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viernes, 8 de mayo de 2026

Postal de "Ser como la estrella inaccesible y alta alumbrando el silencio''

Muy feliz con esta postal de mi colaboración en ''Ser como la estrella inaccesible y alta alumbrando el silencio'', del proyecto Encuentro Letras Celestes, coordinado por Pedro Luis Ibáñez Lérida, antología digital centrada en el silencio. Participé con el poema "Andadura".
Se puede descargar el archivo completo aquí:
https://drive.google.com/.../1fIJLo6ZMwM0NWlyYUZyyCK.../view



miércoles, 4 de febrero de 2026

"Poetas en construcción" (Animal Sospechoso)

Muy feliz de formar parte de "Poetas en construcción" (Animal sospechoso, 2026), un libro al cuidado de Misael Ruiz, que recoge el testimonio de 15 poetas sobre su proceso creativo, además de una muestra de su trabajo. Es un gusto estar junto a Neus Aguado, José Ángel Cilleruelo, Laura Giordani, Cristina Grisolía, Rodolfo Häsler, Álvaro Hernando, Tere Irastortza, Antonio Méndez Rubio, Corina Oproae, Mónica Picorel, Miriam Reyes, Juan Pablo Roa, Misael Ruiz y Teresa Shaw. Si estáis por Barcelona, no os perdáis la primera presentación del libro (jueves 5, 19.00 horas, Ateneo).



martes, 16 de diciembre de 2025

Reseña de "Mixtura" por Custodio Tejada en Literatura.es

"Un viaje por el lenguaje de una voz poética llena de música y símbolos, de espacio íntimo y otredad. 'Mixtura' representa una transubstanciación de la vida y el alma de Marina Tapia que se hace lenguaje mistérico para regalarse a nosotros sus lectores". Con estas bellísimas palabras, cierra el poeta Custodio Tejada la detallada reseña de mi Antología personal publicada en la revista Todoliteratura.es. ¡Un millón de gracias, Custodio!





    "MIXTURA (Antología poética)" de Marina Tapia, poeta chilenoespañola, que nació en Valparaíso y vive en Granada. Aliar Ediciones, colección Averso. Diez libros más Exentos en diez años (2013-2024) que muestran toda una trayectoria poética, pero también existencial. 154 poemas y 250 páginas, más un gran prólogo que abre y desgrana las páginas en llamas de esta antología, firmado por el poeta Juan José Castro Martín, y después una “Nota inicial” de la misma autora que sirve de aviso y brújula para lectores navegantes. La ilustración de la portada es una pintura de la propia autora: un jarrón con un pájaro posado encima y que mira hacia atrás. La edición de Averso como siempre tan exquisita. Una poeta con una voz de tornaviaje, de ida y vuelta, de nexo entre dos orillas, de la otredad y el yo.

    Escribe Gilbert Durand que las imágenes no valen tanto por las raíces que ocultan, sino por las flores poéticas y míticas que revelan. Y eso es lo que muestra toda antología: una revelación. Para la poeta Dionisia García: “La poesía, cuando es verdadera, es arte sin paliativos.” “La poesía es muy caprichosa, es el género por excelencia. Te exige ir por la vida con los ojos muy abiertos, estar en medio de todo.” “Porque el poeta, si es poeta de verdad, no sabe lo que hace. Son los otros, los lectores, quienes pueden dar su opinión sobre lo leído.” (Entrevista realizada por Natalia Carbajosa, Jot Down). Y así es cómo la escritura, y especialmente la poesía seduce y embriaga, trayendo a nosotros la fragancia de esa consciencia universal que nos habita y que está en todas partes y también afuera, el poeta es solo un vehículo para manifestar su presencia.

    Sobre "Mixtura", de la poeta chilenoespañola Marina Tapia, escribe Jimy Ruíz Vega en su blog El Fescambre, en una reseña titulada "Digerir el mundo”: “Mixtura es una antología que pone al lector frente a una exposición de poemas en el que el yo lírico se deja ver en el tiempo, desde su estado de entusiasmo e inspiración, hasta de éxtasis y fervor por la naturaleza. (…) En Marina, la poesía está totalmente despojada de retórica, y la metáfora nunca impide ver la vida, antes bien, se pone a su disposición. Y Ángel Olgoso dice en la reseña “Mixtura de fuego”, en Moon Magazine (8-10-2025) que esta antología reúne sus diez “poemarios fundentes, hermosos, coherentes, insoslayables.” “Marina ha transmutado alquímicamente su vida, sus estados emocionales y los armónicos acordes de su voz poética en una decena exacta de volúmenes, de los cuales se recoge felizmente una amplia selección en esta mixtura”. “Un libro panorámico”, “un florilegio hermoso”, “una poeta verdadera e imprescindible”. ”En su poesía, todo está vivo y fresco, primoroso en sus proporciones y cadencia, pequeño y encantador pero sólido y profundo en vez de impresionante”. Y para Santos Domínguez Ramos la “Imaginación y sensibilidad se conjugan en la voz de Marina Tapia y en su mirada plástica hacia el misterio del mundo para desarrollar una concepción de la poesía como búsqueda.”

    El título, la palabra Mixtura significa: “mezcla, juntura o incorporación de varias cosas”, es por tanto la antesala de una simbiosis, una amalgama de sentidos, de memoria, de emociones y sentimientos, de lecturas, de palabras y nombres y lugares, de olvidos y silencios, de múltiples elementos que forman el cóctel lírico que es Marina Tapia; un conjunto de ingredientes que fusionan vida y literatura, magia y alquimia, esencia y consciencia. La Nota inicial y el Prólogo proporcionan la información necesaria para recorrer con éxito la lectura del mapa antológico. Leer a Marina es habitar un territorio, recorrer un camino de palabras que va de lo íntimo y lo próximo a lo más alejado, del prójimo a uno mismo, y de paso deambula como una náufraga por un magma lírico de imágenes y misterios. La antología tiene un hilo conductor sutil y delicado que es la propia sensibilidad y consciencia de la autora. A la vez que es una exploración de la poeta es también una exploración de su época, de un desarraigo o errancia biográfica, pero también de una ubicación en el mundo y en el tiempo: un legado escrito. Podría decirse que tiene una voz de nexo de esa alma hispana repartida en dos hemisferios, una sinergia lectora de encuentro, la ruta de los nombres al menos así lo manifiesta. Cuando un autor decide publicar una antología de todos sus libros es porque considera que ya ha recorrido un camino y un periodo vital, o porque considera que es el momento idóneo para hacer una fotosíntesis lectora de su obra, una forma de reescribirse y reinterpretarse con una mirada global y entregarse así de nuevo, igual y diferente, al lector. La selección de poemas y su disposición en la antología se resignifican y se expanden en su nuevo hábitat antológico. Por lo tanto, una antología tiene algo de ritual, de acto oficiante o eucarístico, pero también de hogar y descanso: el lenguaje convertido en vida disecada o en un museo de recuerdos sentipensantes. Es un mapa.

    Publicar una antología es una forma de hacer balance de una trayectoria y también la experiencia de haber conseguido una meta. Podríamos asegurar que un autor es el resultado de todo el imaginario que surge de su iconografía léxica. Y así Mixtura es un retablo lingüístico: 50 mujeres desnudas, El relámpago en la habitación, Marjales de interior, Jardín imposible, El deleite, Bosque y silencio, Un kilim de palabras, Islario, Corteza, Piedra que mengua y Exentos. Y con estas ventanas de su estancia la autora se entrega al lector, a través de esta precisa y panorámica mirada que nos habita en el itinerario simbólico. Y es precisamente esa semántica de imágenes las que nos da el ser y el sentir de la poética de Marina, de su epifanía cosmológica y existencial. Mixtura invita al misterio y a la curiosidad, a la intuición y a la sensorialidad, a asomarse a la consciencia. Vamos de la reivindicación femenina a la percepción más telúrica, de una simbiosis entre la naturaleza y la poeta, de la tierra y la poesía, de la ecología y el ser, del tiempo y del espacio. “Madre piedra que estás en la tierra,/ santificada sea tu extirpe./ Vuelva a nosotros tu reino./ Hágase tu voluntad,/” (Piedra que mengua, p. 237). O su poema Imagen: “Despojarme del peso de mi imagen,/ vivir sin piel,/ a nada estar sujeta,/ vestirme o desvestirme de mí misma.” (Corteza, p 212). Es la poética de Marina una poética de ida y vuelta, una voz de tornaviaje y encuentro. “Estoy aquí, Granada, ante tus cielos amplios, ansiosa,/ seca,/ náufraga./ He llegado/ con mi atril-ataúd” (Islario, p. 195).

    Y ahora os enunciaré y haré referencias a dedicatorias, citas, lugares, nombres y versos de su antología que alumbran y perfuman su poética y esta reseña, a modo de geocaches lectores. Las dedicatorias trazan una ruta directa al corazón de la autora: a su abuela María, a su madre, a su padre, a su hija Camila, a su hermana Gloria, a Ángel, a su amiga Margarita Osborn, a sus amigas del Laurel de la Azotea, a Sophia Halkidou, a Ana Mañeru Méndez, a Elena, paco y Eugenia, a Pamela, Daniel y Sofía, a José Manuel Darro, a Josefina Martos Peregrín, a Elena Martín Vivaldi, a Anna Ajmátova, a Emilia Pardo Bazán…

    Las citas que pueblan el libro también nos plantean un itinerario intertextual y lector a seguir, una herencia que también está repartida en dos hemisferios: Rubén Darío, Gabriela Mistral, Federico García Lorca, Antonio Carvajal, Jorge Teillier, Pablo de Rokha, Juana Castro, Gonzalo Rojo, Andrés González Andino, Eduardo Lizalde, Francisco Umbral, Clara Janés, Yayo Herrero, Rosalía de Castro, Rafael Guillén, Violeta Parra, Ángeles Mora, Raine María Rilke, Ángel Valente, Mariluz Escribano Pueo, Antonio Machado, Octavio Paz, Úrsula Kle Guin…

    Y os dejo aquí también una letanía casi hímnica de palabras y nombres, como vasos comunicantes que resuenan como gongs y que guían el viaje semántico y simbólico del libro, por la pintura, la poesía, el pensamiento, la mitología…: Goliat, Lilith, Pollock, Picasso, Yves Klein, Noé, Platón, Georgia O,Keeffe, Annie Dillard, Chagall, Penélope, Lord Byron, Mary Shelley, Rousseau, Emily Dickinson, Artemisa… Y también nos hace viajar por territorios y nombres que como mapas guardan tesoros y memoria: Granada (España), Valparaíso (Chile), Troya, Zujaira, Carmen de los Mártires, Machu Pichu, la Alhambra, Guadix, jardines de Daraixa, Fuente Vaqueros, Almuñécar, Jericó, Asgard, Valhalla, jardín de las Hespérides, Cartago, Iznajar, Rapa Nui, Mediterráneo, Vancouver Island, Baeza, Antequera, Petra…, pero también por la zarza ardiente y la fotosíntesis, la Madre Piedra y la lava, el canto y el grito, el beso y el semen.

    Y ahora, como un derviche lector que gira de página en página y de libro en libro, os voy a llevar a un conjunto de versos que actúan como portales interdimensionales a su antología, esa casa hecha de vida y de palabras a la que nos invita Marina. “Probadme, mordisquead mis pensamientos” (Derechos y deberes de la autora, p. 39, del libro 50 mujeres desnudas); “Para la migración/ yo fui educada,” (N.I.E. p. 41, 50 mujeres desnudas); “Exiliarse fue un acto rotundo” (Razón de la gaviota, p. 42, 50 mujeres desnudas); “Llegas a mi sediento y luminoso,/ nadie te ve en mi cuarto,/ nadie ha visto/ esa vida de luz/ de tu esperma,” (El relámpago en la habitación, p. 56, del libro del mismo título); “Ven, pueblo, congregación de voces y paisaje” (Ruta de las Fortalezas, p. 81, del libro Marjales de interior); “Allá en Valparaíso/ se eleva un volantín de aire” (Septiembre, p. 92, Marjales de interior); “Oculta en una cueva de Guadix/ maduro el silencio/ mis palabras” (Casa cueva, p. 91, Marjales de interior); “Estoy aquí, Granada, ante tus cielos amplios,/ ansiosa,/ seca,/ náufraga/ (Razón del desembargo, p. 195, del libro Islario); “Mis ojos se recrean en los charcos/ lo mismo que en los cielos.” (Oración de la orquídea, p. 125, del libro Jardín imposible); “Acércate al reinado del oído” (El oído, p 138, del libro El deleite); “La luz será una colcha que te guarde” (La vista, p.139. El deleite); “Soy la miga de pan que retiene tu mano,” (El tacto, p.140. El deleite); “He sido, soy, seré poeta… Poeta precedida de otros vuelos” (Vocación, p.163, del libro Bosque y silencio); “Mi espíritu de hoja/ zigzaguea en el aire,/ buscando su sentido/” (Y pese a todo, canto, p. 177, del libro Un kilim de palabras); “A mí solo me bastan los senderos que van hacia las olas/…/ los símbolos de un viaje hacia mí misma.” (Afirmación, p. 188, del libro Islario); “Valparaíso,/ encima de esta grieta te recreo/” (Boceto sin modelo, p.199, Islario); “Renace de un recuerdo/ guardado en mis esquinas.” (Voces, p.205, del libro Corteza) “Mi familia es un bloque/ de cajones pequeños/ que no pueden tocarse.” (La colmena dispersa, p. 210, Corteza); “Hoy voy a hablar de límites,/ del peso del pasado,/ de conquistas.” (Celebración, p.218, Corteza); “Antes de que tu aliento me llevara, / nosotras, las errantes/ (Guardianas de las tumbas)” 16, p.235, del libro La piedra que mengua); “Madre Piedra que estás en la Tierra,/ santificada sea tu estirpe. Vuelva a nosotros tu reino.” (22, p. 237, La piedra que mengua); “Soy de ella, de él/ de vosotros,/ de esa turbia moheda/ de culpas.” (Terceto de la luz negra, p. 246, Exentos.)

    Y para finalizar esta opinión lectora dejadme que os invite a leer a esta poeta verdadera rebosante de conocimiento y de consciencia. Una antología, Mixtura, que es un florilegio de vida y emociones, de poesía “elegante, sensorial y rítmica”. Un viaje por el lenguaje de una voz poética llena de música y símbolos, de espacio íntimo y otredad. Mixtura representa una transubstanciación de la vida y el alma de Marina Tapia que se hace lenguaje mistérico para regalarse a nosotros sus lectores.

viernes, 12 de diciembre de 2025

Reseña de "Mixtura" en El Fescambre, por Jimy Ruiz Vega

Contentísima con esta reseña de "Mixtura. Antología personal" (Averso, 2025) de la mano de Jimy Ruiz Vega, crítico y perspicaz lector al que tanto admiro. Podéis leerla en la página El Fescambre.



Digerir el mundo
Jimy Ruiz Vega

El primer elemento con el que se encuentra un lector cuando empieza un poemario es la voz de quien habla, susurra o canta entre verso y verso. Esta voz nos va a acompañar desde el primer poema hasta el último que cierra el libro, y nosotros, los lectores, debemos reconocerla y creer en ella. Como mínimo, debería hacernos sentir algo que nos permita labrarnos una opinión concreta sobre su idiosincrasia y mundo simbólico. Son sus palabras, su ritmo y disposición las que nos van a aportar, de inmediato, detalles, imágenes y emociones sobre su creación poética; todo al unísono, bajo un conjuro, tal como ocurre cuando paseamos por la calle y alguien se pone de repente a contar batallitas de estados emocionales en una esquina.

Es fácil quedarse atrapado por la voz poética de Marina Tapia (Valparaíso, Chile, 1975) de lo que evoca y vislumbra en sus versos sobre sus recuerdos de infancia, lugares habitados e identidad femenina. Todo ese mundo suyo de emociones y vivencias airean con sencillez y naturalidad una conciencia ética. Su poesía emerge desde la tensión experimentada, vista y sentida al propio tiempo que el poema inicia su viaje o descubrimiento: /Busco la voz que escale a lo callado/, dice la poeta en Cantaora, uno de los ciento cincuenta y cuatro poemas reunidos en Mixtura (Averso, 2025). Esta antología personal, editada con primor y mucho gusto, aparece como una vista panorámica de la trayectoria poética de Marina desde 2013 hasta 2024, un recuento de su trabajo creativo en el que despunta la naturaleza, el erotismo, el amor y el vínculo errante de vivir y estar en el mundo.

Mixtura es una antología que pone al lector frente a una exposición de poemas en el que el yo lírico se deja ver en el tiempo, desde su estado de entusiasmo e inspiración, hasta de éxtasis y fervor por la naturaleza. Esa actitud de asombro y señuelo ante la naturaleza está muy presente: /El bosque siempre guarda habitaciones/, sostiene el verso final de Salvaje; /He encontrado mi voz / en el murmullo amplio y colectivo / del río, del sendero / hacia los bosques./, confiesa en otro poema. En Marina, la poesía está totalmente despojada de retórica, y la metáfora nunca impide ver la vida, antes bien, se pone a su disposición.: Yo vine para esto, / para regocijarme en el avance, / para encontrar mi voz de nervadura, / para llegar un día / al lecho de la tierra que transforma.

No me olvido en resaltar la condición e identidad femenina que conforma el modo de vida propio de la poeta, así como su fascinante juego intelectual y erótico por el que transita con destreza lo dicho y lo callado de su poesía. En El relámpago en la habitación, quizá el poemario más espiritual, erótico y sensual de su producción, encontramos versos y cantos propicios que van no solo más allá de su significado aparente de realidad íntima, sino de realidad trascendida: Escucha, / la lujuria / es santa, / no te pierdas / el goce de saberte un animal. En El deleite, otro poemario que pone en alza los sentidos, el resurgir erótico de estos y su cartografía, como muestran estos versos de su poema El tacto, tan evocador y emotivo: Soy la miga de pan que retiene tu mano, / que dan forma tus dedos / (con un gesto aparente de calma) / y al ritmo sostenido del amor.

También está presente en la antología algunos de los poemas de Islario, un libro del que guardo una grata estancia lectora, que le valen a Marina para otear paisajes vívidos y razones para rememorar sus ecos y confluencias. Tiempo, amor, memoria, paraísos anhelados, destino, señales y vestigios, son temas recurrentes en su poesía, en la palabra como hacedora de mundos, como así refleja estos versos del poema Certeza: Soy el recorte vivo de un recuerdo que nunca sucedió. / Pertenezco a esa tierra que atrae / solamente a las voces perdidas. En esos encajes, entre palabras y estados de ánimo, se sustenta de alguna manera todo el sentido de lo que uno percibe de la poesía, y sucede, en verdad, cuando se tocan la vida reflejada de quien la escribe y de quien la lee. Marina es fundamentalmente una observadora del mundo que pisa, y de sí misma, una poeta encariñada con el paisaje y su memoria de donde, a su entender, parte todo.

La poesía de Marina Tapia, “de palabra vivida y significada, poeta de la tierra y el amor”, como recapitula Juan José Castro Martín en el prólogo del libro, transmite humanidad, ternura y arrobo. Su poesía no se aleja en ningún momento del pálpito de las palabras, del estremecimiento que suscitan y de sus significados. En estos encajes, entre palabras y estados de ánimo, diría que su poesía no hipnotiza, más bien despierta y busca instalarse dentro del lector: Me doy / pero me guardo, / he ahí mi mercancía. / Dejadme que conserve / algún secreto / furioso / entre los dientes. / Por lo demás, leedme sin piedad.

Esta antología personal atesora agudeza y un río de buenos poemas. Marina Tapia firma un jugoso compendio de su itinerario vital y creativo, ámbitos bien esparcidos a lo largo del volumen, como testimonio propio de su quehacer y de su pasión por la poesía. Solo me queda añadir que Mixtura despierta la sensibilidad que todos llevamos con nosotros mismos. Si la poesía importa no es por otra cosa que por saber que tiene algo distinto que ofrecer, algo tal vez más admirable, estético y sorprendente por desvelar e interiorizar, pero no por ello menos cierto o enigmático. Por eso nos gusta la poesía. Y nos seguirá complaciendo, sin tener que acudir a destacarlo con el énfasis artificioso de antaño.

jueves, 6 de noviembre de 2025

Reseña de "Mixtura" por Gregorio Dávila de Tena

Gracias a Gregorio Dávila de Tena, buen amigo y gran poeta, por acercarse tan cálidamente a "Mixtura. Antología personal" (Averso, 2025), por compartir mi trabajo. Muy contenta por ello!




<<Esta antología titulada "Mixtura" recorre de forma muy acertada y completa los diez libros publicados por Marina Tapia hasta la fecha.
Es una buena oportunidad para tener una visión panorámica de su poética y conocer la evolución de su escritura hasta un libro de plena madurez como es "Piedra que mengua", que ha tenido varias reseñas exitosas.
La poesía de Marina discurre principalmente por los cauces de la sensibilidad, la naturaleza, la mirada atenta, el amor y el erotismo, la identidad femenina, la escritura y el silencio.
Todo el volumen nos da muestras de su clara vocación por la poesía, ese dejar que "la vida florezca en la palabra".
El excelente prólogo de Juan Jesé Castro Martín nos introduce de forma magistral en esta trayectoria que une vida y poesía en la persona de Marina.
La edición está muy cuidada, como viene siendo habitual en Averso.
Felicito a Marina por este nuevo libro y a la editorial Averso.
Os dejo algunos poemas como muestra>>.

Reseña de "Mixtura" por Santos Domínguez Ramos

Muy feliz y agradecida al poeta, profesor y crítico Santos Domínguez Ramos por su acercamiento a "Mixtura. Antología personal" (Averso, 2025), publicadas en su blog de referencia En un bosque extranjero. ¡Gracias por sus generosas palabras!



ANTOLOGÍA POÉTICA DE MARINA TAPIA

Feliz ocupación 
moverse en las estancias del vacío, 
hallar en su sosiego 
un verso diminuto que germina.

Con esos versos termina “Andadura”, el poema con el que abría Marina Tapia su libro Bosque y silencio, que establecía una conversación con el paisaje en busca de la belleza externa desde una mirada contemplativa a la naturaleza, desde ese lugar en el que se cruzan lo interior y lo exterior, la observación y la meditación, la reflexión sobre los límites de la poesía y la palabra, sobre el tiempo y la memoria.

Ese es uno de los diez libros sobre los que Marina Tapia ha elaborado una antología personal de su itinerario poético que ha titulado Mixtura y que publica Averso. 

La abre un prólogo en el que Juan José Castro afirma que “Marina Tapia es poeta de palabra vivida y significada, poeta de la tierra y el amor, poeta, en definitiva de la vida y, por tanto, verdadera.”

Entre el inicial 50 mujeres desnudas y el reciente Piedra que mengua, Mixtura ofrece un recorrido cronológico por la evolución de Marina Tapia y por la presencia en su obra de unas constantes temáticas que la propia autora enumera en su Nota inicial: “la naturaleza, el erotismo, la metapoética, la identidad femenina, los paisajes, el amor, el silencio o la errantía.”

Temas que han ido articulando sus diez entregas poéticas entre 2013 y 2024 con la proyección personal en el misterio vegetal de la naturaleza de Jardín imposible, con la cartografía sentimental de Islario o con la celebración de lo femenino de Corteza.

Son algunas manifestaciones de una voz que en Piedra que mengua, su último libro, explora una escritura telúrica en busca de las raíces de la propia identidad, un buceo simbólico en la memoria geológica sobre la que se sustenta un proceso posterior de elevación.

Imaginación y sensibilidad se conjugan en la voz de Marina Tapia y en su mirada plástica hacia el misterio del mundo para desarrollar una concepción de la poesía como búsqueda, como explica en los tres versos finales de “Tránsito al poema”, uno de los textos recogidos en esta antología personal:

Hoy sé que tu recuerdo echa raíces.
No dejo de buscar 
aquello que yo llamo poesía.

miércoles, 17 de abril de 2024

Autorretratos poéticos

Es un verdadero gusto formar parte de este libro que se presentó el 8 de abril en la Biblioteca Eugenio Trías (Parque del Retiro, Madrid). 



Agradezco a Alicia Arés y Enrique Gracia Trinidad la invitación a participar en tan interesante proyecto.
Os dejo con sus palabras acerca de "AUTORRETRATOS POÉTICOS":

"140 poetas, cada uno en su estilo, a su manera y a su gusto, han querido compartir la experiencia de la introspección y decirnos quién es, cómo se ve o cómo se imagina.
Sin máscara o con ella, los autores nos desvelan su propia identidad. Recorremos con cada uno las encrucijadas del dédalo en una especie de camino iniciático, buscando el centro personal que a cada cual le corresponde.
Es sabido que un poeta se encuentra consigo mismo cada vez que inicia un poema. Puede estar al lado, detrás, delante, cerca siempre, pero hay ocasiones en que decide estar dentro y ser él mismo el destino total de sus versos, contarse a sí mismo, decirnos quién es, quién quiso ser, quién quiere llegar a ser.
En esta antología de autorretratos lo que en el fondo se intenta es levantar el velo que cubre lo que podría parecer un espejo donde reflejarse —véase la cubierta de este libro—, y descubrir que no es tal sino un laberinto en el que dejarse perder, en el que abandonarse. Encontrar el centro íntimo puede ser difícil, pero dar vueltas y más vueltas puede conseguir que lleguemos a ver muchos aspectos que tal vez desconocíamos".

LOS 140 POETAS PARTICIPANTES

Gustavo Adolfo Bécquer
Manuel Machado
Antonio Machado
Miguel de Cervantes Saavedra
Miguel de Unamuno
Hermanos Álvarez Quintero
Francisco Villaespesa
Constantino Cavafis
Robert Louis Stevenson
Fernando Pessoa
Amado Nervo
Rubén Darío
Walt Whitman
Alfonsina Storni
José María Pemán
Emilio Carrere
César Vallejo
Enrique Gracia Trinidad
Luis Alberto de Cuenca
Raquel Lanseros
Jesús Hilario Tundidor
Luis García Arés
Ángela Reyes
Montserrat Cano
Emilio Porta
Álvaro Fierro Clavero
Jesús Urceloy
Diego Alonso Cánovas
Armando Silles McLaney
Jaume Ojea
Jesús Calonge
Alberto Wagner
Jesús Munárriz
Javier Gilabert
Luisa Grajalva
Jeremías Asensio
Miguel Losada
Marisa Calero
Miguel d’Ors
Sergio Rodríguez Jiménez
Teresa Sánchez Ruiz
Julieta Pellicer
Ricardo Fernández Esteban
Marcos Rincón Cruz
Javier Lostalé
Álvaro Medina de Toro
Noemí Trujillo
Javier Olalde
Manuel Guerrero Cabrera
Angélica Morales
Olga RT
Matteo Barbato
Diego Martín Torrón
Concha García
Montse Escribano Ruiz
Alicia Trujillo
Miguel Ángel Yusta
José Ramón Ayllón Guerrero
José Cereijo
José Manuel Lucía Megías
Carmen Díaz Margarit
José Félix Valdivieso
María Rosa Martín Benitez
Ezequías Blanco
Enrique Gallud Jardiel
Antonio Orihuela
María Rosal
Paloma Serra
Luis de Garma
Conrado Castilla
Margarita Campos
Dolores Conquero
Ignacio María Muñoz
Verónica Aranda
Beatriz Hernanz Angulo
Alejandro Moreno Romero
Ricardo Fernández Moyano
Arturo Amez
Alejandro Céspedes
Juan Carlos Tejero
Ángel Pestime
Joaquín Lera
Julio Santiago
Mills Fox Edgerton
Carlos d’Ors
María del Mar López Vaamonde
Calixto Torres
Marga Artaud
María Teresa Sánchez Martín
Antonio Portillo Casado
Ángeles Fernangómez
Elsa López
Julián Garvín Serrano
Diana Greño Trigueros
María Sanz
Julio Castelló
Juan Ramón Barat
Silvia Company de Castro
Yolanda Izard
Anita Wonham
Jesús Muñoz Morcillo
Martín Ortega Carcelén
Salvador Gómez de Simón
Marina Casado
Andrés París
Miguel Sande
José María Garrido de la Cruz
Balbina Prior Barbarroja
José Luis Morales
Juanma Ruiz
Concha Parada
Almudena Guzmán
Lola Mártínez Cerrada
Celia Puerta
Pablo Behencourt Attías
Pilar García Orgaz
Marisa García Olías
Olga Guadalupe
Antonio Perán Elvira
Marina Tapia
Katy Parra
Silvia Gallego
Pablo Luque Pinilla
Xosé A. Peroz
Eva Vidal
Pepa Nieto Busto
Juana Rodríguez Macías
J.M. Barbot
Juan Carlos Mestre
María Jesús Fuentes
Rafael Soler
Enrique Valle
Carlos Aganzo
Manuel Francisco Reina
Jaime Alejandre
Ester Bueno Palacios
Jesús Ferrero
David Pulido Suárez
Iago Chouza
Adolfo Yáñez

jueves, 23 de febrero de 2023

La satisfacción del deber cumplido

Un placer haber participado en este homenaje colectivo a Andrés Manjón en su centenario, y haber escrito expresamente para el libro acerca de un tema que siempre me ha apasionado como es la enseñanza y la didáctica, en las cuales él fue una luminaria. Os dejo con algunas imágenes alusivas y con mi poema.








EJEMPLO QUE CONMUEVE Y QUE PERSUADE


“Quien da el corazón lo da todo”
(Andrés Manjón)


Nos modela un amor ejercido en el tiempo.

Es un brocal de sol,

es un aljibe vivo su lenguaje,

que busca amanecer

en cada niño.



Permanece su espíritu,

una esencia de luz,

una lección-caricia,

una espera pausada

para que los saberes perfumados

florezcan y maduren.



Desde otro siglo envuelto en la neblina,

sus manos invisibles

dan vuelta con paciencia, con dulzura,

las hojas de este libro del ahora.



Permanece su voz, sin alardes,

sencilla como pan,

y en este caracol de los sentidos

acojo sus lecciones que no otoñan.



Permanece su rostro

de sierra vigorosa,

de cueva luminaria,

de valle paraíso

desafiando el estigma

que imprime la pobreza en tantas vidas.



Maestros, seguid dignificando sus escuelas,

trenzando en cada clase, en cada juego:

deber y libertad,

acción,

verdad,

concierto.



Que lo mejor de mí, de cada uno,

despierte y se levante

sobre solar

del mundo.

miércoles, 29 de diciembre de 2021

SEMBLANZA DE “SOY COMO EL TRUENO”

 

    Llena de gratitud por los hermosos regalos que me envía a casa Sabina Editorial, quiero compartir mis impresiones acerca de la presente antología de la poeta catalana Anna Dodas i Noguer.

    Leyendo esta compilación suya, he sentido ese juego de espejos, ese reconocer a una hermana en la palabra, a una maestra de lo sutil y verdadero. Vi en sus versos esa postura tan parecida a la que he tenido al escribir dos de mis últimos libros, “Islario” y “Bosque y silencio”, ese “soy en el paisaje, me defino”, ese reencontrarse con la voz llameante de un puñado de escritoras que hacen suyos los lugares que transitan, que establecen con ellos una relación sagrada, casi pasional. Qué balsámico, qué sanador es ser arropada por esa mirada cálida de otra autora que, desde un mundo o una época distinta, nos hace sentirnos menos solas, menos incomprendidas. Peregrinar hacia el paisaje, volverse médium, reconocer lo que palpita, la vida interior imperceptible de los espacios, son las huellas que va dejando Anna Dodas. Juegos de luces y sombras sutiles que se proyectan sobre la piel de los seres humanos receptivos. Almas que van al encuentro de la maravilla en alpargatas, de la trascendencia con ropa de andar por casa, almas que se adentran en parajes cercanos (no a viajes lunares que sólo podrán pagarse las grandes fortunas), a los prodigios que están a nuestro alcance y que no siempre vemos.

    Visibilizar el misterio de los pedregales, de un altiplano de hielo, del cobre de las montañas, de los plenilunios, de los soles hipnóticos, de las cavernas de altos senos... es lo que plasma nuestra poeta, una realidad escondida pero viva, envolviéndola en un aura de misterio, tan presente en la naturaleza. Nombra el mundo, extrae su jugos esenciales con una voz potente, única, muy propia, sin titubeos, con una pasión medida pero efectiva. Y es fácil acompañarla por los caminos blancos de nieve, sumarnos a esa soledad clamorosa que recoge con su voz.

    Y volvemos a recordar el poder de las palabras: poder de evocación, poder de transportarnos, poder de conmovernos con tan solo una grafía sobre una hoja en blanco. Pura magia.

    Y volvemos a dejarnos guiar por el misticismo palpitante en las escritoras que registran los movimientos sutiles de la naturaleza, como Emily Dickinson, Gabriela Mistral, Elizabeth Bishop o Annie Dillard. A acceder a esa especie de salvación, al edén que nos regalan las palabras (a salvo de la tecnología tentacular), que nos brinda nuestra Lilith para la rehabilitación de los sentidos.

    La voz clara de Anna, prístina, aérea y a la vez de greda roja, nos llevará hasta esos paisajes maternales y telúricos que, en esta rapidez del existir, permanecen ocultos y alejados.

    En el impresionante “huye huye de mí caballo”, sus versos hacen ese juego de espejos del que hablaba, y me parece escuchar a la vez el poema “Ternera acosada por tábanos” de Blanca Varela.

    La poeta se debe a lo que observa, se hace una con los elementos simples y puros: “soy de vidrio/ una burbuja de vidrio con brazos/ y corazón/ vidrio quebradizo/ y dentro nada”. Su obra está llena de imágenes tan sugerentes como “Tú fuiste silencio y ahora eres espina”, “rechinan con un sonido agudo/ las complicadas maquinarias celestes/ mil estrellas que giran/ dolorosamente”. Plástica, colores y sensaciones que vibran (”y con los miembros yertos/ de plata/ los ojos de plata, la piel/ de plata,/ de plata el doloroso respiro…”), destellos de formidable intensidad como en uno de los textos más potentes, el que da título a este volumen, “soy como el trueno/ gimiente que brama en el valle/ loco de terror/ yo soy el valle/ como el rastrillo/ ciego entre piedras/ que topa con el terrón/ soy la oquedad/ vertiginosa que escupe/ agua en su salto magnífico...”

    Recomiendo encarecidamente leer y disfrutar esta antología bilingüe con prólogo de Carmen Oliart Delgado de Torres, traducida al castellano por Caterina Riba y Max Hidalgo Nácher y editada con el exquisito gusto de Sabina Editorial. 

 

                                                                                     Marina Tapia



domingo, 19 de diciembre de 2021

HOMENAJE A RAFAEL GUILLÉN

    Uno de los encuentros más bonitos que he tenido con un autor, y del que guardo un recuerdo maravilloso, fue con Rafael Guillén en la casa de nuestros amigos fuenterinos Ana Gálvez y Pepe Salobreña. Él me contó de su viaje a Chile, de cómo le impresionaron sus paisajes y sus gentes, y que todavía recordaba varias tonadas del folklore chileno, y que había rescatado algunos textos de tradición oral, trayéndolos a España. En esa velada mágica, en ese ambiente lorquiano, hasta me animé a cantar para Rafael uno de los textos que él me mencionó (con la música que me enseñó mi abuela), y también alguna que otra canción de la Isla de Pascua.
 
    Ahora, llega a casa el libro con el que se le rinde un justo homenaje y en el que he tenido la suerte de participar junto a más de cien poetas. Y vuelvo a recodar ese momento-regalo, y vuelvo a desear que Rafael perciba el cariño en mi contribución poética.
 
    Agradezco esta feliz iniciativa que ha sido coordinada con tanta dedicación por Fernando Jaén, Javier Gilabert, Juan José Castro y Gerardo Rodríguez Salas; me siento muy honrada de haber sido invitada a formar parte de un libro tan cuidado, y donde he podido disfrutar de los textos de maestras tan queridas y admiradas como María Victoria Atencia o Juana Castro.

    Os dejo con mi poema y con algunas fotos "fuenterinas".
 

 
 




RAPTO



Se existe por instantes de luz. O de tiniebla.

Lo demás son las horas, los telones de fondo,

el gris para el contraste. Lo demás es la nada”


Rafael Guillén



Escribamos poesía,

pero que sea sol, verdad rotunda,

como un deslumbramiento que acorrala.

Verdad sin más, relieve de un instante

que casi se modela con las manos.

No exista la impostura,

la locución vacía,

las letras que dan cuerda a los aplausos.


Cada vez que se abraza el poema:

escuecen las ideas anotadas,

el mundo se aglutina en las costillas,

fermenta la emoción,

y pesa todo, y vuelve

la intensidad del Hoy a dominarte.


Escribamos latidos, no versos,

como siempre buscó Rafael−

con lucidez,

con fuego,

con renuncia.


Jugar al todo o nada sobre el texto.



viernes, 3 de diciembre de 2021

Versos que abrazan (4)

 

El viernes 26 de noviembre, en el Museo de Arte de Almería, se presentó el libro "Versos que abrazan. Poesía contra la violencia de género". He tenido la suerte de ser convocada por María Ángeles Lonardi y compartir mi poema "Disonancias" en un libro en el cual muchas entidades han colaborado (Diputación y Ayuntamiento de Almería, Museo de arte Doña Pakyta, Museo de Arte de Almería, Fundación de Arte Ibañez Consentino...), involucrándose para hacer visible las víctimas que deja cada año la violencia contra las mujeres. 
¡Ya tengo en casa el libro! Un cuidado volumen está bellamente  ilustrado por el artista almeriense J.F. Martín Pastor. 
Os dejo con la portada del libro, y con mi poema.
 
 

"DISONANCIAS"


I

Extraviada en la sombra,

busco amparo en el hombre que devasta el hogar,

que trastoca la risa,

que malgasta el calor que dispongo en la mesa.


Me interrogo revuelta

desde cuándo y por qué

tiene savia y raíz este miedo,

y florece en mi cuerpo

ese lirio morado que oculto.


Sombra que por detrás me sigue a oscuras,

grito que como un dardo se me lanza,

cadena de reproches sin testigos.

Me acecha,

me castiga,

me abandona

ese hombre

que dice que me ama.


II

Con golpes y portazos,

regalos y llamadas estridentes,

con platos que se tiran contra el alma,

con voces y recelos,

con escusas,

promesa sin edén,

con la mirada

(que nunca me miró),

con todo

(todo y nada)

él me ataba

diciendo que era amor

ese delito.


III

Hablar con miedo,

hablar midiendo el aire de las letras,

apagar ese brote de la voz trepadora.

Llevar siempre conmigo

redes para ideas

(o para la emoción que se apasiona).

Callar por el temor

de ser abofeteada por la burla.


No ahogaré la palabra

lo único que salva.

No dormiré lo puro

que despierto y alerta

vive

en mi cabeza.



jueves, 11 de noviembre de 2021

Participación en Antología contra la violencia de género

He tenido el gusto de participar con mi poema DISONANCIAS en la antología "MÁS ALLÁ DEL MIEDO ES MI CASA" en la que participo con las siguientes poetas:

María Luisa Barea (España),
Aimée G. Bolañis (Cuba/Brasil),
Clara Eugenia Ronderos (Colombia/EUA),
Ivonne Sánchez Barea (E.U.A. - origen colombo/española),
Vivian Vila (Cuba/México),
Ileana Álvarez González  (Cuba/España),
Maria Angeles Lonardi (Argentina/España),
Beatriz Saavedra (México),
Flavia Falquez (Colombia/España),
Farah Hallal (Rep. Dominicana/España) ,
Rosa Silverio (Rep. Dominicana/España) y
Acoyani Guzmán Bárcena (México/España)
 
El libro cuenta con un prólogo de Milena Rodríguez. 
 
Os dejo con el cartel de la presentación que se realizará en Madrid y con el poema con el que colaboro. 


 

DISONANCIAS


I

Extraviada en la sombra,

busco amparo en el hombre que devasta el hogar,

que trastoca la risa,

que malgasta el calor que dispongo en la mesa.


Me interrogo revuelta

desde cuándo y por qué

tiene savia y raíz este miedo,

y florece en mi cuerpo

ese lirio morado que oculto.


Sombra que por detrás me sigue a oscuras,

grito que como un dardo se me lanza,

cadena de reproches sin testigos.

Me acecha,

me castiga,

me abandona

ese hombre

que dice que me ama.


II

Con golpes y portazos,

regalos y llamadas estridentes,

con platos que se tiran contra el alma,

con voces y recelos,

con escusas,

promesa sin edén,

con la mirada

(que nunca me miró),

con todo

(todo y nada)

él me ataba

diciendo que era amor

ese delito.


III

Hablar con miedo,

hablar midiendo el aire de las letras,

apagar ese brote de la voz trepadora.

Llevar siempre conmigo

redes para ideas

(o para la emoción que se apasiona).

Callar por el temor

de ser abofeteada por la burla.


No ahogaré la palabra

lo único que salva.

No dormiré lo puro

que despierto y alerta

vive

en mi cabeza.




Marina Tapia