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martes, 30 de agosto de 2022

Reseña de "Bosque y silencio" por Lilian Cheruse

Agradezco profundamente la mirada sentida y reflexiva de la escritora y amiga argentina Lilian Cheruse sobre mi libro "Bosque y silencio".



“Bosque y silencio” de Marina Tapia me trajo fresco natural. Podría ser una continuación de “Jardín imposible”, por su asimilación con la naturaleza, pero con una mirada hacia su propia médula, hacia su verde bosque interno. Una hermosa ‘Nana’ donde la raíz de dicha naturaleza es una maternidad universal. Qué simbólico tema: la fronda silba con el viento de las palabras, pero su sombra transforma la vivencia en silencio enriquecido. El epígrafe de Annie Dillard es un gráfico de este poemario donde Marina dibuja un hondo mensaje. ‘Andadura’ expresa las razones de la ubicación espacial y temporal de nuestra poeta, que "regresa a la tierra para oírse". Su búsqueda toca el "vacío" y el "abismo", pero no se lastima porque vuelve repleta de versos, como "médium" del bosque, símil de la emoción. Una actitud que se repite porque es el rol que la afirma como escritora. El libro despliega imágenes identificatorias de un perfil muy personal: la postura estética como sello creativo de belleza y de pensamiento recala en cada poema. Marina lleva clorofila "bajo sus uñas" para crear savia en cada página. Sus metáforas y la asimilación vegetal abrazan cada poema y les aplica nomenclatura verde: nos hace respirar como trébol, bosque, espora, zarza, clepsidra, pinar. En cada pieza la autora desnuda su interior, su misión, su existencia, sus dudas semánticas, y así ella se construye como mujer-poeta y se despliega en bellísimas figuras literarias que pintan la abstracción. Disfruté su lectura. Volveré a leerlo para que cada verso me acaricie. Es un libro precioso, magnífico, que requiere un análisis profundo. Sólo me he mecido entre sus ramas para escuchar su sonido...

domingo, 30 de mayo de 2021

Vídeo del poema "Exedra"

 Agradezco a Isacio Rodríguez de "Secretos de Granada" la realización de este hermoso vídeo del poema que cierra el libro "Jardín imposible".



Recital "Salí del fuego caminando"

El sábado 15 de mayo, junto a mis admiradas genias, tuve el honor de participar en un recital on-line de poesía organizado por la Asociación de Mujeres Poetas GENIALOGÍAS. 
 
El poema que leí fue "La guardiana" del libro "Jardín imposible" y pretende ser un canto a volver a reencontrarnos con ese lazo que teníamos con la naturaleza en nuestra infancia. ¡Espero que os guste!


LA GUARDIANA


A mi hija Camila


Nunca encontrarás sosiego en este mundo,

nunca encontrarás justicia entre los hombres,

solo el saber del bosque, de la tierra,

y aquella perfección llamada savia

te ha de salvar.

No dejes que aprisionen

tu destino

de fruto que madura junto al sol.


Las hojas de tus pies

perennes y lustrosas

se acercan sin saberlo hacia el sendero.

Cante tu ser salvaje:

liquidámbar, liquidámbar, yo te conjuro.

Soy ésta, ¿no me ves?, ¿no me conoces?,

soy polen que arrojado al firmamento

puede volverse

estrella.


Eres el Aster Acris, la Centaurea,

aquella que escapaba hasta los patios

a construir metáforas florales

para aguardar al íbice violeta.

Políglota,

no te importaba hablarle a los helechos,

inventar un lenguaje cifrado

de estambres, nomeolvides y corolas.

Rizoma, lentitud, floración espontánea…

Y no querer más voces que el silencio

que adentro de la tierra se desgaja.


Con el mentón mirando hacia las nubes,

llegue la flor,

llegue la hembra clara

a su dominio.

Espejos de los ríos

aguardan tus facciones de esperanza.


Creciste cual palmera de En-Gadi,

brotaste como rosa de Jericó,

arabis del desierto

donde cada día es verano

y cada noche es invierno.


Debes ser el hervor

profundo

del planeta,

y la depuración de sus sonidos,

el tallo que recibe la humedad.

Sinceramente ser

un punto del camino

donde diversas formas

de la vida

se extiendan y se afinen.

Y en tu fragilidad de receptora,

de tutor, de Atenea:

empaparte de tiempo,

de días,

de estaciones,

superponer las horas de la luz,

dormir y renacer

sin miedo

debajo del latir de la existencia.



viernes, 1 de enero de 2021

"Jardín imposible" en Culturamas

Es una gran alegría que la revista Culturamas haya recomendado mi libro "Jardín imposible" entre las lecturas para este año que comienza. Agradezco a Jesús Cárdenas sus palabras.

 



"Marina Tapia, asegura en Jardín imposible (Ayto. Baena) que el amor se halla sujeto a la naturaleza, asombro y exploración interior: "Y llegará ese tiempo en el que todo se vuelva expectación, / y mudaré el impulso y el soporte, / la forma de mirar al firmamento. / Y dejaré de ser espectadora de tramas moribundas, / ancladas en raíces sin razón".

sábado, 31 de octubre de 2020

Tres poemas en la Fonoteca Española de Poesía

Ha sido todo un privilegio grabar tres poemas de Jardín imposible para la Fonoteca Española de Poesía. Gracias por la oportunidad de compartir mis versos y por su labor.

 


 

Botánica personal

En La Página de los Libros del diario Ideal, el querido amigo Miguel Arnas (magnífico, prolífico y patafísico escritor) publica una breve reseña de mi poemario Jardín imposible.



 

BOTÁNICA PERSONAL

(Miguel Arnas Coronado)



Premio Luis Carrillo de Sotomayor de Poesía 2020, este Jardín imposible de Marina Tapia está compuesto de poemas y versos como ramas, hojas, peciolos, flores, frutos iridiscentes, estambres y pétalos, raíces, bulbos y rizomas. Acaso porque ella misma se transmuta con palabras en esos estambres, corolas y raicillas. Son esas palabras quienes cumplen la función botánica y clorofílica, son los versos quienes se hacen planta, tierra y mito. Que eso es este poemario: mito, religión natural. Ya Marina Tapia mostró predilección por este tema en Marjales de interior, otro poemario soberbio. Lo femenino, si es que eso existe y no es simplemente humano, se convierte aquí en lo vegetal y en reflexión, porque Tapia les regala a las plantas un alma. Acompañados de los dibujos de Guillermo Rodríguez de Lema, el casamiento entre palabra e imagen es tal que uno, aun sabiendo que es un poemario y no un libro de arte, goza de ambos aspectos como cenando con el amado se goza del paladar y de la amorosa charla. Florecen estos versos y cosquillean la sensibilidad del lector tanto como su sentimiento. Tampoco tiene afán de totalidad, y uno desearía que Tapia prolongase estos poemas, unos en verso libre, corto y eficaz, y otros en prosa poética, hasta alcanzar el orgasmo de la absoluta floración.

martes, 15 de septiembre de 2020

Reseña de Jardín imposible en Encuentros de lecturas

Comparto la magnífica reseña de "Jardín imposible" que el poeta y crítico Santos Domínguez ha publicado en su blog Encuentros de lecturas. Mil gracias por hacerse eco de mi trabajo.


BOTÁNICO

No es mío este vergel
pero conmueve
la punta de mis dedos
igual que si yo fuese
la que cavó la tierra
la que agitó el secreto de su entraña.

Su forma confinada por los hombres
su estampa que no arresta
los ojos sucesivos que lo cruzan
el bálsamo volcado en la aridez.

Este jardín
es mi alma
aquí se ha detenido
en esta colección de girasoles
que crecen más allá de mi dolor.

Ese es uno de los poemas de Jardín imposible, de Marina Tapia, que publica el Ayuntamiento de Baena con ilustraciones de Guillermo Rodríguez de Lema.

Imaginación, sensibilidad y conciencia estilística se conjuran en este libro para hacer brotar un jardín de palabras crecido a la luz cálida de la mirada delicada y plástica de Marina Tapia desde la semilla que germina en la "botánica fantástica" y las "figuraciones vegetales" de las que habla en el prólogo Ángel Olgoso.

El misterio de la naturaleza que recorre los poemas de este libro reclama de quien lo contempla no sólo una respuesta sensorial sino también una propuesta conceptual, una invención imaginativa en busca de sentido.

Y para dar esa respuesta desde el asombro y las iluminaciones, desde la mirada interior y la ambición expresiva, Marina Tapia proyecta su yo en un desdoblamiento vegetal que convoca en sus poemas el herbario secreto y metafórico del códice Voynich, el agua lorquiana de Aynadamar, la fuente de las lágrimas, los árboles exóticos y toda una sucesión de híbridos: de gato y helecho, de brújula y boscario, de hombre y alga, de pájaro y palmera, de glicinia y gaviota, del enigma compartido entre la Indian Pipe, la planta fantasma, y Emily Dickinson.

En esas yuxtaposiciones alegóricas, en esas metamorfosis de ida y vuelta entre lo vegetal, lo animal y lo humano está la clave metafórica de un libro en el que la fusión con la tierra o la identificación con las plantas hasta darles voz culmina esa sucesión de imágenes que no sólo son una proyección del yo lírico sino que además asumen el interior vegetal en un viaje a la semilla, en un revelador viaje iniciático que tiene mucho que ver con el itinerario adánico hacia el jardín de las Hespérides.

Esa concepción de la poesía como búsqueda, esa actitud receptiva y religiosa ante las revelaciones encuentra su mejor cauce expresivo en el tono salmódico (ya decía Kafka que la escritura era una forma de oración) que unifica muchos de estos poemas. Así ocurre ejemplarmente en este espléndido Amapola, uno de los mejores del libro:

Despertad al que duerme en las flores / al ángel del jardín / a la leona que vive en mi interior. / Sacad ese rugido del pistilo que quiere madurar. / Me alumbra la pasión de la amapola / me agita / me enceguece. / Quiero decir / fuerza / no pavor / estrépito / no mansa compostura. / Y la boca entreabierta y su acento /de ráfaga / frescura  / de turbión.

Reseña de Jardín imposible en Puentes de papel

Comparto -y agradezco de corazón- la exquisita reseña que el escritor y crítico José Luis Morante ha publicado en su blog Puentes de papel. Un texto lleno de generosidad y de belleza.


FLORACIONES


   Residente en Granada desde el 2000, Marina Tapia (Valparaíso, Chile, 1975) ha desarrollado un activismo cultural sostenido con una doble faceta, plástica y literaria. Desde 2013 hasta el presente, ha llevado a imprenta cuatro entregas poéticas, la última de las cuales, Jardín imposible, reconocida con el Premio Luis Carrillo de Sotomayor, se edita con ilustraciones de Guillermo Rodríguez Lema y lírica introducción del narrador Ángel Olgoso. Del atinado prólogo, extraigo esta síntesis de la entrega: “Marina teje una melódica red verbal que atrapa al lector, levanta estructuras de una delicadeza prodigiosa, recoge las palabras en su intimidad de emociones e intuiciones para hacerlas fulgurar en un segundo eterno”. Nos hallamos, por tanto, frente a un ideario que vela lo narrativo para construir una realidad trascendida que unifica sustratos oníricos y el influjo fuerte de la naturaleza. El entorno y los elementos que afloran a nuestros sentidos no son meros indicios botánicos sino muestras vivas de una existencia al paso, cuajada de símbolos.

 Tras las solemnes citas iniciales – Empédocles, Emily Dickinson, Juan Ramón Jiménez y Pablo Neruda- Marina Tapia recurre a la personificación para hilvanar un vistoso soliloquio de la flor ante la belleza en vuelo del colibrí, cuajado de un erotismo hedónico que habrá de sonar con más fuerza en el poema “Aposento y tiniebla”. Pero el sustrato temático es abierto y propaga bifurcaciones dispares. Así el segundo poema elige la magia ilustrada e indescifrable del manuscrito Voynich, una obra anónima de singular rareza, posiblemente concebida en el siglo XV, contraponiendo en los versos el misterio insondable de aquella tiniebla comunicativa con las sensatez insulsa de un ahora banalizado y estéril, que anula la imaginación con su ramplonería verbal.

   En este juego de planos argumentales está también el recuerdo de Federico García Lorca, la intensa presencia de una naturaleza cuajada de formas convertidas en un semillero de preguntas. El olor renacido, que persiste en el aire, abre el cofre de nuevo de aquella sensibilidad modernista con la que Rubén Darío revolucionó el austero paisaje poético de la generación del 98. Como un soliloquio exhortativo se concibe el poema “La Guardiana”, donde se insta al vegetal a mantener intacta su prístina existencia y el cumplimiento de los ciclos estacionales, frente al aleatorio destino del hombre azotado por sus continuas circunstancias.

   La dicción cuidada y específica de Marina Tapia, que aporta una cadencia expresiva muy personal, se mantiene en el poema en prosa; el molde formal se integra sin desgarros en el avance lírico de Jardín imposible  y está presente en otros textos como “El árbol”, “Canto de la tierra a una semilla” o “Palabras de una flor ornamental”.

   Los nudos argumentales de Jardín imposible muestran la singularidad de un territorio poético en el que nunca se ocultan el esplendor expresivo y el callado rumor de la belleza. Esa esencia de estar en un mundo fértil que late inadvertido, más allá de la apariencia, para integrase en nuestras percepciones, para hablar al pensamiento poético y ser fuente de inspiración y permanencia.

domingo, 19 de julio de 2020

Jardín imposible en el blog En un bosque extranjero

Agradezco al poeta, crítico y profesor Santos Domínguez esta reseña sensible y profunda de Jardín imposible, publicada en uno de sus blogs, "En un bosque extranjero", llenos siempre de nutridas lecturas.


sábado, 20 de junio de 2020

Celebrando nuevo libro: 'Jardín imposible'

Por fin tengo entre las manos mi cuarto poemario, Jardín imposible, que tuvo la suerte de ganar el Premio Luis Carrillo de Sotomayor, en Baena, con un jurado compuesto por Ángeles Mora, Alfonso Berlanga y Antonio Enrique. El libro cuenta con un maravilloso prólogo de Ángel Olgoso y con las fascinantes ilustraciones de Guillermo Rodríguez de Lema, hechas ex profeso para este volumen. Comparto emocionada algunas imágenes del mismo. Y agradezco al Ayuntamiento de Baena y al promotor del premio -el poeta José Antonio Santano- su apoyo a la cultura y la cuidada edición.


viernes, 15 de mayo de 2020

JARDÍN IMPOSIBLE II

Hoy quiero compartir dos prosas poéticas del libro Jardín imposible, donde doy voz a la propia planta. En el primero un alga marina de las costas de Chile llamada cochayuyo, y en la segunda una planta de invernadero destinada a la ornamentación banal de hoteles y espacios artificiales. Espero que os guste esta nueva entrega. Las ilustraciones son obra de Guillermo Rodríguez de Lema Blanco.

viernes, 10 de abril de 2020

JARDÍN IMPOSIBLE (I)

Con la ilusión de que os acompañen en estos momentos de reclusión, comparto algunos poemas del libro que está a punto de salir, Jardín imposible, que tuvo la suerte de ganar en Baena -el año pasado- el Premio Nacional de Poesía “Luis Carrillo de Sotomayor”.
En esta primera entrega, he seleccionado varios en los que predominan elementos fantásticos.
Las ilustraciones son obra del amigo patafísico Guillermo Rodríguez de Lema.