Una gran alegría la invitación de Inmaculada López a participar en la clausura de este curso del Taller de Escritura Creativa de la Biblioteca del Salón Mariluz Escribano. Se leyeron unos hermosos, sorprendentes y trabajados textos escritos en torno al espacio de la biblioteca (ese lugar mítico). Ana Morilla aportó su sabiduría literaria, y yo colaboré realizando un taller acerca Ana Morilla, de los cinco sentidos en la escritura. Gracias a todo este grupo tan acogedor y, cómo no, a Inma que realiza una labor excepcional por la cultura de Granada.
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viernes, 19 de junio de 2026
domingo, 19 de abril de 2026
En el Carmen de los Mártires con el Taller de Escritura de Huétor Vega
Qué hermosa tarde en el Carmen de los Mártires con los integrantes del Taller de Escritura de Huétor Vega siguiendo la ruta de los Premios Lorca, y los pasos de San Juan de la Cruz, Federico García Lorca y José Zorrilla en medio de un jardín espectacular. Gracias a Antonia Molina Arquelladas, Conchi Garcia Ortega, Inma Reyes Herrera, José Carballo Molina, Teresa Tamayo, Rosa Del Ojo Tamayo, Encarni e Isabel por estar siempre dispuest@s a compartir literatura y amistad. Gracias a Conchi, Imma y Antoñita por las fotos.
miércoles, 25 de marzo de 2026
Ángel Olgoso en el Taller de Escritura de La Zubia
Fue un verdadero placer contar ayer con la visita de Ángel Olgoso en nuestro Taller de Escritura de La Zubia. Una tarde cálida, divertida e inolvidable, llena de exquisita literatura en torno al género híbrido (centrada en su última obra 'Madera de deriva'), a la pasión por el lenguaje y al respeto por la inteligencia del lector. El encuentro contó además con dos sorpresas, la visita de Ramón Melgarejo, amigo de su época estudiantil, y la lectura de un texto homenaje por parte de Carmen Moral Santaella creado especialmente para la ocasión. Gracias, querido compañero, por regalarnos tu larga experiencia creativa y tus fascinantes obras, que nos alientan a seguir en la búsqueda de la belleza y de nuestra propia voz. Os dejo con algunas fotos de Margarita Osborn Belt y Daniel Martin Peralta, y con mis palabras de bienvenida:
PALABRAS DE BIENVENIDA PARA ÁNGEL OLGOSO
Vivir con un grandísimo escritor como Ángel Olgoso deja una marca imborrable en tu forma de mirar el mundo y de entender la literatura. No sabéis cuánto le debo, aunque lo imagináis.
Vengo de una familia en la cual la escritura, la creación y la lectura siempre han estado presentes, pero, a pesar de mis orígenes y del ambiente artístico-cultural en el que crecí, os puedo asegurar que nunca antes había conocido a alguien con las características de Ángel: una persona que tuviera en exclusiva un cuaderno con un listado de posibles títulos (para sus creaciones, sí, pero también para regalárselos a otros escritores ‘necesitados’ de una buena palabra aglutinadora); una inmensa colección de citas repartida en decenas de libretas y recopiladas durante décadas; y menos aún, una verdadera máquina perfecta para la confección de prólogos, epílogos, reseñas, presentaciones, o nutridos comentarios (¡para enmarcar!) dedicados de una forma tan honesta y desinteresada a un centenar de creadores de diversos puntos de la geografía y de diversas épocas. Todos estos gestos y actitudes muestran claramente su vocación y su compromiso con la palabra justa, con el lenguaje bien cimentado, con la literatura que se toma en serio. Y también da fe de esto que comparto: su amplia correspondencia −y apoyo− con otras autoras y autores a lo largo de toda una vida, y su labor al frente del Institutum Pataphysicum Granatensis, sociedad puesta en marcha por él que oxigena y refresca las acartonadas maneras de los grupos literarios o académicos −en las que pueden caer− las ciudades de provincia. Y, a pesar de todo esto, uno podría imaginarse un Ángel Olgoso con aura de literato, con pose de intelectual y consciente de su valía. Una podría pensar que sus conversaciones giran en torno a sus procesos de escritura, a las corrientes actuales imprescindibles, o que saca a relucir el centenar de antologías en las que está incluido (como quien no quiere la cosa), o que asume sin rubor el término de ‘maestro’ que muchos le aplican. Pero no. El Ángel Olgoso que a diario se pasea por la casa en que vivimos, el que ordena notitas en el escritorio, el que toma apuntes con letra minúscula (esa que casi pide perdón por desplegarse), el que abre los ojos deslumbrado ante una palabra nueva que le regala un libro, el que se recuesta a leer buscando el tímido sol que entra por las ventanas es totalmente sencillo, es una persona tímida, un enhebrador de pensamientos dispersos y flotantes, un hombre predispuesto a lo cotidiano que ni repara siquiera en su excepcionalidad. Un creador sin aureola o marco dorado.
En este curso, en el que abrimos nuestro aprendizaje con el estudio del género híbrido y con una amplia muestra de algunos de sus exponentes, cómo no aprovechar esa ‘conexión’ estrecha que me une con el autor antes citado para invitarlo a nuestra aula, cómo no celebrar el hecho de tenerlo tan a mano y profundizar así en este tipo de escritura que él tan maravillosamente desarrolla. Nos hemos acercado a su deslumbrante ‘Madera de deriva’, y hemos tenido la suerte, además, de leer algunos inéditos de ‘Mirabilia’. Hoy es un día gozoso porque podemos avasallarlo con preguntas y observaciones, quizá no tanto para él a causa de su timidez. Hoy es un día de fiesta del lenguaje. Quién mejor que Ángel para motivarnos a no temer a usar todas las palabras del diccionario que necesitamos para ser más precisos; quién mejor que él, absoluto amante de los géneros que abordan el pensamiento y la reflexión (ensayo, diarios, literatura de viajes, textos misceláneos…) para inspirar nuestras búsquedas hacia nuevos puertos.
Te damos la bienvenida a este taller tan receptivo, y que tanto admira tu trabajo, querido Ángel. Este bello grupo humano en el que cultivamos el aprendizaje como forma de vida. Para ser buenos creadores y creadoras es siempre tan importante tener buenos modelos y espejos en los que mirarse, y tú eres uno de esos referentes: has conseguido crear un mundo y una obra sólida a pesar de tus circunstancias iniciales: un hogar en el que no había libros, crecer teniendo como marco un pueblo de la vega granadina sin grandes recursos educativos, en una época en que lo más apremiante era trabajar para subsistir. Gracias por crecer y siempre ser fiel a tu voz, por no plegarte a las demandas del mercado, por hacer de tu oficio un ejemplo para todos nosotros.
(Marina Tapia)
viernes, 27 de febrero de 2026
Teresa Gómez en el Taller de escritura de La Zubia
Ayer tuvimos una tarde fantástica en el taller de escritura de La Zubia. Muchísimas gracias a Teresa Gómez por su visita, sus comentarios, su lectura y la sabiduría que nos regaló. Todos hemos quedado encantados. Os dejó mis palabras de bienvenida.
PALABRAS PARA TERESA GÓMEZ
Es un gusto tener aquí, en nuestro taller de cada martes en La Zubia, a Teresa Gómez, una importantísima poeta que perteneció a un movimiento literario que nació felizmente en nuestra querida Granada: esta ciudad tan propicia a la poesía, quizá por el ensimismamiento que despiertan sus elementos naturales, o por esa riquísima mixtura resultado de las múltiples fuentes de las que ha bebido. Tenemos aquí, junto a nosotros, a una de las protagonistas con mayúsculas de La otra sentimentalidad, a una autora que compartió lecturas, conversaciones, actos, revistas y vivencias con poetas tan queridos y añorados como Javier Egea, y otros tan activos e impulsores de la cultura como Álvaro Salvador y Luis García Montero. Capitaneados por el magisterio de Juan Carlos Rodríguez, en especial por el sustento que proporcionó su libro ‘Teoría e historia de la producción ideológica’, esta corriente quiso renovar el panorama poético y traer, junto con la celebración de la democracia, otro lenguaje, otra mirada: comprometida, de concepción histórica, cercana con los lectores, consciente de que los parámetros cambian; quería fusionarse con la música, beber de su raíz popular, no por nada el lugar principal de reunión fue, como todos sabemos, La Tertulia. Ángeles Mora nos advierte de forma tan acertada en el prólogo de ‘La espalda de la violinista’, primer libro publicado por Teresa: «Nunca saldremos de la trampa ideológica en que vivimos si no rompemos las dicotomías que plantea la burguesía capitalista: privado/público, razón/sensibilidad».
Ser poeta, va más allá del número de poemarios publicados, de los galardones oficiales o de las fotografías en los medios. Ser poeta es seguir un oficio necesario, profundo y ser fieles al convencimiento que sólo a través de la poesía podemos dialogar realmente con la realidad. Ser poeta es esperar que un libro madure y que esté prieto y jugoso, para poder así recogerlo, sin prisa, en el tiempo indicado. Todo esto lo ha puesto en práctica Teresa Gómez, ella ha sido coherente con su camino íntimo, ella ha tenido siempre presente que la escritura es sobre todo trabajo y depuración, lenta mirada al mundo interior y al exterior, un encuentro verdadero con la palabra. Como confiesa, en calidad de amiga y compañera de escritura, Ángeles Mora: «Nunca he conocido a nadie que encarne tan bien a un cronopio de los que dibujó Cortázar. Por eso no es de extrañar que con ella ocurrieran cosas raras, como adquirir renombre por un libro que no se ha publicado… ‘Plaza de abastos’ ha circulado de mano en mano, como se divulgaban los manuscritos en el Siglo de Oro».
Ahora que las mujeres nos movemos a nuestras anchas por los terrenos de las lecturas y los encuentros literarios, quizá no se tenga tan presente −ni haya tanta conciencia− de las dificultades de ha sido ocupar un espacio junto a voces masculinas en otros siglos y generaciones. En la época de juventud de Teresa Gómez ya había más apertura y equidad pero, aún así, las mujeres han tenido que ‘demostrar’, más que los hombres su valía, han tenido diversos condicionantes −sutiles e invisibles− pero que estaban allí obstaculizando una fluidez de maniobra, tan diametralmente opuesta a los autores.
Por eso y porque la solidez de la obra de Teresa Gómez lo merece, quiero aprovechar de destacar la labor de apertura de puertas realizada por Ángeles Mora, Inmaculada Mengíbar y por nuestra querida autora que hoy nos acompaña. La Otra Sentimentalidad hubiera estado incompleta sin sus aportes y su compromiso.
Su mirada aguda y profunda, su sensibilidad nada complaciente y predecible, ese proceso de decantación que se aprecia claramente y que le ha valido a la autora ser finalista dos veces al Premio Andalucía de la Crítica, nos lleva a afirmar que es posible hablar de amor, de las relaciones humanas sin caer en tópicos e imágenes manidas. Un vocabulario preciso, plástico, que crea, en palabras de Juan Carlos Rodríguez: una auténtica metafísica del cuerpo.
Y como mis palabras no quiero que sean las protagonistas, y sólo deseo realizar una obertura luminosa, tal como lo son los poemarios de Teresa que hemos comentado en este grupo, os dejo con lo importante: la lectura en voz propia y en voz alta de sus textos.
viernes, 4 de abril de 2025
Carla Friebe en mi taller de escritura de La Zubia
Muchísimas gracias a Carla Friebe por la maravillosa tarde que nos ha regalado! Todos los integrantes del taller de escritura de La Zubia hemos disfrutado ayer con cada uno de sus comentarios, y con la lectura de su extraordinaria poesía. Gracias también a La Casa con Libros por promover este encuentro, al Ayuntamiento -y al Área de Cultura- por apoyar nuestro taller. (Las fotos son de nuestr@s querid@s Daniel Martin y Margarita Osborn).
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