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martes, 2 de junio de 2026

Extractos por Daniel Martín Peralta de la entrevista en "La Ciudad Ilustrada" a Marina Tapia y Ángel Olgoso

''La Ciudad Ilustrada'' un programa de radio impartido por Francisco Acuyo, donde dialoga sobre el arte en todo su esplendor, como es la escritura. Invitando a artistas, generando una tertulia de lo más exquisita. En este caso, el episodio dieciocho, entrevistó a Marina Tapia y Ángel Olgoso.


A continuación, manifestaré pequeños extractos sacados sobre cada invitado, oraciones e incluso algunos aforismos que invitan a la reflexión:

Ángel Olgoso:

+ ''Soy un soñador, constructor de construcciones imaginativas en prosa.''

+ ''La realidad es un veneno. La literatura, la creación y la ficción, son un antídoto para combatir ese veneno.''

+ ''Los creadores en general, creamos comida de lo que no existe para que la gente se alimente.''

+ ''En mi caso no sería terapéutico, sino esencial, la escritura es una necesidad básica, al igual que respirar.''

+ ''Como patafísico, siempre tiendo a la excepción, no observo solamente lo plano.''

+ ''ChatGPT, el oráculo de los vagos.''

+ ''Vida y creación, se retroalimentan.''

Marina Tapia:

+ La realidad de los pequeños detalles, las cosas ínfimas que pasan desapercibidas de la naturaleza, de pequeños instantes. Creo que está ahí mi realidad.''

+ Relato y poesía: ''Ambos quieren coger el instante, no quieren coger una totalidad, sobre ese instante ampliar un universo, pero buscando las esencias.''

+ Poesía: ''Una voz que genera palabras con una fuerza fuera de lo habitual al diálogo. Yo misma me sorprendo de mis escritos. No puedes darle una autoría, es casi un arrebato.''

+ ''Un buen cuadro, poema, texto, … Te hace sentir la vida con más intensidad y tener más consciencia de que somos creadores.''

+ ''No vemos la televisión ni noticias. No contaminarse de una visión que no es objetiva, que es manipulada. No queremos que entre en casa.''

+ ''La génesis de un proyecto tiene que nacer del ser humano.''

martes, 28 de abril de 2026

Entrevista en la revista Culturamas, por Javier Gilabert

Muchísimas gracias a Javier Gilabert por esta entrevista tan completa y tan cercana, a propósito de "Mixtura", que hoy se publica en 'Primera Impresión' (Culturamas). Un privilegio contar con este espacio cada vez más imprescindible para la poesía.



Marina Tapia (Valparaíso, Chile. 1975). Es poeta, artista plástica y divulgadora cultural. Desde el año 2000 reside en España y desde 2013 en Granada. Ha publicado los libros 50 Mujeres desnudas (Amargord), El relámpago en la habitación (Nazarí), Marjales de interior (Aguaclara), Jardín imposible (Ayto. de Baena), El deleite (Ayto. Vélez Málaga), Corteza (El Envés),Un kilim de palabras (El sastre de Apollinaire), Bosque y silencio (Ayto. Aguilar de Campoo), Islario (Amargord), Piedra que mengua (Ayto. de Lodosa) y Mixtura. Antología personal (Averso). Ha coordinado El pájaro azul. Homenaje a Rubén Darío (Artificios). Sus poemas han sido incluidos en una treintena de antologías.
Entre sus premios y reconocimientos destacan:Voces Nuevas de la editorial Torremozas; Arte Joven La Latina de la Comunidad de Madrid; Paco Mollá; Ciudad de Baena; Joaquín Lobato; Águila de Poesía; 8 de marzo por la Igualdad de La Zubia (en la categoría Cultura); Residencia Literaria en Óbidos, Portugal, Granada Ciudad de Literatura Unesco y Ángel Martínez Baigorri.
Ha estado a cargo de Compartir poesía de la Fundación Entredós de Madrid. Actualmente imparte talleres literarios para los Ayuntamientos de La Zubia y Huétor Vega, y es Adjunta a Coordinación del Programa Granada Ciudad de Literatura Unesco.
Ha formado parte del catálogo de Animación a la Lectura de la Diputación de Granada y del Programa María Moliner del Área de Igualdad y Juventud. Pertenece al Institutum Pataphysicum Granatensis, a la Ronda Andaluza del Libro, a la Asociación de mujeres poetas Genialogías y a Poetas por el Clima. Escribe artículos y reseñas para Masticadores, CaoCultura, Culturamas y Moon Magazine.

Es positivo para una creadora hacer un recuento y mirar hacia atrás

Javier Gilabert: Marina, es una alegría tenerte de vuelta en esta sección. Regresas con Mixtura, que no es un poemario al uso, sino una antología personal. ¿Por qué este libro y por qué sentías que era el momento exacto para hacer este ejercicio de recapitulación?

Marina Tapia: En primer lugar muchísimas gracias, querido Javier, por la invitación a este espacio que llevas de forma impecable. Respondiendo a tu pregunta, creo que es positivo para una creadora hacer un recuento y mirar hacia atrás, analizar lo que se ha escrito y −también− lo no nombrado. Observar qué temas se han desarrollado, qué búsquedas han estado más presentes, si tu escritura maneja una paleta determinada de colores o si da lugar a alguna atmósfera. Este trabajo analítico es muy positivo para cualquier artista. Y, al llegar a mi décima publicación, Piedra que mengua (de alguna manera un número redondo) y cumplir, además, cincuenta años, creí necesario hacer cierto balance, cerrar un capítulo para poner en marcha una renovación. Un poeta que admiro, Tomas Tranströmer escribió: «Sentir cómo el poema crece / mientras voy encogiéndome. / Crece, ocupa mi lugar. / Me desplaza». Es una idea potente: el texto es el que tiene que comunicar y el poeta debe quedar en segundo plano, somos solo un canal de expresión.
Junto a todo esto que te cuento, Javier, había otras razones más prácticas, como el hecho de que muchos libros compilados en «Mixtura» no se puedan encontrar por ser ediciones no venales de premios literarios. Hacer una antología era una buena manera de ofrecer una amplia muestra de mis poemarios. También una forma de llevar a Chile mi andadura; lamentablemente no he publicado ningún volumen allí, y mi deseo es darme a conocer un poquito en mi tierra natal.

La mirada más ecuánime tenía que venir desde fuera

El proceso de armar una antología personal debe de ser vertiginoso. ¿Qué nos puedes contar sobre el proceso de selección y revisión de tus libros pasados? Al reencontrarte con tus primeros versos, ¿te has sentido tentada de corregir a la Marina que fuiste o has respetado sus hallazgos y sus cicatrices?

La verdad, era bastante complicado para mí elegir los poemas que irían, porque como autora tienes un enfoque menos objetivo, más emocional: algunos textos te recuerdan ciertos momentos concretos e importantes de tu vida, a otros les tienes afecto porque recogen el impacto de alguna lectura que te marcó, o porque están dedicados a personas queridas, o porque decantan el dolor y ciertas sensaciones intensas experimentadas. Por eso la mirada más ecuánime tenía que venir desde fuera, y tuve la gran suerte de contar con tres personas muy leídas y sólidas intelectualmente, que me dieron sus listados de “imprescindibles” de cada libro: Ángel Olgoso, Susana Drangosh y Juan Cameron. Me resulta un acierto que sean voces de autores de dos espacios geográficos distintos pero que comparten un idioma: España, Argentina y Chile. Estoy muy agradecida con su trabajo facilitador. Claro, yo fui la que tuvo, por así decirlo, la última palabra: deseaba que el libro −en conjunto− fuera armonioso y reflejara un pequeño recorrido con un hilo conductor, que no fuera un collage inarmónico. Respecto a corregir textos, he optado por no hacerlo (sólo alguna coma o alguna asonancia que en su momento se me escapó). De todas maneras, aunque escribo desde muy niña, mi primer libro salió bastante tarde (tenía 38 años), es decir, esperé para publicar; esto ha sido una suerte porque no me arrepiento ni escondo mi 50 mujeres desnudas, todavía siento digna esa primera obra editada. El espíritu perfeccionista −heredado de mi padre− ha estado siempre presente: pulir y pulir, leer y leer, permitir que otros opinen y no tomarse ninguna crítica como algo negativo.

He respetado la cronología

Respecto a la estructura del libro, al ser una obra que recoge toda una trayectoria, ¿has respetado la cronología vital de las publicaciones o has buscado nuevos diálogos temáticos entre poemas de distintas épocas para crear esta Mixtura?

Sí, he respetado la cronología: es una invitación a los lectores para ir haciendo el camino juntos, para que me acompañen en este recorrido, para que formen parte de mi andadura tal como ha ido desarrollándose y para que tengan presente −como recomendaba Thoreau− que sólo cuando olvidamos todo lo que hemos aprendido empezamos a saber. Mixtura recoge «el canto de todos que es mi propio canto», al modo de Violeta Parra, con la esperanza de inaugurar nuevos acordes y melodías de una nueva etapa.


Todos somos hijos de una historia colectiva

¿Qué pistas o claves te gustaría dar a los posibles lectores, especialmente a aquellos que lleguen a tu obra por primera vez a través de este volumen recopilatorio?

Me gustaría decirles que mi trabajo encierra distintas voces fruto de mis lecturas. Todo autor es deudor de las creaciones anteriores, todos somos hijos de una historia colectiva. Es importante para mí esta idea de diálogo con otras poetas: un diálogo sutil y subterráneo, y quisiera que la gente que se acerca a Mixtura perciba esta actitud de tributo que está en el núcleo de mi poesía. Quizá les sorprenda la variedad de temáticas que he ido abordando, pero soy una persona muy inquieta, con esos entusiasmos del saber que hacen que la mirada no pueda evitar posarse en puntos disímiles. Desearía que disfrutaran con los pequeños mundos sensitivos pintados a plumilla o acuarela −metafóricamente hablando−, quisiera generar en los otros un ángulo renovado, una mirada nueva y celebrativa: todavía vive la belleza en el mundo, aunque ahora −en la oscuridad de estos tiempos– nos cueste verla y nos inunde el pesimismo.

La imagen está muy presente en mi trabajo

Te pongo en un aprieto de los grandes (y en una antología es aún más cruel): si tuvieras que quedarte solo con tres poemas de toda esta trayectoria recogida en Mixtura, ¿cuáles serían y por qué esos en concreto?

Elegiría el poema 22 de «Piedra que mengua», el que comienza con el verso: «Madre Piedra que estás en la tierra…»; el texto «Nuevo pacto», dedicado a mi hija Camila y que pertenece a «El relámpago en la habitación» y «Zarza ardiente» del conjunto «Bosque y silencio». Los escojo porque aúnan las inquietudes que más afloran en mis escritos: el diálogo y la necesaria implicación con el entorno natural del que venimos, y esa preocupación por el distanciamiento del ser humano con la tierra a la que pertenece; creo −como Petrarca− que la contemplación paisajística nos regala placer, inspiración y conocimiento de nosotros mismos. La valoración de las mujeres, tantas veces invisibilizadas, y el deseo de que ellas sean las protagonistas de sus vidas; buscando esos espacios de acción y libertad que a lo largo de la historia se les han negado, parafraseando lo expresado por Chantal Maillard: «hay que subvertir los mitos femeninos, poner orden en la herencia». Y la reflexión acerca del tándem palabra-silencio, ese interés por lo metaliterario, por los límites del lenguaje escrito. Creo que estos tres poemas recogen esos ejes cardinales de mi poética, y por eso los seleccionaría. Quizá todos ellos, en su forma, reflejan además mi pulsión pictórica. La imagen está muy presente en mi trabajo; opino con Cézanne que la materia de nuestro arte está ahí, en lo que piensan nuestros ojos, que el color es el lugar donde nuestro cerebro y el universo se encuentran.


Vivo cada emoción con bastante intensidad

En los poemas que adelantamos («Inquietud» y «18»), confiesas el vértigo a que el afluente se seque y pides «un entusiasmo nuevo y ascendente». Sin embargo, en «Anunciación II» vemos a una poeta telúrica, llena de fuego y goce vital. ¿Cómo conviven estas distintas ‘Marinas’ en la antología? ¿Es la poesía tu forma de restañar la rotura?

Me encanta esa asociación que subrayas del poema 18 donde se pone de manifiesto la palabra poética como bálsamo y curación frente a la rotura que deja en nosotros la realidad. Esas distintas “marinas” de las que hablas son el resultado de mi hipersensibilidad. A modo de confesión, es la primera vez que expreso esta característica de mi persona: vivo cada emoción con bastante intensidad, y mi mente vibra y se deslumbra fácilmente o se hunde en estados de gran introspección; mi cabeza sigue trabajando sin control en proyectos creativos durante la noche, muchas veces me desvelo azuzada por ideas. Soy así desde niña aunque con la edad esto se ha ido intensificando. He tenido que aprender a manejar esta vulnerabilidad ante los hechos fuertes y violentos de la realidad, a buscar ese distanciamiento necesario, ese equilibrio. Sé que proyecto una imagen de alguien muy serena, siempre positiva. Pero Ángel −que vive conmigo− sabe que muchas circunstancias y noticias me afectan más de la cuenta: no soy dada a ver películas porque vivo la ficción en primera persona; de hecho, me impresionan tanto algunas imágenes que me tapo los ojos, e incluso evito escuchar ciertas piezas musicales porque me llevan a estados melancólicos y desasosegantes. Lo mejor para la serenidad buscada es el silencio y la lectura, los cuadros donados por el paisaje y los sonidos múltiples y reconfortantes de la naturaleza. Esta fricción interna quizá se refleja en mis textos, en esa necesidad de equilibrar armonía e intensidad lírica y vivencial.

Siento al arte y la literatura como un compromiso

Tu poesía nunca ha estado encerrada en la torre de marfil. Perteneces a colectivos como Genialogías, Poetas por el Clima o el Institutum Pataphysicum Granatensis. ¿Cómo se retroalimentan en tu día a día el activismo social/ecológico y la escritura poética?

Es muy buena pregunta. Siento al arte y la literatura como un compromiso. No tengo como norte la fama; más que ser una poeta reconocida, me interesa ser un buen ser humano. Y que sea esa soledad imprescindible de la escritura, ese trabajar el lenguaje, el centro. No hay nada más sosegador (en este mundo de egos) que ser fiel a nuestros principios, recordando cada día que somos eternos aprendices, parte de una estructura colectiva. Mi brújula es sumergirme y bucear en el idioma, correr los riesgos que hagan falta para destilar una poesía viva. Si esto es acogido o aplaudido resulta secundario, debemos plegarnos a las necesidades internas. Esta me parece una forma de resistencia ante un mundo tan piramidal, tan materialista y mediático. Y en cada uno de estos colectivos a los que pertenezco he encontrado referentes y personas que han entregado su vida al desarrollo del arte y a los ideales desinteresadamente, que no han usado al grupo por notoriedad o conveniencia alguna. Lo ético es muy importante para mí. Lo bueno es que hay pequeños espacios en los que la solidaridad sigue vibrando. Como decía la poeta rumana Ana Blandiana: «La resistencia a través de la cultura es más necesaria hoy que ayer».

La escritura crece con el roce y lo vivencial

Acabas de asumir un reto inmenso como Adjunta a la Coordinación del Programa Granada Ciudad de Literatura UNESCO. ¿Cómo estás viviendo este nuevo papel, especialmente de cara a la organización de un evento tan masivo como el Día Mundial de la Poesía? ¿La gestora cultural le roba tiempo a la poeta, o le da nuevas perspectivas?

Colaboro con Jesús Ortega en el Programa Granada Ciudad de Literatura Unesco con mucha ilusión. Le debo muchísimo a Granada: aquí he conocido a mi compañero de vida, a mi amor, y aquí he publicado la mayor parte de mi trabajo. Estar en relación con otros escritores te nutre, tienes más a mano sus experiencias y búsquedas y, si tu enfoque es una mirada receptiva y deseosa de nutrirte, aprendes mucho. Eres más consciente de la necesidad de crear una hermandad entre los artistas que se posicione frente a las injusticias, que dé voz a diferentes grupos y pueblos. La cultura puede reavivar la esperanza y empaparse de valores. Es verdad que la gestión y la difusión cultural −y tú lo sabes bien Javier− quita tiempo a tu trabajo de lectura y escritura pero, por otro lado, alimenta el deseo de buscar ese espacio íntimo y personal, atiza el entusiasmo creativo y otorga experiencias vitales vertebradoras de la poesía. Creo que la escritura crece con el roce y lo vivencial, que se aprende con cada voz que se escucha o que se lee.

Publicar una antología personal suele sonar a canonización, a hacer balance o a final de ciclo. ¿Supone este volumen un punto de inflexión en tu producción? ¿Y a partir de ahora, qué?

Quiero pensar que es un acto reflexivo y una pequeña parada para inaugurar otro ciclo de escritura. De hecho, esta Feria del Libro saldrá Nômade, un libro escrito casi en su totalidad en Óbidos, Portugal, durante mi residencia literaria. En él no sólo abordo la idea de la condición andariega y errante del ser humano (sello impreso en nosotros desde los inicios de los tiempos), también plasmo mi relación afectiva con ese territorio único en el que viví durante el mes de octubre del 2023. Y, además, corro un riesgo estilístico: la segunda parte de este libro bifronte está enteramente escrita con la horma del soneto. Como lo hizo ya la Generación del 27, por ejemplo, rescato con entusiasmo una estructura clásica intentando impregnarla de nuevas resonancias. Jesús Cárdenas, en la estupenda reseña que regaló a Mixtura destaca que lo errante está muy presente en mi trabajo; así que el desarrollo de este concepto en mi nuevo poemario Nômade sirve perfectamente de puente con esta antología.

Esta generación tiene una deuda enorme con las maestras

Con la gestión cultural y los talleres literarios a pleno rendimiento, ¿en qué nuevos proyectos creativos estás trabajando actualmente?

Preparo con mucho mimo cada taller, vuelco bastante tiempo en escoger qué lecturas y ejercicios son los adecuados para cada grupo. Así que no tengo demasiadas horas para la poesía (que necesita ese estado laxo y casi fuera del mundo), pero mi actividad tallerística nutre y dialoga muy bien con el ensayo, con los artículos relacionados con personajes claves y por eso estoy más volcada a ello durante el curso. He iniciado una columna acerca de escritoras en Culturamas bajo la vitola de «Indómitas y reflexivas». Ya han salido dos artículos: uno versa sobre la obra ensayística de Mary Oliver, y el otro está dedicado a Ursula K. Le Guin. La siguiente, nuestra querida y admirada María Zambrano. Son acercamientos más personales; no pretendo sentar cátedra, se trata de composiciones con toques poéticos e impregnadas de gratitud a grandes creadoras. Siento que esta generación tiene una deuda enorme con las maestras que nos han dado un modelo de vida y de trabajo, a pesar de los infinitos inconvenientes de la época en las que les tocó vivir. Como te digo, Javier, este tipo de textos compagina muy bien con los talleres. Y de hecho, ya está acabado un primer librito (Ungüentario. Aproximaciones poéticas) que reúne una buena parte de los artículos teóricos y reseñas alumbradas en estos últimos años.

Por último, como lectora voraz y agitadora cultural: ¿de quién te gustaría conocer su “Primera impresión” en futuras entregas?

Me gustaría que entrevistaras a Cristina Grisolía, buena amiga y excelente escritora, que acaba de sacar su poemario Piedra contra piedra con la editorial de Barcelona Animal Sospechoso. Además, vendrá a presentarlo a Granada próximamente en la librería Picasso; tu entrevista sería para ella un gran impulso y una ocasión de darse a conocer más por aquí.

miércoles, 22 de octubre de 2025

Entrevista en Granada FM por Eva Velázquez

Gracias de corazón a Eva Velázquez Valverde por invitarme al excelente programa de entrevistas que realiza para Granada FM. ¡Fue una tarde estupenda! Eva preparó un programa con mucho cariño.
La entrevista completa en el siguiente enlace:
https://www.youtube.com/watch?v=uqw4kIJQKG0






sábado, 21 de junio de 2025

Entrevista en Ahorateleo

Muy agradecida a Carmen Hernández Montalbán por su entrevista en Ahorateleo, de la asociación La Oruga Azul, a propósito de la publicación de "Mixtura" (Averso). !Espero que os guste, amig@s!




-Háblanos un poco de ti.

Nací en una ciudad muy particular, en Valparaíso, un enclave con una geografía única: puerto en movimiento continuo, casas amontonadas subiendo por sus cuarenta y dos cerros, decadentes caserones estilo inglés, escaleras interminables, perros callejeros por doquier, ‘arte a cielo abierto’ y curiosos funiculares (ascensores). Creo que el paisaje siempre marca. Era un mundo de estímulos, de colores y de cúmulos, la mayor parte del año, grises, un espacio que tendía a la nostalgia, donde en las radios de las micros se escuchaba música desfasada, de la ‘nueva ola’, donde todavía existían ‘emporios’ y locales de aspecto decimonónico o bares de ambiente marinero. Nací dentro de un pasado detenido. Y siempre estuve rodeada de arte y de libros. Mi padre y mi madre se conocieron en la escuela de Bellas Artes y son pintores y poetas. Nosotros, sus hijos, tuvimos la suerte de que nos inculcaran el arte desde pequeños, y de poder desarrollarlo en comunidad, en familia, en diversos talleres y grupos. El arte era un acto cotidiano. Esta base es la que tengo, y sobre ella se ha ido construyendo mi andadura poética. Gracias a mis padres y a su entorno, aprendimos a cultivar la observación detenida de lo que veíamos, a tomar siempre apuntes en libretas que se llevaban a todas partes, a tener una rutina de lectura, a ser críticos con lo realizado, a disfrutar con la creación. Es extraño haber crecido en esa burbuja de creatividad en plena dictadura. El golpe de estado había hecho fracasar la floreciente época cultural que vivieron mis padres: la de la canción popular con Víctor Jara y Violeta Parra a la cabeza. Yo ya nací en dictadura. Hay un verso de mi libro “Corteza” que, de alguna manera, me define y quizá engloba a toda una generación: “soy esa conjunción de mis dolores / el vuelo sobre el cielo del fracaso”. Volamos desde el dolor de lo real a través del arte. Un proyecto social e igualitario que aplacó Pinochet… pero el canto, la música de protesta de sus canciones jamás murió. Después, ya en los noventa, parte de nuestra familia emigró a Madrid, y luego cada uno ha cogido su propio rumbo: Granada, París, Berlín, Vigo… Creo que lo artístico y el hecho de cambiar de lugar (con todo el camino de aprendizaje personal que eso conlleva) es lo más determinante y es lo que nos define como familia y también de manera individual.

-¿Qué podemos encontrar entre las páginas de Mixtura?

Una amplia muestra de los diez poemarios que he publicado hasta el momento. De cada libro se recogen más de veinte poemas. Y cuenta además con un bellísimo y muy completo prólogo de Juan José Castro. Es una destilación de mi trabajo creativo en el área de la poesía. He intentado que todas las temáticas que he cultivado estuvieran presentes: la identidad femenina, el silencio y la palabra, la naturaleza, el amor y el erotismo, la errancia y la plástica.
Esta mixtura, esta fusión de sustancias interiores, creo que puede dar cuenta de lo que me ha importado siempre: la búsqueda de una voz propia, el deseo de trabajar el lenguaje con mimo, la importancia que doy a los ritmos y a la musicalidad, la necesidad del entorno natural y salvaje para encontrar nuestro lugar en la poesía y en el mundo, y la mirada hacia la otredad, hacia los seres humanos hecha con atención y empatía.

-¿En qué ingrediente reside la fuerza de este libro?

Creo que a pesar de su variedad de temáticas, todas ellas se hermanan en una voz asombrada ante lo observado, un lirismo muy atento a los cinco sentidos, que otorga más plasticidad a los versos. Muchas amistades escritoras dicen que mi poesía es muy sensual y, algunas veces, con un erotismo muy marcado. Creo que este libro a pesar de contener diez trabajos con distintas claves posee un sutil hilo conductor, que es, según mi opinión nada objetiva: la vibración de la voz poética al contemplar el mundo. Siento que hay algo vivaz, no estático, una búsqueda contante. Pero lo más bonito es que los lectores me digan cuál es la fuerza de este compendio. Son las opiniones de ellos las que importan y que, espero, me vayan llegando tras su lectura. Ya se sabe que una vez publicado un trabajo ya no te pertenece, los libros viven de una manera única y particular en cada persona que los lee.

-¿Cómo describirías tu trayectoria de escritor desde la primera publicación hasta esta última?

Es posible que haya ido ganando más seguridad a la hora de escribir. Atreviéndome a ser más conceptual y hermética. Con “Piedra que mengua”, no estuvo tan presente la consideración de ser entendida, cercana. Me dejé llevar, fue un rapto. Este último tiempo, me he atrevido con el soneto que siempre impone mucho, y he experimentado con poesía visual, voy dejándome llevar. No hay nada que demostrar. Sólo me acuna esa fascinación por las palabras, ese deslumbramiento de siempre. Voy escuchando a la que dentro de mí habla. También tengo que destacar y agradecer vivir con un gran escritor como lo es Ángel Olgoso. Él es un referente continuo para mí, su independencia, su manera de afrontar la escritura y la lectura, con tantísima entrega y responsabilidad, me nutren cada día. Soy una privilegiada.

-¿Cuál fue el último libro que leíste? ¿Por qué lo elegiste?

A raíz de ver un documental sobre Ana María Matute (Imprescindibles de RTVE), caí en la cuenta que me faltaba leer alguno de sus libros. Así que acabo de terminar “Algunos muchachos”, una obra densa, que deja estela. Esa manera suya de mezclar la crueldad del ser humano con la inocencia es única. Es como exponer un pecho desnudo y rozagante junto a otro tapado. Es increíble cómo expone las fricciones de la emoción con un pensamiento aprendido. Es como si desembocaran, en un mismo embalse, ríos opuestos. Muestra el contraste entre clases sociales que tan bien armonizan; como si nos dijera: todos somos hijos de un instinto de supervivencia primitivo. Por eso los lectores nos vemos reflejados en personajes tan diversos y contradictorios: no hay negro sobre blanco ni blanco sobre negro, sólo mixtura humana. En su literatura nada es grave ni categórico, aletea una risa sutil, una ironía mansa que agradecemos. Su prosa tiene flecos. Tiene compuertas desdibujadas donde podemos entrar, si queremos, para hacer nuestras propias interpretaciones. Este conjunto de relatos tiene finales inesperados, nada tópicos. Simbología. Un lugar para las preguntas.

-Y ahora qué, ¿algún nuevo proyecto?

Sí, he estado terminando las ilustraciones de un libro de poesía infantil que he escrito. Este proyecto lo tengo hace bastante tiempo en marcha, desde Óbidos, pero he ido aumentándolo y perfeccionándolo, también ‘probando’ mucha de sus poesías con el alumnado de los colegios a los que voy. Mi deseo era que cada poema tuviera su ilustración. ¡Y ya por fin las tengo todas! Todo hecho a mano por supuesto, sin ayuda de ordenadores o de IA, jejeje. Me ilusiona muchísimo ver este libro publicado, poder regalárselo a mi sobrina Minagua (a la que está dedicado), poder hermanarme con tantas otras poetas que admiro que hicieron un espacio a la poesía infantil, además de la dirigida a los adultos, como mis queridas Gabriela Mistral, Gloria Fuertes y Angela Figuera Aymerich. A veces siento que la escritura es también amor hecho palabras, y yo siento mucho cariño por ese niño que todos llevamos, ese inventor, ese mago, ese ‘rimador’, ese fabulador que siempre persiste en cada uno. Quisiera que este libro lleve imaginación y risa a quien lo lea.

jueves, 16 de noviembre de 2023

Entrevista en "El rincón de la poesía" (Radio de Cerca)

Todo un placer el conversar tan a gusto y el poder leer parte de mi trabajo con el equipo de "El rincón de la poesía" de Radio de Cerca. Gracias a Luis, a Encarnita, a Rafa, y al poeta rapsoda por esa tarde tan entrañable que me han regalado. Aquí os dejo con el enlace del programa y con algunas fotos:

https://www.youtube.com/watch?v=ofmFVYNpGYQ

El rincón de la poesía: con la poeta Marina Tapia.

"Radio de Cerca es un proyecto de radio pública impulsado por el Centro Municipal de Servicios Sociales de Chana y en colaboración con la comunidad de los barrios del Distrito Chana de Granada. Está especialmente realizada por personas mayores de los barrios, con el fin de ser una herramienta de llegar a otras personas mayores en situación de soledad no deseada, así como de combatir el edadismo que opera en la sociedad actual".




miércoles, 15 de noviembre de 2023

Entrevista para Casa Da América Latina en Portugal

Todo un honor haber sido entrevistada por Raquel  Marinho para la Casa Da América Latina de Portugal, y poder hablar de mi experiencia en Óbidos, y de la relación entre el arte y la poesía.



Marina Tapia Pérez nació en Valparaíso, Chile, en 1975. Es poeta, pero también artista, titiritera y directora cultural. Nació en una familia de artistas. Su padre y su madre son pintores y poetas, su hermana es fotógrafa y su hermano es diseñador. En el año 2000 se traslada a Madrid y crea la compañía de títeres La Galina Azul, con la que realiza espectáculos, talleres y giras por toda la comunidad. Ha ganado numerosos premios de poesía y actualmente vive en Granada, donde continúa escribiendo y creando. En octubre estuvo en Portugal, realizando una residencia literaria en la localidad de Óbidos. Aprovechamos la oportunidad para entrevistarlo.


-Marina, se conocen tus datos biográficos oficiales. Entonces quería empezar preguntándote: si tuvieras que presentarte a personas que no te conocen, ¿qué dirías?

Bueno, creo que diría que, fundamentalmente, con mucha humildad pero también con mucho entusiasmo, me considero un poeta. Y mi visión del mundo es una visión receptiva, entusiasta: todo lo que me rodea despierta en mí el deseo de comprenderlo en toda su profundidad. Y creo que puedo decir que soy un gran oyente. Me gusta escuchar a la gente que tengo delante, escuchar lo que está pasando y luego intentar tomar pequeñas notas. Creo que esto tal vez me define.

Sí, pero además de poesía termino haciendo otras actividades. Está el cuadro, pero también los títeres, algo muy original.

Sí, el mundo de los objetos en general siempre ha llamado la atención de los poetas. El títere es el mundo del gesto, de lo insinuado. Y creo que se relaciona muy bien con el niño que todos tenemos. Y de alguna manera las personas que se dedican al arte intentan mantener viva su infancia.

Para que también quede ese asombro de ver las cosas por primera vez.

Sí, es como el descubrimiento inicial de las palabras, de lo observado.

¿Y cómo se comunican estas tres artes (poesía, pintura y títeres)? ¿Cómo resultan entonces en trabajo? Quiero decir, ¿hay comunicación entre ellos o no?

Empecé cuando era muy joven, muy pequeña. Por así decirlo, a los 10 años ya intentaba escribir o pintar. Por eso, de las tres actividades, lo que más he hecho es escribir. Pero siempre hubo un diálogo entre todos ellos. Por ejemplo, a través de los títeres intenté comunicar mi pasión por algunas obras de grandes poetas y escritores, y creé títeres que intentaban acercar esta poesía a otras personas, a un público. Así, a través de los títeres, la poesía también estaba presente. Y también en trabajos informativos, o para comunicar algunos elementos claves de la poesía o la literatura, utilizaba exactamente eso, títeres o imágenes. Es decir, siempre estuvieron en diálogo. En algunos de mis libros realicé una serie de collages o dibujos que, de alguna manera, también me ayudaron a abordar el tema que estaba tratando desde otro punto de vista. Posteriormente también realicé exposiciones de pintura en las que se pegaban palabras sobre el texto, se escribían sobre el texto o lo acompañaban por un lado. Es decir, todos se juntan, todos se tocan.

¿Siguen jugando entre ustedes hasta el día de hoy?

Sí, siempre están en diálogo. Lo cual no significa, por ejemplo, que intente hacer que un poema se sostenga por sí solo. El texto se sostiene por sí solo y no necesita otro soporte, el soporte visual. Pero si se lee el poema y de alguna manera el lector llega a él y luego ve una imagen del mismo, creo que ese también es otro medio de transmisión. Son independientes pero de alguna manera también están vinculados.

Para aquellos que no conocen su trabajo, creo que aún no ha sido traducido en Portugal.

Me lo tradujo un señor, lo cual fue una sorpresa para mí, me tendréis que perdonar porque no recuerdo su nombre, pero tradujo uno de mis libros porque le gustó mucho “El relámpago en la habitación”, mi segundo libro que es poesía erótica, muy sutil pero erótica, y le gustó esta obra, la tradujo y me la envió pero aún no está publicada.

No disponible para lectores portugueses. Por eso quería hacer la siguiente pregunta, de qué trata tu poesía. ¿Cómo lo describirías?

En general creo que una característica que veo en mi poesía es que siempre estoy investigando mucho con lo lúdico, con el lenguaje, al mismo tiempo mi poesía intenta ser profunda o abordar cosas más allá de lo cotidiano con un enfoque más simple, pero tampoco es poesía oscura. O sea, también tiene un objetivo, que es comunicar, como creo que debe ser el lenguaje.

Siempre me han dicho que mi poesía es muy plástica, con muchas imágenes coloridas que hacen que parezca que estás viendo lo que dices, porque creo que en ese sentido es deudora del mundo de la plástica que yo conocí.

¿Es entonces poesía visual?

Sí, son imágenes poderosas. Y otra cosa que intento hacer es que cada libro tenga una unidad. No colecciono poemas aislados y los pongo todos juntos, trato de desarrollar una idea. Por ejemplo, hay un libro que habla de silencio y bosques, otro que es poesía erótica de amor, otro que habla más de identidad, otro que tiene más que ver con el paisaje, los espacios abiertos. Entonces, en cada libro también trato de tener una unidad de estilo y hablar de una cosa determinada.

¿Por qué te mudaste a España, a Madrid, en el año 2000?

Bueno, esta es una historia muy larga. Tratando de resumir, vengo, como decía, de una familia de artistas. Mi hermana es fotógrafa, mi hermano hace películas a partir de imágenes, hace videojuegos, mi madre es pintora, mi padre también, y ambos escriben. En otras palabras, todos teníamos estos intereses. Cuando era muy pequeño, a los 10 años, mi hermano ganó un premio por el bicentenario y fueron dos billetes a España y mil dólares, que en ese momento era muy bueno. Entonces mi madre vino con mi hermano a conocer España, Suecia, París, algunos lugares de Europa. Le gustó mucho y dijo: “mis hijos tienen que estar en Europa para desarrollar sus talentos”. Terminó pasando un tiempo y vinimos, lo que quiere decir que el origen fue un poco así. Curiosamente, desde pequeño me ha fascinado la literatura originaria de España. Don Quijote, todas las grandes obras siempre me han fascinado. Me imaginé que estaría aquí, tuve esta proyección interna y se terminó haciendo realidad.

Y ahora, que yo sepa, también trabaja con la lengua española y la poesía en España, porque tiene muchos talleres y actividades relacionadas con la poesía y la palabra, organizando eventos culturales. ¿Puedes contarnos un poco sobre ese lado de tu vida?

Sí. Bueno, es inevitable que cuando escribes también quieras compartir lo que haces y no sólo compartir tu trabajo sino también tus lecturas. Quiero decir, creo que a muchos escritores les pasa lo mismo, antes de ser escritores son lectores. Luego creas un amor por diferentes escritores, escritores de diferentes épocas, y este entusiasmo y aprecio por el trabajo que lees lo quieres compartir con los demás, y también quieres que otros se sorprendan con estas lecturas. Entonces aquí es donde la parte informativa es inevitable. Y luego creo que tengo habilidades porque mi padre es profesor de personas ciegas. Es decir, también hay una rama familiar didáctica, y él piensa que mis clases son muy buenas, que transmito muy bien las cosas que quiero expresar, que ayudo un poco a desarrollar el juego de palabras. Y eso es más o menos lo que hago a través de los talleres .

Se encuentra en Portugal en residencia literaria. ¿Podemos esperar algo del trabajo que estáis haciendo aquí?

Sí, la verdad es que tenía varios proyectos pendientes y entonces me llegó este espacio de tanta tranquilidad, faltando un mes y casi sin distracciones. Lo principal era hacer una propuesta de poesía visual, como algunos poetas que han trabajado no sólo con caligramas sino con una manera de abordar el lenguaje en su totalidad. Así que he estado haciendo algunos poemas visuales. Es una pequeña colección y también algunos collages poéticos, que ya utilizan materiales al óleo y pintados. He hecho ambas cosas. También tenía un libro de poesía infantil que quería terminar, lo terminé y lo ilustré. En otras palabras, he hecho mucho.

El viaje a Portugal fue muy productivo.

Muy. Y también escribí muchos poemas, muchos poemas sobre el paisaje, los objetos, los elementos. Es un lugar que me inspiró, que me estimuló mucho.

Entrevista realizada por Raquel Marinho




jueves, 9 de noviembre de 2023

Entrevista para "Hojas Sueltas"

Con inmensa gratitud a la escritora y amiga Ana Morilla, comparto esta entrevista que me ha hecho para la revista "Hojas Sueltas". Espero que os guste, amig@s!!




ENTREVISTA A MARINA TAPIA

Por Ana Morilla Palacios -03/11/2023

La poeta y artista plástica Marina Tapia ha publicado Un kilim de palabras, Bosque y silencio, Islario y Corteza, entre otras obras, además de haber coordinado y participado en numerosas antologías de poesía y también de relato. Entre sus premios literarios destacan Paco Mollá 2017, Ciudad de Baena 2018, Joaquín Lobato 2019, Águila de Poesía 2022 y 8 de marzo por la Igualdad de La Zubia 2023. Ahora ha obtenido la Residencia Literaria en Óbidos, Portugal, concedida por Granada Ciudad de Literatura UNESCO. Aprovechamos su estancia en la mencionada villa cercana a Lisboa, para entrevistar a la autora.

¿Por qué un libro infantil y por qué ahora?

Era un proyecto que tenía empezado desde antes de la pandemia, pero que no había podido terminar ya que se fueron cruzando otros libros, clases, actividades, etc. Pero en este mes de octubre en el que he estado viviendo en Óbidos, he encontrado la tranquilidad necesaria para acabar mi proyecto enfocado a las niñas y niños, no sólo para ampliar el libro y corregir sus poemas, sino también para realizar una serie de ilustraciones que me gustaría que lo acompañaran. Creo que ese gusto que siempre he tenido por los neologismos, por los juegos de palabras y por la invención de algunos términos nuevos y chistosos, con los que he mareado a mi familia y a mi pareja, jeje, ha calentado los motores de este poemario, que quiere transmitir lo lúdico a la par que lo tierno, que busca cantar a la imaginación, tan presente en la primera etapa de nuestras vidas.

¿Crees que es importante fomentar la lectura infantil?

Sí, por supuesto. La lectura aguza nuestros sentidos y hace que desarrollemos la capacidad de observación, también ayuda a mantener despierta la creatividad. Tiene tantos beneficios: desarrolla la capacidad de concentración, nuestro espíritu crítico, nos ayuda a aumentar el vocabulario, en fin, múltiples provechos; podría resumirse en que hace más amplio al mundo, más rico y colorido. Es totalmente recomendable. Y cada etapa de nuestro desarrollo posee sus libros adecuados a ella. Yo fui tan feliz cuando era pequeña, leyendo las poesías que Gabriela Mistral escribió para niños (y no tan niños), las bellísimas rondas de “Ternura”. También dediqué tardes enteras a leer y memorizar poemas de una excelente antología que realizó María Romero, una periodista chilena que legó esta compilación fabulosa de poemas, de los cuales hemos disfrutado varias generaciones de chilenos. Por eso deseaba transmitir esa alegría y ensoñación que me otorgó la poesía infantil, escribiendo mi propio poemario para los que comienzan esta andadura de la lectura (uy, me salió en verso).

¿Cómo y cuándo gestaste la idea?

La verdad es que la idea se gestó hace mucho tiempo. Los primeros poemas del libro se los escribí a mi hija Camila cuando era pequeña… y hoy tiene 29 años. Como ves, han pasado bastantes años. Ahora tengo una sobrina, Minagua, a ella le he dedicado el libro ya que con su llegada he sentido la motivación de terminar este conjunto. Además, en algunas actuaciones que he realizado en colegios e institutos, he utilizado muchos de estos poemas, por así decirlo, los he puesto en marcha, los he ido probando. El mundo de la infancia siempre me ha atraído, y no he dejado de estar en contacto con él, ya que he desarrollado el arte de los títeres -como tú sabes, Ana-, desde su confección hasta su representación; un mundo donde la poesía, la infancia y la plástica se entrelazan.

¿Óbidos es el lugar ideal? ¿Cómo está influyendo en tu estilo y temáticas?

El silencio que reina en la calle donde vivo es ideal. También ayuda mucho el encontrarme en una villa en la que no suelen entrar apenas coches, así que te libras un poco del estrés del tráfico tan habitual en las ciudades. Literalmente vivo dentro de un castillo, en un lugar donde el tiempo pasa más despacio, donde la gente es muy cortés (nunca dejan de saludar y agradecer, ¡es increíble!). Y, esa suave luz, esos colores vibrantes que te llenan de entusiasmo, y el tener todo el tiempo por delante para crear, sin casi ninguna distracción me ha venido estupendamente.

Este espacio ha influido de muchas maneras, por ejemplo, he utilizado el color azul que abunda aquí tanto en sus casas como en sus azulejos, más concretamente, el azul cobalto, para pintar las ilustraciones de mi libro infantil. He escrito una serie larga de poemas inspirados en Óbidos y su paisaje, también otros que reflexionan sobre los objetos y el paso del tiempo, sobre las travesías y viajes. Creo que todos estos temas tienen un espíritu portugués. Y aquí también he desarrollado dos proyectos más: uno de collages poéticos y otro de poesía concreta (poesía visual). En ambos hay referencias, por ejemplo en el primero está muy presenta “la piedra”, la muralla; y, en el otro, vuelve a aparecer el azul como color unificador.

¿De qué tradición literaria has partido o qué autores son tus referentes?

En mi proyecto de poesía infantil siempre he tenido presentes a las autoras y los autores que han trabajado con el elemento lúdico e irónico del lenguaje, como Gloria Fuertes, Ramón Gómez de la Serna, Pablo Neruda, Rafael Pombo; y otros en los que la musicalidad del poema es esencial, véase Rubén Darío, Julio Barrenechea, Diego Dublé Urrutia, Carlos Pezoa Véliz, etc. Creo que en mi primera etapa de lectora, como es natural al vivir en Chile, me marcaron más los autores latinoamericanos, y después mis referentes se fueron ampliando. En España he conocido autoras formidables que lamentablemente no se conocen tanto al otro lado del charco, como María Victoria Atencia, Clara Janés o Juana Castro. Acostumbro a volver a su obra y a su mirada para consolidar cada proyecto.

¿Cómo invitarías a los niños y sus familias a leer tu libro? (Aspectos positivos de la lectura quiero decir)

La lectura de poesía en voz alta siempre es gustosa. De esta forma nos conecta con el origen de la lengua, a través de la oralidad. Así que yo invitaría a que las madres y los padres leyeran en voz alta muchos de los poemas. En el libro hay textos para varias edades, también podrán acercarse los mayores con alma de niños. Muchas de las composiciones se centran en las letras del abecedario, en los animales y en todo el imaginario que suele estar presente en la infancia. Además hay un poema dedicado a Lorca, al cual le tengo un cariño especial, ya que la mayor parte del poemario ha sido escrito en Granada. Además, espero que los dibujos que he hecho para este libro puedan ser también un pequeño aliciente.

¿Para cuándo y dónde la publicación? ¿Tienes ya editor?

Estoy enviándolo a algunos premios de poesía infantil. No existen muchos. Espero tener suerte. De todas maneras, nunca hay que tener prisa por publicar, está bien esperar un poco si logra salir después publicado de una forma primorosa y atractiva. Para mí lo importante es cerrar bien los trabajos, pulirlos al máximo, quedar satisfecha dentro de lo posible. Y siento que, de alguna manera, el libro ya está concluido.

¿En qué nuevos proyectos trabajas?

Como te comenté, en Óbidos he desarrollado una propuesta personal relacionada con la poesía concreta, que es otra variedad, por así decirlo, de la poesía visual. En mi caso me he centrado en lo metapoético: deseaba reflexionar, a través de la imagen y la palabra, acerca del papel de la poesía en la sociedad contemporánea. La verdad es que estoy contenta con este trabajo porque hay bastante cavilación en él, he tratado de condensar muchas ideas que me rondaban, de resumir “a golpe de imagen” un discurso, una postura. Así contado suena a algo denso, pero no, creo que he puesto “toda la letra en el asador” para que sean divertidos, para que estén empapados de ironía y humor. Estaría genial que se publicara un librillo con ellos. Claro, aquí mis referentes han dejado la vara muy alta: Joan Brossa, Vicente Huidobro, Nicanor Parra… A ver si he pillado en parte algo de su espíritu.

Pero, Ana, si te dijera que hay más proyectos te reirías, jeje, tengo otros libros que van perfilándose poquito a poco. Mi mente siempre está muy activa, quizás sea mi forma de resistir a esta realidad tan dura que tenemos ahora en el mundo.


sábado, 25 de febrero de 2023

Entrevista en Cuadernos de Sur

Feliz por esta entrevista en el suplemento Cuadernos del Sur del Diario de Córdoba. Un millón de gracias a Francisco Antonio Carrasco por su interés y por sus sagaces preguntas. Os dejo aquí con el contenido y el enlace. Espero que os guste.


MARINA TAPIA

Francisco Antonio Carrasco


¿Casualidad? ¿Excitación poética? ¿Alineamiento astral? El caso es que en 2022 consiguió un hecho insólito: la publicación de cuatro libros de poesía el mismo año.

Viajera infatigable, Marina Tapia (Valparaíso, Chile, 1975) fijó su residencia en España en el año 2000 y desde 2013 vive en Granada. Ya en nuestro país, ha desarrollado una intensa actividad como poeta, artista plástica y divulgadora cultural. Entre sus premios literarios destacan Ciudad de Baena (2018), Joaquín Lobato (2020) y Águila de poesía (2022). El pasado año publicó cuatro libros: ‘Corteza’, ‘Un kilim de palabras’, ‘Bosque y silencio’ e ‘Islario’. ¿Alguien dijo que es difícil publicar en España?

-¡Cuatro libros en un año! Creo que esto merece una explicación. ¿Qué ha pasado?
Pienso como tú, Francisco, yo no buscaba eso pero ha venido así: ‘Un kilim de palabras’ lo envié a El sastre de Apollinaire, sello independiente que me encanta porque escoge muy bien lo que edita. Pasó el tiempo y me olvidé de ello. Fue una gran sorpresa cuando recibí, tras la pandemia, un correo del editor diciéndome que le había encantado el libro. En ese momento también se falló el Premio Águila de Poesía y resultó ganador ‘Bosque y silencio’. Además, acababa de salir ‘Corteza’ con El Envés. Y el remate de ese 2022 tan fructífero fue ‘Islario’, otro “sí” de la editorial Amargord. Lo bueno es que cada libro aborda diferentes temáticas y tiene distinto tono. Se han ido presentado dándoles a cada uno su espacio. Como ves, a veces son las circunstancias las que mandan.

-‘Corteza’ es una toma de conciencia, una liberación personal. ¿Cuánto cuesta plantarse ante la vida, rebelarse a todos sus dictados y decir ahora voy a tirar yo para adelante “…a tientas, sola, pero libre”, como expresa en su primer poema?
En ‘Corteza’ busqué fijar mi camino vital y sus aprendizajes, recoger múltiples fragmentos del pasado. Hay textos escritos en mi adolescencia y otros de mi etapa en Madrid: con su experiencia de la extranjería y la toma de conciencia de los obstáculos que tenemos como mujeres. Veo en su primera parte, ciertos paralelismos con la poesía de Maria-Mercè Marçal, un intento de acercarse a lo profundo, en donde la imagen y el concepto tienen gran protagonismo. Son poemas cortos y concisos. He preferido la precisión, adjetivar poco y encarar lo que me ha marcado. Hay una especie de redención con el pasado a través de la lírica.

-Adiós al padre, a sus normas (“Huyeron como Judas / tu credo y sus lecciones”); a la dictadura chilena (“Me fugo del rencor que apacentaste / del muro levantado entre nosotros”); a las imposiciones sociales (“Quiero plantar estrellas en mi cielo/ desvestir cada sombra / de este pecho lisiado”). Debe ser doloroso asumir todo ese engaño y emprender una nueva vida.
La figura del padre es simbólica, y va más allá del patriarcado, remite a lo asignado, a lo que se espera de nosotras, a los parámetros de nuestra valía. Poner sobre el papel las luchas internas contra los modelos sociales es un ejercicio de paz (como ya hice en ‘50 mujeres desnudas’). Dijo mi paisano Jorge Teillier: “La poesía es respirar en paz/ para que los demás respiren”. Pretendía reconciliarme con las aristas de la memoria.

-Sin embargo, ese miedo es difícil de desterrar, permanece aunque tomes conciencia de él: “Me sorprendo sintiendo temor ante un hombre, / bajando la vista, / pidiendo perdón”.
No hay mayor elemento de paralización que el miedo. Bajo su influjo, no siempre se puede reaccionar. Deseaba retratar esos momentos de parálisis que muchas mujeres hemos experimentado. Que algo tan simple como caminar por una calle de noche implique riesgo, es un reflejo de un mundo no tan igualitario como se proclama.

-En esa sensación vital que describe, la duda es uno de sus temas fundamentales: “Qué fértil es el charco de las dudas, / qué cierto lo que oscila, / lo que tiembla”.
Aunque en mí predomina la celebración, la vitalidad y el asombro (como en mis libros ‘El relámpago en la habitación’, ‘Jardín imposible’ o ‘El deleite’), en ‘Corteza’ me he adentrado en zonas más turbias y oscilantes. La duda guarda una semilla de humildad y de deseo de superación. No hay nada más arrogante que la seguridad.

-Quiero resaltar también, porque está muy presente en su obra, el reconocimiento a las mujeres poetas que la han precedido, de las que se siente herederas. Mujeres como Emily Dickinson.
Crecí bajo la figura de Gabriela Mistral, su voz estaba muy presente en la educación chilena, y desde muy joven leí a Alfonsina Storni y Juana de Ibarbouru o escuché a Violeta Parra. Antes de vivir en España, no fui consciente de este bello matriarcado poético que había heredado. En Madrid reparé en que el canon literario español apenas incluía autoras. Gracias a mi amistad con Ana Mañeru (traductora de Emiliy Dickinson al español) fui conociendo a inmensas poetas como Ángela Figuera, Juana Castro o María Victoria Atencia que, lamentablemente, no tienen toda la visibilidad que se merecen. Ahora me precio de ser socia de “Genialogías”, grupo de mujeres poetas que tiene como principal objetivo publicar los grandes libros de estas creadoras.

-También hay poemas en los que se abandona al paisaje, al silencio, a la luz y los murmullos de la naturaleza. “Quiero ser el rumor que convoca la vida, que sostiene el deseo”, asegura en ‘Bosque y silencio’.
El binomio palabra-silencio y la relación del ser humano con el paisaje son elementos constantes en mi poesía. Me interesa la intimidad con la naturaleza, no desde los tópicos o desde la mirada del romanticismo (distante, contemplativa y con los hombres como seres dominantes); suscitar en las lectoras, en los lectores esa canción profunda de los elementos, por muy modestos que sean, barro, troncos, estratos, todo lo que guarda el paso de las eras. Si una poeta tiene el don de ver belleza en lo mínimo ¿cómo no compartirlo? Como decía Jules Renard, no puedo contemplar la hoja de un árbol sin sentirme anonadado por el universo.

-Entiendo que la poesía para usted es muy importante. “Poesía, / quiero tocarte, / que dejes de ser una abstracción, / la suma de supuestos que persigo”, escribe en ‘Un kilim de palabras’. O asegura rotunda: “Si alguien me pregunta por mi oficio / ¿Qué diré? / Responderé segura soy poeta”.
Estoy en deuda con ella, me ha acompañado siempre. Desde los 6 años memoricé y declamé poemas que fueron la música de fondo de mi educación. He hecho grandes amistades a través de poesía, he conocido a mi compañero el escritor Ángel Olgoso en un acto literario. Y la lectura de poemarios incendiarios, imaginativos, reveladores me ha dado cobijo en tantos momentos. Son muchos años de una estrecha relación con la escritura y la lectura. Me ha abierto un universo de sensaciones, ha ampliado mi mirada, me ha brindado soledades luminosas.

-‘Islario’ muestra su espíritu viajero, la búsqueda de un lugar donde asentarse, el desarraigo quizá de no vivir en su país. “… este cuerpo, que anhela recorrer la tierra entera, / se busca sin respiro en el paisaje”. ¿Ha encontrado por fin su sitio en España?
En mi familia siempre ha habido una pulsión viajera (mi hermano vive en Berlín, mi hermana en París y mi hija en Vigo). Quizá buscamos una parte desconocida de nosotros reflejada en otro lugar, completar ese mapa de afectos dispersos en distintos enclaves.
No sé si mi ciudad definitiva sea Granada, sé que ahora quiero estar allí con mi pareja. Y aunque Dickinson cerraba la puerta de su cuarto con un “aquí, querida, está la libertad”, y entiendo esa postura de saborear el vasto espacio de la intimidad, reconozco que en mí late una fuerza centrípeta que anhela recopilar las maravillas dispersas por el mundo, para entregarlas como una ofrenda en forma de escritos.



lunes, 20 de febrero de 2023

El rincón de Amargord. Capítulo 42

Agradezco a Jorge Girbau Bustos que me haya dedicado este programa multimedia tan completo, dentro de "El rincón de Amargord" dedicado a los libros publicados por esta editorial, que se puede ver en su canal de Youtube.



domingo, 15 de enero de 2023

Entrevista en Lumbre, por Cristina Zarca

 

ENTREVISTA DE CRISTINA ZARCA

Una pregunta obligada. ¿Desde cuándo escribes poesía y qué es poesía para ti?
Escribo poesía desde muy pronto, desde los ocho años. Recuerdo exactamente los primeros poemas que apunté en un cuaderno de tapas anaranjadas, uno estaba dedicado al mar, otro a la poeta Gabriela Mistral. Tuve la suerte de crecer rodeada de libros. En mi entorno y en mi familia, el gusto por la poesía y el arte siempre estuvo presente; también por la lectura y por la memorización de textos. Todo esto me influyó y desde muy pronto comencé a volcar lo que sentía y observaba. 
Versar sobre mis impresiones era algo natural, espontáneo; tanto mi padre como mi madre lo hacían, así que siempre fue parte de ese lenguaje común y familiar. Es difícil definir todo lo que ha significado la poesía en mi vida, puedo resumirlo en que ha sido una especie de compañera, de confidente que ha enriquecido mi trayecto existencial. Y he compuesto bastante metapoesía a lo largo de los diez libros publicados: en ellos están mis múltiples intentos de comunicar esta pasión. Por ejemplo, en “Un kilim de palabras” hay un apartado entero (“Tránsito al poema”) donde dialogo con la poesía materializada como mujer.

Eres una mujer de varias facetas artísticas. ¿En cuál de ellas te sientes más cómoda?
En general, me siento con más seguridad y soltura escribiendo. La poesía es la forma de comunicación más natural para mí, aunque también disfruto de las demás, cada una requiere su momento, su etapa. Necesito tener un anhelo creativo en mente, trabajar en torno a una idea concreta; por ello, voy embarcándome en diferentes proyectos, a veces son pictóricos, otros son de escritura o tienen que ver con los títeres. Me reconforta estar ocupada, me da “vidilla” y me llena de ilusión.

Parte de tu poesía es reivindicativa, sobre todo contra las dictaduras, sin duda eres una mujer que vive su tiempo. ¿Sueles escribir poesía social o política por norma?
Creo que he tocado diferentes temas en cada uno de mis libros y, por supuesto, también he tocado en ocasiones la poesía social, como tú dices. Pero siento que ya el solo hecho de escribir, de hacer arte, de pensar otras posibilidades, de repensar el mundo es un acto de reivindicación en sí mismo. Hay muchas maneras de contestar a los sistemas creados, lo importante es no permanecer adormecidos. 
Ya el arte se nos ofrece como una eficaz respuesta ante cualquier forma de opresión. En cualquier caso, pienso que la poesía social es muy difícil de fijar sobre el papel y alcanzar con ella la excelencia poética. A mi parecer, sólo contados autores lo han logrado (Miguel Hernández, Ángela Figuera Aymerich, León Felipe o Adrienne Rich).

He notado que dentro de tu poesía entra cierto misticismo. ¿Me equivoco si digo que eres una persona de profundas convicciones religiosas?
La verdad es que no soy religiosa. Quizá te haya dado esa impresión el que, en uno de mi últimos libros, “Bosque y silencio”, he tratado de transmitir cierto misticismo, que está presente ahí más como sintoísmo (ese culto y comunión con la naturaleza, a la que siento como una especie de diosa, de algo más grande que nosotros). Toda mi religión consiste en serenarme mirando el paisaje, en acallar mis voces interiores, en reponerme y pedir fuerzas para superar los problemas en esa especie de templo laico que son los bosques, llenos además de inadvertidos tesoros colectivos.

Hay una cita en tu poemario “Corteza” que dice así: Para vivir en tierra/ no me vale tu cielo. ¿A qué clase de cielo te refieres en concreto?
Me refiero al cielo dictatorial que todos hemos estudiado en el antiguo testamento, el de nuestra educación religiosa obligatoria y que representa, junto al infierno, premio o castigo de un supuesto dios que juzga de una manera infantil y simplificadora.

Escribes sobre la muerte y el amor, todo en uno, ¿Te preocupa la muerte? ¿Es un tema al igual que el amor que te atrae como fuente de inspiración?
En general escribo muy poco acerca de la muerte. Creo que es en “Corteza” −el libro más duro de los que he escrito− en el que está un poco más presente. Por lo general, mi poesía está más ligada a la celebración de la vida, al canto del paisaje que nos circunda, al erotismo, al lenguaje y a la reivindicación social, a la belleza de lo sencillo. Pero creo que el tándem muerte y amor es muy sugestivo y a la vez exacto, ya que somos parte de un ciclo de nacimiento y extinción, órbitas conectadas con los demás seres humanos y con el entorno; así que lo más natural es que el amor también refleje estas fluctuaciones, que no sea eterno, que se transforme.

¿Te llama la atención otras teologías aparte de la cristiana?
Como te comentaba antes, me atrae el sintoísmo, el panteísmo, así como algunos preceptos budistas; pero no tengo “madera religiosa”: mi espíritu es demasiado libre, no valgo para cumplir mandamientos, me gusta discrepar, reconocerme en la mente que se sigue haciendo preguntas y no se “casa” con nada.

En otro de tus poemarios, “Bosque y silencio”, escribes una breve poesía de título “Duda” donde dices: “¿Quién me verá con esos ojos limpios del amor?” ¿Te preocupa lo que puedan decir de ti una vez muerta?
Ese poema quiere esconder un misterio que creo bastante interesante, el ser vista con la exactitud adecuada por los otros. La verdad es que no me preocupa lo que pase después de que no esté, no podré enterarme de todos modos. Bromas aparte, la preocupación que planteo es acerca de que si lo que proyectamos de nosotros es fidedigno. En todo caso, en este texto manifiesto el deseo de ser observada con cierto beneplácito, como con los ojos compasivos que da el estado de enamoramiento. Quizás porque yo siempre miro así a los demás… y deseo lo mismo para conmigo.

En uno de tus versos dejas caer la impresión, por otra parte certera, de que estamos mutilando la naturaleza. ¿Te preocupa este tema? ¿Sueles abordarlo con frecuencia?
Es uno de los temas que más me preocupan, Cristina, y está muy presente en mi trabajo poético. He tratado la naturaleza en una especie de trilogía que conformarían los poemarios “Marjales de interior”, “Jardín imposible” y “Bosque y silencio”. Y lógicamente he abordado el saqueo humano al planeta en textos como “Contra el hombre” o “Feroz necesidad”. Tiene que ser posible una armonía entre el desarrollo económico y el cuidado de nuestro entorno natural, de hecho hay países donde la preservación del medio ambiente es de vital importancia. Ojalá poco a poco en España se hagan políticas reales, no solo proyectos o declaraciones de buenas intenciones. Cioran decía “el hombre mancilla todo lo que ha creado. Por fortuna quedan algunos árboles, sobre los cuales no puede nada todavía”. En general, el problema de la humanidad es la codicia y la falta de valores, y esto afecta, lamentablemente, a la naturaleza, a nuestro único y verdadero hogar.

En tu poemario “Corteza” nos hablas de paz y de certezas. Según tu opinión ¿cuál es realmente esa certeza que nos asola y cuál la que nos da la paz?
La certeza más grande, según mi parecer, es que somos individuos sociales, imbricados en una comunidad. Se dice que son tiempos donde reina el individualismo, el afán por satisfacer cada uno de nuestros deseos, sin importar si esto afecta a otros. Me gusta imaginar que durante la pandemia muchos han meditado sobre la importancia de la colectividad, acerca del valor de los afectos y el apoyo hacia otros. Creo que justamente esta certeza nos puede dar la paz que necesitamos, la paz de saber que nos podemos unir para enfrentarnos a las adversidades, a las tiranías, a los conflictos armados: “Paz. No sólo aquél antónimo de guerra./ Paz de mujer. Trozo de pan/ que siempre ha sido nuestro./ Colmena que en la mente/ transforma cada celda del pensar.”. O este otro ejemplo en “Verbo que sobrevive”: “Estamos conectadas como una red de aljibes,/ un engranaje anclado en los afectos”.

Según tu impresión ¿El ser humano necesita el silencio para concentrarse y hallar respuestas?
Claro que sí, vivimos en una sociedad de lo inmediato, de la prisa, de lo desechable, de la facilidad. Estar en silencio, aunque sea un ratito cada día, aquieta esa aceleración que vamos absorbiendo y generando. Y el silencio en medio de la naturaleza es más enriquecedor aún. Podemos oír sonidos sutiles (pájaros, ardillas, chicharras, pinaza, ramas, brisa) que pueden calmarnos como una canción de cuna. Y más que hallar respuestas sobre lo que nos ocurre, necesitamos volver a un estado de humildad, de saber que somos insignificantes en medio del universo, y que debemos cuidar toda esa vida que nos rodea de una forma más consciente. Como decía Virginia Woolf, “no hay prisa. No hay necesidad de brillar. No es necesario ser nadie salvo uno mismo”; o Jules Renard, “pensar, buscar claridades en un bosque”. Son recomendaciones excelentes ¿no crees?

Afirmas con rotundidad Soy poeta. En este país y sobre todo en esta ciudad como Granada que mucha gente dice ser poeta, pregunto: ¿Cuál es la diferencia entre un poeta auténtico y otro que no lo es?
Pienso que todas las personas tienen su camino de búsqueda, su perfeccionamiento de lo que hacen. No podría emitir un juicio tan definitivo sobre otras personas, decir si son o no poetas. En mi caso es un sentir auténtico, un compromiso de por vida, un amor incondicional por el lenguaje y por la lectura. Al decir “soy poeta” reivindicaba esta palabra para las mujeres, ya que muchas veces se ha usado el poetisa para menospreciar el trabajo lírico de las escritoras. De todas maneras, creo que cada ser humano sabe quién es en el fondo, y una manera de descubrir quiénes somos es a través del ejercicio del arte.

¿No piensas que la poesía hoy está saturada de poetas que dicen serlo con demasiada facilidad?
Es posible que existan personas que creen que la poesía es lo que primero se les viene a la cabeza, que no pulen el texto, que no se desvelen pensando cuál es la palabra exacta o cuál no romperá el ritmo. Me imagino que hay muchísimos escritores sin oficio porque piensan que la poesía es fácil, simples desahogos sentimentales sin destilar, o acomodar líneas en forma de verso. Mas, como te comentaba en la anterior respuesta, no soy quién para juzgar lo que hacen otros. Sólo sé decirte que busco transmitir a los demás un mensaje profundo, trascendente y universal a través de las palabras; y que el lenguaje sea bello, preciso, novedoso y con un ritmo y una musicalidad envolvente. Siempre estoy en ello, y me entrego con gusto a las exigencias del texto.

Siguiendo con la poesía, pienso que está denostada por unos y acaso sobrevalorada por otros. ¿A qué crees que se debe esta circunstancia?
Al desconocimiento de textos brillantes y magistrales que se han escrito a lo largo de los tiempos. Lamentablemente se imparte muy poca poesía en los colegios e institutos, y quizá no siempre la adecuada a cada edad. Por desgracia, el género que más se lee y se publicita es la novela. Todo esto no ayuda a darle a la lírica el lugar que merece, y que tuvo en el principio del lenguaje, cuando la oralidad −y la poesía− era una parte fundamental de la comunicación. También el teatro y la narrativa son interesantes siempre que se realicen a conciencia. De todas formas, he intentado poner mi humilde granito de arena transmitiendo el amor por la poesía a través de charlas, de talleres, de recitales y de puestas en escena por diversos centros educativos, culturales y sociales, por bibliotecas, etc.

¿Cuál es tu tema preferido, o al que sueles recurrir con más frecuencia?
Creo que he tratado todos los temas fundamentales de la escritura: amor (en “El deleite”), muerte, dolor, paisaje (en “Islario”), melancolía, esperanza, pasión (en “El relámpago en la habitación”), naturaleza (en “Marjales de interior” y “Bosque y silencio”), compromiso social (en “50 mujeres desnudas”, “Corteza” y “Un kilim de palabras)... En general, en cada poemario he desarrollado una temática y con todas me he sentido cómoda. Pero es verdad que hay una a la que vuelvo de forma recurrente, es al paisaje (incluso acercándome al herbario fantástico en “Jardín imposible”). 
Hablando en términos pictóricos, yo sería una paisajista que trata de captar “esos cambios milimétricos” que dan el paso de las horas y el tiempo sobre un lugar. Sería una impresionista que intenta reflejar la emoción escondida en los árboles, en los caminos de tierra, en los volúmenes de las montañas… sabiendo que aunque parecen elementos distantes y diferentes al hombre, en ellos también está la esencia de nuestra especie. Y afirmo junto a Eduardo Lizalde “Era clorofila y no sangre lo que corría por las venas del verdadero Adán”.

¿Qué te ha dado la poesía que no te ha dado otra forma de arte?
Me ha dado la música de la palabras, los ritmos del lenguaje, la compañía de los versos cuando se dicen en alto y parece que todo el espacio se llena de ellos, que las palabras te abrazan, te calman, te curan. La belleza de definir matices, sensaciones mínimas, de poder captarlas a través de la poesía, de que queden fijados momentos que de otra forma se perderían. Por poemas, míos y de otros, recuerdo vivamente hechos que me ocurrieron hace tanto tiempo… Casi magia.

Y pasando a otro tema, ¿qué diferencia sustancial encuentras entre tu país, Chile, y España?
Siendo sincera, siento que los dos son mis países, en ambos he vivido experiencias importantes de mi vida, y he pasado además el mismo número de años en cada uno. Aunque preferiría decir que soy una ciudadana del mundo, cómo no. Creo que rescataría de cada uno algunos aspectos que considero valiosos: de Chile, el espíritu creativo de la gente, su manera de reinventarse, de lanzarse al mundo (lo que llamamos “patiperrear”), de solucionar los problemas de una forma inusual y lúdica, y su amor por la poesía; de España, la alegría y lo que podríamos llamar “espíritu mediterráneo”, el disfrutar intensamente cada momento, su riqueza gastronómica y paisajista que siempre me ha enamorado. También sus tesoros culturales o su envidiable red de bibliotecas públicas.

Y para terminar… ¿Regresarías a tu patria algún día definitivamente o aquí ya has encontrado tu lugar?
Tengo un espíritu muy aventurero, así que no podría asegurar que un día no nos traslademos a Valparaíso para vivir allí o pasar una temporada (como a cualquier otra parte del mundo, ya que me encanta aprender todo lo que nos dan otros lugares). Pero, ahora mismo, te puedo decir que aquí tengo mi lugar, en Granada y con mi pareja.

Gracias de mi parte y de la revista Lumbre a Marina Tapia, que tan amablemente se presta a contestar mis preguntas.
Cristina Zarca