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viernes, 7 de noviembre de 2025

Reseña de "Mixtura" por Juan Carlos Rodríguez Torres

Muchísimas gracias a Juan Carlos Rodriguez Torres, por esta maravillosa reseña de "Mixtura. Antología personal" (Averso, 2025) en la revista Hojas sueltas. Sus palabras dan una bella visión panorámica del libro, resaltando elementos muy importantes para mí como la búsqueda de lo esencial, el viaje como camino y los lazos con la naturaleza.


UN VIAJE CIRCULAR A LA PUREZA

Suelen ser las antologías un compendio, una muestra de lo escrito por alguien durante un periodo de tiempo. Pero no debemos olvidar que una antología es un libro, y como tal tiene cuerpo propio, historia propia, una vida que funciona de forma independiente. Mixtura, de Marina Tapia, poeta chilena que ya pertenece al mundo, es un viaje circular que la propia autora realiza para encontrarse a sí misma y de esta manera ofrendarse al mundo con natural generosidad.

Mixtura está compuesto por diez libros en los que la autora recorre los distintos senderos que la conforman: la identidad, el exilio, el amor y la pasión, la naturaleza. Y los recorre en espiral, y a cada vuelta es más consciente, más humana, más persona.

Comienza este viaje atendiendo a su propia identidad, reivindicando su ser mujer y su ser humana libre, tomando conciencia de todos sus condicionantes, de aquello que la limita y de aquello que la hace fuerte con el único propósito de avanzar, de vivir. Aparece aquí la imagen de la mujer enjaulada en lo cotidiano, la mujer exiliada que necesita la acogida, el vértigo. Y va transformando poco a poco la piedra en escultura, en su afán de entregarse a los demás siempre en libertad. Los pájaros no deben seguir haciendo nido en las heridas.

La condición errante de la poeta convierte su vida en un viaje real, físico, doloroso. Pero trata de hacer también de este viaje una aventura, el misterio de la búsqueda y el encuentro, el sabor amargo y excitante de la incertidumbre, la necesidad de llegar a un lugar al que llamar mío. Todos tratamos de encontrar nuestro lugar en el mundo, y Marina Tapia va haciendo del mundo entero su lugar, transformando la tragedia de la huida en la oportunidad de ser de todos lados. Debo sentir la tierra como un todo, mirar a las ciudades desde el faro sensible del asombro.

Y qué sería de un viaje sin amor, un amor también físico, natural y salvaje. La poeta goza sin tapujos de su cuerpo (no te pierdas el goce de saberte un animal), usando tanto las metáforas naturales como el lenguaje explícito, y da rienda suelta a la pasión de forma natural, a la corpórea y a la espiritual, como en la vida misma. Y en este viaje, va vinculando el amor con lo sagrado, tratándolo desde todos los sentidos, un amor que va desde lo sencillo, desde lo real, desde todos los momentos, hasta el éxtasis. Una mujer que vive la pasión como ella elige y sigue lo que dictan sus latidos.

El paisaje, lo natural, es parte irremediable del camino, y sabernos parte de él puede ser sin duda la llegada. En el encuentro con paisajes nuevos que la acogen descubre la poeta una belleza deslumbrante, y siente que la ayudarán a limar las asperezas de su vida. Y poco a poco lo va sintiendo tan dentro que comienza a convertirse en el paisaje mismo. Y así, esta unión de poeta y paisaje se va enraizando a lo largo del libro, y en ese sentirse naturaleza, conversa con ella, con los árboles, con las flores, y también con otros seres humanos que descubre como parte de la misma. Y aquí, en este sentirse parte de lo natural, rechaza la existencia sin hondura. Me duele la simpleza de la vida que ahora se me anuncia, me espanta este vivir elemental.

Los viajes circulares terminan en el puerto de inicio, pero la persona ya no es la misma. Y este trayecto concluye como empezó, reivindicando a la persona, a la persona nueva, a la persona completada en el viaje, la persona que es historia, origen, emoción, cuerpo. La persona que grita soy persona, soy mujer. Un final del viaje que se muestra como una evolución temática de su poesía, una conclusión a la búsqueda para encontrarse a ella misma, la poeta pura que ha de entregar esta pureza a los demás. Tan solo quiero ampliar la voz de un grito, pesar mi identidad, ser un conducto.

Pero no nos engañemos, el final de un viaje es solo el comienzo de uno nuevo. De esta manera, cuando la poeta llega al final de su viaje personal, descubierta y asumida, sintiéndose parte de un todo, tiene ahora la capacidad de mirar al mundo natural con ojos nuevos, con neutral pureza, para descubrir el don que han recibido aquellos que han transitado este camino: ver la historia del mundo y la humanidad desde el sentimiento humilde de pertenencia, una especie de nirvana en la tierra que nos hace gozar de cada inspiración que llega a los pulmones. Hoy vuelvo a ser basalto, pizarra y arenisca, hoy vuelvo a ser mapuche, la hija de la tierra, serena como templo bajo el sol.

Es por tanto Mixtura un viaje que todos deberíamos realizar para ver el mundo con ojos nuevos, para sentirnos parte del mundo y así cuidarlo y disfrutarlo, para sentirnos parte de la humanidad y así cuidarla y disfrutarla, que nuestro viaje es corto y nos pasamos la mayor parte del tiempo sin mirar por la ventana.

(Juan Carlos Rodríguez Torres)

jueves, 9 de noviembre de 2023

Entrevista para "Hojas Sueltas"

Con inmensa gratitud a la escritora y amiga Ana Morilla, comparto esta entrevista que me ha hecho para la revista "Hojas Sueltas". Espero que os guste, amig@s!!




ENTREVISTA A MARINA TAPIA

Por Ana Morilla Palacios -03/11/2023

La poeta y artista plástica Marina Tapia ha publicado Un kilim de palabras, Bosque y silencio, Islario y Corteza, entre otras obras, además de haber coordinado y participado en numerosas antologías de poesía y también de relato. Entre sus premios literarios destacan Paco Mollá 2017, Ciudad de Baena 2018, Joaquín Lobato 2019, Águila de Poesía 2022 y 8 de marzo por la Igualdad de La Zubia 2023. Ahora ha obtenido la Residencia Literaria en Óbidos, Portugal, concedida por Granada Ciudad de Literatura UNESCO. Aprovechamos su estancia en la mencionada villa cercana a Lisboa, para entrevistar a la autora.

¿Por qué un libro infantil y por qué ahora?

Era un proyecto que tenía empezado desde antes de la pandemia, pero que no había podido terminar ya que se fueron cruzando otros libros, clases, actividades, etc. Pero en este mes de octubre en el que he estado viviendo en Óbidos, he encontrado la tranquilidad necesaria para acabar mi proyecto enfocado a las niñas y niños, no sólo para ampliar el libro y corregir sus poemas, sino también para realizar una serie de ilustraciones que me gustaría que lo acompañaran. Creo que ese gusto que siempre he tenido por los neologismos, por los juegos de palabras y por la invención de algunos términos nuevos y chistosos, con los que he mareado a mi familia y a mi pareja, jeje, ha calentado los motores de este poemario, que quiere transmitir lo lúdico a la par que lo tierno, que busca cantar a la imaginación, tan presente en la primera etapa de nuestras vidas.

¿Crees que es importante fomentar la lectura infantil?

Sí, por supuesto. La lectura aguza nuestros sentidos y hace que desarrollemos la capacidad de observación, también ayuda a mantener despierta la creatividad. Tiene tantos beneficios: desarrolla la capacidad de concentración, nuestro espíritu crítico, nos ayuda a aumentar el vocabulario, en fin, múltiples provechos; podría resumirse en que hace más amplio al mundo, más rico y colorido. Es totalmente recomendable. Y cada etapa de nuestro desarrollo posee sus libros adecuados a ella. Yo fui tan feliz cuando era pequeña, leyendo las poesías que Gabriela Mistral escribió para niños (y no tan niños), las bellísimas rondas de “Ternura”. También dediqué tardes enteras a leer y memorizar poemas de una excelente antología que realizó María Romero, una periodista chilena que legó esta compilación fabulosa de poemas, de los cuales hemos disfrutado varias generaciones de chilenos. Por eso deseaba transmitir esa alegría y ensoñación que me otorgó la poesía infantil, escribiendo mi propio poemario para los que comienzan esta andadura de la lectura (uy, me salió en verso).

¿Cómo y cuándo gestaste la idea?

La verdad es que la idea se gestó hace mucho tiempo. Los primeros poemas del libro se los escribí a mi hija Camila cuando era pequeña… y hoy tiene 29 años. Como ves, han pasado bastantes años. Ahora tengo una sobrina, Minagua, a ella le he dedicado el libro ya que con su llegada he sentido la motivación de terminar este conjunto. Además, en algunas actuaciones que he realizado en colegios e institutos, he utilizado muchos de estos poemas, por así decirlo, los he puesto en marcha, los he ido probando. El mundo de la infancia siempre me ha atraído, y no he dejado de estar en contacto con él, ya que he desarrollado el arte de los títeres -como tú sabes, Ana-, desde su confección hasta su representación; un mundo donde la poesía, la infancia y la plástica se entrelazan.

¿Óbidos es el lugar ideal? ¿Cómo está influyendo en tu estilo y temáticas?

El silencio que reina en la calle donde vivo es ideal. También ayuda mucho el encontrarme en una villa en la que no suelen entrar apenas coches, así que te libras un poco del estrés del tráfico tan habitual en las ciudades. Literalmente vivo dentro de un castillo, en un lugar donde el tiempo pasa más despacio, donde la gente es muy cortés (nunca dejan de saludar y agradecer, ¡es increíble!). Y, esa suave luz, esos colores vibrantes que te llenan de entusiasmo, y el tener todo el tiempo por delante para crear, sin casi ninguna distracción me ha venido estupendamente.

Este espacio ha influido de muchas maneras, por ejemplo, he utilizado el color azul que abunda aquí tanto en sus casas como en sus azulejos, más concretamente, el azul cobalto, para pintar las ilustraciones de mi libro infantil. He escrito una serie larga de poemas inspirados en Óbidos y su paisaje, también otros que reflexionan sobre los objetos y el paso del tiempo, sobre las travesías y viajes. Creo que todos estos temas tienen un espíritu portugués. Y aquí también he desarrollado dos proyectos más: uno de collages poéticos y otro de poesía concreta (poesía visual). En ambos hay referencias, por ejemplo en el primero está muy presenta “la piedra”, la muralla; y, en el otro, vuelve a aparecer el azul como color unificador.

¿De qué tradición literaria has partido o qué autores son tus referentes?

En mi proyecto de poesía infantil siempre he tenido presentes a las autoras y los autores que han trabajado con el elemento lúdico e irónico del lenguaje, como Gloria Fuertes, Ramón Gómez de la Serna, Pablo Neruda, Rafael Pombo; y otros en los que la musicalidad del poema es esencial, véase Rubén Darío, Julio Barrenechea, Diego Dublé Urrutia, Carlos Pezoa Véliz, etc. Creo que en mi primera etapa de lectora, como es natural al vivir en Chile, me marcaron más los autores latinoamericanos, y después mis referentes se fueron ampliando. En España he conocido autoras formidables que lamentablemente no se conocen tanto al otro lado del charco, como María Victoria Atencia, Clara Janés o Juana Castro. Acostumbro a volver a su obra y a su mirada para consolidar cada proyecto.

¿Cómo invitarías a los niños y sus familias a leer tu libro? (Aspectos positivos de la lectura quiero decir)

La lectura de poesía en voz alta siempre es gustosa. De esta forma nos conecta con el origen de la lengua, a través de la oralidad. Así que yo invitaría a que las madres y los padres leyeran en voz alta muchos de los poemas. En el libro hay textos para varias edades, también podrán acercarse los mayores con alma de niños. Muchas de las composiciones se centran en las letras del abecedario, en los animales y en todo el imaginario que suele estar presente en la infancia. Además hay un poema dedicado a Lorca, al cual le tengo un cariño especial, ya que la mayor parte del poemario ha sido escrito en Granada. Además, espero que los dibujos que he hecho para este libro puedan ser también un pequeño aliciente.

¿Para cuándo y dónde la publicación? ¿Tienes ya editor?

Estoy enviándolo a algunos premios de poesía infantil. No existen muchos. Espero tener suerte. De todas maneras, nunca hay que tener prisa por publicar, está bien esperar un poco si logra salir después publicado de una forma primorosa y atractiva. Para mí lo importante es cerrar bien los trabajos, pulirlos al máximo, quedar satisfecha dentro de lo posible. Y siento que, de alguna manera, el libro ya está concluido.

¿En qué nuevos proyectos trabajas?

Como te comenté, en Óbidos he desarrollado una propuesta personal relacionada con la poesía concreta, que es otra variedad, por así decirlo, de la poesía visual. En mi caso me he centrado en lo metapoético: deseaba reflexionar, a través de la imagen y la palabra, acerca del papel de la poesía en la sociedad contemporánea. La verdad es que estoy contenta con este trabajo porque hay bastante cavilación en él, he tratado de condensar muchas ideas que me rondaban, de resumir “a golpe de imagen” un discurso, una postura. Así contado suena a algo denso, pero no, creo que he puesto “toda la letra en el asador” para que sean divertidos, para que estén empapados de ironía y humor. Estaría genial que se publicara un librillo con ellos. Claro, aquí mis referentes han dejado la vara muy alta: Joan Brossa, Vicente Huidobro, Nicanor Parra… A ver si he pillado en parte algo de su espíritu.

Pero, Ana, si te dijera que hay más proyectos te reirías, jeje, tengo otros libros que van perfilándose poquito a poco. Mi mente siempre está muy activa, quizás sea mi forma de resistir a esta realidad tan dura que tenemos ahora en el mundo.