jueves, 27 de junio de 2024

Poemas en la revista "En sentido figurado"

Feliz de colaborar con la revista "En sentido figurado" con una selección de poemas dedicados a algunas escritoras que admiro, incluidos en "Un kilim de palabras" (El sastre de Apollinaire), con preciosas ilustraciones de Ángel González González. Gracias a Ana Isabel Alvea Sánchez por tan amable invitación, y a todos los editores por tan excelente trabajo.






martes, 25 de junio de 2024

Reseña de "Sobrevivir a la fragilidad"

Reseña de "Sobrevivir a la fragilidad", de Dori Hernández Montalbán, en la revista digital La Oruga Azul.




FRÁGIL FORTALEZA


“Sobrevivir en la fragilidad”, de Dori Hernández Montalbán, es de esos libros que te invitan a reflexionar acerca de la actitud ante la existencia y de nuestra relación con la poesía. Editado por Aliar Ediciones este 2014, recoge de forma cuidada y estética los últimos poemas de una creadora muy activa en distintas disciplinas como el teatro y el cine, además de la escritura.

Tal como nos dice la autora en su nota preliminar, “escribir como un acto de supervivencia y también como un acto de resistencia”. Quizás estas palabras reflejen con bastante precisión uno de los argumentos centrales del libro: el análisis −desde la lírica− del acto de alumbrar palabras y nuestra simbiosis con el mundo. También añade Dori: “y a pesar de ser testigos de la vida y de la belleza, no podemos ver con claridad aquello que todo ser humano debería poder apreciar: la rosa, la belleza que nos rodea, la esperanza, la luz que no hallamos si no es momentáneamente y como un reflejo caprichoso de la naturaleza”. En el poemario se subraya la importancia de ver, pero no sólo la cara luminosa o estimulante de la vida, también sus reveses ya que “no estaría completa la rosa sin espinas”.

El libro se compone, en general, de poemas de largo aliento, distancia en la cual la autora se maneja cómodamente, imprimiendo a los textos gran fuerza y haciendo que el lector no pierda la atención. Buen ejemplo de ello son sus interesantes piezas “Obsidiana”, “El animal que me habita”, “Orden y concierto” o “Escribo con una aguja”.

Hay un trasfondo de volver a lo esencial, de conectar con la naturaleza, con la tierra que nos alumbró, un sutil mensaje ecológico en el conjunto.

Muy sugestivo el poema “Mandala del poeta enamorado”, en el que se encadena una sucesión de imágenes para trasladarnos a un espacio sensorial interior: sueños de una góndola bajo la lluvia que luego será una mujer acunada por el amor cumplido, para volver a transformarse en mandolina, y mutar finalmente en besos o amapolas mecidas por el viento. A través de lo plástico y de fogonazos de elementos potentes, Dori describe muy bien la fiebre de la poesía, que devora a los que la practican.

Mandalas, diosas, enigmas, señales hechas con ceniza, ofrendas de frutos equinocciales: todo un universo de símbolos, de un misticismo casi pagano, que crea un ambiente muy intenso y que trasmiten al lector un mundo poético bien delimitado.

La figura de la rosa, ampliamente citada como un símbolo asociado a la lírica y a lo esencial por distintos poetas, como Huidobro: “no cantéis a la rosa, dejadla florecer en el poema”; Carmen Conde: “¡Una rosa, la Rosa, que me nace a mí sola / acompañando dulce mi desterrado sueño!” o “La rosa incómoda” de Ángela Figuera Aymerich: “A esto hemos llegado, amigos, / a que una fresca rosa nos lastime la mano”. A través de esta simbólica flor, Dori Hernández Montalbán vuelve a redefinir el oficio y el compromiso de la escritura, y lo hace en varios textos a lo largo del libro. Cito algunos versos: “Tu pupila aún no puede ver −la rosa− / espera a que pase esa nube de desconcierto”, “la rosa germina en buena tierra”.

En la primera parte, Dori allega elementos que van cercando el discurso, que lo acotan, va definiendo poco a poco la idea central de este grupo: tomar conciencia de nuestra mirada, del ver, don imprescindible para desarrollar la escritura. En la segunda parte, felizmente titulada “Manual de supervivencia”, la voz poética manifiesta una postura activa y decidida para realizar cambios y coger brío para la vida “Voy a vaciar los armarios de ropas / que solíamos ponernos cuando éramos otros / porque ya no encajan como antes en nuestros cuerpos”. “Para ver si me hallo” es la consigna “desnuda y verdadera”. El bello poema titulado “Plantar un jardín”, ahonda en perfilar la actitud que favorece ese avance por medio de dos símbolos: la silla y el cultivo de un jardín. A través de esa quietud-activa, se puede observar los pequeños cambios, se puede aguardar las señales y se fortalece la voluntad y la resistencia, puede el ser humano consolarse por ser expulsado del paraíso y, también como sugiera la autora, de la poesía.

El cuestionamiento de la utilidad de los poetas se desarrolla muy bien en el poema “¡Qué ironía!”. Un texto con una carga de ironía y profundidad muy bien armonizadas: “Los poetas no servimos para nada / porque somos gente rara, / porque tenemos el don de la premonición, / el don de la inoportunidad, el don de la rebeldía, / y somos el espíritu de la contradicción”.

Os invito a leer “Sobrevivir en la fragilidad”, a dejaros envolver en el pétalo de sus hojas, a hacer vuestros los últimos versos que Dori Hernández Montalbán nos regala, “Las palabras solo brotan en el poema / por eso nunca te rindas, / aunque tengas que inventar de nuevo el mundo / y nombrar las cosas jamás nombradas”. Sigamos pues nombrando a través de cada poemario que leemos nuevos espacios de percepciones. ¡Estáis invitados!


Marina Tapia

domingo, 16 de junio de 2024

Entrega de Premios en Huétor Vega 2024

El diario Ideal y la página deconcursos.com se han hecho eco de la entrega de premios en Huétor Vega: concursos de fotografía y cartas de amor y desamor.


Huétor Vega entrega los premios de sus concursos de fotografía y cartas de amor y desamor
Eduardo Tébar
Sábado, 15 de junio 2024.


    Huétor Vega celebró anoche en el Museo del Vino y Flamenco, en Huerta Cercada, el acto de entrega de sus certámenes culturales. El concejal de Cultura, Chus Fernández, condujo la velada en la que estuvieron presentes los ganadores del 'XXI Concurso de cartas de amor y desamor' y el 'XXXI Huétor Vega de Fotografía'.
    Unas sesenta cartas se han presentado este año a la convocatoria de textos de amor o desamor. En este caso, el primer premio ha quedado desierto porque el trabajo 'Frente a frente', que fue el que más convenció al jurado, ganó en abril un concurso de literatura epistolar amorosa en un pueblo de Teruel; las bases recogen que las cartas deben ser inéditas y no premiadas en otros certámenes. Quien sí acudió para recoger el segundo premio, dotado con 150 euros, fue la poeta Marina Tapia, conocida por muchos de los presentes por ser la responsable del taller municipal de poesía. 'Querida poesía' cautivó al público asistente y desató un largo aplauso. Por otro lado, Laura Mostazo Gracia se hizo con el premio local (200 euros) por 'Que veinte años no es nada', que también leyó en el atril.


    A continuación, unos premios con solera: el 'Huétor Vega de Fotografía' ha alcanzado su edición número 31. José Luis López Rojas, técnico de Cultura del Ayuntamiento de Huétor Vega, destacó la importancia de este concurso, que en su día fue pionero en catalogar el trabajo de artistas como Manuel Bello, que expone hasta septiembre en la Sala Alta del Palacio de los Condes de Gabia de Granada.


    En total, 112 instantáneas se han presentado este año al certamen fotográfico hueteño. El primer premio, dotado con 600 euros, ha sido para 'Seriedad', de Diego Barroso Ramírez. El autor bromeó al recogerlo: «No sé qué decir después de haber estado esperando 31 años para llevarme el premio, porque llevo 31 años participando». El segundo galardón (350 euros) ha recaído en 'Confidencias', de Antonio José Álvarez de Castro, que valoró «el nivel tan alto y exigente de este concurso». Y el tercero (200 euros), para 'Luz', de Francisco José López Costa, trajo una reflexión: «Este concurso es la búsqueda de la sensación, la búsqueda del sentimiento; animo al Ayuntamiento a seguir apostando por la cultura».



miércoles, 12 de junio de 2024

Taller "Raros de luna" en Íllora

Muy agradecida al Ayuntamiento de Íllora, y en especial a mi querida amiga Ana Barea Barco por la oportunidad de llevar mis "juegos poéticos" al taller de poesía "Raros de luna". ¡Ha sido una tarde muy bonita!








martes, 11 de junio de 2024

Feria del Libro de Fuente Vaqueros

Agradezco a l@s organizador@s de la Feria del Libro de Fuente Vaqueros, a las chicas de El Envés, a Nico (de Lees otras cosas) y, en especial, a todas las amistades que os acercasteis a "Lorca a la luz de las velas", por la siempre cálida acogida en mi Fuente.










sábado, 1 de junio de 2024

Reseña de "Pero el mundo no estaba", de Juan José Castro Martín

Todo un gusto reseñar un excelente libro como "Pero el mundo no estaba" (Sonámbulos Ediciones) de Juan José Castro Martín, tan intenso y tan bien construido. Gracias al autor y a María Ángeles de la revista CaoCultura.




RÉQUIEM

    A propósito del reciente premio literario otorgado a Juan José Castro Martín por su último libro “Bosque errante” (Reino de Cordelia), me detengo en su excelente trabajo anterior, con el deseo de animar a su lectura.
    “Pero el mundo no estaba”, publicado por Sonámbulos Ediciones en 2022, con una impactante fotografía de Lola Maleno en su portada, es un poemario que se abre con un lenguaje sensitivo y a la vez enigmático, que exige del lector todos sus sentidos dispuestos para adentrarse en ese desasosegador momento vital al que nos acerca. Acompañamos a la voz poética por caminos profundos, de interiorización de lo vivido, de transformación en belleza formal de un dolor primordial que nos une como seres humanos: la muerte.
Poco a poco, a través de la familiaridad con lo que nos allega el poeta, nos vamos volviendo diapasón e instrumento receptivo para vibrar con cada escenario suavemente delineado. Una poesía que nos apela, aunque el escritor haya utilizado una manera particular y unas formulaciones genuinas y arriesgadas -menos coloquiales- para acercarnos a su imaginario.
    El conjunto se compone de varios bloques con títulos muy simbólicos como: Palabras prohibidas, espacios muertos; Blanca frontera de los ecos; Blanco galope hacia la noche; o Blanca frontera del sonido. Todos ellos con una cuidada apertura de citas escogidas con mimo y de gran significación. Se puede apreciar la unidad y el trabajo de fondo para vertebrar su propuesta en torno al color blanco (para muchas culturas el color de la muerte), para ir superponiendo capas de significación, una labor muy parecida al trabajo de veladuras que realizan los pintores. Sabemos y no sabemos, nuestra intuición se pone en estado de alerta para aprehender todo lo que el autor quiere donarnos con su escritura, que es un diálogo en varias direcciones, como también hacía la filósofa María Zambrano.
Leyéndolo, recordé además las propuestas desplegadas en sus libros por las poetas Ada Salas, Cristina Grisolía o María García Zambrano. Literatura que va más allá de lo fragmentario, que conmueve y que despierta una inquietud gozosa gracias a su apuesta por un estilismo más contemporáneo.
Como se explica en la introducción del libro: “La nada, el vacío sólo es una convención que representa la ausencia de algo (siempre previo). Pero en la muerte dejamos algo más que un cuerpo y ese algo es verdad que no se agota”. El conjunto está dedicado al padre del autor, “un hombre bueno”, con ese claro guiño machadiano. Es un canto de amor filial vibrante, es un filosofar sobre la pérdida desde la poesía.
    En la primera parte se juega con las sensaciones que giran alrededor de diversas antítesis: la vigilia y el despertar, la aurora y la noche, los márgenes y lo evanescente. Y este recurso se vuelve poroso y de gran textura, no hay interés en el regodeo intelectual; más bien, un acercamiento a través de los sentidos. “No estuvo lo que está y contigo existe” comunica claramente la voz poética, “anonimato de las horas / los objetos protestan / ante su falta de presencia”. Constatamos que existe un deseo profundo de aproximarse a lo más sutil e indefinido de nuestro deambular existencial. Para ello, Juan José se entrega a una contemplación activa en la que los objetos van dejándonos pistas de significación −desde su inmovilidad− acerca de la vida.
    En las partes finales del libro, la estructura se vuelve más cercana al lector y perfila más claramente un argumento: la figura del padre, sus luchas, el universo que dejó (huerto, casa, aljibe, objetos) y que lo perpetúa. Un sincero y emocionante homenaje que no cae en dramatismos. Por eso, todo el poemario tiene como partitura una conversación en voz baja con la figura paterna y, de alguna manera, con Tánatos, y dibuja una intimidad de la que somos cómplices a través de su lectura. Pero quizá el elemento omnipresente sea el decir, el habla, el lenguaje que, tal y como plantea su autor en potentes versos, “desalojan el cuerpo las palabras”, “porque solo los muertos ya no dicen”.
    Dejemos suspendida nuestra escucha en el cierre que Juan José Castro Martín ha escogido para su libro, “¿Qué es el nombre que ya no dice el tiempo?” Nosotros, que aun modulamos los días, sigamos leyendo poemarios tan interesantes como este, sigamos empapándonos de reflexiones a través de sus versos.
Marina Tapia




lunes, 13 de mayo de 2024

Reseña en la revista ZURAMERICA

Un verdadero gusto publicar por primera vez una reseña en una revista chilena (ZURAMERICA) y que sea acerca de un poeta chileno al que admiro, Juan Cameron. Espero que os gusten mis palabras. El libro "Ciudadano discontinuado" apareció publicado en México por primera vez, y se reeditó en Valparaíso, Chile.









miércoles, 8 de mayo de 2024

Recordando a Rafael Guillén

El viernes 10 de mayo, a las 19 h. en el Centro de Lenguas Modernas (C/Hospicio Viejo) recordaremos a Rafael Guillén, a este grandísimo poeta granadino que tristemente nos dejó el año pasado. Espero que podáis acompañarnos y disfrutar de su poesía que sigue viva. Gracias a Javier Gilabert, a Gerardo Rodríguez-Salas y a Fernando Jaén por organizar este acto. Enlace de la noticia en Granada Hoy.





jueves, 25 de abril de 2024

Reseña de "Informe para derrocar al lobo feroz"

Publico en Culturamas esta reseña acerca de un libro duro y necesario. Espero que mis palabras os animen a leer "Informe para derrocar al lobo feroz" de Pilar Abuja (Sabina Editorial).





PORQUE HEMOS DERROCADO AL LOBO FEROZ

Por Marina Tapia.

Con este verso final se cierra Informe para derrocar al lobo feroz, de Pilar Abuja, impecablemente editado por Sabina Editorial este 2024, un libro que estremece por la dureza de lo que cuenta, pero que, a la vez, guarda cierta contención, va midiendo su carga para que el mensaje no se diluya y no caiga en una anécdota: es un poemario realizado a conciencia. Sorprenderá a quienes lo lean esta confesionalidad tan cuidada, este dibujar poco a poco aportando los elementos precisos en cada poema-capítulo. Vamos siguiendo esta brutal historia con una mirada conmovida y absorta en el hilo de lo que se va desarrollando. Tenemos un sentimiento de repulsión ante lo expuesto, pero nunca se abusa del sensacionalismo, ya que la voz poética no se recrea en lo escabroso y eso es justamente lo que hace que este trágico relato cale hondo y se aloje en nuestra conciencia. Finalizada su lectura, deseamos ser partícipes de un cambio, de un movimiento para que una situación tan cruda y tan repetida -y lamentablente tan silenciada- como el incesto no tenga cabida en nuestra sociedad.

Libros así, tan valientes y que no dudan en utilizar con sutileza el imaginario de los cuentos, en hacer un guiño a la conocida historia de Caperucita Roja, textos tan lúcidos y equilibrados para comunicar los horrores vividos por niñas y niños son de agradecer en estos momentos. No es extraño oír experiencias de personas conocidas que han sufrido esta forma de abuso sexual y maltrato. Por eso, poner sobre el papel −a través de la poesía y con la voz justa que despliega Pilar Abuja− es motivo de reconocimiento.

El conjunto, de alguna manera, se asemeja a un “diario de vida”. En la contraportada se nos dice de la autora: “A modo de informe, reescribe el cuento tradicional del lobo feroz en una original prosa poética”. Se despliega una literatura híbrida, que ha buscado su propio cauce de expresión, y que utiliza sutiles imágenes poéticas, diálogos y notas de pensamiento que van armando un puzle con el que completamos los espacios en blanco, los silencios, todo lo no dicho. Quizá la palabra no sea suficiente para apresar el inmenso y largo dolor que experimentan las niñas, niños y adolescentes que viven situaciones totalmente injustas y condenables. Considero imprescindible recalcar que el daño producido por un adulto cercano, por un miembro de la familia a la que se pertenece, genera una herida difícilmente restañable. En la narración, podemos percibir el oleaje de sensaciones de culpa, de cuestionamientos internos, de rechazo y confrontación que viven quienes han sufrido el delito de un incesto.

Y la autora ha querido dar un orden a los angustiosos hechos a los que nos acerca. El texto se divide en cuatro partes: “Los indicios”, “La evidencia”, “Pérdida, Desarraigo e Invocaciones” y “Epílogo”. Y a cada compendio se le asignan años, una manera muy efectiva de plasmar la verosimilitud de lo que se cuenta.

Interesante son las citas que Abuja escoge para abrir el libro (de Bibiana Collado Cabrera, de Alejandra Pizarnik, de Gioconda Belli y de Emily Dickinson); citas de mujeres escritoras que nos dan un norte y nos abren un umbral para acercarnos a la verdad de este poemario. Y, cómo no estremecernos al recordar que la grandísima poeta Emily Dickinson, que sufrió incesto en la infancia y también en la edad adulta, dejó escrito: “Mi Mensaje ha de ser dicho”.

Como ya he expuesto, Pilar despliega los elementos precisos, muchos muy concretos y plásticos: las estanterías con libros de colores, las cenas de navidad, la muñeca sin sexo, la banqueta para llegar al armario. A través de ellos los lectores estaremos más cerca del ambiente turbio que envuelve las escenas.

Y quiero rescatar algunos versos del libro a modo de invitación a su lectura: “No importa qué mundos has querido construir / porque no existen. / Y mi verdad está aquí./ Mírame ahora.”, “No hay cazador que me saque / de su vientre negro. Su disfraz/ es perfecto. No me creen”, “Ella también es la tripa del lobo. / Y sin voz./ Sola. Silencio”, “Desconocía la perversidad fácil, gratuita / que nace en los nidos pequeños y familiares./ No sabía de la deslealtad pérfida, insondable”.

Es de destacar la creación de neologismos como “nopecho” o “nopechoaún”, “nobosque”, “nopasanada”, muy acordes con la narración y la etapa vital en la que se enmarca.

Tememos, junto a la expresión poética, la llamada de esa voz feroz desde el fondo de una habitación en penumbra, siempre flanqueada por una puerta velada que no puede cerrarse para apartar su mal. El universo de la infancia está muy bien retratado a través de palabras claves salpicadas en los momentos precisos: hadas, dragones, juegos de mesa, meriendas. Una naturalidad inquietante que no se excede, que solo pretende ser efectiva para comunicar el dolor, la tensión, el desasosiego experimentado.

Este trabajo vale no sólo como un ejercicio de sanación personal (belleza catártica), como una publicación necesaria, sino que nos conectará especialmente con el mundo de Blanca Varela, Piedad Bonnett o Alejandra Pizarnik, que no dudaron en reflejar los elementos de tensión, en plantear los vértices del dolor e invitarnos a un ejercicio colectivo de reconocimiento y cambio.

Recomiendo la lectura de “Informe para derrotar al lobo feroz”, en especial en estas fechas en las que la violencia sexual masculina contra las mujeres y la violencia de las atrocidades bélicas, que tienen una raíz común por su capacidad de destruir vidas, se transforman en cifras, noticias y olvido.


miércoles, 17 de abril de 2024

Presentación de "Jonás y la esperanza"

El 12 de abril tuve el placer de presentar Jonás y la esperanza, la última novela de Juan Carlos Rodriguez Torres, en la Biblioteca Miguel Hernandez La Zubia. Os dejo con algunas imágenes.






Reseña de "Islario" por Nélida Cañas

Muchísimas gracias a Nélida Cañas por el regalo de esta preciosa reseña de "Islario". Es un gusto recibir sus generosas palabras.


  · 

EL PARAÍSO DE LA CALMA

“Una isla es para la imaginación de siempre una promesa,
una promesa que se cumple y que es un premio de una larga fatiga”
(María Zambrano)

El primer poema de Islario (1) de Marina Tapia oficia como una declaración de principios: Isla, sí. Dispersa, pero no aislada. Un cuerpo y sus anhelos de recoger semillas y latidos de otros tiempos. Cuerpo, isla en tránsito. Región indómita que anhela el viejo paraíso.

El corazón que late es la brújula para el viaje. Punto de partida y guía en los anhelos.

“A mí solo me bastan los senderos que van hacia las olas,

esa pisada firme, aquella hondura,

los símbolos de un viaje hacia mí misma”. (Afirmación, p.22)

El viaje es una evolución, un descubrimiento de la hondura. Un estar en vilo con proa hacia el asombro.

Juan Eduardo Cirlot (2) en su Diccionario de símbolos dice: “El viaje no es nunca la mera traslación en el espacio, sino la tensión de búsqueda y de cambio que determina el movimiento y la experiencia que se deriva del mismo. En consecuencia, estudiar, investigar, buscar, vivir plenamente lo nuevo y profundo son modalidades de viajar o, si se quiere equivalentes espirituales y simbólicos del viaje […] Volar, nadar, correr son también actividades –como el soñar, ensoñar, imaginar- equivalentes a viajar” (ps.459-460).

En cada imaginario el motivo del viaje. Marina Tapia “Peregrina hacia el poema” (p.25). Entonces, el motivo es el poema, que nos va quitando velos en el propio silabario que despliega. Y nos arroja hacia una nueva luz. Que a veces es revelación, epifanía. Y otras, ceguera.

En el viaje, la sed donde la peregrina insaciable deletrea las sílabas de un nombre. Promesa que se ofrece y balancea en la vieja barca del propio cuerpo. Son volutas del aire en el aire las sílabas del nombre del amado. Todo se hace liviano. Se aligera.

Oleaje. Sal. Espuma. Marejadas del alma sujetas en el cuerpo. Y sin embargo, el aire. Tan azul y vibrante. Y esa gaviota leve, que se escapa planeando entre dos mundo. La pasajera, marítima y volcánica, con todo su bagaje y los ojos abiertos ha encontrado su sitio. El bosque y sus diagramas de verdes y de musgo. Nombre que se deslíe en sus pupilas y es cielo y es paisaje y es hombre y es abrazo para su leve tránsito.

“La isla se levanta/ sobre leños y savia, /y el mar/ (en ese aserradero de las olas)/ erige, / pule, / talla cada paso,/ construye el paraíso de la calma". (La carretera, p.48)

El paraíso de la calma ¿no es acaso haber alcanzado el puerto de los brazos? Ese arraigo que ofrece el amor. Ese nombre que calma la sed y las tormentas. Que nos permite ser un islario entrelazado. Ya no la soledad de la que busca con mirada afiebrada. Ahora, la promesa que se cumple y que es un premio de una larga fatiga.

Todo lo conjuga la voz lírica hecha de un ritmo cálido de Marina Tapia. Una voz enamorada que nombra la tierra, el agua, el aire, la piedra castellana, la luz demoledora… y se desliza entre sus pliegues en un fluir constante de onda leve.

Celebro su voz enamorada que alumbra los misterios develados con sus pasos errantes y su leve plegaria escribiendo en el aire.

Nélida Cañas

Córdoba (Argentina), 8 de abril de 2023

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(1)Tapia, Marina, Islario, Ediciones Amargord, Madrid, 2022.

(2)Cirlot, Juan Eduardo, Diccionario de símbolos, Editorial Labor S.A., Barcelona, 1985.

Autorretratos poéticos

Es un verdadero gusto formar parte de este libro que se presentó el 8 de abril en la Biblioteca Eugenio Trías (Parque del Retiro, Madrid). 



Agradezco a Alicia Arés y Enrique Gracia Trinidad la invitación a participar en tan interesante proyecto.
Os dejo con sus palabras acerca de "AUTORRETRATOS POÉTICOS":

"140 poetas, cada uno en su estilo, a su manera y a su gusto, han querido compartir la experiencia de la introspección y decirnos quién es, cómo se ve o cómo se imagina.
Sin máscara o con ella, los autores nos desvelan su propia identidad. Recorremos con cada uno las encrucijadas del dédalo en una especie de camino iniciático, buscando el centro personal que a cada cual le corresponde.
Es sabido que un poeta se encuentra consigo mismo cada vez que inicia un poema. Puede estar al lado, detrás, delante, cerca siempre, pero hay ocasiones en que decide estar dentro y ser él mismo el destino total de sus versos, contarse a sí mismo, decirnos quién es, quién quiso ser, quién quiere llegar a ser.
En esta antología de autorretratos lo que en el fondo se intenta es levantar el velo que cubre lo que podría parecer un espejo donde reflejarse —véase la cubierta de este libro—, y descubrir que no es tal sino un laberinto en el que dejarse perder, en el que abandonarse. Encontrar el centro íntimo puede ser difícil, pero dar vueltas y más vueltas puede conseguir que lleguemos a ver muchos aspectos que tal vez desconocíamos".

LOS 140 POETAS PARTICIPANTES

Gustavo Adolfo Bécquer
Manuel Machado
Antonio Machado
Miguel de Cervantes Saavedra
Miguel de Unamuno
Hermanos Álvarez Quintero
Francisco Villaespesa
Constantino Cavafis
Robert Louis Stevenson
Fernando Pessoa
Amado Nervo
Rubén Darío
Walt Whitman
Alfonsina Storni
José María Pemán
Emilio Carrere
César Vallejo
Enrique Gracia Trinidad
Luis Alberto de Cuenca
Raquel Lanseros
Jesús Hilario Tundidor
Luis García Arés
Ángela Reyes
Montserrat Cano
Emilio Porta
Álvaro Fierro Clavero
Jesús Urceloy
Diego Alonso Cánovas
Armando Silles McLaney
Jaume Ojea
Jesús Calonge
Alberto Wagner
Jesús Munárriz
Javier Gilabert
Luisa Grajalva
Jeremías Asensio
Miguel Losada
Marisa Calero
Miguel d’Ors
Sergio Rodríguez Jiménez
Teresa Sánchez Ruiz
Julieta Pellicer
Ricardo Fernández Esteban
Marcos Rincón Cruz
Javier Lostalé
Álvaro Medina de Toro
Noemí Trujillo
Javier Olalde
Manuel Guerrero Cabrera
Angélica Morales
Olga RT
Matteo Barbato
Diego Martín Torrón
Concha García
Montse Escribano Ruiz
Alicia Trujillo
Miguel Ángel Yusta
José Ramón Ayllón Guerrero
José Cereijo
José Manuel Lucía Megías
Carmen Díaz Margarit
José Félix Valdivieso
María Rosa Martín Benitez
Ezequías Blanco
Enrique Gallud Jardiel
Antonio Orihuela
María Rosal
Paloma Serra
Luis de Garma
Conrado Castilla
Margarita Campos
Dolores Conquero
Ignacio María Muñoz
Verónica Aranda
Beatriz Hernanz Angulo
Alejandro Moreno Romero
Ricardo Fernández Moyano
Arturo Amez
Alejandro Céspedes
Juan Carlos Tejero
Ángel Pestime
Joaquín Lera
Julio Santiago
Mills Fox Edgerton
Carlos d’Ors
María del Mar López Vaamonde
Calixto Torres
Marga Artaud
María Teresa Sánchez Martín
Antonio Portillo Casado
Ángeles Fernangómez
Elsa López
Julián Garvín Serrano
Diana Greño Trigueros
María Sanz
Julio Castelló
Juan Ramón Barat
Silvia Company de Castro
Yolanda Izard
Anita Wonham
Jesús Muñoz Morcillo
Martín Ortega Carcelén
Salvador Gómez de Simón
Marina Casado
Andrés París
Miguel Sande
José María Garrido de la Cruz
Balbina Prior Barbarroja
José Luis Morales
Juanma Ruiz
Concha Parada
Almudena Guzmán
Lola Mártínez Cerrada
Celia Puerta
Pablo Behencourt Attías
Pilar García Orgaz
Marisa García Olías
Olga Guadalupe
Antonio Perán Elvira
Marina Tapia
Katy Parra
Silvia Gallego
Pablo Luque Pinilla
Xosé A. Peroz
Eva Vidal
Pepa Nieto Busto
Juana Rodríguez Macías
J.M. Barbot
Juan Carlos Mestre
María Jesús Fuentes
Rafael Soler
Enrique Valle
Carlos Aganzo
Manuel Francisco Reina
Jaime Alejandre
Ester Bueno Palacios
Jesús Ferrero
David Pulido Suárez
Iago Chouza
Adolfo Yáñez

Poema en la revista Masticadores

La revista digital MasticadoresMasticadores ha tenido a bien publicar un poema inédito de mi libro Piedra que mengua:




¿Y si yo me reflejo
no en el mármol suntuoso,
no en el serio alabastro,
ni en cristales o gemas?

¿Y si mi cuerpo anida
mejor sobre pizarras,
y sobre la arenisca
deshace su canción?

¿Y si fuera perfecta
la caricia del canto que la mar ha pulido?

¿Y si soy para ti
un sencillo guijarro
en un nuevo comienzo?




Sobre la ilustración:

En esta serie realizada en blanco y negro, a plumilla, he acercado mi mirada a la piedra como elemento potenciador de metáforas, y buscando posibilidades expresivas al ponerla en relación con otros de un entorno imaginario y sensitivo. Juego con los versos (las palabras) y con los espacios vacíos (el silencio). Esta pequeña propuesta fue elaborada durante mi residencia literaria en Óbidos, concedida por Granada Ciudad de Literatura UNESCO. He intentado que la sutileza del trazo, la geometría de las composiciones trasladen al lector a los orígenes de la poesía visual en los que las palabras y las imágenes dialogaban en estrecha armonía. Los textos incluidos en estas ilustraciones pertenecen a mi libro inédito “Piedra que mengua”, os dejo con una muestra de mi trabajo.