viernes, 15 de mayo de 2026
Recital en Huétor Vega (Mujeres Vesci y Taller de Escritura)
sábado, 28 de febrero de 2026
Escritores en la frontera, por Dori Delgado García
lunes, 11 de marzo de 2024
Día de la Mujer en Huétor Vega
sábado, 28 de enero de 2023
Reseña de "Islario" por Miguel Arnas
viernes, 13 de enero de 2023
En ideal el Taller de Poesía de Huétor Vega
sábado, 31 de diciembre de 2022
Taller de poesía en Huétor Vega
sábado, 15 de octubre de 2022
Reseña de "Un kilim de palabras", por Miguel Arnas
UN KILIM DE PALABRAS
viernes, 23 de septiembre de 2022
Entrevista en Ideal sobre "Islario"
sábado, 30 de julio de 2022
Reseña de "Corteza" por Miguel Arnas
domingo, 10 de octubre de 2021
Lectura en el Aljibe del Rey
Os dejo con la noticia en prensa, algunas fotos y con los poemas que recité en ese bello Carmen del Albaycín. Ha sido una mañana de literatura, naturaleza e historia.
FUENTE DE LAS LÁGRIMAS
“Ignorante del agua voy buscando
una muerte de luz que me consuma”.
Federico García Lorca
Presentir la muerte en el fango,
en el liquen,
en la vegetación solemne y escondida,
saber que ya me llama Aynadamar,
que prepara un sudario,
un tálamo de tiempo,
un hábito de agua.
Juego de reflejos,
de planos,
de estaciones,
me aguardan en la Fuente Grande.
Desde la telaraña fatídica del fondo,
en la delicadeza de las libélulas que bordan la fontana,
en las plantas fosforescentes,
en la persistencia del musgo femenino,
en la ascensión sagrada de las burbujas,
todo canta,
albercas, cauchiles y atanores,
todo llama,
telúrico lugar,
sus piedras coronadas de verdor,
su comparsa de hierba y rodaje.
Río que entra en mi sien
y largamente me arresta
con sus cristales.
Saber y no saber,
presagiar
el limbo que se asoma en las choperas.
Voy a seguir cantando,
es mi única verdad,
me lo dice aquel olivo
que ha esparcido mi voz en su copa.
Seguirá refulgiendo el poema,
espádice amarillo,
en cada cicatriz de las cortezas.
Y seré de vosotros,
cuando la dula
del mañana
abra
su misterio.
LA QUE MULLE LA TIERRA
A mi abuela María
Dejadla que ella sea la que limpie
el terreno de maleza,
la que cure con humus las heridas,
la que vigile
aquella rotación de los cultivos,
la que consuele al valle
con suaves movimientos.
Ella sabe crecer sin tutor
(felicidad furtiva),
va tamizando el mundo con cedazos
que en nada se parecen al orgullo,
recoge lo invisible
en silencios de plásticas voces.
No emite juicios, habla a cada planta,
al cedrón, a la ruda, al bailahuén,
más bien escucha
al paico, a la melisa, al arrayán.
Dejadla que ella sea la que trace
los músculos de un soto,
la que suture
la sombra forestal de los tajos,
para alumbrar la sangre que nos riega.
EXEDRA
A Margarita Osborn
Ahora que la oscuridad nos sobrecoge,
proyecto sueños lúcidos,
doy la mano
a lo mejor de mí que quiere perpetuarse,
y lego
esa escasa virtud
llamada arborescencia.
Ahora os convoco, hermanos,
a este lugar de encuentro, a esta exedra,
para crear los parques venideros.
A vosotros os llamo,
para esbozar hectáreas imposibles,
perennes plantaciones de utopía.
Que no queremos paz que no la ampare
la fontana de Diana y Acteón,
las grutas
y los densos laberintos.
Dónenme las deidades equilibrio,
una cama de musgo
para mi corazón cansado de luchar,
y dentro de este huerto de razón
irrumpa la inventiva.
Hermanas,
dejemos un emblema de verdor,
y que sigan las fuentes manando
agua y sorpresa.
Amemos lo escondido,
sépalo a sépalo,
con dedos que acaricien la armonía.
Permanezcamos en lo minúsculo-infinito,
y sea tan sutil,
tan verdadero,
nuestro jardín
interior. la sombra del ciprés,
la fontana de Diana y Acteón,
las grutas
y los densos laberintos.
Dónenme las deidades equilibrio,
una cama de musgo
para mi corazón cansado de luchar,
y dentro de este huerto de razón
irrumpa la inventiva.
Hermanas,
dejemos un emblema de verdor,
y que sigan las fuentes manando
agua y sorpresa.
Amemos lo escondido,
sépalo a sépalo,
con dedos que acaricien la armonía.
Permanezcamos en lo minúsculo-infinito,
y sea tan sutil,
tan verdadero,
nuestro jardín
interior.
ESCRITO EN LOS JARDINES DE DARAXA
¿Cómo será tu voz cuando me cerque,
cuando pasee junto a la añoranza
que siempre te ha esperado en el umbral?
Cada gota que da
tu piel
es un aljibe,
es el sabor maduro, la naranja,
color que balancea su promesa.
Cada paso hasta mí
es un rizoma
de todo lo que antaño sujetaste.
Amor de cucharadas que me sacia
porque en la plenitud fue concebido
para sembrar senderos de naranjos,
para plantar dulzor en la sequía.
Ah, tú,
rezumador,
certero,
casi exacto,
con esa infinitud que sobrecoge
mi tronco, mi moldura.
¿Cómo será mi voz junto a la tuya?
EL ALMENDRO
Maravilla que se abre de pronto
cuando acaba febrero,
a finales del mes de la escarcha.
Pureza que inaugura los marjales,
fanal,
espejo donde asoma el devenir,
blasón
de primavera.
¿Quién te ha sembrado, almendro?
Fui yo
que por las noches alumbraba
un árbol de palomas,
un mástil, un hogar, una columna
para olvidar mi peso y mi pesar,
la cruz
de la vejez.
He querido correr, he querido saltar al vacío,
a la oscura ciudad de la pena
y tú me detuviste con tus ramas
joviales y floridas,
con esa flor de luz
y estambres que sostienen
pasión multiplicada.
Existe, sí, existe la pureza,
lo delicado vive,
aún puedo prender en el ojal
tu leve bailarina redentora,
aspirar la belleza,
la paz que permanece sin edén.
Tu savia nos eleva,
almendro,
dulzura del secano,
dulzura de mi vida
que se apaga.
sábado, 31 de octubre de 2020
Botánica personal

BOTÁNICA PERSONAL
(Miguel Arnas Coronado)
sábado, 24 de octubre de 2020
Presentación de Astrolabio ilustrado en Ideal
UNA SEGUNDA OPORTUNIDAD
PARA 'ASTROLABIO', DE ÁNGEL OLGOSO
Hay libros que se publican y en poco tiempo pasan a dormir el sueño de los justos (por no decir a ser olvidados en una estantería, en el mejor de los casos, o al contenedor de reciclado de papel). Otros, en cambio, como los buenos vinos, ganan con los años e incluso se revalorizan por su rareza, calidad y dificultad para encontrarlos. Algo así es lo que le ha ocurrido a la edición de 'Astrolabio', de Ángel Olgoso (Granada, 1961), editado en 2007 por cuadernos del Vigía que, en las librerías de segunda mano, se cotiza a cerca de 150 euros. Por ello, el autor ha creído que obra merecía una nueva oportunidad -y nuevos lectores- con un importante valor añadido: las ilustraciones de la artista chilena Marina Tapia (Valparaíso, 1975). Y todo por un precio mucho más asequible del que veníamos encontrando en las librerías de segunda mano.
Y, por fin, esta nueva edición ilustrada de la obra "de uno de los grandes cuentistas en la lengua de Cervantes", en palabras de Fernando Valls, se presentó en público en el Cuarto real de Santo Domingo, ante un público que, con cita previa, ocupó este espacio. Sobre la tarima, el periodista Andrés Cárdenas que contó varias curiosidades y anécdotas relacionadas con Olgoso, para terminar afirmando que este narrador "utiliza un universo, su universo, para decir lo que siente y dice lo que siente para completar su universo. Con 'Atrolabio' -añadió-, el lector se lo pasa bien porque le permite acrecentar un montón de sensaciones: la de estupor, la del miedo, la del asombro, la del humor incluso..." Por su parte, Marina Tapia, en su breve intervención, explicó cómo surgió la idea de la reedición con el valor añadido de sus ilustraciones. "Fue el primero que leí y me deslumbró -dijo Tapia-. Se prestaba a ser ilustrado con imágenes potentes pero sencillas que no repitieran lo ya narrado. Me basé sobre todo en el mundo de los objetos".
Caleidoscopio
Ángel Olgoso fue el último en hacer uso de la palabra para leer unos folios en los que fueron desfilando relevantes figuras de la narrativa como Eca de Queirós, Álvaro Cunqueiro, Italo Calvino, Borges, Bioy Casares, perucho, Carlos Edmundo de Ory, para terminar con la lectura de varios de los relatos incluidos en 'Astrolabio' que definió como un "libro poliédrico, versátil, un pequeño caleidoscopio hecho de sueños disparatados, un puñado de miniaturas un tanto desaforadas sorprendidas en esta deliciosa edición de belleza casi artesanal a cargo de la editorial Reino de Cordelia, donde brotan libros hechos para la fruición de los sentidos, con un papel, unos detalles gráficos y una tipografía que son toda una tentación para los lectores ávidos de belleza". Además, el escritor citó a uno de los primeros lectores que le comentó que con este libro "había experimentado algo semejante a un menú de Ferrán Adriá, muy variado, de sabores audaces y texturas sorprendentes que iban de lo dulce a lo salado, de lo crujiente a lo gelatinoso, de lo ácido a lo agrio, de lo esponjoso a lo quebradizo". Tras el acto, Marina y Ángel, provistos de guantes, dedicaron los ejemplares con los que habían acudido la mayoría de los asistentes.



















