https://drive.google.com/.../1fIJLo6ZMwM0NWlyYUZyyCK.../view
viernes, 8 de mayo de 2026
Postal de "Ser como la estrella inaccesible y alta alumbrando el silencio''
https://drive.google.com/.../1fIJLo6ZMwM0NWlyYUZyyCK.../view
miércoles, 4 de febrero de 2026
"Poetas en construcción" (Animal Sospechoso)
martes, 16 de diciembre de 2025
Reseña de "Mixtura" por Custodio Tejada en Literatura.es
viernes, 12 de diciembre de 2025
Reseña de "Mixtura" en El Fescambre, por Jimy Ruiz Vega
jueves, 6 de noviembre de 2025
Reseña de "Mixtura" por Gregorio Dávila de Tena
Reseña de "Mixtura" por Santos Domínguez Ramos
Feliz ocupación
moverse en las estancias del vacío,
hallar en su sosiego
un verso diminuto que germina.
Con esos versos termina “Andadura”, el poema con el que abría Marina Tapia su libro Bosque y silencio, que establecía una conversación con el paisaje en busca de la belleza externa desde una mirada contemplativa a la naturaleza, desde ese lugar en el que se cruzan lo interior y lo exterior, la observación y la meditación, la reflexión sobre los límites de la poesía y la palabra, sobre el tiempo y la memoria.
Ese es uno de los diez libros sobre los que Marina Tapia ha elaborado una antología personal de su itinerario poético que ha titulado Mixtura y que publica Averso.
La abre un prólogo en el que Juan José Castro afirma que “Marina Tapia es poeta de palabra vivida y significada, poeta de la tierra y el amor, poeta, en definitiva de la vida y, por tanto, verdadera.”
Entre el inicial 50 mujeres desnudas y el reciente Piedra que mengua, Mixtura ofrece un recorrido cronológico por la evolución de Marina Tapia y por la presencia en su obra de unas constantes temáticas que la propia autora enumera en su Nota inicial: “la naturaleza, el erotismo, la metapoética, la identidad femenina, los paisajes, el amor, el silencio o la errantía.”
Temas que han ido articulando sus diez entregas poéticas entre 2013 y 2024 con la proyección personal en el misterio vegetal de la naturaleza de Jardín imposible, con la cartografía sentimental de Islario o con la celebración de lo femenino de Corteza.
Son algunas manifestaciones de una voz que en Piedra que mengua, su último libro, explora una escritura telúrica en busca de las raíces de la propia identidad, un buceo simbólico en la memoria geológica sobre la que se sustenta un proceso posterior de elevación.
Imaginación y sensibilidad se conjugan en la voz de Marina Tapia y en su mirada plástica hacia el misterio del mundo para desarrollar una concepción de la poesía como búsqueda, como explica en los tres versos finales de “Tránsito al poema”, uno de los textos recogidos en esta antología personal:
Hoy sé que tu recuerdo echa raíces.
No dejo de buscar
aquello que yo llamo poesía.
miércoles, 17 de abril de 2024
Autorretratos poéticos
jueves, 23 de febrero de 2023
La satisfacción del deber cumplido
Nos modela un amor ejercido en el tiempo.
Es un brocal de sol,
es un aljibe vivo su lenguaje,
que busca amanecer
en cada niño.
Permanece su espíritu,
una esencia de luz,
una lección-caricia,
una espera pausada
para que los saberes perfumados
florezcan y maduren.
Desde otro siglo envuelto en la neblina,
sus manos invisibles
dan vuelta con paciencia, con dulzura,
las hojas de este libro del ahora.
Permanece su voz, sin alardes,
sencilla como pan,
y en este caracol de los sentidos
acojo sus lecciones que no otoñan.
Permanece su rostro
de sierra vigorosa,
de cueva luminaria,
de valle paraíso
desafiando el estigma
que imprime la pobreza en tantas vidas.
Maestros, seguid dignificando sus escuelas,
trenzando en cada clase, en cada juego:
deber y libertad,
acción,
verdad,
concierto.
Que lo mejor de mí, de cada uno,
despierte y se levante
sobre solar
del mundo.
miércoles, 29 de diciembre de 2021
SEMBLANZA DE “SOY COMO EL TRUENO”
Llena de gratitud por los hermosos regalos que me envía a casa Sabina Editorial, quiero compartir mis impresiones acerca de la presente antología de la poeta catalana Anna Dodas i Noguer.
Leyendo esta compilación suya, he sentido ese juego de espejos, ese reconocer a una hermana en la palabra, a una maestra de lo sutil y verdadero. Vi en sus versos esa postura tan parecida a la que he tenido al escribir dos de mis últimos libros, “Islario” y “Bosque y silencio”, ese “soy en el paisaje, me defino”, ese reencontrarse con la voz llameante de un puñado de escritoras que hacen suyos los lugares que transitan, que establecen con ellos una relación sagrada, casi pasional. Qué balsámico, qué sanador es ser arropada por esa mirada cálida de otra autora que, desde un mundo o una época distinta, nos hace sentirnos menos solas, menos incomprendidas. Peregrinar hacia el paisaje, volverse médium, reconocer lo que palpita, la vida interior imperceptible de los espacios, son las huellas que va dejando Anna Dodas. Juegos de luces y sombras sutiles que se proyectan sobre la piel de los seres humanos receptivos. Almas que van al encuentro de la maravilla en alpargatas, de la trascendencia con ropa de andar por casa, almas que se adentran en parajes cercanos (no a viajes lunares que sólo podrán pagarse las grandes fortunas), a los prodigios que están a nuestro alcance y que no siempre vemos.
Visibilizar el misterio de los pedregales, de un altiplano de hielo, del cobre de las montañas, de los plenilunios, de los soles hipnóticos, de las cavernas de altos senos... es lo que plasma nuestra poeta, una realidad escondida pero viva, envolviéndola en un aura de misterio, tan presente en la naturaleza. Nombra el mundo, extrae su jugos esenciales con una voz potente, única, muy propia, sin titubeos, con una pasión medida pero efectiva. Y es fácil acompañarla por los caminos blancos de nieve, sumarnos a esa soledad clamorosa que recoge con su voz.
Y volvemos a recordar el poder de las palabras: poder de evocación, poder de transportarnos, poder de conmovernos con tan solo una grafía sobre una hoja en blanco. Pura magia.
Y volvemos a dejarnos guiar por el misticismo palpitante en las escritoras que registran los movimientos sutiles de la naturaleza, como Emily Dickinson, Gabriela Mistral, Elizabeth Bishop o Annie Dillard. A acceder a esa especie de salvación, al edén que nos regalan las palabras (a salvo de la tecnología tentacular), que nos brinda nuestra Lilith para la rehabilitación de los sentidos.
La voz clara de Anna, prístina, aérea y a la vez de greda roja, nos llevará hasta esos paisajes maternales y telúricos que, en esta rapidez del existir, permanecen ocultos y alejados.
En el impresionante “huye huye de mí caballo”, sus versos hacen ese juego de espejos del que hablaba, y me parece escuchar a la vez el poema “Ternera acosada por tábanos” de Blanca Varela.
La poeta se debe a lo que observa, se hace una con los elementos simples y puros: “soy de vidrio/ una burbuja de vidrio con brazos/ y corazón/ vidrio quebradizo/ y dentro nada”. Su obra está llena de imágenes tan sugerentes como “Tú fuiste silencio y ahora eres espina”, “rechinan con un sonido agudo/ las complicadas maquinarias celestes/ mil estrellas que giran/ dolorosamente”. Plástica, colores y sensaciones que vibran (”y con los miembros yertos/ de plata/ los ojos de plata, la piel/ de plata,/ de plata el doloroso respiro…”), destellos de formidable intensidad como en uno de los textos más potentes, el que da título a este volumen, “soy como el trueno/ gimiente que brama en el valle/ loco de terror/ yo soy el valle/ como el rastrillo/ ciego entre piedras/ que topa con el terrón/ soy la oquedad/ vertiginosa que escupe/ agua en su salto magnífico...”
Recomiendo encarecidamente leer y disfrutar esta antología bilingüe con prólogo de Carmen Oliart Delgado de Torres, traducida al castellano por Caterina Riba y Max Hidalgo Nácher y editada con el exquisito gusto de Sabina Editorial.
Marina Tapia
domingo, 19 de diciembre de 2021
HOMENAJE A RAFAEL GUILLÉN
RAPTO
“Se existe por instantes de luz. O de tiniebla.
Lo demás son las horas, los telones de fondo,
el gris para el contraste. Lo demás es la nada”
Rafael Guillén
Escribamos poesía,
pero que sea sol, verdad rotunda,
como un deslumbramiento que acorrala.
Verdad sin más, relieve de un instante
que casi se modela con las manos.
No exista la impostura,
la locución vacía,
las letras que dan cuerda a los aplausos.
Cada vez que se abraza el poema:
escuecen las ideas anotadas,
el mundo se aglutina en las costillas,
fermenta la emoción,
y pesa todo, y vuelve
la intensidad del Hoy a dominarte.
Escribamos latidos, no versos,
−como siempre buscó Rafael−
con lucidez,
con fuego,
con renuncia.
Jugar al todo o nada sobre el texto.
viernes, 3 de diciembre de 2021
Versos que abrazan (4)
"DISONANCIAS"
I
Extraviada en la sombra,
busco amparo en el hombre que devasta el hogar,
que trastoca la risa,
que malgasta el calor que dispongo en la mesa.
Me interrogo revuelta
desde cuándo y por qué
tiene savia y raíz este miedo,
y florece en mi cuerpo
ese lirio morado que oculto.
Sombra que por detrás me sigue a oscuras,
grito que como un dardo se me lanza,
cadena de reproches sin testigos.
Me acecha,
me castiga,
me abandona
ese hombre
que dice que me ama.
II
Con golpes y portazos,
regalos y llamadas estridentes,
con platos que se tiran contra el alma,
con voces y recelos,
con escusas,
promesa sin edén,
con la mirada
(que nunca me miró),
con todo
(todo y nada)
él me ataba
diciendo que era amor
ese delito.
III
Hablar con miedo,
hablar midiendo el aire de las letras,
apagar ese brote de la voz trepadora.
Llevar siempre conmigo
redes para ideas
(o para la emoción que se apasiona).
Callar por el temor
de ser abofeteada por la burla.
No ahogaré la palabra
−lo único que salva−.
No dormiré lo puro
que despierto y alerta
vive
en mi cabeza.
jueves, 11 de noviembre de 2021
Participación en Antología contra la violencia de género
Vivian Vila (Cuba/México),
Ileana Álvarez González (Cuba/España),
Maria Angeles Lonardi (Argentina/España),
Beatriz Saavedra (México),
Flavia Falquez (Colombia/España),
Farah Hallal (Rep. Dominicana/España) ,
Rosa Silverio (Rep. Dominicana/España) y
Acoyani Guzmán Bárcena (México/España)
DISONANCIAS
I
Extraviada en la sombra,
busco amparo en el hombre que devasta el hogar,
que trastoca la risa,
que malgasta el calor que dispongo en la mesa.
Me interrogo revuelta
desde cuándo y por qué
tiene savia y raíz este miedo,
y florece en mi cuerpo
ese lirio morado que oculto.
Sombra que por detrás me sigue a oscuras,
grito que como un dardo se me lanza,
cadena de reproches sin testigos.
Me acecha,
me castiga,
me abandona
ese hombre
que dice que me ama.
II
Con golpes y portazos,
regalos y llamadas estridentes,
con platos que se tiran contra el alma,
con voces y recelos,
con escusas,
promesa sin edén,
con la mirada
(que nunca me miró),
con todo
(todo y nada)
él me ataba
diciendo que era amor
ese delito.
III
Hablar con miedo,
hablar midiendo el aire de las letras,
apagar ese brote de la voz trepadora.
Llevar siempre conmigo
redes para ideas
(o para la emoción que se apasiona).
Callar por el temor
de ser abofeteada por la burla.
No ahogaré la palabra
−lo único que salva−.
No dormiré lo puro
que despierto y alerta
vive
en mi cabeza.
Marina Tapia










