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viernes, 10 de abril de 2026

Planetario Poético

Gracias a las amistades que os habéis acercado ayer a la lectura en la librería Sideral. Y gracias a mis compañer@s Francisco Acuyo Donaire, Alex del Moral y Carlos Andreoli por tan buenos momentos de poesía. También a los organizadores de Averso y Aliar, así como a Ángel Olgoso y Daniel Martin Peralta por sus fotografías. Os dejo con dos sonetos que leí como adelanto del libro "Nômade" (Entorno Gráfico), poemario que presentaremos en la Feria del Libro.







1

Este afán de vagar, este buscarse

en cada pueblo nuevo que recorro,

este ir y venir sin el socorro

de la quietud que ansía serenarse.

Este quererlo todo y nunca hallarse,

porque se siente el mundo como un corro.

Enciendo una ilusión que luego borro.

Mi miedo es la condena de secarse.

Este espíritu inquieto y anhelante

quizás fue concebido en la porfía

de mis antepasados vagabundos.

Fui nómada, lo sé, una emigrante

que recorrió la tierras que intuía

para volver a ser en otros mundos.





2

(A José Ángel Valente)

Sol y más sol me pide el intelecto,

asombro, rayos, lienzos blanquecinos,

para pintar destellos y caminos,

para regar la flor de mi dialecto.

Planicies aguardando aquel efecto

del oro en los celajes matutinos,

abeja de fulgor, brillos marinos

es todo lo que busca mi trayecto.

Y va a la caza el verso de la aurora

para apresar lo claro que presiente,

o ampliar la dimensión de su trasluz.

Elijo la verdad como tutora.

Que soy de aquella estirpe de Valente:

errante, enamorada de la luz.




martes, 16 de diciembre de 2025

Reseña de "Mixtura" por Custodio Tejada en Literatura.es

"Un viaje por el lenguaje de una voz poética llena de música y símbolos, de espacio íntimo y otredad. 'Mixtura' representa una transubstanciación de la vida y el alma de Marina Tapia que se hace lenguaje mistérico para regalarse a nosotros sus lectores". Con estas bellísimas palabras, cierra el poeta Custodio Tejada la detallada reseña de mi Antología personal publicada en la revista Todoliteratura.es. ¡Un millón de gracias, Custodio!





    "MIXTURA (Antología poética)" de Marina Tapia, poeta chilenoespañola, que nació en Valparaíso y vive en Granada. Aliar Ediciones, colección Averso. Diez libros más Exentos en diez años (2013-2024) que muestran toda una trayectoria poética, pero también existencial. 154 poemas y 250 páginas, más un gran prólogo que abre y desgrana las páginas en llamas de esta antología, firmado por el poeta Juan José Castro Martín, y después una “Nota inicial” de la misma autora que sirve de aviso y brújula para lectores navegantes. La ilustración de la portada es una pintura de la propia autora: un jarrón con un pájaro posado encima y que mira hacia atrás. La edición de Averso como siempre tan exquisita. Una poeta con una voz de tornaviaje, de ida y vuelta, de nexo entre dos orillas, de la otredad y el yo.

    Escribe Gilbert Durand que las imágenes no valen tanto por las raíces que ocultan, sino por las flores poéticas y míticas que revelan. Y eso es lo que muestra toda antología: una revelación. Para la poeta Dionisia García: “La poesía, cuando es verdadera, es arte sin paliativos.” “La poesía es muy caprichosa, es el género por excelencia. Te exige ir por la vida con los ojos muy abiertos, estar en medio de todo.” “Porque el poeta, si es poeta de verdad, no sabe lo que hace. Son los otros, los lectores, quienes pueden dar su opinión sobre lo leído.” (Entrevista realizada por Natalia Carbajosa, Jot Down). Y así es cómo la escritura, y especialmente la poesía seduce y embriaga, trayendo a nosotros la fragancia de esa consciencia universal que nos habita y que está en todas partes y también afuera, el poeta es solo un vehículo para manifestar su presencia.

    Sobre "Mixtura", de la poeta chilenoespañola Marina Tapia, escribe Jimy Ruíz Vega en su blog El Fescambre, en una reseña titulada "Digerir el mundo”: “Mixtura es una antología que pone al lector frente a una exposición de poemas en el que el yo lírico se deja ver en el tiempo, desde su estado de entusiasmo e inspiración, hasta de éxtasis y fervor por la naturaleza. (…) En Marina, la poesía está totalmente despojada de retórica, y la metáfora nunca impide ver la vida, antes bien, se pone a su disposición. Y Ángel Olgoso dice en la reseña “Mixtura de fuego”, en Moon Magazine (8-10-2025) que esta antología reúne sus diez “poemarios fundentes, hermosos, coherentes, insoslayables.” “Marina ha transmutado alquímicamente su vida, sus estados emocionales y los armónicos acordes de su voz poética en una decena exacta de volúmenes, de los cuales se recoge felizmente una amplia selección en esta mixtura”. “Un libro panorámico”, “un florilegio hermoso”, “una poeta verdadera e imprescindible”. ”En su poesía, todo está vivo y fresco, primoroso en sus proporciones y cadencia, pequeño y encantador pero sólido y profundo en vez de impresionante”. Y para Santos Domínguez Ramos la “Imaginación y sensibilidad se conjugan en la voz de Marina Tapia y en su mirada plástica hacia el misterio del mundo para desarrollar una concepción de la poesía como búsqueda.”

    El título, la palabra Mixtura significa: “mezcla, juntura o incorporación de varias cosas”, es por tanto la antesala de una simbiosis, una amalgama de sentidos, de memoria, de emociones y sentimientos, de lecturas, de palabras y nombres y lugares, de olvidos y silencios, de múltiples elementos que forman el cóctel lírico que es Marina Tapia; un conjunto de ingredientes que fusionan vida y literatura, magia y alquimia, esencia y consciencia. La Nota inicial y el Prólogo proporcionan la información necesaria para recorrer con éxito la lectura del mapa antológico. Leer a Marina es habitar un territorio, recorrer un camino de palabras que va de lo íntimo y lo próximo a lo más alejado, del prójimo a uno mismo, y de paso deambula como una náufraga por un magma lírico de imágenes y misterios. La antología tiene un hilo conductor sutil y delicado que es la propia sensibilidad y consciencia de la autora. A la vez que es una exploración de la poeta es también una exploración de su época, de un desarraigo o errancia biográfica, pero también de una ubicación en el mundo y en el tiempo: un legado escrito. Podría decirse que tiene una voz de nexo de esa alma hispana repartida en dos hemisferios, una sinergia lectora de encuentro, la ruta de los nombres al menos así lo manifiesta. Cuando un autor decide publicar una antología de todos sus libros es porque considera que ya ha recorrido un camino y un periodo vital, o porque considera que es el momento idóneo para hacer una fotosíntesis lectora de su obra, una forma de reescribirse y reinterpretarse con una mirada global y entregarse así de nuevo, igual y diferente, al lector. La selección de poemas y su disposición en la antología se resignifican y se expanden en su nuevo hábitat antológico. Por lo tanto, una antología tiene algo de ritual, de acto oficiante o eucarístico, pero también de hogar y descanso: el lenguaje convertido en vida disecada o en un museo de recuerdos sentipensantes. Es un mapa.

    Publicar una antología es una forma de hacer balance de una trayectoria y también la experiencia de haber conseguido una meta. Podríamos asegurar que un autor es el resultado de todo el imaginario que surge de su iconografía léxica. Y así Mixtura es un retablo lingüístico: 50 mujeres desnudas, El relámpago en la habitación, Marjales de interior, Jardín imposible, El deleite, Bosque y silencio, Un kilim de palabras, Islario, Corteza, Piedra que mengua y Exentos. Y con estas ventanas de su estancia la autora se entrega al lector, a través de esta precisa y panorámica mirada que nos habita en el itinerario simbólico. Y es precisamente esa semántica de imágenes las que nos da el ser y el sentir de la poética de Marina, de su epifanía cosmológica y existencial. Mixtura invita al misterio y a la curiosidad, a la intuición y a la sensorialidad, a asomarse a la consciencia. Vamos de la reivindicación femenina a la percepción más telúrica, de una simbiosis entre la naturaleza y la poeta, de la tierra y la poesía, de la ecología y el ser, del tiempo y del espacio. “Madre piedra que estás en la tierra,/ santificada sea tu extirpe./ Vuelva a nosotros tu reino./ Hágase tu voluntad,/” (Piedra que mengua, p. 237). O su poema Imagen: “Despojarme del peso de mi imagen,/ vivir sin piel,/ a nada estar sujeta,/ vestirme o desvestirme de mí misma.” (Corteza, p 212). Es la poética de Marina una poética de ida y vuelta, una voz de tornaviaje y encuentro. “Estoy aquí, Granada, ante tus cielos amplios, ansiosa,/ seca,/ náufraga./ He llegado/ con mi atril-ataúd” (Islario, p. 195).

    Y ahora os enunciaré y haré referencias a dedicatorias, citas, lugares, nombres y versos de su antología que alumbran y perfuman su poética y esta reseña, a modo de geocaches lectores. Las dedicatorias trazan una ruta directa al corazón de la autora: a su abuela María, a su madre, a su padre, a su hija Camila, a su hermana Gloria, a Ángel, a su amiga Margarita Osborn, a sus amigas del Laurel de la Azotea, a Sophia Halkidou, a Ana Mañeru Méndez, a Elena, paco y Eugenia, a Pamela, Daniel y Sofía, a José Manuel Darro, a Josefina Martos Peregrín, a Elena Martín Vivaldi, a Anna Ajmátova, a Emilia Pardo Bazán…

    Las citas que pueblan el libro también nos plantean un itinerario intertextual y lector a seguir, una herencia que también está repartida en dos hemisferios: Rubén Darío, Gabriela Mistral, Federico García Lorca, Antonio Carvajal, Jorge Teillier, Pablo de Rokha, Juana Castro, Gonzalo Rojo, Andrés González Andino, Eduardo Lizalde, Francisco Umbral, Clara Janés, Yayo Herrero, Rosalía de Castro, Rafael Guillén, Violeta Parra, Ángeles Mora, Raine María Rilke, Ángel Valente, Mariluz Escribano Pueo, Antonio Machado, Octavio Paz, Úrsula Kle Guin…

    Y os dejo aquí también una letanía casi hímnica de palabras y nombres, como vasos comunicantes que resuenan como gongs y que guían el viaje semántico y simbólico del libro, por la pintura, la poesía, el pensamiento, la mitología…: Goliat, Lilith, Pollock, Picasso, Yves Klein, Noé, Platón, Georgia O,Keeffe, Annie Dillard, Chagall, Penélope, Lord Byron, Mary Shelley, Rousseau, Emily Dickinson, Artemisa… Y también nos hace viajar por territorios y nombres que como mapas guardan tesoros y memoria: Granada (España), Valparaíso (Chile), Troya, Zujaira, Carmen de los Mártires, Machu Pichu, la Alhambra, Guadix, jardines de Daraixa, Fuente Vaqueros, Almuñécar, Jericó, Asgard, Valhalla, jardín de las Hespérides, Cartago, Iznajar, Rapa Nui, Mediterráneo, Vancouver Island, Baeza, Antequera, Petra…, pero también por la zarza ardiente y la fotosíntesis, la Madre Piedra y la lava, el canto y el grito, el beso y el semen.

    Y ahora, como un derviche lector que gira de página en página y de libro en libro, os voy a llevar a un conjunto de versos que actúan como portales interdimensionales a su antología, esa casa hecha de vida y de palabras a la que nos invita Marina. “Probadme, mordisquead mis pensamientos” (Derechos y deberes de la autora, p. 39, del libro 50 mujeres desnudas); “Para la migración/ yo fui educada,” (N.I.E. p. 41, 50 mujeres desnudas); “Exiliarse fue un acto rotundo” (Razón de la gaviota, p. 42, 50 mujeres desnudas); “Llegas a mi sediento y luminoso,/ nadie te ve en mi cuarto,/ nadie ha visto/ esa vida de luz/ de tu esperma,” (El relámpago en la habitación, p. 56, del libro del mismo título); “Ven, pueblo, congregación de voces y paisaje” (Ruta de las Fortalezas, p. 81, del libro Marjales de interior); “Allá en Valparaíso/ se eleva un volantín de aire” (Septiembre, p. 92, Marjales de interior); “Oculta en una cueva de Guadix/ maduro el silencio/ mis palabras” (Casa cueva, p. 91, Marjales de interior); “Estoy aquí, Granada, ante tus cielos amplios,/ ansiosa,/ seca,/ náufraga/ (Razón del desembargo, p. 195, del libro Islario); “Mis ojos se recrean en los charcos/ lo mismo que en los cielos.” (Oración de la orquídea, p. 125, del libro Jardín imposible); “Acércate al reinado del oído” (El oído, p 138, del libro El deleite); “La luz será una colcha que te guarde” (La vista, p.139. El deleite); “Soy la miga de pan que retiene tu mano,” (El tacto, p.140. El deleite); “He sido, soy, seré poeta… Poeta precedida de otros vuelos” (Vocación, p.163, del libro Bosque y silencio); “Mi espíritu de hoja/ zigzaguea en el aire,/ buscando su sentido/” (Y pese a todo, canto, p. 177, del libro Un kilim de palabras); “A mí solo me bastan los senderos que van hacia las olas/…/ los símbolos de un viaje hacia mí misma.” (Afirmación, p. 188, del libro Islario); “Valparaíso,/ encima de esta grieta te recreo/” (Boceto sin modelo, p.199, Islario); “Renace de un recuerdo/ guardado en mis esquinas.” (Voces, p.205, del libro Corteza) “Mi familia es un bloque/ de cajones pequeños/ que no pueden tocarse.” (La colmena dispersa, p. 210, Corteza); “Hoy voy a hablar de límites,/ del peso del pasado,/ de conquistas.” (Celebración, p.218, Corteza); “Antes de que tu aliento me llevara, / nosotras, las errantes/ (Guardianas de las tumbas)” 16, p.235, del libro La piedra que mengua); “Madre Piedra que estás en la Tierra,/ santificada sea tu estirpe. Vuelva a nosotros tu reino.” (22, p. 237, La piedra que mengua); “Soy de ella, de él/ de vosotros,/ de esa turbia moheda/ de culpas.” (Terceto de la luz negra, p. 246, Exentos.)

    Y para finalizar esta opinión lectora dejadme que os invite a leer a esta poeta verdadera rebosante de conocimiento y de consciencia. Una antología, Mixtura, que es un florilegio de vida y emociones, de poesía “elegante, sensorial y rítmica”. Un viaje por el lenguaje de una voz poética llena de música y símbolos, de espacio íntimo y otredad. Mixtura representa una transubstanciación de la vida y el alma de Marina Tapia que se hace lenguaje mistérico para regalarse a nosotros sus lectores.

jueves, 6 de noviembre de 2025

Reseña de "Mixtura" por Gregorio Dávila de Tena

Gracias a Gregorio Dávila de Tena, buen amigo y gran poeta, por acercarse tan cálidamente a "Mixtura. Antología personal" (Averso, 2025), por compartir mi trabajo. Muy contenta por ello!




<<Esta antología titulada "Mixtura" recorre de forma muy acertada y completa los diez libros publicados por Marina Tapia hasta la fecha.
Es una buena oportunidad para tener una visión panorámica de su poética y conocer la evolución de su escritura hasta un libro de plena madurez como es "Piedra que mengua", que ha tenido varias reseñas exitosas.
La poesía de Marina discurre principalmente por los cauces de la sensibilidad, la naturaleza, la mirada atenta, el amor y el erotismo, la identidad femenina, la escritura y el silencio.
Todo el volumen nos da muestras de su clara vocación por la poesía, ese dejar que "la vida florezca en la palabra".
El excelente prólogo de Juan Jesé Castro Martín nos introduce de forma magistral en esta trayectoria que une vida y poesía en la persona de Marina.
La edición está muy cuidada, como viene siendo habitual en Averso.
Felicito a Marina por este nuevo libro y a la editorial Averso.
Os dejo algunos poemas como muestra>>.

Reseña de "Mixtura" por Santos Domínguez Ramos

Muy feliz y agradecida al poeta, profesor y crítico Santos Domínguez Ramos por su acercamiento a "Mixtura. Antología personal" (Averso, 2025), publicadas en su blog de referencia En un bosque extranjero. ¡Gracias por sus generosas palabras!



ANTOLOGÍA POÉTICA DE MARINA TAPIA

Feliz ocupación 
moverse en las estancias del vacío, 
hallar en su sosiego 
un verso diminuto que germina.

Con esos versos termina “Andadura”, el poema con el que abría Marina Tapia su libro Bosque y silencio, que establecía una conversación con el paisaje en busca de la belleza externa desde una mirada contemplativa a la naturaleza, desde ese lugar en el que se cruzan lo interior y lo exterior, la observación y la meditación, la reflexión sobre los límites de la poesía y la palabra, sobre el tiempo y la memoria.

Ese es uno de los diez libros sobre los que Marina Tapia ha elaborado una antología personal de su itinerario poético que ha titulado Mixtura y que publica Averso. 

La abre un prólogo en el que Juan José Castro afirma que “Marina Tapia es poeta de palabra vivida y significada, poeta de la tierra y el amor, poeta, en definitiva de la vida y, por tanto, verdadera.”

Entre el inicial 50 mujeres desnudas y el reciente Piedra que mengua, Mixtura ofrece un recorrido cronológico por la evolución de Marina Tapia y por la presencia en su obra de unas constantes temáticas que la propia autora enumera en su Nota inicial: “la naturaleza, el erotismo, la metapoética, la identidad femenina, los paisajes, el amor, el silencio o la errantía.”

Temas que han ido articulando sus diez entregas poéticas entre 2013 y 2024 con la proyección personal en el misterio vegetal de la naturaleza de Jardín imposible, con la cartografía sentimental de Islario o con la celebración de lo femenino de Corteza.

Son algunas manifestaciones de una voz que en Piedra que mengua, su último libro, explora una escritura telúrica en busca de las raíces de la propia identidad, un buceo simbólico en la memoria geológica sobre la que se sustenta un proceso posterior de elevación.

Imaginación y sensibilidad se conjugan en la voz de Marina Tapia y en su mirada plástica hacia el misterio del mundo para desarrollar una concepción de la poesía como búsqueda, como explica en los tres versos finales de “Tránsito al poema”, uno de los textos recogidos en esta antología personal:

Hoy sé que tu recuerdo echa raíces.
No dejo de buscar 
aquello que yo llamo poesía.

viernes, 20 de junio de 2025

Reseña de "Bajo los astros de la repetición" en Moon Magazine

Bajo los astros de la repetición, de Julia Otxoa: escribir desde las ruinas

Galardonado con el Premio Euskadi de Literatura 2024, Bajo los astros de la repetición, de la poeta donostiarra Julia Otxoa, nos ofrece una voz que conmueve, a la vez que sorprende, por su gran fuerza lírica. Agradecemos a Marina Tapia esta recomendación.

Marina Tapia — 19 junio, 2025




Bajo los astros de la repetición, de Julia Otxoa: escribir desde las ruinas

Julia Otxoa, en su cuidadísimo libro Bajo los astros de la repetición (Premio Euskadi de Literatura 2024), publicado por Averso, nos ofrece una voz conmovida ante este mundo desigual y tantas veces cruel, que nos sacude. Su mirada hacia la actualidad y hacia el pasado, siempre desde una clave lírica y nada coloquial, sorprende y emociona. Es un libro trabajado al máximo, bajo la exigencia autoimpuesta de buscar —con un decir contenido pero a la vez fluido— razones de esperanza.

Dedicado a su compañero de vida, al artista y escultor Ricardo Ugarte, el poemario posee gran coherencia, revela una insubordinación ante el decir y, también, ante lo que se calla. Una narración donde se abordan diversos hechos y acontecimientos que han marcado a la poeta y a la humanidad, y donde se esboza el amor, la comunión con la naturaleza y la solidaridad como bálsamos esenciales.

El libro está dividido en dos partes: «El limón y la espada» e «Insiste la belleza entre las ruinas», dos partes que se complementan totalmente. La primera, con poemas de aliento largo y que rinden homenaje a figuras tan significativas como Vasili Kandinski, René Char, Ósip Mandelshtam, Albert Camus, Hannah Arendt, e incluso al propio abuelo de la autora o al mítico personaje de Antígona. El segundo bloque contiene bellísimos poemas breves (incluso de un solo verso), plenos de una potencia que es fruto de conclusiones muy meditadas y que definen la postura de la creadora: «Son las interrogantes las que hacen posible el vuelo, poderosa poética de lo pequeño», «Memoria, elevación de un lápiz al altar / de las resurrecciones», «Son las cicatrices lazarillo del corazón», «No hay otro modo de ser para mí que el de la llama», «Derramamos el agua sin leerla». Rotundas afirmaciones que desean apresar la esencia de su pensamiento, reflexiones a conciencia acerca de quiénes somos, y de cómo enfrentarnos a las herencias colectivas y a la búsqueda de una identidad más acorde con los valores humanos.

El conjunto se abre con una pregunta: «¿Dónde la llave?» Y abrirlo con esta interrogación da clara muestra del espíritu que ha movido a la autora a emprender ese viaje interior —que es la poesía— en busca de certezas. Hay un deseo de romper «los años de nieve», el frío, el invierno, el hielo; en definitiva, la dureza del mundo, con sus injusticias, guerras y contiendas absurdas que nos inmovilizan.

Vivimos en un siglo bárbaro / pero ¿cuál no lo fue?

Muertos y más muertos, con su quema de libros, con el avance de la desmemoria, la indolencia y la mudez, también el entierro de la esperanza que suponía el arte y la civilización. Debemos seguir sublevándonos ante los horrores.

Leyéndola recordé el espíritu culturalista de El bosque errante de Juan José Castro, y la voz estremecida de Ángela Figuera Aymerich. Julia Otxoa encuentra una forma de decir que recoge la sustancia de la poesía desarraigada y del 50’, pero con un lenguaje más simbólico, lírico y trascendente.

La palabra como un acto de humildad, de clemencia por nuestro silencio colectivo y nuestra no implicación ante las problemáticas sociales. La poeta pide perdón por su torpeza al nombrar el horror; y son los pájaros, el vuelo, la naturaleza los que apuntan hacia otra realidad más alta, esa que salva al ser humano, esa que nos reconcilia con la vida. «Nos une el silencio», «las palabras que escribo no son la palabra», «mirad todos, mi rostro sin lengua», «cada traducción que hago del universo / me parece una impostura», reconoce Otxoa señalando la imposibilidad de exorcizarnos, esa impotencia de nombrar el dolor así como el enigma de la existencia.

Él me recuerda con sus versos / que caminamos bajo los astros de la repetición.

Estos versos tan significativos, y que recogen el aliento central del poemario, nos hablan de una historia que se repite, del olvido y la desmemoria, del no aprendizaje, de nuestra inconsciencia a pesar de ser, supuestamente, la cúspide de la pirámide evolutiva. Gracias, Julia, por conmovernos y convocarnos a ese acto de rebeldía y lucidez que es la lectura, que es creer que los buenos libros pueden cambiar el mundo.