domingo, 20 de noviembre de 2022

Presentación de "Corteza" en la Biblioteca de Andalucía

    Buenas tardes, amigas y amigos. Muchísimas gracias por estar aquí acompañándonos en la presentación de Corteza, este libro tan personal que ha tenido la suerte de contar con el apoyo de las editoras del Envés, Concha Badía, Almudena Rubio, Pepa Merlo y Conchi Molina. Gracias también a la Biblioteca de Andalucía y, en especial, a Álvaro Salvador, prestigioso poeta al que me une nuestra mutua admiración por Rubén Darío y el haber compartido gratas conversaciones y eventos. Una vez más, como en la mayoría de las presentaciones, no tengo la suerte de contar con el apoyo de mi familia o con los amigos de mi infancia o juventud, ni con compañeros de estudios que me arropen, ni siquiera con conocidos de Chile. Toda mi familia vive o está lejos... vosotros, los amigos que tan gentilmente me acompañáis ahora, sois en realidad mi familia. Ser una extranjera que ha vivido además en varios lugares de España (Salamanca, Madrid, Granada) y que dentro de esta última ciudad -la que ya me atrevo a considerar mía- se ha arraigado en diferentes barrios y pueblos (Albaycín, Fuente Vaqueros, La Zubia), me ha llevado a experimentar una sensación continua de provisionalidad, de volver a formar un nido, de esforzarme mucho más que otros por cultivar una de las relaciones humanas que considero de las más hermosas: la amistad. Por ello, muchísimas gracias por acogerme, por mostrarme vuestro afecto, por estar conmigo hoy. Publicar y presentar un libro es muy importante para los que escribimos, es como un parto y un bautizo a la vez, es mostrar algo íntimo, exponerlo y regalarlo con la ilusión de que sea bien acogido.

Como os decía, este poemario es uno de los más personales y confesionales que he escrito. En él repaso de forma  concisa y simbólica, varios condicionantes de mi vida, de mi pasado. Pero tengo la confianza de que podréis sentiros reflejados en estos espejos-poemas que comparto con vosotros, ya que todos hemos vivido −de una u otra forma− la opresión ejercida por la sociedad de diversas maneras, todas y todos hemos buscado nuestra identidad, nuestra fuerza interior y hemos querido decir: “definitivamente me apodero/ de toda mi corteza,/de todo el territorio de mi vida”, o “incendiaré el terreno de los miedos/ y aquella languidez que ha descompuesto/ mi máquina de Hacer,/ su caldera de fuego y valor”.

Los textos de este libro, son menos dulces y mucho más duros que los de libros anteriores. La naturaleza, uno de los temas a los que más recurro e indago, aquí sólo está presente como sostén alegórico: el ser humano es ese árbol con una corteza vulnerable que busca elevarse, busca el sol y la luz, pero que inevitablemente está enraizado a una tierra que a veces siente áspera y ajena. La palabra ha buscado ser astilla, “puñalitos” como diría Lorca, dardo que se dirige a la diana de nuestros sentimientos de culpa, inconformismo, soledad o dolor. En ‘Corteza’, en su primera parte, se dibuja con decisión la figura de un padre simbólico (que puede ser la represión de la dictadura en la que crecí o crecisteis, pero también las estrictas observancias religiosas o simplemente el patriarcado). Ésta figura encarna la tutela asfixiante de la sociedad. Y, justamente, la transformación vendrá no sólo del interior y del deseo de romper lazos, llegará de la mano de nuestras hermanas o hermanos existenciales, de esos referentes luminosos que nos muestran el norte o nos dan su apoyo. Nuestra transformación puede nacer de esa misma sociedad en la que vivimos, no apartados de ella. Por eso, el poema que cierra el conjunto es un canto a las luchas colectivas, “estamos conectadas como una red de aljibes”, nos dice la voz poética. “Y así seguimos juntas repartiendo/ nuestra octavilla blanca de paloma/ y nuestra libertad de enredadera/ sobre este mudo asfalto”, recalca.

Y los referentes literarios que planean en el conjunto son las poetas y narradoras Gabriela Mistral, Adrienne Rich, Emilia Pardo Bazán, Ángela Figuera Aymerich, Emily Dickinson y dos buenas amigas escritoras, Ana Mañeru y María García Zambrano, a las que le dedico sendas piezas. Ellas, pero también otros autores, sirven de sustento, ya que la poesía no se construye desde el ensimismamiento, desde el yo como punto de partida, no, nace en el rico contexto de la tradición, de todo lo que otras y otros nos han legado. La poesía bebe de la genealogía.

No quiero dejar de agradecer −en este momento tan bonito y especial para mí− el amoroso e incondicional apoyo y la escucha atenta de mi pareja, Ángel Olgoso, que me ha acompañado en este tiempo de “ramas altas”, en esta segunda parte de mi vida (mucho más luminosa, pacífica y fructífera literariamente), así como a sus hermanas Carmen y Nieves que hoy están aquí.

Y con este poema, que retrata a una mujer, a Penélope, que ya no espera a otro sino a sí misma, os agradezco nuevamente vuestra presencia y atención, antes de dar paso a  Nahed Al Satli que nos deleitará con su música, que acompañará el recitado de algunos de mis poemas.


NUEVA PENÉLOPE

En el tiempo esencial de la espera, 

boceto los latidos,

imagino el temblor,

perfilo el aura.

Ensayo las palabras, la venia, la sonrisa

con la que aguardaré a la prometida, 

que llegará mañana hasta mi hogar. 


Aquella seré yo.        


¿Qué silueta tendré bajo la luz?

¿Cómo se expandirá el amor 

desde mi centro?


Buscaré nuevos retos acordes a mi fuerza.

Quizá mi porte sea el del bambú,

tan recio, tan sutil.


Quiero dormir cuidada por tu voz,

hermana del albor,

en este espacio fértil de la espera.











miércoles, 9 de noviembre de 2022

Reseña de "Un kilim de palabras" por Custodio Tejada

Reseña de "Un kilim de palabras" por Custodio Tejada en Todoliteratura.es.


“Realizado con papel procedente de bosques administrados de forma sostenible y 100% libre de cloro”. Escrito en clave femenina aspira a no ser una gota de agua más en el inmenso océano del activismo poético, sino que busca ser una voz propia con aroma de mujer. Un destello de revelación lo impregna todo. Marina entra, con este poemario, en el Linaje de las Matriarcas. Desde el principio nos deja claro cuáles son sus intenciones con un oxímoron abrupto: “De pronto desperté con la conciencia viva,/…/ para poder –con odio-/ hablar de amor” –susurra en la página 24. El poemario se nos presenta con una portada de colores cálidos y con aires arabescos que invitan a soñar con una alfombra mágica o con brocados. Su ilustración me recuerda, quizá por conexión intercromática, a las telas que cubren los cuerpos en los cuadros de Gustav Klimt. Un kilim es una alfombra oriental de colores vivos, escaso grosor y reducidas dimensiones que está decorada con motivos geométricos y que se teje con la técnica de tejido de hendidura. Marina Tapia, una poeta nacida en Valparaíso (Chile), pero incardinada en Granada, ondea como una bandera entre Elena Martín Vivaldi y Alejandra Pizarnik. Una poeta que escribe es también un cuerpo preñado del que nacen palabras que alumbran y tejen.

Si los libros son la lluvia, las reseñas son los charcos que deja esa lluvia en la mente lectora. Inercias de pensamiento que se convierten en bucles de opinión. Y leer una opinión lectora, lo mismo que leer un libro, es un viaje/intersección por el interior de otra persona en un instante preciso, una especie de selfi intertextual. Como diría Malraux: “Tengo siempre la impresión de que escribo para hombres (y mujeres) que me han de leer más adelante”.

Cuando un lector opina sobre un libro lo que hace es construir un discurso, plantea un viaje posible. Un lector siempre está en obras. Para Jean-Jacques Rousseau y su amigo Emilio la lectura nos hace “aprender mucho de lo que no se conoce” y nos convierte en unos presuntuosos ignorantes, incluso “el abuso de los libros acaba con la ciencia”. Hay reseñas que transforman la lectura de un libro, abren horizontes y ensanchan la mirada de un texto, y eso no es mérito tanto del crítico como del libro en cuestión. Ser un lector no redime de nada. Estoy en contra de ese supremacismo lector que nos venden como panacea de la humanidad o de las tertulias oficiales. Muchos genocidas fueron grandes lectores, Iosif Stalin por ejemplo. Ser un lector no es garantía de nada, aunque tu biblioteca tenga varios miles de ejemplares y los hayas leído todos. El ego de un lector es como la pintura de Goya: Saturno devorando a su hijo. Es cierto que la vida, leyendo, es mucho más intensa y consciente, incluso divertida. Pero hay que tener cuidado con las disonancias cognitivas que proyectan los libros y el arte en general, a veces nos inoculan una luz de gas sin que nos demos cuenta. ¿Al escribir qué es lo que realmente se pretende? Sabiendo que hay mucho en juego se podría pensar que todo escritor aspira a convertirse en materia literaria o hacerse mito, ya sea desde la ficción o la pura realidad. Los libros no son inofensivos, a veces los carga el diablo como a las armas. Son portadores de consciencia, y como tal, buscan expandir su escala de valores, bien sea por explosión o por implosión. Detrás de cada libro hay un código deontológico que no siempre está a la altura de la verdad que deseas. Un lector es siempre un iniciado, y el autor aspira siempre a ser el sumo sacerdote.

Le dice Wagner a Liszt en una carta: “A mí me atrae cada vez más de los grandes poetas lo que callan que lo que hablan. La grandeza de un poeta lo aprendo mucho más de sus silencios que de lo que dicen y por ello es Calderón para mí tan querido” –se transcribe en un artículo de Margarita Garbisu Buesa titulado El teatro de Calderón y el drama musical wagneriano. Leo un artículo de Infolibre firmado por David Gallardo donde el cantautor Paco Damas denuncia que “no hay mayor violencia de género que la ocultación de todas estas mujeres”, refiriéndose a Las Sinsombrero, a las mujeres invisibles del 27 y de la posguerra. En un artículo de Granada Hoy de Yolanda Ibáñez leemos que asegura la escritora Teresa Gómez, discípula del catedrático Juan Carlos Rodríguez (el importador de aquel espíritu de mayo del 68 francés a la Universidad de Granada y a la Poesía de la Experiencia) que está “convencida absolutamente del poder de la poesía”. Y que en La Otra Sentimentalidad “hubo un empeño por construir un lenguaje que deconstruyese el lenguaje anterior, que dotara de sentimientos nuevos a palabras viejas, a unas palabras heredadas que no nos gustaban a las nueva generaciones”. En El País Semanal de abril de 2017 un artículo de Olivia Muñoz-Rojas pregunta ¿Qué significa ser mujer y feminista en el siglo XXI? Nos muestra la imagen de Getty que viste una camiseta de Dior con una frase de la escritora Chimamanda Ngozi que se ha convertido en un símbolo y que dice: “We sould all be feminists”. Los pensamientos también se ponen de moda. “Decir amistad es decir entendimiento cabal, confianza rápida y larga memoria; es decir, fidelidad” –asegura Gabriela Mistral. Y eso es lo que hace Marina Tapia, ser fiel a un colectivo y a una poética que se encarna en su momento histórico.

Dice Josefina Martos Peregrín refiriéndose a Un Kilim de palabras de Marina Tapia que “el poemario es una maravilla que aúna reflexión, sentimiento y sabiduría literaria”, afirmación ésta que “sintetiza perfectamente la poética del libro”, según Ángel Olgoso. Luis Cerón Marín afirma en Todoliteratura que “todo está perfectamente hilvanado en este poemario, pues nada está dejado al azar”, “es un conglomerado poético nada arquetípico, sino muy singular”. Y Miguel Arnas Coronado publica en La página de los libros del diario Ideal que “un kilim es una estera o alfombrilla utilizada también, para la oración islámica. Y así está erigido el poemario, como trama o tejido de palabras, de frases, de imágenes, de versos”, “no se piense en un panfleto. No es poesía militante a secas. Es poesía…”.

Hay “ojos que juzgan y censuran”, cada día más, pero también hay ojos que se ponen en la piel del otro y hacen de la alteridad un hogar acogedor. Así son los ojos de Marina Tapia, “un poema transformado/ en cuerpo” oficiante. Abre el libro con una dedicatoria conjuro invocadora: “A mis maestras. A mis amigas poetas. A mi hija”. El poemario comienza con un poema súplica o sortilegio. Tiene cuatro partes. Preámbulo de voces con seis poemas. Fuente callada con tres poemas. Disonancias con otros tres y Tránsito al poema con quince fragmentos que podrían considerarse una poética-ensayo y una declaración de amor. Y aunque su “paz no es matemática,/ no se puede encerrar en un conjunto/ de citas y fórmulas”, sus dedicatorias y citas sí son toda una declaración de intenciones. Nombres que señalan un horizonte “como una feliz genealogía del valor”, de sus “hermanas, las Evas”. La parte “Preámbulo de voces” comienza con una cita de Safo: “… y a mis compañeras hermosos cantos cantaré yo ahora para alegrarlas…”. Las otras tres partes del poemario: Fuente callada, Disonancias y Tránsito al poema tienen citas de Olga Novo, Carmen Conde y Juana Castro respectivamente. Luego, muchos de sus poemas están dedicados a mujeres: A Concha Méndez, Ángela Figuera Aymerich, Elena Martín Vivaldi, Alejandra Pizarnik, Anna Ajmátova, Ángeles y Elena, su abuela enfermera... Otros se titulan con el nombre de autoras como Emily Dickinson, o tienen una cita de Ángeles Mora. Lo que dice mucho de sus querencias y herencias y de su itinerario lírico. ”Me hablan en secreto,/ desde citas y nanas me ruegan:/ que jamás olvidemos su lucha” –proclama en la página 20. Solo mujeres, una forma de reclamar su lugar en el canon de la poesía y en el mundo. Desde el principio nos deja claro cuáles son sus intenciones con un oxímoron abrupto: “De pronto desperté con la conciencia viva,/…/ para poder –con odio-/ hablar de amor” –susurra en la página 24. Un kilim de palabras es una urdimbre de significantes y significados que entrelazados con delicadeza forman una pieza tejido que nos envuelve con su música y su poética arterial. Sus versos dicen y callan, y con esos hilos de palabra y silencio, de mujer y justicia construye la poesía reivindicativa de este poemario.

Para Marina la inspiración es “un momento-tempestad”. La propia autora define este poemario como un “telar de versos”, pero también podríamos pensarlo como “golondrinas líquidas” o “un tejido líquido” o “un líquido de ideas” que se funde con la propia piel de Marina Tapia y Zygmunt Bauman. Marina Tapia entra, con este poemario, en el Linaje de las Matriarcas, ese grupo cada día más numeroso de mujeres contemporáneas que reivindican el papel de la mujer y su lucha feminista como poética y como temática, y que reclaman el lugar que le corresponden en el canon de la literatura en particular y de la historia en general. “La mujer lleva un ave en el bolso” –revela en la p. 34. Muchas luces y voces brillan en los versos de Marina. Hace referencia a una luz de gas/disonancia padecida de la que por fin ese hombre sale derrotado “con golpes y portazos” enfrentándose a “su máquina de fraude y saqueo” –exhala la poeta en la p 41 y 43.

Marina se siente portavoz, efigie de una lucha. “Nutro la libertad del pensamiento,/ descanso en un telar/ de voces anteriores que me guían.” –reza en la página 16, porque su poesía encierra algo de oración pagana, “con calidad sagrada”, que ansía “nombrar lo que ocurre” como fórmula exorcista. Por la garganta de la poeta cantan “un coro de mujeres golondrina” y giran “un corro de mujeres vela”. La voz musical de Marina, como una voz matrioska, contiene la voz de otras mujeres, de todas las mujeres ariadnas. Comienza con la dedicatoria inicial y continúa con un océano de expresiones que apuntan una poética: “lengua materna”, “cuerpo preñado”, “amamantas futuro”, las “Evas”. Sus poemas están llenos de palabras luz en sus distintas intensidades: candiles, brecha de luz, resplandor, ocaso, destellos, alumbra… “Y pese a todo, canto”: Un poema perfecto, o mejor aún, un poema exacto en medio de un libro excelente por la forma en que abrocha las dos premisas que vuelan en el libro: mujer y poesía. Ambas se funden en un destello maternal y creador. La poesía es femenina, igual que Inanna, la diosa sumeria del amor, de la guerra y del poder, con la que nos ofrece “una lírica divina y tan secreta”.

¿Y qué pretende Marina con la poesía? “No ahogaré la palabra/ -lo único que salva-“, “Las palabras me acercan a ti,/ red de arterias,/ único camino/ para poder verter/ copiosamente/ la sangre de mi voz” –canta en la página 42 y 56. Podríamos decir que Marina en este libro se convierte en la poeta de la “conciencia viva” y de la reivindicación feminista. Titula un poema “Soy vuestra voz”, y eso es lo que ha pretendido con este libro: Ser un vehículo portavoz, un karaoke lírico que intertextualiza con solo mencionar, que se expande contrayéndose, como un espasmo cósmico que se hace lenguaje sideral. Pretende y consigue que su yo poético se refiera también a un yo femenino, el de la mujer como colectivo, aunando así el registro de su voz con el eco de su época. ¿Qué es, por tanto, Un kilim de palabras? Es mucho más que un artefacto lírico, es “un pálpito irredento/ forjado enteramente de palabras” y de “resquicios de utopía”. El libro entero es una Matria que hace honor a su época y que os invito a que leáis, si es que mi opinión vale de algo en este mundo tan teledirigido, corporativo y mercantilista.


sábado, 15 de octubre de 2022

Reseña de "Un kilim de palabras", por Miguel Arnas

Muy agradecida a Miguel Arnas por la reseña que tan generosamente le regala a mi libro Un kilim de palabras (El Sastre de Apollinaire) publicada hoy en el diario Ideal.




UN KILIM DE PALABRAS


Por Miguel Arnas Coronado

“Este mundo, que con otras construyo”. Ese es el comienzo de uno de los poemas de este libro. Este es el golem que el creador fabrica para arrimarse al Creador. ‘Poiei’, de ahí poesía, en griego significa fabricar desde la nada: el poeta inventa desde las palabras. Pues un kilim es una estera o alfombrilla utilizada, también, para la oración islámica. Y así está erigido el poemario, como trama o tejido de palabras, de frases, de imágenes, de versos.

Cuatro partes la conforman y, excepto la última, dedicada a la poesía, personalizándola, las tres primeras son grito de atención, llamada a las mujeres, tapiz de palabras, trenzado con el que reza a su condición, en genuflexión sobre el discurso. “Lengua materna, dame tu calor”, verso del primer poema: madre que otorga y calor del lenguaje. No se piense en un panfleto. No es poesía militante a secas. Es poesía, y lo demuestra en el poema dedicado a Elena Martín Vivaldi diciendo: “Cuando tu veros nombra: caben y caben noches en una sola frase”. Y en la última parte, platicando con la poesía, dice: “Por ti me volveré semilunar”, alusión a ese misterio mitológico y místico en el que la luna se feminiza y la fémina se lunariza.

sábado, 24 de septiembre de 2022

Presentación de "Islario"

Muchísimas gracias a todos los que pudisteis acompañarnos ayer en el Centro Artístico de Granada durante la presentación de "Islario", felizmente escoltada en la mesa por la amiga y escritora Charo Blanco y por el editor de Amargord, José María de la Quintana. Mi gratitud también a Ángel Olgoso, Carmen Salas y  Justa por las fotos. En palabras de Ángel, "Islario" es "una deliciosa Rosa de los Vientos, una exquisita agenda viajera, un elegante peregrinaje poético por distintas geografías, desde humildes y cercanos rincones hasta puntos alejados de otros países y hasta continentes, un hermoso compendio personal del mundo, donde los lugares se yerguen de nuevo en luz y música". 





PRESENTACIÓN DE "ISLARIO" DE MARINA TAPIA
Charo Blanco

Como amiga y seguidora de su obra, estoy convencida de que la vida de Marina está orientada a cumplir un destino poético. La entrega de Marina a la escritura, y en concreto a la poesía es incondicional. “Yo vine para ser/voluble como el sol de la fuente,/para dar lo que pide/cada hora del cielo,/cada verso en que estoy contenida.
Cualquier aspecto de la vida cotidiana, al pasar por su filtro interior, se transforma en algo memorable. Una vivencia, episodio, un lugar, un paisaje, un olor, una textura, un gesto…, cobran una dimensión relevante.
Marina activa “lo poético”: Y lo comunica. Dicen que la buena poesía es hacer poetas a los lectores, aunque no lo sean. Activar lo poético no requiere erudición, pero sí sensibilidad, hondura, cultivo de la estética… y sobre todo un don especial, y Marina lo tiene. Su voz es comprensible, cristalina, y a la vez es telúrica, misteriosa profunda.
Y es que la poesía no solo ha de provocar emoción y conmover, también ha de arrojar luz, y agregar comprensión a la realidad.
En este poemario es evidente un hilo conductor: la búsqueda de uno mismo, de su núcleo y esencia, la tentativa por encontrar en el entorno y en los elementos de la Naturaleza, el yo trascendente. En el primer poema con el que arranca el poemario ya vemos reflejadas una declaración de intenciones:
“Esta isla dispersa/pero nunca aislada,/este cuerpo anhela recorrer la tierra
entera,/se busca sin respiro en el paisaje…” “Aunque transite el mundo palmo a palmo, / es la región indómita,/el viejo paraíso lo que ansío…”
ISLARIO es su décimo poemario. Significación del término: Termino cartográfico, mapa en que están representadas las islas de un área geográfica. Nos ofrece un mapa más emocional que físico. No son exactamente lugares geográficos, por muchos sitios que haya en él referidos, más bien, son escenarios donde su “yo poético” deambula, observa, interroga, dialoga, se deleita, y reflexiona.
Lo componen 29 poemas en los que están recogidos “el trayecto vital” de la autora Desde su ciudad de origen en Chile: Valparaiso a su ciudad de acogida en España: Granada; pasando por otros países como Canadá, Suiza, China…, y otros lugares y parajes más familiares como las Islas Canarias, Cartagena,
Vera, Baeza, Setenil, Fuentevaqueros…. o unos baños árabes. Lugares que muchos de nosotros habremos visitado, pero que al ser seleccionados y recreados se hacen especiales y memorables.

En la poesía de Marina hay una búsqueda del misterio, de la trascendencia. Se observan dos mundos solapados: el físico, que podemos oler, tocar, paladear…, y otro, de índole espiritual, que emerge, se abre camino, despunta desde lo subterránea, e irradia.
Para ello se sirve de imágenes y metáforas a la altura de esa búsqueda. El mar es utilizado aquí como una importante metáfora. El mar como imagen de algo vasto, poderoso, imperecedero, y asociado siempre a otras dimensiones: la luz, el aire, el viento, la tierra, la arena, etc. Son elementos ligados al mar y que en este poemario están muy presentes como símbolos de algo con más significación. Marina habla, dialoga, personifica los elementos.
En ellos la escritora ve reflejado su propio paisaje anímico, emocional, las particularidades de su visión del mundo. Los lectores podemos rastrear una aspiración profunda, un anhelo de anulación del individuo dentro de una totalidad. En este sentido podemos decir que la poesía de Marina entronca con la corriente mística. No lo hace de una manera hermética o incomprensible, pues integra la abstracción con la memoria vivida. Unge lo concreto, lo profano, y lo reviste de sacralidad En relación al mar: Afirmación “…Desbordada de ti, /hambrienta,/ cegada por tu luz,/ espero tu visita,/ la hostia inmaculada de la espuma”, “A mi solo me bastan los senderos que van hacia las olas, esa pisada firme, aquella hondura/los símbolos de un viaje hacia mi misma “… Salva a las que buscan/a las que emigran, como yo,/al reino de las playas primigenias/…
En relación al aire: Archipiélago errante “Supe de tus andanzas siendo niña,/de tus locas carreras desde el puerto a los montes” “Aire, que puedes mover la carcasa del mundo…./que puede recordarnos lo frágil del hombre y su inventiva… “ “…sabes que no podemos apresarte la esencia,/que somos arena, polvo,/ pulso,/desgaste.”
En relación a la arena: Espejismo feliz “… Dejamé que me cubran tus afectos,/ tus materiales tibios,/para volver a ser continuamente, /el cuenco primigenio que sabía, /nombrarte, hacerte suyo.” “Arena, quién te roza/con su cuerpo desnudo/comulga con la voz de los desiertos/añora algo sin tiempo/ algo que intuí.”


Valparaíso y Granada
Marina es de origen chileno, afincada en Granada. Como se dice en la introducción del libro, a cargo de Agustín Pérez Leal, “son datos fundamentales para valorar en su justa medida las sucesivas dosis de
extrañeza, ensoñación, añoranza y necesidad de arraigo.” Dos de los poemas, están dedicados a estas ciudades. El consagrado a su ciudad natal, Valparaiso: Boceto sin modelo y a GRANADA: Razón del
desembarco . Boceto sin modelo: Chile En relación a Valparaiso, observamos en María su fidelidad, su resistencia a olvidar sus orígenes, a que el paso del tiempo desdibuje sus contornos: “…Regalame retratos de ti para encontrarme, para saber que es nítido el ahora” “Es ciega esta plumilla que te busca,/olvida los olores, los matices, /la luz que dibujaba tu perfil. “… Como los cristaleros, me alejo para ver si quedan huellas.” Detrás de ese acento cadencioso, meridional, y cálido hay un origen transoceánico. Gabriela Mistral, en unos versos, expresa la condición de extranjería de una mujer, y muy bien podrían estar referidos a Marina. “Habla con deje de sus mares bárbaros, /con no se qué algas y no se qué arenas/Reza oración a dios sin bulto y peso…”
La travesía que recorre la autora no ha sido fácil. Cuando deja Valparaiso, comienza su periplo que habrá de llevarle a conocer nuevos territorios. Como ya reflejó Kavafis en su poema ITACA, el verdadero sentido del viaje es el camino, la vida misma . ITACA encarna la experiencia y la sabiduría que uno adquiere con los años. Las vicisitudes, incidencias, y privaciones del trayecto las vemos reflejadas en el poema dedicado a Granada: Razón del desembarco.
“Estoy aquí, Granada, ante tus cielos amplios, /ansiosa,/seca,/náufraga.” “He llegado/con mi atril-ataud,/con las ceras que no arden,/y ese hato de ropas vacías… “Grité en el Sacromonte,/con esa voz quebrada del gitano,/y abrí, por fin, la jaula de mi risa.”
Vemos reflejadas emociones próximas al cansancio, a la decepción e incertidumbre: En su poema Afirmación dice: ¡Como cruje la barca que soy,/esa madera vieja, cómo pide./ Gasta tu presupuesto, mar, en mi reforma. No soy de la llanura de los hombres, de su lenguaje duro, de su inarticulado corazón. Este poemario, refleja el viaje más importante, que es la propia vida, Tiene mucho de biográfico. Pero a pesar de las dificultades, en la visión de Marina, hay más celebración, positividad, optimismo y esperanza que lugares sombríos.
El tono de Marina, sosegado, tranquilo, de persona sabia, más se inclina a destacar las zonas gratas y luminosas de su viaje por la vida, que los sinsabores que toda travesía representa. En los versos que extraigo del poemario podemos corroborar su actitud de curiosidad, de asombro, de admiración hacia lo que ve y vive.
Brújula
“Debo sentir la tierra como un todo,/mirar a las ciudades desde el faro/ sensible del asombro. “
Cueva de las Ventanas:
Mirad con qué delirio/el percutor del tiempo/cava, vacía, pule la memoria Qué me moldee el agua del presente, haga una cueva en mi,/ahueque todo dogma encallecido.
Baeza
Qué se agita si acojo/las obras del pasado esculpido en la piedra?/¿Qué lenguaje me cala?/Qué mujeres y hombres desde lejos, repican cual bronce/que manos decididas/ me guian a este ajuar de trascendencia?
Palencia
“La piedra castellana, casi lunar, tan áurea, nos lleva hacia una luz secreta”
En relación a Setenil dice:
Atrápame en tu blanca encrucijada/con estratos de roca, con muros de una vieja fortaleza, con paredes de hiedras, /y un rio minotauro que persiga los pasos del exilio…”
Tajos de Hoz
¿Qué regalo al peñón que me ofrece/tanta vida y susurros de ayer?
Baños Árabes
“Estrellas de ocho puntas se derraman/empapadas de luz/en mi frente./Qué feliz entramado/de mosaico y ladrillo/elevando este espacio/ y mi cuerpo.
Del poema Carthago Nova
Quiero verme en la faz de herrumbrosas monedas,/ser ánfora que cae como gota,/olivo solitario, /o aquella resonancia de gravilla… Yo vine para oírte, para maravillarme con lo ausente, /con tu puerto de siglos y siglos.
Granada/ Fuentevaqueros/Lorca
“Federico,/imagino que vienes del campo y que me dices:/ todos los brotes de este marjal son tuyos, /hay soles de maíz que desgranar,/hay versos que alumbrar junto a la tierra/.
La influencia de la pintura.
Pinta los paisajes que ve. Sus poemas describen esos lugares de forma impresionista: resalta ciertos detalles, insinua, sugiere Motivos desde Zurich.
En relación a la luz dice:
“…ella camina en ráfagas, en sueños, en busca de un instante,/ tan solo de un momento al que pintar./ Por eso la sigo con mi lápiz, /imito la soltura de, sus pasos,/y a veces soy el muro que la aguarda,/la flor que se solaza con su baile…
Carta a Lishui/
Dime tu, giganta dormida,/ si estas manos que ahora te buscan/podrán pintar un ápice siquiera, /una pequeña piedra, /la expresión/de tus montañas verdes, Lishui, /de tu belleza. Esta travesía, compuesta por 29 poemas, termina con un poema de amor dedicado a Ángel, El Sur es tu Norte , en el que el “Yo poético” desea ser también puerto, aldea, morada, paisaje que vela en la distancia.
Y aunque no es un poemario de temática amorosa, la voz que habla invita al objeto de su amor a proseguir la travesía juntos con “versos cristalinos y salvajes”.
Un Poema que ofrece bellísimas imágenes y que ponen el broche final.








viernes, 23 de septiembre de 2022

Entrevista en Ideal sobre "Islario"

Muy agradecida a José Antonio Muñoz por esta entrevista para el diario Ideal el mismo día de la presentación de "Islario" en el Centro Artístico.



miércoles, 21 de septiembre de 2022

Comparto esta reseña mía de "Animales animales", el impresionante libro de Xoán Abeleira. Gracias a Culturamas y a Jesús Cárdenas Sánchez por cederme este espacio de reflexión poética.



EL ARTE DEBE SER COMO UN ANIMAL


Esta rotunda cita de Aristóteles encabeza Animales animales, de Xoán Abeleira, editado con mimo por Bartleby en edición bilingüe (castellano-gallego). Todo un cosmos, un estallido sensual, un acercamiento desde la originalidad al mundo de esos animales que, también, somos nosotros. Xoán hace su recorrido desde los tiempos de las cavernas, con potentes poemas ambientados en las cuevas de Altamira y de Lascaux; transita por exuberantes entornos tropicales, por la mitología gallega o por contextos más urbanos y, en cada uno de estos marcos, el poeta se maneja con soltura, haciendo gala de una voz visionaria y empática, capaz de recoger la rica simbología y significación de todas las formas animales evocadas.

Una voluptuosidad y un erotismo desbordante estimulan al lector a lo largo de todo el libro y, en especial, en la parte titulada “Olca” (poemas de amor animal), donde se nombra sin pudor el sexo, los rituales del cortejo y el apareamiento, las reverberaciones de la dicha.

Sus versos tienen el calor y el colorido de las narraciones orales contadas junto al fuego, tienen la musicalidad de las canciones tradicionales o de los refranes, pero también están embebidos de lo mejor de las corrientes del surrealismo, del creacionismo de Huidobro o del arrojo de Gioconda Belli. Cada animal escogido por el poeta lleva una carga simbólica que va más allá de la visión que comúnmente se le ha dado. Xoán aborda la sustancia poética de cada bestia, rescata su espíritu para establecer un dialogo con las emociones humanas, una concordancia.

Otros escritores se han acercado al mundo recogido en este poemario, como Gabriela Mistral, Olvido García Valdés, María Ángeles Pérez López o como el narrador Ángel Olgoso con sus relatos de Bestiario. Y podemos decir que la aproximación de Xoán es carnal y descriptiva, a la vez que simbólica y chamánica, rescatando los elementos e imágenes de nuestro inconsciente colectivo y buscando restaurar un equilibrio antiguo a través de las palabras.

El autor se conduce incluso con vigor en los textos largos, logrando que el lector no pierda jamás el interés y que se sienta inmerso en ese cosmos vibrante de sonidos, aullidos, texturas, instinto y covas que tan magistralmente retrata.

Si muchos nos preguntamos si, a estas alturas de la historia literaria, es posible sorprender y emocionar al mismo tiempo, tenemos la respuesta en este poemario que es un ejercicio gozoso de lenguaje, de soltura y autenticidad. Jabalíes, tortugas, carpas, vacas, halcones, bisontes, libélulas, lobas, estorninos, gaviotas… nada escapa a la mirada de este compilador de vida bajo el arenal del cielo, todos los animales le valen al poeta para remover nuestra memoria dormida.

Hay que agradecer a Xoán Abeleira (artista polifacético y fuera de serie, además de periodista y traductor) sus notas y explicaciones que hallaremos en las páginas finales del volumen. Tan rico material nos ayudará a apreciar con más exactitud muchos de los conceptos y palabras de origen gallego −o de otras tradiciones y lenguas−, las citas asimiladas en los textos y alguna que otra aclaración sobre su proceso creativo. Todo esto hará aún más interesante el acercamiento al intenso y físico universo en el que este creador nos adentra.

Porque todos somos esos adanes y evas exiliados en otro edén exánime y corrupto, porque todos somos esa gata a la que mataron sus hijos pero que guarda uno a salvo en lo más profundo de su vientre, porque todos somos esas aves de María Zambrano que pierden sus formas al volar y que necesitan de esta poesía metafórica, de esa poesía que nos recuerde aquella época en que los hombres eran animales orgullosos de ser animales. Gracias, poeta, por revivir los ritos que guardamos en lo hondo de la mente, por rescatar nuestra sangre que sueña.

sábado, 3 de septiembre de 2022

Reseña de "Bosque y silencio", por Sandra Sánchez

Muy agradecida a la poeta Sandra Sánchez por su profundo acercamiento a este libro que tantas alegrías me está dando. Reseña recién publicada en el número 7 de Ítaca, revista cuatrimestral enfocada a la poesía, fundada y dirigida por la poeta y periodista Isabel Marina.




RELACIÓN ÍNTIMA CON LA NATURALEZA

Sandra Sánchez


“Bosque y Silencio” (Ayto. Aguilar de Campoo, 2022) es el particular beatus ille de Marina Tapia (Valparaíso, Chile. 1975) -la reciente ganadora del XVII Premio Águila de Poesía- en el que la poeta chilena (residente en España desde el año 2000) se evade del mundo del ruido y el bullicio para nutrirse de la Naturaleza y del Silencio, de la naturaleza del bosque y del silencio que éste lleva intrínseco, que no es necesariamente ausencia de sonido sino ausencia de ruido.

Para Marina Tapia las piedras, las rocas, el bosque, la fronda, los troncos de los árboles, no son cosas inertes sino seres llenos de vida en los que buscar y encontrar el sentido "del estar" en este mundo; no en vano, la primera parte del libro se llama "Búsqueda", "observo cada cosa como cría/ que acaba de nacer", dice la autora en uno de sus poemas.

En “Bosque y Silencio” encontramos alguna referencia bíblica, como en el poema "Zarza ardiente": si en el pasaje bíblico Dios se revelaba a Moisés a través de una zarza ardiendo que no se consumía, en estos versos es la palabra revelada del poema la que la poeta desea que se perpetúe "llama insobornable, / llama interna/ que no se venderá”.

Creo que el poema “Casi venerable” expresa muy bien la intención del libro. Es un poema afín a la poesía mística en el que, al igual que Santa Teresa o San Juan de la Cruz dialogaban con Dios, conversa la poeta aquí con el Silencio: "Silencio, / a ti te busco" dice, y más adelante, en el verso "Aquí tienes mi boca contenida", la autora hace entrega de su ser para recoger el Silencio sanador (y salvador, diría yo también).

Ese silencio lo encuentra Marina Tapia en la Naturaleza, en el bosque, al que llama refugio y al que compara incluso con la madre que arrulla y envuelve.

Del bosque, de los árboles, de la observación de la naturaleza y de su mirada absorta en ella extrae Marina Tapia ese leitmotiv silente de todo el poemario (y empleo el término a conciencia ya que es éste un libro extremadamente unitario y homogéneo en ideas), que se convierte en líquido amniótico en el que "crearse y nacer" y dejarse "estar" para así crecer desde ese punto cero.

En la primera parte, nos hace la autora reflexionar sobre el silencio y cada uno de sus matices -si es que los tiene- como ella misma se pregunta en el poema “Acercamiento”, y nos invita a adentrarnos en él y a escucharlo en “Evidencia”: "Hoy todo es audible, / hasta la música de las esferas. [...] Permanezcamos dúctiles, atentos/ a sus designios".

La segunda parte, "Médula", es un compendio de poemas celebratorios de la naturaleza en el bosque, hogar por excelencia de ese silencio que busca y anhela.

La tercera parte, "Poesía", viene precedida y presentada por la cita de José Ángel Valente (para que exista el poema tiene que oírse, antes que su palabra, su silencio). Excelente síntesis, en mi opinión, de lo que es el misterio del arte de la Poesía.

Uno de los poemas, para mí, más bellos del libro es “Afirmación”, casi una oración de acción de gracias que concluye: "Me sostendrán las ramas de tus versos/ en todas las pendientes de la vida". Presente también aquí la Naturaleza al atribuirle a la poesía ramas/versos como si de un árbol se tratara.

Es en esta parte donde la semilla del silencio germina y nace la poeta y su poesía: "silencios rebosantes/ que hagan florecer la poesía" dice al final del poema “Retos cotidianos”.

Acaba el libro con un poema (“Inquietud”) -con el que muchos de los que tratamos de escribir poesía nos sentiremos identificados- en el que la autora expresa sus miedos a no saber qué decir, paradójicamente a quedarse en silencio, a no poder expresar con palabras el deslumbramiento de la maravilla del vivir; pero queda, siempre, la esperanza y el consuelo del mirar: "Seguiré contemplando/ con el verso atrapado en los ojos/ aunque luego a la luz del papel/ nada quede sellado con tinta."

Poemas, al cabo, para leer a pequeños sorbos igual que un buen vino que degustáramos a solas con la única compañía silente de nosotros mismos.




martes, 30 de agosto de 2022

Reseña de "Bosque y silencio" por Lilian Cheruse

Agradezco profundamente la mirada sentida y reflexiva de la escritora y amiga argentina Lilian Cheruse sobre mi libro "Bosque y silencio".



“Bosque y silencio” de Marina Tapia me trajo fresco natural. Podría ser una continuación de “Jardín imposible”, por su asimilación con la naturaleza, pero con una mirada hacia su propia médula, hacia su verde bosque interno. Una hermosa ‘Nana’ donde la raíz de dicha naturaleza es una maternidad universal. Qué simbólico tema: la fronda silba con el viento de las palabras, pero su sombra transforma la vivencia en silencio enriquecido. El epígrafe de Annie Dillard es un gráfico de este poemario donde Marina dibuja un hondo mensaje. ‘Andadura’ expresa las razones de la ubicación espacial y temporal de nuestra poeta, que "regresa a la tierra para oírse". Su búsqueda toca el "vacío" y el "abismo", pero no se lastima porque vuelve repleta de versos, como "médium" del bosque, símil de la emoción. Una actitud que se repite porque es el rol que la afirma como escritora. El libro despliega imágenes identificatorias de un perfil muy personal: la postura estética como sello creativo de belleza y de pensamiento recala en cada poema. Marina lleva clorofila "bajo sus uñas" para crear savia en cada página. Sus metáforas y la asimilación vegetal abrazan cada poema y les aplica nomenclatura verde: nos hace respirar como trébol, bosque, espora, zarza, clepsidra, pinar. En cada pieza la autora desnuda su interior, su misión, su existencia, sus dudas semánticas, y así ella se construye como mujer-poeta y se despliega en bellísimas figuras literarias que pintan la abstracción. Disfruté su lectura. Volveré a leerlo para que cada verso me acaricie. Es un libro precioso, magnífico, que requiere un análisis profundo. Sólo me he mecido entre sus ramas para escuchar su sonido...

domingo, 28 de agosto de 2022

Dos poemas de "Corteza" en Youtube

Qué alegría encontrase con este vídeo en Youtube de dos poemas de "Corteza", ElEnvés Editoras ("Aquello que florece bajo sombras" y "Celebración") maravillosamente leídos por el poeta José Luis Rico. Espero que lo disfrutéis tanto como yo. ¡Muchas gracias, J.L.Rico!



lunes, 22 de agosto de 2022

En el Festival Palabra de León

Un placer participar en el Festival Palabra de León, donde el viernes 26 de agosto leeré junto a Xoán Abeleira y Raúl Quinto (Salón de Actos del Ayto., 20’00). Será una semana de actividades interesantísimas con más de 50 autor@s, donde además se entregará el Premio Leteo a Alessandro Baricco.











sábado, 6 de agosto de 2022

Reseña de Luis Cerón sobre "Un kilim de palabras"

Con gran alegría y llena de gratitud hacia Luis Cerón, comparto esta generosa y minuciosa reseña suya de mi libro "Un kilim de palabras", que apareció ayer en Todoliteratura.es.


POÉTICA ENTRAÑA DECLARADA
Reseña del poemario "Un kilim de palabras", de Marina Tapia
Luis Cerón Marín

Cuando se nos pregunta por la definición de manifiesto literario, pocos sabemos qué responder a tan comprometida cuestión. Todo dependerá, a priori, de lo que entendamos por dicho concepto, si bien habría, a mi juicio, que enmarcar dicha obra o dicho período literario dentro de un contexto más o menos concreto. En esta ocasión, el género que abordamos es el poético y la obra literaria que tratamos es una demostración de poesía muy intensa. Pocas veces se ha conseguido extractar tanto en tan poco espacio, tanto caudal lírico en apenas setenta páginas. Ello no es fácil porque no es tan sencillo abarcar tanta materia poética en un compendio atractivo. Ello no es peccata minuta, máxime cuando se nos expone lo más parecido a una declaración de intenciones, o bien, a un manifiesto literario. Precisamente, ese es el caso de Un kilim de palabras, de Marina Tapia (El sastre de Apollinaire: colección de Poesía, nº. 68. 2022).

Este poemario consta de cuatro partes (‘Preámbulo de voces’; ‘Fuente callada’; ‘Disonancias’; y ‘Tránsito al poema’) mas una ‘Petición’ inicial en la que la poeta ruega a su lengua materna que le sea partícipe en su intrigante devenir poético. Y es que todo está perfectamente hilvanado en este poemario, pues nada está dejado al azar. De hecho, hasta el último verso exhalado deriva de un largo camino recorrido como consecuencia de una larga búsqueda líquida, inherente y, por tanto, inevitable. Esta poesía es el resultado de una búsqueda expectante, de un rastreo continuo de estímulos incipientes, cuyo efecto inspirador seguirá transformando percepciones desde el presente más actual hasta el futuro más indómito. Esa es la manera de construir versos de Marina Tapia (Valparaíso, Chile, 1975).

Este kilim es un conglomerado poético nada arquetípico, sino muy singular. Su división cuádruple responde a la traslación de vivencias, estados de ánimo y reivindicaciones que, independientemente de ofrecérnoslas por separado, conforman un vital ente literario de lo más compacto. Todo en este libro es uno y cada parte del mismo bien puede sustentar el resto. Así, el orden de los factores no altera el efecto final que este poemario nos ofrece, tras invitarnos su autora a acompañarla por diferentes derroteros, trazados exactamente igual que una clara partitura; está elaborado con maestría, aunque sin excesivo formalismo. Es el fondo (sustrato) lo que reina en este poemario, aunque las formas también son relevantes y concienzudas. Pero lo que realmente cala de entre sus páginas es el cariño con el que están tratadas. En ellas, la poeta agradece una y otra vez todos y cada uno de los efectos, matices y detonantes que el significado de la poesía tiene para ella; es decir, lo que tanto su entelequia como su sustancia le han proporcionado. Para ello, Marina se sirve de varias de sus poetas predilectas -si no las más esenciales- a las que dedica sendas secciones. Concha Méndez es una de ellas: “Mujer de mi pasado,.../ yo te defenderé.” De esta manera, nuestra poeta hace justicia a su homónima vate, trayendo su huella ineludible al presente: “Profundidad te llamas./Amamantas futuro.” Esa es la razón por la que Marina Tapia desvela sus “pasos”, multiplicando así sus versos. O “rezándolos”, enlazándolos para “trazar una trenza de paz” consigo misma por y para la posteridad. Y los marida con una musicalidad acompasada, tanta que nos permite deslizarnos por su cadencia armoniosa: “[...] va afinando las cuerdas/del violín del momento.”

Por otra parte, la reivindicación poética de Marina Tapia lleva consigo una pretensión de recuerdo hacia la mujer como ser humano y como ente literario. Para ello, la poesía aparece como un instrumento clave para hacer justicia a tantas voces silenciadas, a tantas raíces líricas cercenadas por el desden del tiempo y de la -voluntaria e involuntaria- desmemoria atenazante. Esa es la razón por la que nuestra poeta dedica el libro a sus maestras, a su hija y a sus vates amigas, las cuales hacen posible esa traslación entre presente, pasado y futuro, haciendo constar así su necesaria y continua abrazadera. La entrega a su recuerdo es patente; no deja lugar a dudas: “[...] y recuerdo las manos/... de su madre zurciendo/tardes casi infinitas./Feliz genealogía del valor”. Y lo es, incluso, tras vislumbrar su impacto a lo largo y ancho de este libro: [...] “caben” noches y noches de vida “en una sola frase”, extendiéndose “como el mar/un instante conciso”, y percibiéndose sus latidos al unísono. O una bella evocación antropológica y familiar de su ciudad natal en el que el trasfondo trasladado nos ofrece una gran imagen romántica de su añorado Valparaíso. En él el “hilo transparente” genuino e ineludible que nos transmiten aquellas mujeres “les brota del pecho”, constituyendo un recuerdo digno de mención como reconocimiento a su silenciosa lucha, tan pura y necesaria para la evolución de los pueblos.
Asimismo, los ecos bergsonianos que nos ofrecen el discurrir vital de Marina Tapia muestran otro ejemplo de su dinamismo vital palpitante. Una muestra de ello es ‘Río que arrastra’: “[...] aquella visceral oralidad/poema transformado/en cuerpo.” De esta manera, la poeta pretende con ello dejar constancia de un poético y artístico hacer frente a la rutinaria y “calcárea” fuerza de la costumbre que atenaza a la gran mayoría de nuestra “especie”, la cual permanece atontada frente a un falso espectro hedonista, al igual que hipnotizados mosquitos ante un luminoso farol.

En resumidas cuentas, tan solo podría añadir que este pequeño tapiz, tan colorido como tupido y con un fresco estilo lírico, hace justicia al buen hacer poético en sí, sin escatimar por ello en ingenio y en ambición, ensalzando la cualidad indispensable del ser frente a un absolutismo cuantitativo de número, harto inncecesario. Y se nos expone con un impulso nuevo, atractivo y enormemente sugerente, emanado de las profundas entrañas vitales de Marina Tapia, toda una tejedora de versos, encuentros y ámbitos sumamente embriagadores.