta en su escritura. Desde este punto, Poetas en construcción nos desvela que las Musas son, cuanto menos, caprichosas. No tanto rituales y manías escriturales son recogidos, como los mecanismos conscientes (o no) que orientan este proceso, dejando expuestas las contradicciones entre lo que el poeta hace y lo que cree que hace. Aquí la inclusión de los poemas —y la consiguiente reflexión sobre alguno de ellos— viene a confirmar o desmentir, reflejados en la conclusión del poema, esos procedimientos, modos y estrategias.
Poetas en construcción es una obra original cuya capacidad para evocar, desvestir y desafiar la epifánica escritura poética es indiscutible. Es imposible simplificar la riqueza de matices aportada por cada una de estas voces en el complejo e íntimo acto de pensar ¿cómo se escribe un poema?
miércoles, 4 de febrero de 2026
"Poetas en construcción" (Animal Sospechoso)
Muy feliz de formar parte de "Poetas en construcción" (Animal sospechoso, 2026), un libro al cuidado de Misael Ruiz, que recoge el testimonio de 15 poetas sobre su proceso creativo, además de una muestra de su trabajo. Es un gusto estar junto a Neus Aguado, José Ángel Cilleruelo, Laura Giordani, Cristina Grisolía, Rodolfo Häsler, Álvaro Hernando, Tere Irastortza, Antonio Méndez Rubio, Corina Oproae, Mónica Picorel, Miriam Reyes, Juan Pablo Roa, Misael Ruiz y Teresa Shaw. Si estáis por Barcelona, no os perdáis la primera presentación del libro (jueves 5, 19.00 horas, Ateneo).
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