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domingo, 28 de noviembre de 2021

Palabras para DICCIONARIA




  Palabras para DICCIONARIA UNA

   

 Leer un libro tan luminoso ha sido una de las experiencias más estimulantes y enriquecedoras en esta época de mi vida, en la cual, se duda si las palabras pueden representar con exactitud nuestro trayecto como mujeres, nuestras sutiles o arrebatadoras sensaciones físicas, o aquella manera profunda y alambicada con la que percibimos la realidad. Este volumen llega como un bálsamo reparador de las grietas y fisuras que dejan los que usan ásperamente el lenguaje, repitiéndolo y repitiéndolo, o sin revisión alguna. Los que lo castigan con frecuencia, los que no aprovechan a sabor las múltiples maneras de abordarlo.

Este conjunto es un maravilloso regalo para todas y todos−, casi una hazaña, una empresa audaz en la cual se ha embarcado un valiente grupo de poetas, para entregárnoslos como un obsequio lingüístico que cosquillea y renueva nuestra psique.

    ¿Por qué no deberíamos reapropiarnos del lenguaje? ¿Por qué no podemos dar un nuevo valor a cada término ya desgastado, buscar un significado más hondo y verdadero a esas palabras que entrelazan a los seres humanos? ¿Por qué no recuperar esa tibieza de las palabras maternales o recoger su cualidad simbólica?

    Si a comienzos del siglo XX algunos movimientos como el creacionismo de Huidobro se atrevieron a explorar la vertiente lúdica del lenguaje, lo hicieron partiendo desde el yo, desde los egos, guiados por un afán tanto de inventiva como de autoafirmación. En cambio, este es un volumen colectivo que parte de una premisa totalmente distinta: “Nace de la necesidad de recoger o crear palabras para experiencias femeninas que sentíamos que había que nombrar”, según versa en la introducción de esta primera entrega de DICCIONARIA, coordinada por Ana, Diana, Eva, Juana, Luz, Mara, Maribel, Nieves y Yaiza, y también por muchas otras mujeres de la Asociación Genialogías, que colaboraron de una u otra manera.

Los cinco sentidos, la poesía, la intuición, lo visionario, lo arcaico… son algunos de los elementos que conforman el territorio de este bellísimo compendio. En él está muy presente la infancia, dándole el valor que nuestras madres le otorgaron, recogiendo el “balsamar”, el “arrorró”, el “suatinar”, así como personajes de cuentos tradicionales, que prestan su cualidad más notable para volver a transitar nuestro mundo de adultas: “pulgarcía”, “luzhada”o “escobada”.

    El perfil del humor, de la ironía y de la risa (que denuncia o revela alguna situación) está muy presente. Me enamoraré de términos como ‘Englorietá’: “Henchida por la lectura o escucha de un poema de Gloria Fuertes”; ‘Yermabuena’: “Por extensión, mujer sin criaturas que es dichosa, y por donde habla exhala olor a chicle de este aroma; o ‘Matraquera’: “Presión social que martillea a las mujeres en sus decisiones sobre la maternidad”.

    Y como las mismas compiladoras nos cuentan en el prólogo, “¡Cuántos nombres también para una amiga! Lucernaria, remedia, solera, ángela, balsarrama, asidera, madrina, comadre… ¡Qué escuela para nosotras! Es decir, qué alegría profunda de mujeres que nos reconocemos, en pie, aprendiendo juntas a vivir”.

    Disfrutad de este libro, iluminaros con su hoguera viva, sentid la dulce sombra de María Moliner paseando por sus páginas, dad vuestra mano a la poeta Enheduana que, desde los albores del lenguaje, escribe sus himnos. ¿Y qué sino a una especie de cántico aspiramos al nombrar? A ese impulso de establecer un fuerte lazo con todo lo que nos rodea, buscando la precisión, la belleza del habla, que atrapa y libera al mismo tiempo la infinitud del mundo.

Marina Tapia





viernes, 26 de noviembre de 2021

Invitación a leer "Golpeando el silencio" de Concha Lagos

 




    No dejéis de leer “Golpeando el silencio” de Concha Lagos, un libro que ha recuperado la colección Genialogías de la editorial Tigres de Papel y que, por primera vez, se publica completo en España. Os encantará adentraros en su vida creativa y cultural, a través del prólogo tan completo escrito por María Teresa Navarrete, y seguro que disfrutaréis con la entrevista inédita realizada en 1986 por Begoña Alonso, y con las dos cartas a Concha Lagos (una escrita por Emilio Prados y otra por Concha Méndez) que esta edición nos regala.

    El libro es un festín de poemas admirables, como algunas de sus elegías (a un cesto de mimbre, a una cocina, a un jardín, a un árbol o a una clase). Ellas nos ilustran certeramente acerca de la labor que han realizado muchas de nuestras poetas y mujeres a lo largo de la historia, al vivificar esas cosas elementales, esos espacios íntimos, esos elementos usados diariamente, al prestarles voz, estableciendo con ellos comunión y comunicación, iluminándolos, para luego partirlos como pan que sacia nuestra hambre de verdad y belleza.

    El conjunto está lleno de preguntas, incluso uno de los textos se titula “Pregunto”. Rebosa de reflexiones de gran calado −aunque de apariencia sencilla− “Que nadie diga ayer/ ni vuelva la cabeza. El camino más corto/ es el de la esperanza. Por él se llega a Roma./ Y también a la vida.”

    Nuestra autora recurre en muchas ocasiones a una sutil ironía, como cuando afirma “¡somos civilizados!”, o cuando en el poema dedicado a los poetas exiliados (no necesariamente católicos) dice “sé que soñáis la plaza y el santo de la ermita”. Pero, en esa línea de homenajear a otros escritores, destaco el bellísimo texto dedicado a Miguel Hernández: “Dicen que era de barro,/ con luz en la mirada./ Sembró la flor del trigo/ y recogió cizaña […] “no le valió el amor/ ni el fuego de la entraña./ Ni siquiera los versos, su canto de esperanza”.

    Concha actualiza, da un nuevo valor a la conversación con Dios y a la tradición bíblica, apelando a ese elemento social con el que se ha hermanado, muchas veces, la espiritualidad: “Que solo hable del hambre/ el que su pan comparta. /Que solo el agua nombre/ el que la sed apague”, “a la puerta del pobre nadie puede llamar/ porque ni puerta tiene”, “Por todos mi oración en cruz elevo/ desde estos surcos, mares y salinas,/ arroyos, lomas, tierra de esta España./ Que nadie nos la cerque con alambre de espino”, “Caínes bien nutridos/ con un salvoconducto/ para toda la inmundicia”.

    Sentimos su vocación de diálogo con el lector a lo largo de todo el volumen; sus poemas no son un soliloquio, sino un ejercicio de tender puentes, una invitación a dilucidar, a restaurar −a través de las palabras− el dolor por un mundo destruido por la guerra.

    Los seis sonetos que abren el libro, marcan la pauta de los temas que luego la autora desarrollará con otras estructuras más fluidas en su forma, por ejemplo la silva libre.

    También es importante resaltar que la poeta retrata con maestría y sin pudor la situación social de la mujer en aquella época: “ Estoy en mi trajín/ del verso y de la casa./ Al fin una es mujer/ y no está bien mirado/ ahondar en las costumbres,/ ni enmendarle la plana/ a los que tanto saben”.

    Este magnífico libro es un compendio vivo de historia filtrado por la pureza y la lucidez de Concha Lagos, una escritora que supo nombrar aquello que latía en el tiempo que le tocó vivir. Su voz recorre con decisión la biografía personal que se mezcla, en un zigzag perfecto, con la existencia colectiva. Leer “Golpeando el silencio” es restaurar la memoria, es un acto de justicia con todo el florecimiento cultural que quedó disperso, con todas las exiliadas y los exiliados “errantes, a deshora, andariegos de oficio, peregrinos”.




Marina Tapia





domingo, 21 de noviembre de 2021

Aproximación a "Los cuerpos oscuros" de Juana Castro

 



Aproximación a "Los cuerpos oscuros" de Juana Castro

 

    Hacía tiempo que no me encontraba con un libro tan potente, tan bellamente escrito y, por qué no decirlo, tan perfecto. Aunque se sustente sobre el tema del dolor, las palabras más bien, cada palabra escogida trascienden lo contado y elevan el espíritu; podríamos decir que se nos vivifica a través de la vejez y de la muerte, que salimos renovados, deseando enfrentar las etapas de la vida con la misma entereza que la autora. Infancia, guerra, enfermedad, lazos familiares, rituales cotidianos, lo que dejamos y lo que nos espera, de todo eso nos habla quedamente Juana Castro. Nos toma de la mano, seduce nuestra escucha que se vuelve ávida de oír, con ese ritmo musical y maternal, con esa voz envolvente que captura la realidad más escondida. La autora nos invita a su casa de percepciones exquisitas. Degustamos un lenguaje con sabor a tierra y a tradiciones que, lamentablemente, hoy en día se va perdiendo. Nos dejamos arrullar por palabras como: baberolas, livor, pigargo, halda, briega o atruenan. Y deseamos que el libro no acabe nunca, que Juana siga con nosotras y nos ayude a sobrellevar, merced a su visión profunda, cada paso doloroso del existir. “Los cuerpos oscuros” es un poemario magnético como la tierra madre, es la naturaleza hecha verso. Leerlo supone una experiencia intensa, en medio de estos días en que los escritos llevan el sello de lo superficial, o tienden a atajos fáciles, a fórmulas complacientes. Son manzanas caramelizadas y no los dátiles toscos −y a la vez dulces− que la autora nos regala.

    En la primera parte del libro, el agua y el mar son usados como metáfora del devenir que no puede contener el dique de nuestra voluntad. Con gran acierto, la enfermedad de los padres mayores de la poeta se va hilvanando con un delicado hilo líquido: “con ellos oigo el mar./ Oigo el mar y visito los huecos/ de la sombra en sus labios.”, “perdidos en la barca/ de la orilla y la cama.”, “y os dejo con la lluvia y el temblor de los trenes”.

    Otro elemento que sirve de eje a lo largo de toda esta emotiva narración poética, es el acto de comer, esa ofrenda nutricia que nos otorga la madre desde el primer momento. En la lectura volvemos a recrearnos con los goces sencillos que despiertan los alimentos. Esto se aprecia en el título del poema Hubo un manjar de oro, que hace referencia a los garbanzos: “mis canicas rosadas y jugosas/ igual que sus pezones que soltaban gotitas”, en el poema Mordedura (“para tus manos grises/ de cristal y avellana”) o en Retornos, magnífico texto donde Juana hace un recorrido vivencial partiendo del inicio de la dentición (“apuntan los primeros/ incisivos de azúcar/ en la primera encía:/ la boca es una fiesta”) para concluir que “el mundo es una fiesta/ que nos deja desnudos […] latiendo todavía en la condena/ de un amor ensañado/ que en su vergüenza olvida/ también la sola fiesta de morir.”. Y así, una serie de versos donde el acto de comer se eleva de necesidad elemental a ritual trascendente: “si otra vez soy un niño,/ y en este laberinto de manzanas/ ando solo y me pierdo”, “el sol tiene un aroma de membrillos/ y el esplendor enciende/ su fogata de sed en cada hoja.”

    En esta obra se alternan las voces, la cuidadora, la madre-niña, la hija que habla desde el pasado o desde el presente, el padre… No siempre sabemos con exactitud quién nos relata, quién desgrana sus sentimientos. Juana es un pozo que atrapa los múltiples ecos y, sorprendentemente, podemos oír incluso el nuestro.

    No hay poema que no deje huella en este volumen, no hay textos de relleno ni tanteos, cada uno cava una zanja profunda en los lectores. Poesía que roza la filosofía. Poesía con peso de plomada, difícil pero suave en su degustación. Escuchemos la voz de Juana Castro, tan necesaria, dejemos que esta maestra nos alumbre.

    Bellamente editado por la editorial Tigres de Papel y perteneciente a la colección Genialogías, el libro cuenta además con un cuidado prólogo de Ana Mañeru Méndez, y con la interesantísima entrevista hecha a la autora por Yaiza Martínez.


Marina Tapia

sábado, 20 de noviembre de 2021

Actuación en la entrega de premios del Certamen Literario "Al borde de lo inconcebible"

Fue un gusto amenizar la entrega de premios del XI Certamen Literario de Relato Corto para Jóvenes "Al Borde de lo Inconcebible Villa de La Zubia", que se llevó a cabo en el Centro Carmen Jiménez el día 27 de Noviembre de 2021. Os dejo con algunas imágenes de mi intervención en las que compartí cuentos y poemas (Gabriela Mistral, Antonio Machado, Federico García Lorca, José Agustín Goytisolo y una leyenda japonesa), utilizando títeres y kamishibai.











martes, 19 de octubre de 2021

Día de las Escritoras en La Zubia

 El martes 19 de octubre, a las seis de la tarde, celebramos el Día de las Escritoras en la Biblioteca Pública Miguel Hernández de La Zubia. Una iniciativa que se lleva realizando varios años, impulsada por el Área de Cultura y el Área de Igualdad. Se leyeron múltiples textos de diversas autoras, yo escogí a la gran poeta cordobesa Juana Castro, que desde la Asociación de Mujeres escritoras "Genialogías" (a la que tengo la suerte de pertenecer) apoya, divulga y publica la obra de autoras que injustamente han quedado descatalogadas o sin el reconocimiento que merecen.
Os dejo con algunas fotos del acto y con uno de los poemas de Juana Castro que leí.




Leyendo el poema "Inanna" perteneciente al libro "Nunca estuve tan alta" de Juana Castro, Sabina editorial

Público asistente a la lectura


Alicia que ha tenido la gentileza de leer un poema mío 


Ivonne Sánchez leyendo a dos de sus maestras


Margarita Osborn leyendo un fragmento de "El infinito en un junco"


INANNA



Como la flor madura del magnolio
era alta y feliz. En el principio
sólo Ella existía. Húmeda y dulce, blanca,
se amaba en la sombría
saliva de las algas,
en los senos vallados de las trufas,
en los pubis suaves de los mirlos.
Dormía en las avenas
sobre lechos de estambres
y sus labios de abeja
entreabrían las vulvas
doradas de los lotos.
Acariciaba toda
la luz de las adelfas
y en los saurios azules
se bebía la savia
gloriosa de la luna.
Se abarcaba en los muslos
fragantes de los cedros
y pulsaba sus poros con el polen
indemne de las larvas.
¡Gloria y loor a Ella,
a su útero vivo de pistilos,
a su orquídea feraz y a su cintura!
Reverbere su gozo
en uvas y en estrellas,
en palomas y espigas,
porque es hermosa y grande,
oh la magnolia blanca. ¡Sola!


martes, 5 de octubre de 2021

Presentación de "UN VESTIDO DE GODETS" de Elvira Cámara









PRESENTACIÓN DE “UN VESTIDO DE GODETS”


Buenas tardes, amigas, amigos, muchísimas gracias al Centro Artístico y Literario de Granada, a la Feria del Libro y a todas y todos por estar aquí. Que sea nuestra vida, y también nuestras obras, miradas desde arriba, como un mandala: vibrante, con intención de trascendencia, con esa capacidad de transmitir belleza y paz. Inicio la presentación del bellísimo libro de mi amiga Elvira Cámara con este deseo y con esta imagen que dejo bailando en vuestros oídos. Quiero acompañar el bautizo de esta obra que ha alumbrado la autora con tanta dedicación, segura de que será muy bien acogida en el paisaje de vuestras mentes. Deseo que este conjunto os muestre a vosotros −como a mí me enseñó al contar con el privilegio de leerlo antes de su publicación− ese interesante juego de fabulaciones y vivencias tan bien armonizado, ese prisma tallado con horas, capaz de reflejar la existencia desde otro ángulo. Porque creemos que el arte y la escritura nos salvan, nos iluminan, nos multiplican y nos hacen mejores, por eso justamente estamos hoy aquí, para compartir la alegría expansiva y esperanzadora que genera un nuevo libro, escrito desde la entrega y la sinceridad. El arte de escribir, aunque a veces se vista con ropas sencillas y cuente historias pequeñas y no hazañas, puede dar una dimensión renovada y profunda a todo ser humano que se deja raptar por su visión. Por eso seguimos necesitando historias que nos acompañen y nos ayuden a dilucidar nuestra turbia existencia. Y esto lo sabe muy bien Elvira. Ella busca contar algo que va más allá de su vida, algo que nace de una necesidad interior. Tal como dije en el prólogo de esta obra, que con tanto gusto escribí: 

UN VESTIDO DE GODETS es para disfrutarlo detenidamente, cada texto que lo conforma hay que saborearlo, olerlo, demorarse en su textura, dejar que se rompa como el fruto de la uva y que el sabor estalle en la boca. Es un conjunto que estimula nuestros cinco sentidos; que nos hace evocar sensaciones de la infancia, de la juventud, de otras épocas, de lugares lejanos. Aunque en ellos la imagen sea potente, y el color y la atmósfera plástica nos atrapen, yo destacaría la predominancia del gusto, del olfato, del tacto y del oído, que no siempre se han empleado -y aprovechado- con propiedad en la literatura, y que aquí ocupan un papel decisivo. Elvira Cámara enriquece nuestro tiempo con sus acercamientos de ojo-torre vigía, sabe avistar dónde estarán las historias, sabe encontrar en la cotidianidad las chispas del calor humano.

Imagino a Elvira tratando de ordenar el mundo en pequeñas gavetas de un escritorio antiguo; de impedir que se disipe lo que circula raudo por su mente o por las conversaciones que bullen entre las personas que la rodean; de retener en una página lo que se infiltra desde el pasado a través de la evocación o el sueño nocturno. También la contemplo dibujando un círculo con su mente, una línea para encerrar un instante, un recuerdo, un presentimiento, una estampa con vocación de perpetuidad, para que no se evaporen sobre la superficie de la vida las voces de su interior que quieren nombrarse. Todo tiene que quedar apresado vívidamente en los cajones del relato, en aquellos depósitos materiales de algo disperso. 

Cada narración de este libro mantiene, en su burbuja, una trama que queda suspendida en nuestro pensamiento largo rato, todas ellas conforman un mundo etéreo y a la vez reconocible, al que podremos volver muchas veces más con cada relectura.

Esta sensibilidad para describir sensaciones la podemos encontrar en cuentos como Besos, Amor, Por unos carnosos labios, Un vestido de godets o Invierno en Ohio. También la autora se maneja con soltura en los diálogos -interiores o explícitos-, salpicándolos de veracidad, humor, naturalidad y picardía. Esto lo podemos comprobar claramente en Graciela, Coincidencias, Amigas de la infancia o Figurilla de Belén. Y, de todos los canales de percepción que Elvira despliega para nosotros, quizá sea el auditivo donde más se recrea rindiéndole un homenaje en los textos Concierto para fagot de Mozart y El concierto. Finales sorprendentes como el de Reencuentro, o Sobresaltado, no hacen sino afirmar la desenvoltura con que la escritora se maneja en este género. Otro elemento, muy bien integrado, es el uso de marcas comerciales para detallar y situar al lector en las particularidades de un objeto, y lejos de ser un recurso para dar ese toque contemporáneo y transgresor a una ficción, en la obra de Elvira, es como un timbre de agua sutil y personal. Esto se aprecia muy bien en el jocoso y tan bien resuelto Pandora.

Solacémonos con el estilo rozagante, culto y a la vez cálido de la autora. Permitamos que su fascinación por la búsqueda de la precisión lingüística, del equilibrio entre el contar y el sugerir nos guíe por todos esos mundos que ha rescatado para el goce de nuestros sentidos y de nuestra imaginación. Dejemos que este libro, junto a otros en la mesita de noche, forme una pirámide que nos sacie, tal como propone Elvira en Desayuno de domingo, y que su voz clara y precisa amplíe nuestra mirada".

Estos relatos basados en historias cercanas, cálidas, que confortan aquella necesidad de buscarnos y reflejarnos en otros; estos cuentos tan logrados, escritos por una mujer entregada a la enseñanza del idioma y a la traducción, nos encandilarán como un sol que se abre en un otoño revuelto todavía por los nubarrones de la pandemia, nos darán ese calor tan necesario.

Pero no quiero robar protagonismo a la autora que, seguro, desea contarnos muchos detalles o anécdotas del proceso de creación de este volumen. Y a través de algunas preguntas, iré colaborando para que Elvira pueda acercarnos un poco más al mundo de su obra.


(Preguntas y conversación)



lunes, 27 de septiembre de 2021

Poema en el Boletín de la Academia de Buenas Letras de Granada

Agradezco a la Academia de Buenas Letras de Granada, que haya incluido mi Terceto de la luz negra en su excelente publicación. En este texto, doy voz a tres protagonistas de esas mágicas noches en Villa Diodati (Mary Shelley, Lord Byron y a la Criatura Frankenstein). Espero que os guste este conjunto.




TERCETO DE LA LUZ NEGRA

(Marina Tapia)



                                                        “ Quizá todo lo terrible no sea, en lo más hondo de su fundamento, más que lo desvalido que nos pide ayuda”

Rainer Maria Rilke



INVITACIÓN DE LORD BYRON



Amarga es la pulsión que me visita.

Dice que ya no escriba, que me apague,

que todo ha de llevar hasta el olvido:

tu aliento y mi tesón.

Más yo arderé en la luz de mi decir,

seré este lucernario que en la tumba

ha de cantar sin brida, sin bozal.



Escribo desde siempre,

escribo en el acuoso humor de las pupilas,

vomito mi escritura,

tanteo,

sueño

oscuros pasadizos,

o lagos de ceniza,

mutismos y presencias fantasmales,

porque en la encrucijada de la noche

irrumpe la belleza,

porque en lo más oscuro de mis huesos

se mece, se pasea

inquieta

la verdad.



Espada del crear,

tormenta de ir vistiendo

de fuego las palabras,

de acometer al mundo,

de estremecer al lobo del silencio.



Venid y recorramos la tierra de Rousseau,

rescate nuestro canto la ribera

de un cielo agonizante.



Escribid, escribid, amigos míos,

pupilos de la bestia de un relato,

imaginad cadáveres y sangre

que vive eternamente en la memoria,

inoculad de voz a este verano,

que tan sombrío viene hasta Diodati.





PROMESAS DE MARY SHELLEY



Intensa ensoñación que me visita,

hondo clamor de bruma y agonía

habita entre las sombras de esta Villa.

Si a todo este paisaje yo le sumo

el nombre que presiento,

que empieza en un deseo

y me consume…

¿Cómo puedo cerrar las ventanas?

Dondequiera que miro le advierto.

Ay, sus dedos,

sus brazos exangües.

Ay, su cuerpo de inerte consuelo.



Si miro hacia mi ayer

no me conozco,

veo la complacencia que he vestido,

un conformismo gris,

un no querer espejo que me cace.



Iré hacia los glaciales impolutos

para verter el magma de mi voz.

Rescataré preguntas

que punzaban

mi piel de adormidera.

Soltaré cada nudo del miedo

aunque un monstruo

me siga.



Y si en adormecerme

los hombres se entretienen,

en aplastar mi firme voluntad:

yo iré manchando páginas de tinta,

de fuerza y rebeldía,

de fulgor.



Viviré,

vivirás

en el mismo dintel de la muerte.





ADVERTENCIAS DE LA CRIATURA



No solo la inventiva,

no solo el devenir, la confluencia

de astros y presagios,

no solo la amalgama del verano

boreal con el invierno;

ha sido la pasión,

eléctricos encuentros,

las alcobas

hambrientas que pedían alumbrar.



Lo vivo siempre nace del placer,

de impulsos que envenenan, que desarman…



Soy de ella, de él,

de vosotros,

de esa turbia moheda

de culpas.

Nadie me lloraría si muriese,

y aunque mi soledad es absoluta,

ya se yergue la vida

en mí (o una parodia),

tu ardor,

la sima del instinto,

el juego de la carne,

su insolencia

feroz la ha levantado.



Qué angustia y qué deleite me atenaza.



Por eso tengo alma y sobrevivo,

por eso mi sombra ha de seguir

mordiendo,

masticando en tu ventana

cada grito de hiel y lascivia.







miércoles, 8 de septiembre de 2021

EXLIBRIS: IV Semana Internacional de las Letras Región de Murcia

Es un honor haber sido invitada por María Ángeles Lonardi para participar en esta Semana Internacional de las Letras. El martes 21, a las 21'00 h., estaré vía on line conversando y compartiendo mi trabajo con Hipólito Romero. ExLibris de la región de Murcia se celebrará del 20 al 29 de septiembre, y contará con la presencia de 80 autores nacionales e internacionales, repartidos en 150 actos culturales. En esta ocasión, sus reconocimientos han recaído en figuras de la talla de Amin Maalaouf, Sylvia Whitman y la librería Shakespeare & Company de París, y Marlen Tashen, de la editorial Tashen. Yo estaré enmarcada dentro de la conmemoración de poetas sudamericanos por el 50 aniversario del Nobel a Pablo Neruda.







jueves, 31 de diciembre de 2020

Reseña de "Anacronía"

Tras la lectura de este estupendo poemario, sentí el impulso de regalar a mi amigo Gerardo Rodríguez Salas esta pequeña reseña. Espero que os guste.






EL VIAJE, PRETEXTO DE LLEVARTE DENTRO



En poesía, es tan difícil abordar el tema de la muerte como el de la felicidad exultante; cualquier sentimiento que se apodera del cuerpo, que coloniza las vísceras, que trastoca las ideas o cambia el ritmo de los latidos, requerirá de una maestría especial para poder fijarlo en un papel, para poder transmutarlo en literatura, para poder modelar esa sustancia capaz de transmitir verdad y belleza a partes iguales, para lograr conmover al lector de forma sincera y sin aquellos recursos viejos y manidos de las blondas del sentimentalismo. Complejo es retratar esos caminos donde la emoción exhibe sus aristas, que suelen apuntar a todo aquello que, como escritores, preferiríamos no decir (no recordar) porque vuelve a llevarnos hasta los hondos surcos del dolor que deseamos superar. ¿El recordar alivia nuestro olvido, lo eleva, lo transforma? Como otros creadores que han tratado en sus obras la aflicción de la muerte (“Mortal y rosa” de Francisco Umbral, la elegía de Miguel Hernández a Ramón Sijé, el “Llanto por Ignacio Sánchez Mejías” de Lorca, o los poemas de Olga Novo escritos a su padre), Gerardo Rodríguez Salas asume valientemente esta labor incómoda en su libro “Anacronía”. Nuestro poeta es consciente de la dificultad de versificar sobre una pérdida inesperada e injusta, pero aun así se arriesga a rendir un merecido homenaje a su hermano -necesidad vital de los hombres comprometidos con el fuego del decir-. Gerardo plantea este poemario como una conversación perpetua, íntima y totalmente sincera con el hermano que ha perdido: nos deslumbrará ese diálogo directo que recorre toda la obra. Otro elemento que celebro que él use tan atinadamente al abordar el tema, es la utilización del concepto del viaje como símbolo de ese tránsito existencial hacia la ausencia. Viaje sin huida, periplo lúcido, odisea multiplicada donde se cruzarán los caminos reales transitados por ellos en su infancia y adolescencia, con lugares concretos de Granada y de Nueva Zelanda, y con otros paisajes más ambiguos alumbrados por la bruma de la aparición y del presentimiento. Nuestro escritor a veces asume la invisibilidad que da el ser extranjero en tierras exóticas, y en otros momentos su ser cobra plena corporeidad y fuerza a través de esa conversación interna con su hermano que no le abandona, que le da un norte, que lo sujeta (como sostiene el lazo de la sangre y la familia en medio del mar de las multitudes). Reflejos, encuentros, evocaciones, búsquedas, preguntas, todo eso está presente de manera rotunda o sutil en esta obra: los éxodos vitales, las peregrinaciones a ese muro de las lamentaciones donde el dolor pueda depurarse hasta ser asimilado, el amparo que nos brinda la cultura para delinear nuestro destino, la construcción de pilares a los que aferrarnos para narrar una historia que ha quedado incompleta... No importa desde qué escenario surja la voz poética, no importa el territorio desde dónde medite, o el océano que agite su embarcación. Porque hay un único paisaje que lo recorre todo en este libro, una única llama, un solo mapa: el dibujo imborrable del hermano que interpela al poeta -y a nosotros-, y que cuestiona la vida. Ya no necesitamos intentar dialogar con la muerte, apelar a los cielos, cuestionar el destino, peregrinar en sueños hasta el limbo; Gerardo ha asumido este trabajo. Ha desplegado desde lo alto de una cima: voz y eco, pregunta y poesía. Seguro que estos poemas nos devuelven las notas y los acordes más profundos del lenguaje. No dejemos de recorrer esta “Anacronía” de la mano sabia del autor, acompañemos al poeta en esta búsqueda arcaica que existe en todo diálogo con los que ya no están. Al fin y al cabo, esta es la materia esencial de la poesía.

jueves, 2 de abril de 2020

BIMORFISMOS. Persistencia de la savia.

Estoy embarcada en un nuevo proyecto expositivo y literario (BIMORFISMOS.  Persistencia de la savia), creando algunas obras de técnica mixta que irán acompañadas por breves textos que dialogan con cada imagen. Espero que os guste las primeras muestras de esta propuesta.


"Cada caracola
guarda el mecanismo
cierto
de la mar".