Os invito a leer mi reseña de "Solo lo cierto cuenta. Libertad femenina y poesía", un excelente libro de mi querida amiga Nieves Muriel (Sabina, 2022). Os dejo con el enlace a la revista Nayagua:
https://www.calameo.com/read/007305939d7f9dd909ebf
EL SENTIR COMO SABER
En el libro Solo
lo cierto cuenta. Libertad femenina y poesía,
exquisitamente editado por Sabina Editorial, su autora Nieves Muriel
hace un recorrido sensible, revelador y didáctico por lo troncal de
la literatura escrita por mujeres (desde el comienzo de la poesía
hasta nuestros días, deteniéndose en especial en el siglo pasado),
poniendo el foco de atención en los pilares que siempre han
sostenido la voz de las creadoras.
Tal como Nieves nos dice, “hoy
la libertad femenina es una noción indispensable para leer la poesía
del siglo XX y la escritura femenina en general, siendo una medida de
sentido que traduce y permite escuchar lo que las mujeres han dicho
desde su propia experiencia”.
Muriel recorre todos los
tiempos, seleccionando poemas llenos de fuerza, independencia y
hondura de una nutrida nómina de autoras referenciales, que nos
siguen sosteniendo y que son un ejemplo de fidelidad a sí mismas a
la hora de escribir y manifestarse. Escoge versos brillantes de
poetas muy heterogéneas, todas ellas únicas e irrepetibles, como
Concha Méndez, Carmen Conde, Concha Espina, Juana de Ibarbourou, Sor
Juana Inés de la Cruz, Alfonsina Storni, Claudia Lars, Ernestina de
Champourcín, Ángela Figuera Aymerich, Elizabeth Mulder, Gloria
Fuertes, Nuria Parés, María Victoria Atencia, Francisca Aguirre,
Isabel Escudero, María Elvira Lacasi, Pino Betancor, Elsa López,
Maria-Mercè
Marçal,
Emily Dickinson, Wislava Szymborska, Juana Castro o María Ángeles
Pérez López, entre otras,
y que tienen como hilo conductor esa libertad femenina para decir y
desdecir el mundo. Ellas “han
puesto en juego la potencia de una verdad nacida de su propia
experiencia casi siempre en relación con otras”,
ellas han iluminado su tiempo −y
el nuestro−
con sus versos, con su pensamiento y con sus vidas. Y el valor de su
escritura, no solo radica en el trabajo poético que han
desarrollado, también en su visión (tantas
veces adelantada a su época, tantas veces contestataria pero siempre
auténtica).
En palabras de Nieves, “la
libertad femenina se ha movido siempre en el tiempo y en la historia
más
allá de la cuestión de los derechos, es decir, más allá de que
las mujeres tuviesen o no el derecho de tomar la palabra y de ser
consideradas con las mismas oportunidades que los hombres”.
Y cada poema elegido aclara muy bien la tesis que va sosteniendo la
autora.
Entre los planteamientos
notables que encontraremos, desvelados todos ellos con gran hondura y
magníficamente desarrollados en cada uno de sus capítulos, están:
la libertad femenina como razón de ser, el relato y el autorretrato,
la lengua materna como origen, la originalidad de la escritura
femenina, la reinterpretación de los mitos, la afirmación y la
preferencia negativa (la negación que hace política), la libertad
cantada por las mujeres, la disipación de los límites corrientes
entre sujeto y objeto, el círculo sin fin de madres e hijas, el
pensamiento de la diferencia sexual o la búsqueda de una genealogía
propia y cultural. Son un destilado de más de veinte años de
trabajo de investigación de la autora. Y se cobijan claramente bajo
la cálida luz de las filósofas María Zambrano y Luisa Muraro.
Cada parte en la que está
dividido este volumen es necesaria.
“El sentir como saber”.
Y este saber arropa y emociona, por ejemplo el
capítulo en el que la autora expone cómo muchísimas poetas van
atando un relato propio al de otras escritoras que las precedieron
“hay en cada lectura, en cada visita a la casa de la otra, cada
visita de nuevo al viejo libro, cada regreso al mismo poema o texto,
un encuentro con la otra que es siempre un retorno libre y definitivo
a la genealogía femenina y materna y a su conocimiento, nunca
perdido del todo”. O el magistral cierre del libro que es casi una
alegoría: el hogar materno de Nieves, con su mesa de cocina
congregadora, y la figura de la madre “haciendo sin saberlo
política de lo simbólico, que es como se llama también la política
de la experiencia”. Especial atención merecen las páginas en las
que detiene su mirada lúcida en cantautoras, artistas y grupos que,
desde la música “de
la mal llamada Transición”
trajeron
esa libertad femenina (Mari Trini, Cecilia, Martirio, Vainica doble,
Alaska y Dinarama, Christina Rosenvige, entre otras).
Leyendo este décimo volumen de
la colección Narrativa de Sabina, publicado a finales del 2022, nos
vemos reflejadas en la voz de nuestras hermanas que nos guían y
enseñan desde todos los tiempos, desde la tradición oral, o desde
la primera poeta Enheduanna hasta (por citar a una voz actual de
incontestable maestría) Juana Castro. Nos iremos transformando a
través de su lectura, porque sus textos nos ayudan a definirnos, a
volver a la raíz, a nombrar el pasado y el futuro desde otro ángulo.
Nos sentiremos “verticales” (como María Beneyto o Isla
Correyero), nos emocionaremos con las “Autobíos” de Gloria
Fuertes, que nos siguen reflejando.
Recomiendo encarecidamente leer
este libro, material imprescindible para trabajar con grupos de
mujeres, con clubs de lectura feministas, en las aulas o en espacios
de crítica y debate. Un libro-pilar que ayuda a ordenar nuestras
ideas, a ampliarlas, a confrontarlas, a darle un vuelo social y
poético, en definitiva, que mueve nuestro ser a la reflexión y a la
acción. Es didáctico, filosófico, crítico, es una lumbre que
ilumina y da calor materno. Y aunque en él se expongan asuntos
extensos y complejos de plantear como la crítica literaria
feminista, el orden simbólico de la madre, la “ajenidad femenina”
y otras indagaciones más concisas y puntualizadas, es, sin embargo,
un compendio amable porque permite una lectura ligada a lo práctico,
y porque está escrito desde la experiencia, desde lo vivenciado por
ella y por otras, en un ejercicio de relación. Por eso mismo, nos
resultará veraz y cercano, conteniendo siempre −como
todo buen libro−
varios niveles de lectura.
Por eso subrayo la emoción que
nos transmiten, no sólo los poemas, coplillas y fragmentos escogidos
sino la voz de la autora. Nieves teje con sabiduría una delicada
red, atiende a un deseo profundo que late en las búsquedas de este
momento crucial que atravesamos. Voz de hermana-hija-madre-amiga, voz
de poeta, filóloga, filósofa y heredera de las enseñanzas de sus
maestras. Voz para alimentar estos tiempos en que no siempre nos
encontramos a gusto con los postulados y luchas actuales, para buscar
un asidero más concreto y sustancial, más claro y con una nueva
mirada que se pose sobre el pasado, otorgándole a la voz de las
mujeres el valor y la grandeza que siempre ha tenido, esas voces que
invariablemente han permanecido con su flama encendida, iluminando
cual antorcha.
Dejémonos guiar por esta
maravillosa proclama que Nieves nos lanza: “Las
poetas no piden libertad, ni la palabra. ¡La anuncian! Y el gesto es
un quiebro que ha hecho historia.”
Marina Tapia