martes, 3 de marzo de 2026
"Las mujeres de Federico García Lorca" en Cúllar Vega
Charla "Las mujeres de Federico García Lorca" en La Zubia
miércoles, 26 de octubre de 2022
domingo, 13 de febrero de 2022
Fotografías de la conferencia "Grandes poetas olvidadas"
jueves, 27 de enero de 2022
Conferencia "Grandes poetas olvidadas"
miércoles, 8 de diciembre de 2021
OTRO MODO DE SER. Festival de poetas.
Cristina leyendo poemas suyos y míos
A este espacio de reconocimiento y homenaje, quiero traer a tres poetas-sedimento, que tanto me influyeron: Alfonsina Storni, casi en mi infancia; Alejandra Pizarnik, en mi juventud; Marina Tsvetaieva, en mi madurez. Pero dados mis años, hoy no leeré a estas autoras que me anteceden, sino a una de las poetas que me siguen. Es una poeta chilena que “descubrí” en la Fonoteca Global de Poesía y en la Asociación de mujeres poetas Genialogías.
Marina Tapia, nació en Valparaíso en 1975, reside en España desde el 2000 y vive en Granada desde el 2013.
- Ha publicado: 50 Mujeres desnudas, El relámpago en la habitación, Marjales de interior, Jardín imposible, El deleite.
- Coordinó El pájaro azul. Homenaje a Rubén Darío. Premiada. Traducida al griego y al portugués. Formó parte del Programa María Moliner, del Área de Igualdad y Juventud de Granada. Entre otros tantos trabajos y participaciones.
- Brevemente quiero decir dos palabras sobre por qué leeré a Marina Tapia en este contexto de mujeres poetas. Ante todo, evidentemente, por su finura estilística pero también porque aborda un aspecto que considero fundamental para nuestra visibilización y libertad creativa: habla del cuerpo sexual de la mujer. Fue difícil elegir un poema, pero este (del libro "El relámpago en la habitación") creo que reúne su tono poético, su delicado erotismo y su mundo oceánico originario.
CITA
y quepa todo el sol en tu actitud de acuario.
(Pablo de Rokha)
Tu piel penetra en mí, completamente.
Al modo de los dioses, me acaricias.
Inventas un compás,
prometes todo el cielo,
reinados en la duna submarina.
Tú sabes distenderme.
La arena te enseñó como borrar
la huella de otros hombres.
Silencias mi pasado, sólo dejas,
la clara sinfonía del deseo
y todo el universo se conmueve.
Miradle,
barcas, rocas,
espumas anudadas en su orilla,
cómo aúna la calma y la fuerza,
cómo grita mi nombre.
Cristalina, radiante marcharé hacia la costa
después de copular con el azul.
El poema “Dictadura” dice:
"Aunque en tu territorio pronunciase
mis primeras palabras,
tú
no me has parido".
sábado, 20 de noviembre de 2021
Acto contra la violencia machista
Depositando una rosa roja en el laurel en recuerdo a una mujer asesinada el 2021
ENCARGO
Qué voz podrá afirmar a la que cae.
Qué manos lograrán restablecer
a la desvanecida, a la del grito seco,
a esta −que soy yo−
arrinconada
en un dolor de ruedas que no cesan
en su giro mortal de golpe y beso.
Una voz semejante,
una voz de mujer que nos guie,
que encargue presurosa
a ejércitos de lobas y guardianas
que guarden
nuestros cuerpos.
Una hermana que escuche este llanto
profundo, necesario, sustancial.
Quiero llorar sin culpa,
sin pudor,
sin paréntesis,
deshacer ese ovillo apretado de horrores
que no pude
y no puedo apartar...
Apuntalad mi vida con el brío
que en días sin tormenta repartí.
Forjarme nuevamente con arrullos.
¡Llamad!, vivificad
la fuerza que flamea en mi interior.
sábado, 26 de septiembre de 2020
"Somos" (Genialogías)
Dejadla que ella sea la que limpie
el terreno de maleza,
la que cure con humus las heridas,
la que vigile
aquella rotación de los cultivos,
la que consuele al valle
con suaves movimientos.
Ella sabe crecer sin tutor
(felicidad furtiva),
va tamizando el mundo con cedazos
que en nada se parecen al orgullo,
recoge lo invisible
en silencios de plásticas voces.
No emite juicios, habla a cada planta,
al cedrón, a la ruda, al bailahuén,
más bien escucha
al paico, a la melisa, al arrayán.
los músculos de un soto,
la que suture
la sombra forestal de los tajos,
para alumbrar la sangre que nos riega.






















