miércoles, 19 de marzo de 2025

Homenaje a Elena Martín Vivaldi en La Zubia

Qué hermosa tarde en torno a Elena Martín Vivaldi, celebrando su poesía desde el Círculo Literario de La Zubia. El pasado viernes, en la biblioteca Miguel Hernández, homenajeamos a esta inolvidable poeta granadina y, tras la lectura de sus poemas, tuvimos la suerte de contar con Ana Barrera Martín, su sobrina-nieta, quien nos hizo una fresca semblanza de Elena y nos contó divertidísmas anécdotas.
















viernes, 14 de marzo de 2025

Poesía y diversidad en la Estación Experimental del Zaidín

Muchísimas gracias a Antonio Carbonell Sanchez y a Carmelo Ruiz por haberme convocado al encuentro Poesía y Diversidad en la Estación Experimental del Zaidín, junto a tan buenos amigos y poetas: Alicia Choin Malagón, Gerardo Rodriguez-Salas, Rai Iañez Alcala, Lola Callejón, Pepe Gilabert y Rosa Ortega y Juan Carlos Friebe (que, lamentablemente, no pudo asistir). Gracias también a Manuel Espinosa por su música y, sobre todo, a l@s amig@s que os acercasteis a escuchar nuestros versos en torno a la igualdad, la diversidad y la inclusión. Os dejo algunas fotos del acto que tomó mi Ángel Olgoso. ¡Buen fin de semana!










miércoles, 12 de marzo de 2025

Traducción al italiano en el Centro Cultural Tina Modotti

Qué bonita sorpresa esta traducción al italiano de un poema de "Piedra que mengua". Mil gracias a Antonio Nazzaro y al Centro Cultural Tina Modotti.



8 di Marina Tapia (Cile) ita/esp

Successe quando nessuno l’aspettava.
Successe alla frontiera,
in angoli senza giro.
quando manca la spinta
ma un segno ti porta.
Era tardi, molto tardi,
già non bruciavano le fiamme
nel tempio che ieri era il mio focolare.
Successe quando poteva visitarci il bello:
nell’ombra, al riparo, senza testimoni né fiaccole,
sui tenui tizzoni dell’amore.
Accadde nella mia vecchiaia il prodigio,
il miracolo d’essere
un’altra cosa -me stessa –
una doppiezza luminosa!

*

8 de Marina Tapia (Chile) esp/ita

Sucedió cuando nada esperaba.
Sucedió en la frontera,
en esquinas sin giro.
Cuando falta el empuje
pero un signo te lleva.
Era tarde, muy tarde,
ya no ardían las llamas
en el templo que ayer fue mi hogar.
Sucedió cuando puede visitarnos lo bello:
en la sombra, a resguardo, sin testigos ni teas,
sobre tenues rescoldos de amor.
Ocurrió en mi vejez el prodigio,
el milagro de ser
otra cosa −y yo misma−
¡un doblez luminoso!

Traduzione: @antonio_nazzaro_cctm

Recital poético en el ciclo "Poesía necesaria"

Muy contenta de haber pasado mi cumpleaños de la mejor forma posible, entre amigos y poesía, y tan bien acompañada por el poeta Alejandro Pedregosa. Gracias a Cristina por organizar de forma impecable este ciclo, a Richard Avilés por su música, a todas las amigas por acercarse con sus lindos regalos, a l@s integrantes del taller de La Chana y a todo el público asistente. No todos los días le cantan a una el cumpleaños feliz en un ambiente tan entrañable.











martes, 4 de marzo de 2025

7 poemas de "Piedra que mengua" en Vallejo & Co.

Es un honor que Vallejo & Co., una de las revistas culturales más interesantes en el ámbito hispanoamericano, haya dado cobijo a algunos de los poemas de mi último libro, "Piedra que mengua". Esta revista peruana es un activo punto de encuentro para las poéticas y las diversas corrientes literarias y artísticas.



viernes, 21 de febrero de 2025

Homenaje a Juana Castro en Córdoba

Muy feliz por participar en el Homenaje que realiza Genialogías a la gran poeta Juana Castro. El acto, abierto al público, será en Córdoba, en la Sala Mudéjar del Rectorado de su Universidad, el sábado 22 a las 12:00. 




miércoles, 19 de febrero de 2025

Reseña de "De la mano del aire", de Gregorio Dávila, en Culturamas

Comparto mi reseña del poemario de Gregorio Dávila de Tena, "De la mano del aire", publicada en la revista digital Culturamas.


«De la mano del aire», de Gregorio Dávila de Tena
19 febrero, 2025
Por Marina Tapia.

RECORRIDOS SUTILES

De la mano del aire, editado por Averso a finales de 2024, es el último libro de Gregorio Dávila de Tena, creador afincado en Sevilla y que nos tiene acostumbrados a poesía de excelencia, a un hondo compromiso con la palabra. Este poemario tiene el espíritu de exaltación y deslumbramiento ante la vida de ese “Don de la ebriedad”, de Claudio Rodríguez, que tanto maravilló a su generación y a las que le siguieron.

En la introducción del libro, Gregorio nos dice “Quizás nos enmadre la Poesía / como un olmo lleno de pájaros / cobija en los días de lluvia / a los potros recién nacidos”. Este ‘enmadrar’ tan hermoso y tan adecuado al referirnos al ejercicio de escribir versos, ya nos está revelando la voluntad férrea del poeta por recoger de todos los elementos que le rodean, su verdadera esencia y su raíz primigenia y maternal. Porque esos potros −que por primera ven la luz− son semejantes al artista: ser recién nacido en cada deslumbramiento, en cada sacudida profunda, en cada tránsito al asombro.

El poemario está muy bien estructurado. Se divide en cuatro partes: “Un respirar en paz”, “La música del aire”, “Como caña al viento” y “Cuando callan las cerezas”. Es un conjunto pensado y cuidado, con citas, con pausas y con todo ese mimo y profesionalidad que este autor nos entrega en cada libro.

Celebro ser poeta, pero celebro más mi afición lectora porque me depara multitud de momentos de cosquilleante alegría, de introspección y estética. Pero no es fácil que lleguen a nuestras manos libros redondos o que respondan a búsquedas personales, libros que dialoguen con uno, que abran un espacio amplio de reflexión. Es una suerte hallar trabajos hechos a conciencia, poemarios que sorprendan y emocionen al mismo tiempo; compendios en los que sean evidentes esos estratos, esas capas y capas de lecturas solidificadas, hechas cimiento; conjuntos que comuniquen a los lectores frescura (crujir de tallo verde), madurez escondida con apariencia de sencillez. Leo muchísima poesía, también releo para preparar talleres y por simple disfrute, y cada vez me cuesta más encontrar autoras y autores con los que establecer un diálogo fructífero, a los que tener como valor seguro. Por eso celebro haber conocido a Gregorio Dávila de Tena y seguir su trayectoria a través de cada nuevo volumen que nos regala.

En “De la mano del aire” prima la acción sensorial como medio de conocimiento. El poeta llega desde el cuerpo al universo que lo rodea. Y siempre pesan más las manifestaciones mínimas, sutiles. Nunca cae en la pomposidad. Nunca veremos textos ornamentales o saturados de información. Su actitud posee esa sombra de la literatura oriental donde el yo se diluye para volverse lo contemplado. Movimientos suaves como danza de Tai Chi, frases que desplazan sus verbos con sutileza para desencajar sutilmente la rigidez del paisaje. Gregorio despliega una paleta variada de estampas relativas a momentos concretos del año, a estaciones, a enclaves reales e imaginarios. No sabemos muy bien desde dónde planea la voz poética, solo nos importan las sensaciones que ella nos traslada: porque ya se ha hecho sólido ese pacto entre escritor y receptor que toda buena literatura materializa. Hay un decir maravillado, un tránsito a través de esas puertas luminosas que constantemente va abriendo el poeta.

Este libro está colmado de citas e intertextos muy bien traídos y engarzados, de un puñado de vívidas declaraciones de amor a los escritores que Gregorio admira, de tributos a los elementos que sostienen la vida: aire, fuego, agua, tierra. Y es hermoso ver cómo la voz del autor se hermana con todos ellos, pero también con la humanidad. No hay una desconexión, la actitud compasiva, cómplice y generosa con la otredad está muy presente: “todos los naufragios son el mío”, “danzar juntos / por el barbecho / por la alegría”, “Te ofrezco mi espalda para soltar / los felinos del gozo”, nos dice.

Además de ser un decidido canto al aire y a la naturaleza, la respiración hace de hilo que ata armónicamente todo el conjunto: respirar como un acto de toma de conciencia, de resistencia, de elección; un acto vinculado al habla y al lenguaje, que transporta las palabras que elegimos decir.

Como ya he apuntado, una de las características permanentes en la poesía de Dávila es que va dejándose acompañar por la voz y los versos de otros autores de distintas épocas, pero que tienen como denominador común la búsqueda de lo esencial, de la filosofía o la mística. Tal como dice Isaac Páez en su epílogo: “[…] todo lo que escribimos es la cita de alguien. Gregorio Dávila entiende esta idea a la perfección y, en lugar de buscar fórmulas que enmascaren las influencias, parte de la cita como discurso y método”. Podríamos añadir que el uso abundante de este recurso en sus libros es marca de la casa. E incidiendo en esta idea, hay una sección completa versionando los “Treinta y tres nombres de Dios” de Marguerite Yourcenar. Y en este territorio de lo conciso, Gregorio siempre se ha manejado con gran maestría, los poemas breves al estilo del haiku o del tanka japonés no presentan para él dificultad alguna. Recordemos que fue el coordinador de una edición de haikus publicada por Isla de Siltolá.

Creo que es un reto mayúsculo acercarse al aire como temática. Me parece que la poesía ya hace tiempo que dejó de buscar en los alimentos terrestres su canción. El mundo de los hombres prima desalentadoramente en las publicaciones, sus bares, sus luchas cotidianas, sus amores y desamores, sus rutinas urbanas, su autocompasión… Por eso siento como un ejercicio osado retomar estos argumentos sin caer en lo conceptual extremo, en lo tópico, o en la simple imagen descriptiva de un paisaje. Vivid doblemente la vida a través de este libro de poesía que es pura gratitud a la existencia, y a lo invisible que nos sostiene.

domingo, 16 de febrero de 2025

La presentación de "Piedra que mengua" en Ideal en Clase

Completo artículo audiovisual de Antonio Arenas en Ideal en Clase acerca de la presentación de "Piedra que mengua" en el Ateneo de Granada.




‘Piedra que mengua’, el rico tapiz de emociones, imágenes y recursos poéticos
Feb 15, 2025

por Antonio Arenas

Con «un maravilloso lleno del Ateneo de Granada para un acto poético», en palabras de la filóloga y miembro de esta institución, María Bueno, daba comienzo la presentación del último poemario firmado por la poeta chilena afincada en Granada desde 2013, Marina Tapia (Valparaíso, 1975). A continuación presentaría a los integrantes de la mesa, el poeta y académico de Buenas Letras de Granada, Virgilio Cara que sería el encargado de, en un ameno diálogo, ir desentrañando, junto a la poeta, las claves del ‘Piedra que mengua’, poemario que viene avalado por el premio del XL Certamen Poético ‘Ángel Martínez Baigorri’ y el excelente prólogo de Pura Fernández Segura, además de varias singularidades como son las ilustraciones de portada e interiores de Marina y el hecho de que los títulos de los poemas se hayan sustituido por cardinales y un verso en negrita en cada uno de los poemas hace las veces de título, entre ellos se cuentan varios poemas visuales y un soneto.

María Bueno, tras presentar a Virgilio Cara como «un poeta maduro reflexivo y preocupado por los vínculos entre historia y poesía», daría unas breves pinceladas de Marina y del nombre del premio organizado por el Ayuntamiento de Lodosa (Navarra), que es quien ha llevado a cabo la publicación. «Ángel Martínez Baigorri fue un poeta, profesor y sacerdote español, máximo representante y fundador de la poesía postrubeniana y uno de los impulsores del Vanguardismo Nicaragüense». Cara por su parte comenzaría resaltando que se trata de un libro «bien articulado en el que los poemas tienen esa coherencia interna especial que para mí debe encontrarse en un libro de de poesía». A continuación, a modo de entrevista, ambos poetas fueron dialogando sobre el libro cuyo embrión hay que buscar en una noche de insomnio de Marina: «De pronto, una noche me desperté con una idea y una necesidad muy fuerte de tengo que escribir. Entonces la visión que yo tuve es: soy una piedra que ha salido del magma, que fue como una especie de comienzo del mundo y esa piedra que soy, que tiene mucha simbología, quiere hablar y quiere contar en la vida, ser un recorrido por la vida de la humanidad pero también una vida íntima interna. Al final fueron varias noches de desvelo pues escribía y escribía uno poema tras otro».

Libro que envió, como suele ser habitual en Marina, a otros amigos poetas, y Pura Fernández Segura le respondió con un correo, cuyo texto revisado se ha convertido a la postre, en un magnifico prólogo en el que define este poemario como «una obra de hondo calado, novedosa, densa, compleja. Y a la vez irresistiblemente bella. Ello por cuanto de fascinante y visionaria tiene». También se detiene, como lo harían en la presentación, en el simbolismo de la piedra, como materia, talismán o reliquia y «como concepto, símbolo, mediadora entre lo inmaterial y lo trascendente». Además de los méritos del libro dedicado «a sus amigas del Laurel de la Azotea», la charla entre ambos poetas posibilitó conocer las abundantes lecturas de Marina puestas de manifiesto en las cuatro citas literarias con que se inicia, que van desde el Antiguo Testamento a Juana de Castro pasando por Gabriela Mistral y García Lorca, sin olvidar a San Juan de la Cruz, muy presente en la obra, Rubén Darío y Antonio Machado.

Virgilio destacaría como en ‘Piedra que mengua’ se detectan «dos ideas puntales, dos ideas básicas: la primera, que es un proceso de transformación. Tú te transformas en piedra, la voz poética se transforma en piedra y va hablando a lo largo del libro y hay otra que a mí me ha sorprendió que he visto clarísimo y es la deuda con uno de tus referentes que es San Juan de la Cruz. Yo lo he titulado iluminación pues creo que es una historia de amor, una historia de amor material pero una historia de amor que puede trascenderse hacia lo místico que se puede rastrear perfectamente en el primer poema (aquella voz magmática) que sería la primera de una docena de lecturas realizadas por la poeta en la presentación.


viernes, 14 de febrero de 2025

Participación en una de las modalidades del Plan de Fomento de la Lectura

En el marco del Plan de Fomento de la Lectura, el Ministerio de Cultura, a través de la Dirección General del Libro, del Cómic y de la Lectura, participaré en la modalidad 'Por qué leer a los clásicos', una actividad en la que se pone el foco de atención en la obra o figura de un autor o autora cuya trascendencia va más allá de un periodo histórico o una corriente literaria concretos. Llevaré una ponencia sobre "Las sinsombrero" al IES La Madraza.


Presentación de "Piedra que mengua" en Youtube

Muchísimas gracias al veterano periodista Antonio Arenas su grabación de la presentación de "Piedra que mengua" en el Ateneo de Granada y su difusión en Youtube:

<<La poeta de origen chileno, Marina Tapia, (Valparaíso, 1975), residente en Granada desde 2013 (a España llegó en 2000) presentaba en la noche del miércoles, 12 de abril de 2025, su poemario 'Piedra que mengua', publicado por el Ayuntamiento de Lodosa (Navarra), al haber sido premiada en el XL Certamen Poético 'Ángel Martínez Baigorri'. Fue en el Ateneo de Granada donde en una amena charla con el poeta Virgilio Cara y miembro de la Academia de Buenas Letras de Granada fue desgranando este poemario que lleva prólogo de Pura Fernández Segura y leyó una decena de poemas>>.
(Antonio Arenas)





jueves, 13 de febrero de 2025

Presentación de "Piedra que mengua" en el Ateneo de Granada

Muy emocionada y agradecida por la tarde que me regalasteis ayer. Gracias a Virgilio Cara por su cálida y erudita presentación y diálogo; al Ateneo de Granada, en especial a Jesús Ambel -por gestionar el espacio para que se llevara a cabo-, y a María Bueno, por abrir tan bien el acto; a mi Ángel Olgoso por las fotos y la logística; y a mi madre y a todas las amistades que me arroparon y me hicieron sentir como en casa. Os dejo con algunas fotos.