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lunes, 2 de mayo de 2022

Entrevista acerca de "Bosque y silencio"

Entrevista de Andrés Cárdenas acerca de "Bosque y silencio", Premio Águila de Poesía 2022, para las nueve cabeceras del Grupo Joly (Diario de Cádiz, Diario de Jerez, Europa Sur, Diario de Sevilla, El Día de Córdoba, Huelva Información, Granada Hoy, Málaga Hoy y Diario de Almería).



ANDRÉS CÁRDENAS


Marina Tapia Pérez nació en Valparaíso (Chile) en 1975. Es poeta, pero también artista plástica, titiritera y divulgadora cultural. Nació en el seno de una familia de artistas: su padre y su madre son pintores y poetas, su hermana fotógrafa y su hermano dibujante y diseñador. En el año 2000 se establece en Madrid y crea la compañía de títeres La Gallina Azul con la que realiza funciones, talleres y giras por toda la Comunidad de Madrid. Ha ganado numerosos premios poéticos y actualmente vive en Granada, donde sigue escribiendo y creando. Su último libro es ‘Bosque y silencio’, que ha merecido el Premio Águila de Poesía.


–Si alguien pregunta por su oficio o pide que describa lo que hace. ¿Qué responde?

Supongo que se refiere al poema Vocación, en el cual asumo con rotundidad mi condición de poeta en todos sus tiempos verbales: he sido, soy, seré poeta. Y no solamente desde un punto de vista personal, como creación, sino dentro de una tradición literaria que nace en mi infancia de un país y una familia muy vinculados a la poesía: “Poeta precedida de otros vuelos/ sobre la misma flor del mundo”.


–Acaba de publicar ‘Bosque y silencio’. ¿Qué se aprende del silencio?

Al hablar del silencio me refiero más bien al silencio humano, al acto de callarse para estar receptivo y escuchar todos los sonidos leves, las sensaciones que nos otorgan los enclaves naturales que muchas veces tenemos cerca y que no valoramos. El silencio va mucho más allá de dejar de decir palabras, es intentar acallar la mente siempre activa para tomar conciencia de todo lo que nos rodea.


–¿Hasta qué punto lo elige usted como ocupación?

Además de la búsqueda de un goce estético y personal, me gustaría aprender a diluir el ego. Pienso que somos una sociedad sobreinformada e hiperestimulada, donde las palabras van perdiendo su peso original y los momentos de pausa y reflexión son muy escasos. Hallo en la poesía un buen medio para reencontrarme con las esencias.


–El silencio puede ser una manera de respeto.

Naturalmente. En general, cuando estamos con alguien, procuramos hablar más que escuchar. Siempre recuerdo a Momo, el personaje de Ende, que tenía como gran virtud el saber oír: fue una de las heroínas de la adolescencia. Creo que seguimos en ese tiempo de los hombres grises.


–O se respeta el silencio porque es lo más cómodo.

Al contrario, a mucha gente le resulta incómodo, hasta ofensivo. Hay maneras de comunicarse antiguas, sutiles, preciosas, como esa venia de saludo en el mundo rural, o esa sonrisa que puede conectarnos de pronto con otra persona.


–¿Usted habla mucho consigo misma?

La verdad es que no tiendo al soliloquio, prefiero escuchar y mantenerme en un segundo plano. De hecho, uno de mis anhelos infantiles era ser invisible y transitar los distintos entornos con asombro, tratando de absorber como una esponja todo lo que sucede, sobre todo los pequeños detalles. A través de la poesía es lógico que establezca un diálogo, pero buscando siempre la concisión.


–Dedica su libro a los pinares que hay cerca de la localidad de La Zubia.

Tenemos la suerte de vivir junto al Parque Natural de Sierra Nevada y de pasear a diario por entre una naturaleza modesta pero hermosa. Hay zonas muy densas de pinares, unas vistas pictóricas, tímidas ardillas, montañas imponentes, zarzas, cuevas, chicharras, rocas estratificadas, “el crujir de ese kilim de astillas”, toda una serie de tesoros colectivos al alcance de cualquiera.


–Usted es chilena, pero lleva mucho tiempo viviendo en Granada. ¿Qué echa de menos de su tierra?

Extraño a mi familia, que anda dispersa por el mundo (Valparaíso, Berlín, París, Vigo, Suecia). También la creatividad a pie de calle en Chile, que tanto vale para arreglar y reciclar algún objeto como para improvisar un discurso poético en una reunión o decorar una vieja fachada con imágenes de lo más coloristas o trampantojos. Añoro la dulzura en el habla y en los modales de mis compatriotas, y el empuje vital de las mujeres chilenas.


–Usted es compañera del escritor Ángel Olgoso, maestro de la literatura de imaginación. ¿Cómo llevan esa mezcla de tendencias?

Muy armoniosamente. Lo que nos une sobre todo es el gusto por la depuración del lenguaje, por las imágenes plásticas. Aunque Ángel es narrador, también fluye la poesía a través de sus relatos intensos e inquietantes. Nos une además el gusto por la lectura no sólo como compañera de viaje sino como alimento. Aun así, existe un equilibrio idóneo entre la compenetración diaria y creativa con la necesidad de un espacio propio.


–¿Son estos buenos tiempos para la lírica con una guerra de por medio y una pandemia sin controlar del todo?

Incluso después de Auswitchz se siguió escribiendo poesía. Y si creemos en la palabra –y no perdemos la fe en el ser humano–, esta continuará favoreciendo la comunión entre los pueblos; siempre que se use de manera honesta, imaginativa y pacífica, y no de la forma soez y limitada en que suelen tergiversarla los poderes políticos y económicos.


–Tengo entendido que este año, además de ‘Bosque y silencio’, van a publicarse otros libros suyos.

Así es, este año ha venido cargado de alegrías: acaban de salir Un kilim de palabras y Corteza. Y en breve lo hará Islario. El motivo de esta grata circunstancia es una mezcla del parón que supuso la pandemia, la sorpresa de un premio literario y de editoriales que han querido apostar por mi trabajo.

sábado, 24 de octubre de 2020

Presentación de Astrolabio ilustrado en Ideal

Compartimos el artículo de Antonio Arenas publicado en el diario Ideal en su edición en papel el 20 de octubre, así como el enlace a artículo completo del suplemento IDEAL EN CLASE, que contiene fotografías, ilustraciones del volumen y los tres textos íntegros de los presentadores. Gracias a Antonio Arenas por su incansable labor informativa en beneficio de la cultura de Granada.

 



UNA SEGUNDA OPORTUNIDAD 

PARA 'ASTROLABIO', DE ÁNGEL OLGOSO


                                                                 Foto: Antonio Arenas


Hay libros que se publican y en poco tiempo pasan a dormir el sueño de los justos (por no decir a ser olvidados en una estantería, en el mejor de los casos, o al contenedor de reciclado de papel). Otros, en cambio, como los buenos vinos, ganan con los años e incluso se revalorizan por su rareza, calidad y dificultad para encontrarlos. Algo así es lo que le ha ocurrido a la edición de 'Astrolabio', de Ángel Olgoso (Granada, 1961), editado en 2007 por cuadernos del Vigía que, en las librerías de segunda mano, se cotiza a cerca de 150 euros. Por ello, el autor ha creído que obra merecía una nueva oportunidad -y nuevos lectores- con un importante valor añadido: las ilustraciones de la artista chilena Marina Tapia (Valparaíso, 1975). Y todo por un precio mucho más asequible del que veníamos encontrando en las librerías de segunda mano.


Y, por fin, esta nueva edición ilustrada de la obra "de uno de los grandes cuentistas en la lengua de Cervantes", en palabras de Fernando Valls, se presentó en público en el Cuarto real de Santo Domingo, ante un público que, con cita previa, ocupó este espacio. Sobre la tarima, el periodista Andrés Cárdenas que contó varias curiosidades y anécdotas relacionadas con Olgoso, para terminar afirmando que este narrador "utiliza un universo, su universo, para decir lo que siente y dice lo que siente para completar su universo. Con 'Atrolabio' -añadió-, el lector se lo pasa bien porque le permite acrecentar un montón de sensaciones: la de estupor, la del miedo, la del asombro, la del humor incluso..." Por su parte, Marina Tapia, en su breve intervención, explicó cómo surgió la idea de la reedición con el valor añadido de sus ilustraciones. "Fue el primero que leí y me deslumbró -dijo Tapia-. Se prestaba a ser ilustrado con imágenes potentes pero sencillas que no repitieran lo ya narrado. Me basé sobre todo en el mundo de los objetos".


Caleidoscopio


Ángel Olgoso fue el último en hacer uso de la palabra para leer unos folios en los que fueron desfilando relevantes figuras de la narrativa como Eca de Queirós, Álvaro Cunqueiro, Italo Calvino, Borges, Bioy Casares, perucho, Carlos Edmundo de Ory, para terminar con la lectura de varios de los relatos incluidos en 'Astrolabio' que definió como un "libro poliédrico, versátil, un pequeño caleidoscopio hecho de sueños disparatados, un puñado de miniaturas un tanto desaforadas sorprendidas en esta deliciosa edición de belleza casi artesanal a cargo de la editorial Reino de Cordelia, donde brotan libros hechos para la fruición de los sentidos, con un papel, unos detalles gráficos y una tipografía que son toda una tentación para los lectores ávidos de belleza". Además, el escritor citó a uno de los primeros lectores que le comentó que con este libro "había experimentado algo semejante a un menú de Ferrán Adriá, muy variado, de sabores audaces y texturas sorprendentes que iban de lo dulce a lo salado, de lo crujiente a lo gelatinoso, de lo ácido a lo agrio, de lo esponjoso a lo quebradizo". Tras el acto, Marina y Ángel, provistos de guantes, dedicaron los ejemplares con los que habían acudido la mayoría de los asistentes.