Por fin en mis manos el poemario “El deleite”, que tuvo la suerte de resultar ganador en el XXXII Certamen Literario “Joaquín Lobato” (Vélez-Málaga). De este conjunto, que trata sobre el amor desde una visión celebrativa, he escogido seis poemas para compartirlos en el blog. Espero que los disfrutéis. Al ser una edición no venal, no se podrá conseguir en las librerías, pero sí descargar como libro electrónico a través de Amazon. Os dejo con las portadas en sus dos versiones.
SIMILITUDES
Agudo
como canto de campanas,
con
prisa e inquietud,
así,
así
sueles venir,
y
queda atrás el hoy que entretejía.
El
hoy…
cómo
te teme.
Tú,
gran derrocador.
Y
si los aguijones del pasado
se
entierran con sus tramas en mis letras,
llega
tu cuerpo-espada
y
me sacude.
Tú
traes ese sello,
una
espiral de nuevas añoranzas.
¿Moverás
mis hechuras y el tiempo
más
allá de mi muerte?
VISITA
Cuando
quedo agotada
de
amar,
cuando
me aferro a ti
-metal
incandescente-,
cuando
soy un collar
de
perlas
que
ha perdido
su
hilo por la cama,
cuando
todo este fuego
se
nos torna ceniza,
entonces
me visita
la
paz.
TEOREMA
Centesimal
finito
tan
de restas
es
mi vocabulario tan vacío.
No
puedo hablar de ti
de
tu compleja tabla de variantes.
Y
eso que era yo
la
que decía:
el
día es una recta hacia la noche
y
miden setecientas hectáreas mis anhelos.
Sí
yo
fui la que cantaba los axiomas
secretos
de los días
la
atenta pescadora
de
ríos de papel.
Y
hoy mis mediciones
no
logran apresar la intimidad
no
pueden dibujar con precisión
la
curva de ese hueco
que
dejan tus rodillas.
Yo
que atajé pronombres doblando las esquinas
y
abusé del licor de una vocal
heme
aquí
sin
texto para el tímpano
y
tu definición que rueda
que
se pierde
que
cae
cuesta
abajo.
Eres
teorema
blanco
de preguntas
caleidoscopio
ardiente
núbil
pasajero.
Se
queda tu rumor sin expresión al filo de mi lengua.
No
puedo adjetivarte
no
puedo retratarte
en
un poema.
OÍDO
Acércate
al reinado del oído,
desciende
a su rosado pabellón,
planea
como un ave
encima
de su gruta.
Y
entibia las palabras o humedece
la
trabazón aérea de las frases
que
dictan tus impulsos.
Y
sé reiterativo si te place,
osado
al escoger
la
historia, los poemas que me avivan,
que
toda mi jauría se despierta si escucha tu llamada.
Ah,
¿cómo prohibir
al
tímpano que guarde
cada
risa y ahogo,
cada
voto y suspiro
que
sale del arroyo de tu boca?
RETRATO
En
el olor abierto de la cama,
tu
cuerpo recostado.
Tobillos:
escuadra y cartabón.
Suaves
líneas te forman,
tan
llenas de tensión que coronaran
este
decir
de
dádivas y ruegos.
INCLINACIÓN
Sólo
sé
cuidar
de cada pausa entre los días,
cada
gesto
alumbrando
(con
mi boca candil)
aquella
expectación
que
me visita.
Comprended
si
no puedo
hablar
con ese idioma de ganancias,
de
apuestas
y
ascensiones.
Dadme
un hogar
y
dadme el horizonte de una mesa
que
empieza en lo pequeño mi batalla.
Solo
sé definirme
en
el rito de amar.